¿Cuándo se reglamentó la ley de esclavos?

Corrientes y la Libertad: Desentrañando la Emancipación Esclava

29/08/2023

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La búsqueda de la libertad ha sido una constante en la historia de la humanidad, y para aquellos sometidos a la esclavitud, cada sendero hacia ella representaba una esperanza vital. En el contexto del Río de la Plata en la primera mitad del siglo XIX, Corrientes, un espacio a menudo marginalizado en la historiografía, ofrece una perspectiva única sobre cómo los individuos esclavizados lograron su tan anhelada emancipación. Lejos de ser un proceso monolítico, la libertad se alcanzó a través de diversas vías, influenciadas tanto por antiguas prácticas coloniales como por las nuevas ideas abolicionistas que emergían con fuerza en la era revolucionaria.

¿Qué países abolieron la esclavitud en el siglo XIX?
La lucha contra la esclavitud se intensificó en el siglo XIX, cuando varios países comenzaron a abolirla. En 1807, el Reino Unido prohibió el comercio de esclavos, seguido por Estados Unidos en 1808. En 1833, Gran Bretaña abolió la esclavitud en todo su imperio, y muchos otros países siguieron su ejemplo en los años siguientes.

Este artículo se propone explorar los complejos mecanismos y las regulaciones locales que definieron el paso de la esclavitud a la libertad en Corrientes, un territorio que, a pesar de su menor concentración de población esclavizada en comparación con grandes centros urbanos, fue escenario de importantes transformaciones jurídicas y sociales. Analizaremos las cifras demográficas, las características de la población esclavizada, los procesos de manumisión y el impacto de las leyes y políticas revolucionarias, como la Ley de Vientres Libres y los enrolamientos militares, en la configuración de un nuevo estatus para miles de personas.

Índice de Contenido

Corrientes en el Siglo XIX: Contexto Político y Social

Para comprender los procesos de libertad en Corrientes, es fundamental situar la provincia en su contexto político y social de la primera mitad del siglo XIX. A finales del siglo XVIII, Corrientes era un distrito subordinado a la intendencia de Buenos Aires, con un cabildo local que ejercía cierto control. La Revolución de Mayo de 1810 generó un enorme vacío de poder y dio paso a la emergencia de soberanías territoriales provinciales, convirtiendo a estas en las unidades socio-políticas más estables.

Corrientes no fue ajena a este proceso. A partir de 1814, integró la Liga de los Pueblos Libres, liderada por José Artigas, una clara expresión de la reafirmación de la soberanía de los pueblos. Sin embargo, el artiguismo local se debilitó y en 1820, Francisco Ramírez tomó el poder, buscando unificar las provincias de Entre Ríos, Corrientes y Misiones en la efímera República Entrerriana. Tras un nuevo levantamiento en 1821, Corrientes recuperó su autonomía provincial e inició un periodo de relativa estabilidad interna, marcada por la organización institucional de un Congreso y una legislatura provincial a partir de 1824.

Aspectos Demográficos y Étnicos de la Población Esclavizada

La población de Corrientes experimentó un aumento general en las primeras décadas del siglo XIX. En 1814, de 25.413 habitantes, 2.247 eran esclavizados y libres, lo que representaba el 11.1% del total. Aunque este número era mayor que en 1778 (877 sujetos), era significativamente menor que en otros centros urbanos del Virreinato. Para 1820, el porcentaje de esclavizados y libres disminuyó al 9.26% del total, concentrándose principalmente en la ciudad de Corrientes, donde representaban el 16.32%.

Una disminución constante se observó en las décadas siguientes: en 1830, el sector esclavizado y libre era el 4.8% de la población total, y en 1841, el 4.7%. Para 1857, el censo confederal registró solo 203 esclavizados y libres, aunque una nueva categoría, la de “sirviente”, que comenzó a usarse a partir de 1854, sugiere una forma de invisibilizar a la población anteriormente esclavizada, con 426 sujetos registrados bajo esta condición en los cuarteles urbanos.

La sociedad correntina estaba jerarquizada por grupos étnicos hasta mediados de siglo, aunque las fronteras eran permeables. El grupo mayoritario era el blanco o español, que representaba alrededor del 70% de la población, diluyendo categorías intermedias como mestizos y criollos, lo que sugiere un proceso de blanqueo. Los indígenas o naturales ocupaban los espacios rurales, y el último grupo lo conformaban los esclavizados y sus descendientes libres.

La presencia de esclavizados en Corrientes era menos significativa que en otras ciudades del Virreinato debido a factores como la disponibilidad de mano de obra indígena y una economía ganadera menos demandante de esclavos. Sin embargo, este grupo experimentó un aumento a finales del siglo XVIII y principios del XIX, explicado tanto por la liberalización del comercio de esclavos hacia el nuevo virreinato (trayendo 60.000 esclavos al Río de la Plata desde África y Brasil) como por un aumento vegetativo interno. La mayoría de los esclavizados y libres en Corrientes eran nacidos en la provincia, lo que indica una alta tasa de natalidad.

Dentro de la población esclavizada y libre, se distinguían cuatro categorías étnicas: pardos, morenos, mulatos y negros. La presencia de población negra directamente de África era reducida (2.61% a principios del siglo XIX). Los morenos, a menudo esclavizados extranjeros de África o Brasil, representaban el 8.5% en 1820. Los pardos y mulatos constituían la mayoría. Los pardos, descendientes de esclavos nacidos en Corrientes o provenientes de Paraguay, representaban casi la mitad de la población esclavizada en 1814 y se ubicaban en zonas rurales. Los mulatos, cuyo término era polisémico y podía denotar tanto una condición de mestizaje como un estigma, representaban el 17.1% en 1814 y el 6% en 1820.

Itinerarios de Libertad: Manumisión y Otros Caminos

Entre 1800 y 1850, la condición legal y social de negros y mulatos en el Río de la Plata y en toda América Hispana sufrió importantes cambios. El paso de la condición de esclavizado a libre implicaba un nuevo estado jurídico y social. En Corrientes, la población que alcanzaba su libertad aparecía en los censos bajo dos categorías: “libres” (pardos, mulatos, morenos y negros sin restricciones) y “libertos”, una categoría intermedia surgida de la Asamblea General Constituyente del Año XIII.

En 1814, había 1.389 sujetos libres y solo 20 libertos. La población libre representaba el 65.61%, cifra que aumentó hasta el 81.17% en 1841. Los libertos, sin embargo, crecieron exponencialmente: de 20 en 1814 a 67 en 1825 y 813 en 1833, reflejando el impacto de nuevas normativas. Por otro lado, la población esclava experimentó una disminución considerable, reduciéndose en un 50% entre 1820 y 1833, y en un 40% para la década de 1840. Para 1853, solo se registraban 95 esclavos en Corrientes, según informes de jueces de paz, aunque se sospecha que esta cifra podría ser incompleta debido a diversos intereses.

La Manumisión: Un Legado Colonial Persistente

La manumisión, un derecho consagrado por la legislación española en las Siete Partidas de Alfonso X el Sabio, fue una de las vías principales para alcanzar la libertad. Este mecanismo permitía al esclavo, considerado propiedad, obtener su libertad por voluntad del amo, compra por precio justo o casamiento con persona libre. La perdurabilidad de esta práctica hasta bien entrado el siglo XIX, incluso en un contexto de ideas abolicionistas, demuestra su arraigo.

En Corrientes, la manumisión fue crucial para el aumento de la población libre. Sin embargo, el número total de manumisiones registradas entre 1750 y 1850 fue de solo 134, una cifra baja en comparación con otros espacios coloniales como Buenos Aires o Montevideo, donde se registraron cientos o miles de casos. La mayoría de las libertades en Corrientes (93%) fueron graciosas, es decir, concedidas sin pago, principalmente a través de disposiciones testamentarias o cartas de libertad por donación. Solo un 7% fueron pagadas, un dato que difiere de Buenos Aires, donde la compra era la forma predominante (59%). Esta alta tasa de manumisión graciosa en Corrientes sugiere el predominio de una esclavitud de tipo doméstico, donde las posibilidades de acumular dinero para la auto-compra eran limitadas. Cuando se compraba la libertad, los precios oscilaban entre 250 y 280 pesos, elevándose a 400 pesos si incluían a una madre o un hijo.

En cuanto al sexo del manumitido, en Corrientes, el 53% de los liberados eran hombres y el 47% mujeres, lo que contrasta con la historiografía tradicional que solía enfatizar la liberación de mujeres y niños debido a relaciones amorosas con los amos. Respecto a los liberadores, el 95% fueron particulares, y el 5% restante, órdenes religiosas. De los particulares, el 52.5% eran mujeres, una tendencia similar a la observada en otras ciudades como Santiago de Chile o México.

La relación entre ventas y manumisiones es también reveladora. Entre 1814 y 1824, las ventas de esclavos superaron a las manumisiones. Sin embargo, a partir de 1830, con el avance de las ideas abolicionistas y los cambios revolucionarios, se produjo un retroceso en las transacciones de compraventa, lo que a su vez llevó a un aumento en las cartas de libertad. Los precios de venta de esclavos en la primera mitad del siglo XIX superaban los de las manumisiones, alcanzando los 500 pesos frente a los 300 pesos de la manumisión, aunque entre 1820 y 1830 ambos precios tendieron a equipararse.

La Ley de Vientres Libres y el Régimen de Patronato

La manumisión no fue la única vía de acceso a la libertad. El contexto revolucionario y las ideas abolicionistas impulsaron la creación de políticas de abolición gradual en el Río de la Plata. Entre ellas, la abolición del tráfico transatlántico de esclavos en 1812 y, de manera crucial, la Ley de Vientres Libres de febrero de 1813. Esta ley suprimía la esclavitud de futuras generaciones, pero creaba una nueva condición jurídica intermedia: la de los libertos, hijos de esclavas nacidos después de la promulgación de la ley, que quedaban bajo un régimen de patronato hasta cierta edad.

¿Cuáles fueron las características de los esclavos?
Los esclavos, como todos los grupos subalternos, actuaban, tenían iniciativa y agencia. Nos impregnaron de saberes, poseían conocimientos sobre cuestiones medicinales, agrícolas, manejo de la madera y el hierro. Esto nos hace pensar que no fueron solo fuerza de trabajo”, explica la historiadora.

En Corrientes, la Ley de Libertad de Vientres fue reglamentada en 1830. El gobernador Pedro Ferré, junto con la Sala de Representantes provincial, estableció que los hijos de padres esclavos nacidos en la provincia en calidad de libertos, que hubieran cumplido los catorce años, quedaban sujetos a la disposición del gobierno. Un año después, en agosto de 1831, un decreto reglamentó la tutela de los libertos, obligando a los patrones a manifestar el número y edades de los varones libertos bajo su cargo a las autoridades correspondientes.

El Servicio Militar: Libertad a Cambio de Sangre

Otra vía de acceso a la libertad fue el enrolamiento militar. La guerra revolucionaria transformó a los esclavizados en “hombres de guerra”, ofreciéndoles la libertad como recompensa por su participación en las filas militares. La fidelidad al nuevo gobierno y a la “patria” se convertía en el horizonte de libertad.

En Corrientes, los primeros enrolamientos que afectaron a la población esclavizada se dieron en la década de 1810. Los vecinos debían declarar a sus esclavos, y aunque no todos lo hicieron, se fijó un precio para los esclavos (entre 280 y 300 pesos) e incluso se donó a algunos a favor de la Patria. Durante el dominio artiguista, aunque no hay registros de levas forzosas directas, José Artigas instó al cabildo de Corrientes en 1817 a incorporar esclavos a las armas a cambio de su libertad.

A partir de 1830, el gobierno de Pedro Ferré impulsó la creación de una compañía de libertos. Un manifiesto de los patrones registró 444 libertos en el territorio, aunque no se especificaba que obtendrían la libertad por su servicio. Sin embargo, los cambios más significativos llegaron en la década de 1840. Con la llegada de Joaquín Madariaga al gobierno correntino, se promulgó la ley 648 en 1843, que declaraba la libertad de los esclavos.

Esta ley sostenía que el estado de esclavitud era incompatible con los principios republicanos y el grito de libertad de 1810. Establecía que todos los esclavos varones capaces de tomar las armas quedaban a disposición del Poder Ejecutivo para ser agregados a los cuerpos de línea del ejército, creando la División Libertadora. A cambio de su enrolamiento, los esclavos eran declarados enteramente libres. Para aquellos incapaces de luchar por edad o enfermedad, se abonaría a sus amos la mitad de su valor de tasación, y adquirirían su libertad tras seis meses de servicio a sus amos. El servicio militar se presentaba así como un nexo civilizador, un puente de la esclavitud a la libertad.

La ley 648 también contenía un precepto trascendental: después de cuarenta días de su cumplimiento, no se reconocería propiedad alguna sobre esclavos en el territorio de la provincia. La ley fue reglamentada el 13 de julio de 1844, estableciendo que los jueces de policía y comandantes militares debían reunir a todos los esclavos varones. Sin embargo, con el cambio de gobierno en 1848, Benjamín Virasoro restableció un decreto que restituía a sus dueños a los esclavos destinados al ejército, excepto aquellos que ya hubieran obtenido su libertad de forma debida. Esto supuso un retroceso en las medidas abolicionistas de Madariaga.

Desafíos y Realidades de la Libertad

La transición de la esclavitud a la libertad no fue un proceso simple ni lineal. La persistencia de prácticas coloniales como las manumisiones gratuitas, aunque limitadas en número, fue clave para la emancipación de muchos en Corrientes, reflejando una dinámica donde la decisión del amo era predominante. La baja frecuencia de compras de libertad (coartaciones) subraya el carácter mayormente doméstico de la esclavitud en la región, donde los esclavos tenían menos oportunidades de generar ingresos propios.

La regulación de la nueva condición de los libertos también fue un desafío. A pesar de la Ley de Vientres Libres de 1813, Corrientes tardó hasta 1830 en reglamentar a nivel provincial la tutela de los libertos a partir de los catorce años. Esta legislación tardía y las disposiciones posteriores reflejan la necesidad de controlar y regular la vida de estos individuos que no eran ni completamente libres ni esclavos, evidenciando la complejidad de su nuevo estatus jurídico y social.

El impacto de los enrolamientos militares, especialmente a partir de la década de 1840, fue significativo, aunque sujeto a las fluctuaciones políticas. La efímera ley de 1843, que vinculaba directamente el servicio militar con la libertad, fue un hito en el abolicionismo correntino, aunque su posterior derogación muestra la fragilidad de estas conquistas en un contexto de constantes luchas facciosas. La aparición de la categoría de “sirviente” en los censos posteriores a la abolición formal sugiere una posible invisibilización de la población afrodescendiente, complicando el rastreo de su integración social y económica.

Preguntas Frecuentes

¿Cuándo se reglamentó la Ley de Vientres Libres en Corrientes?

La Ley de Libertad de Vientres, promulgada a nivel nacional en 1813, fue reglamentada en el territorio correntino en el año 1830, bajo el gobierno de Pedro Ferré. Esta reglamentación estableció la tutela gubernamental sobre los hijos de esclavos mayores de 14 años.

¿Cuáles eran las principales vías para alcanzar la libertad en Corrientes durante el siglo XIX?

Las principales vías para alcanzar la libertad en Corrientes fueron la manumisión (especialmente la graciosa, otorgada por testamento o carta de libertad) y, posteriormente, el enrolamiento en las filas militares, especialmente a partir de la década de 1840.

¿Qué tipo de esclavitud predominaba en Corrientes, y cómo afectaba esto a la manumisión?

En Corrientes predominaba una esclavitud de tipo doméstico. Esto limitaba las oportunidades de los esclavos para acumular dinero, lo que se reflejaba en que la mayoría de las manumisiones eran graciosas (sin costo) y un porcentaje muy bajo eran pagadas, a diferencia de otras grandes ciudades con esclavitud a jornal.

¿Cómo se diferenciaban los "libertos" de los "libres"?

Los "libres" eran aquellos individuos que habían obtenido su libertad de forma plena, ya sea por manumisión, compra o nacimiento de madre libre. Los "libertos" eran una categoría intermedia creada por la Ley de Vientres Libres de 1813. Eran los hijos de esclavas nacidos después de la promulgación de la ley, que no nacían esclavos, pero quedaban bajo un régimen de patronato o tutela hasta alcanzar una determinada edad, sin ser completamente libres en sus primeros años de vida.

¿Qué países abolieron la esclavitud en el siglo XIX?

Varios países abolieron la esclavitud en el siglo XIX, destacando Gran Bretaña (1833 en todo su imperio), Estados Unidos (1865), Francia (1848), España (aunque tardíamente en Cuba y Puerto Rico), y Portugal. Las naciones del Río de la Plata también avanzaron en procesos graduales de abolición a lo largo del siglo.

¿Qué características tenían los esclavos más allá de su condición de propiedad?

Los esclavos eran individuos con agencia e iniciativa, poseedores de valiosos conocimientos y saberes en áreas como la medicina tradicional, la agricultura, y el manejo de la madera y el hierro. No eran simplemente fuerza de trabajo, sino sujetos activos que aportaron significativamente a las sociedades en las que vivieron.

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