26/05/2024
El nombre de Baba Yagá evoca en nuestra imaginación una figura lejana, casi mítica, asociada generalmente con la bruja de los cuentos rusos. Para muchos, sus atributos más conocidos se reducen a un mortero volador y una peculiar cabaña que se sostiene sobre patas de gallina. Sin embargo, detrás de esta imagen popular se esconde una entidad mucho más compleja y fascinante, cuya profundidad es explorada de manera magistral en obras literarias contemporáneas. Este artículo se adentra en la esencia de Baba Yagá, sus características distintivas y cómo su figura trasciende el mero cuento infantil para convertirse en un símbolo de vejez, sabiduría y poder femenino, especialmente a través de la lente de la aclamada novela de Dubravka Ugrešić, Baba Yagá puso un huevo.

¿Quién es Baba Yagá? Un Vistazo a la Bruja del Folclore Eslavo
Baba Yagá es, sin duda, una de las figuras más reconocibles y enigmáticas del folclore eslavo. A menudo se la representa como una anciana de aspecto temible, con una nariz ganchuda, dientes de hierro y un apetito insaciable por los niños incautos. Su hogar, una cabaña que gira sobre patas de gallina, es tan icónico como su método de transporte: un mortero que impulsa con un pilón, mientras barre sus huellas con una escoba. Esta combinación de elementos la sitúa en un espacio liminal, entre el mundo humano y el sobrenatural, actuando a menudo como guardiana de los límites o facilitadora de transiciones.
Sin embargo, su rol no es meramente el de una villana unidimensional. En muchos relatos, Baba Yagá es también una figura ambivalente, capaz de ofrecer ayuda o consejo a aquellos que demuestran valentía y respeto, aunque siempre a un alto costo. Puede ser una bruja devoradora de hombres, una sabia consejera, o incluso una diosa de la muerte y la regeneración. Su morada, a menudo rodeada por una valla de huesos humanos con calaveras luminosas, subraya su conexión con el reino de los muertos y la naturaleza salvaje, indomable y primigenia. Es un arquetipo de la fuerza femenina en su forma más cruda y poderosa, ajena a las convenciones sociales y morales humanas.
Las Brujas en el Imaginario Colectivo: De la Hoguera al Cuento Popular
El concepto de la bruja, bajo cuyo paraguas semántico cabe un sinfín de concepciones, ha evolucionado drásticamente a lo largo del tiempo y el espacio. Desde las hechiceras de la antigüedad clásica hasta las demoníacas vampiras y otros monstruos femeninos, la figura de la bruja ha sido un lienzo sobre el que se han proyectado miedos, deseos y prejuicios sociales. La bruja moderna, a menudo asociada con la escoba voladora y el gato negro, es en parte un producto de las persecuciones de la Inquisición, que la condenó a la hoguera, y en parte una amalgama de tradiciones europeas y el puritanismo anglosajón.
Coexistiendo con esta imagen más difundida, encontramos a la bruja de los cuentos populares: una anciana con una corporalidad abyecta, verrugas y manos como garras, esperando pacientemente en su casita del bosque a que algún niño incauto se acerque para devorarlo. Esta representación conecta directamente con la figura de Baba Yagá. Lo que es crucial entender es que estas representaciones no son estáticas; se entrelazan con la percepción de la vejez, especialmente la femenina, y su representación artística.
Durante siglos, el arte occidental, acostumbrado a idealizar el cuerpo femenino joven y lozano, relegó a las mujeres mayores a un segundo plano, o las representó como sinónimo de fealdad. Goya es un ejemplo paradigmático de cómo la figura de la mujer mayor se fusionó con la de la bruja, como explora Pilar Pedraza en su obra. En la tradición católica y grecolatina, el desnudo masculino podía ser signo de santidad o divinidad, un espejo de Dios. Por el contrario, la imagen de la vieja desnuda, incluso parcialmente, se convirtió en un tabú, un significante diabólico, emparentado con lo negativo y lo siniestro, heredera de entidades mitológicas como las Erinias o las personificaciones de la Envidia y el Hambre, con sus cuerpos enjutos y senos vacíos. Es en este contexto cultural que la figura de Baba Yagá adquiere capas adicionales de significado, encarnando una vejez femenina poderosa, pero también temida y marginada.
Baba Yagá puso un huevo: Una Obra Maestra de la Metanarrativa
La novela Baba Yagá puso un huevo, de la reconocida escritora croata Dubravka Ugrešić, es mucho más que un simple relato sobre esta mítica bruja. Ugrešić, una novelista y ensayista con una postura inconformista y beligerante ante la realidad sociopolítica, especialmente tras la desintegración de Yugoslavia, ha forjado una obra que desafía las etiquetas tradicionales. Desde su exilio en 1993, ha cultivado una perspectiva universalizante que cuestiona las fronteras y el empobrecimiento cultural. Su erudición y su experiencia vital se plasman en esta novela, que es el resultado de una investigación sobre folclore y figuras mitológicas, transformando el encargo en una obra de arte.
La obra se presenta como un “magistral cuento de cuentos”, una narrativa de ficción que es, en realidad, un complejo entramado de niveles intradiegéticos y metanarraciones. Como un huevo de Fabergé que esconde otro huevo, y ese otro, la novela se despliega como una matrioshka literaria, revelando capas de significado y relato. Su estructura formal e interna se divide en tres partes bien diferenciadas, cada una con sus propias subdivisiones y un estilo distintivo:
- Primera Parte: "Vete donde no te digo, tráete lo que no te pido"
Esta sección se narra en primera persona, con un tono marcadamente memorístico y personal. Se relaciona estrechamente con la propia autora, lo que nos invita a considerarla dentro del ámbito del autobiografismo, la autoficción o la autorrepresentación. Es una introducción íntima al universo de la obra, sentando las bases para lo que vendrá. - Segunda Parte: "Pregunta, pero recuerda que la curiosidad no siempre es buena"
Constituye la parte principal y más extensa de la novela, y está profundamente ligada a los cuentos tradicionales. Puede leerse como un cuento en sí misma, pero va más allá de simples motivos o fórmulas; toda la sección está vertebrada sobre la premisa del folclore. La trama, los personajes y el rico simbolismo que estos acarrean, junto con sus acciones, remiten por completo a la estructura y el espíritu de los cuentos populares. Es aquí donde la autora juega con las repeticiones rítmicas, tan características de la tradición oral, como se ve en frases como: “Y ¿nosotros? Nosotros avanzamos a toda máquina. Mientras que la vida no sabe dónde está babor y dónde estribor, el cuento surca las olas sin ser presa del sopor”. El título original en inglés, Baba Yaga laid an egg, también sugiere un juego rítmico y fonético que no es casual. - Tercera Parte: "El que sabe mucho envejece pronto"
Esta última parte representa un cambio radical de tono y género, adentrándose en lo ensayístico, o lo falsamente ensayístico. Proporciona información prolija y, en teoría, aséptica sobre Baba Yagá en particular y el mundo de las brujas en general. Utilizando una técnica similar a la del manuscrito encontrado, el lector accede directamente a las anotaciones de un personaje llamado Aba Bagay. Es precisamente esta sección, que en apariencia podría parecer inconexa con el resto, la que dota de completitud y profundidad al volumen, ofreciendo claves fundamentales para interpretar el simbolismo y los significados subyacentes de la obra.
Temas Centrales que Desafían la Percepción
La obra de Ugrešić es un crisol de temas profundos que invitan a la reflexión:
La Vejez y la Condición Femenina
La vejez, en todas sus facetas, emerge como el tema principal de la obra, con un enfoque particular en la vejez de las mujeres en la sociedad contemporánea. De este tema central se derivan una multitud de cuestiones interconectadas: los cambios en la concepción de la vida occidental, la longevidad de ambos sexos, la viudedad y la sororidad, la enfermedad y la memoria (y su relación con el lenguaje), el cambio y el deterioro físico frente a la persistencia de la belleza, la responsabilidad y la culpa, y la relación con quienes ya no están. La cita «la mejor manera para preparar las judías es en ensalada, y la vejez es una gran desgracia» (p. 25) encapsula la visión a veces cruda y desafiante que la novela ofrece sobre esta etapa de la vida, invitando a una profunda meditación sobre la experiencia de envejecer en un mundo que a menudo valora la juventud y la lozanía.
El Mundo Eslavo y el Legado de la Desintegración Yugoslava
Dubravka Ugrešić, con su postura crítica hacia las prácticas políticas derivadas de la desintegración de Yugoslavia, impregna su obra con un contexto sociopolítico palpable. Los personajes de la novela se mueven en el ámbito geográfico de los Balcanes, entre Croacia y Bulgaria, y a través de sus experiencias, la autora alude directamente a los intereses económicos y nacionalistas de diversos colectivos y gobiernos. La novela plasma el “malestar” —un término que se queda corto para la realidad vivida— que esta disolución generó en los seres humanos. Este trasfondo se manifiesta especialmente a través de los diferentes espacios literarios, ya sean sentimentales o simbólicos, y su intrincada relación con el individuo y su identidad, mostrando cómo la historia y la política moldean las vidas personales.
Lo Insólito y lo Maravilloso en un Marco Realista
Los cuentos populares, también conocidos como cuentos maravillosos, son el terreno fértil donde la categoría de lo maravilloso ha florecido. Estamos acostumbrados a que en este tipo de literatura, a menudo mal llamada “cuentos de hadas”, sucedan hechos extraordinarios: animales que hablan, la convivencia con ogros y brujas, la presencia de objetos mágicos. Sin embargo, Baba Yagá puso un huevo se inserta, en gran parte, dentro de un estilo realista. A pesar de esto, la segunda parte de la obra, en particular, presenta hechos insólitos o sobrenaturales. Lo intrigante es cómo los personajes reaccionan a estos eventos, y qué sentido tienen dentro de la trama global. Esta dualidad entre lo cotidiano y lo extraordinario es una de las marcas distintivas de la novela, que juega con las expectativas del lector y difumina las fronteras entre lo posible y lo fantástico.
El Estilo de Ugrešić: Ironía, Ternura y Rebeldía
Una de las características más destacadas de Baba Yagá puso un huevo es la diversidad estilística que Dubravka Ugrešić emplea a lo largo de sus tres partes. Cada sección está regida por un estilo y un tono diferentes, lo que enriquece la experiencia de lectura y subraya la complejidad de la narrativa. No obstante, a pesar de estas variaciones, la obra está permeada por una constante: la ironía y el humor. Estos elementos se entremezclan con una profunda ternura y un innegable poso combativo, reflejando la visión crítica pero también empática de la autora. Esta combinación de ligereza y profundidad, de humor y seriedad, permite a Ugrešić abordar temas complejos de manera accesible y conmovedora, manteniendo al lector cautivado desde el principio hasta el final.
Preguntas Frecuentes sobre Baba Yagá y la Obra de Ugrešić
- ¿Es Baba Yagá una figura puramente maligna en el folclore eslavo?
No, Baba Yagá es una figura compleja y ambivalente. Aunque a menudo se la representa como una bruja malvada que devora niños, también puede ser una sabia consejera, una guardiana de los umbrales o una figura iniciática. Su naturaleza es caprichosa y sus acciones dependen a menudo de la actitud del héroe que la encuentra. - ¿Qué significa el “huevo” en el título de la obra Baba Yagá puso un huevo?
El huevo es un símbolo recurrente en el folclore y la mitología, a menudo asociado con la creación, el origen de la vida, el secreto o un tesoro escondido. En la novela de Ugrešić, el huevo puede interpretarse como una metáfora de la estructura misma de la obra (una “matrioshka” de narraciones), o como el contenedor de un secreto vital, como el amor escondido en el cuento ruso de la Zar-doncella e Iván, al que la novela hace referencia. - ¿Es Baba Yagá puso un huevo un cuento de hadas para niños?
Aunque la novela se basa en el folclore y los cuentos populares, su complejidad temática y estructural la sitúan firmemente dentro de la literatura para adultos. Aborda temas como la vejez, la identidad, la política y la memoria de una manera sofisticada, lejos de la simplicidad de un cuento infantil. - ¿Qué otros libros de Dubravka Ugrešić se recomiendan para profundizar en su obra?
Dubravka Ugrešić es una prolífica autora con una obra diversa. Algunas de sus novelas y ensayos traducidos al español incluyen El museo de la rendición incondicional, Gracias por no leer, El ministerio del dolor y Zorro. Estas obras reflejan su estilo crítico, su ingenio y su profunda reflexión sobre la cultura y la sociedad.
Conclusión
La figura de Baba Yagá, con sus atributos de mortero volador y cabaña con patas de gallina, es solo la punta del iceberg de un arquetipo ancestral. A través de la brillantez narrativa de Dubravka Ugrešić en Baba Yagá puso un huevo, esta bruja del folclore eslavo se convierte en el epicentro de una exploración profunda sobre la vejez, la identidad femenina, el impacto de la historia y la propia naturaleza de la narrativa. La obra nos invita a mirar más allá de las apariencias, a desentrañar las capas de significado y a confrontar nuestras propias percepciones sobre lo viejo, lo feo y lo poderoso. Es una lectura que desafía, conmueve y, en última instancia, enriquece nuestra comprensión del vasto y complejo universo de los cuentos y la condición humana.
Si quieres conocer otros artículos parecidos a Baba Yagá: Más Allá del Mito y la Bruja Rusa puedes visitar la categoría Literatura.
