¿Quién fundó la revista Mujeres Libres?

La Voz Impresa: Mujeres, Historia y Emancipación

23/08/2023

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En la vasta y rica historia de la humanidad, el libro y las publicaciones periódicas han servido como faros, documentando el pasado, desafiando el presente y proyectando futuros posibles. Son más que meros objetos; son repositorios de ideas, debates y movimientos que han transformado sociedades. A través de sus páginas, se forjan identidades, se reivindican derechos y se dan voz a aquellos que, de otro modo, permanecerían en el silencio. Este artículo explora dos ejemplos emblemáticos de cómo la palabra impresa ha sido un motor fundamental en la lucha por la visibilidad y emancipación femenina, desde la relectura de una figura histórica argentina hasta la fundación de una revista anarquista que buscaba la liberación integral de la mujer.

¿Cuál es la primera obra de Julia Rosemberg?
Julia Rosemberg (2019) – Eva y las mujeres. Historia de una irreverencia En el año del centenario del nacimiento de Eva Duarte (2019), Julia Rosemberg (historiadora y docente universitaria) publicó su primera obra individual, en la que recorre la vida de uno de los mayores íconos de la historia argentina. Eva y las mujeres.
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Eva y las Mujeres: La Historia Reescrita por Julia Rosemberg

En el año 2019, conmemorando el centenario del nacimiento de Eva Duarte, una figura central y a menudo controvertida de la historia argentina, la historiadora y docente universitaria Julia Rosemberg nos entregó su primera obra individual: Eva y las mujeres. Historia de una irreverencia, publicada por Ediciones Futurock. Este libro no es una biografía más; es un profundo análisis que recorre la vida de uno de los mayores íconos de la política argentina, pero con un enfoque particular en su intenso trabajo por la participación política de las mujeres y su sorprendente vinculación con demandas feministas, tanto de su época como las que resuenan hoy.

Rosemberg se atreve a formular preguntas cruciales que han sido objeto de debate durante décadas: “¿Se puede pensar a Eva bajo el prisma del feminismo? ¿Qué sentidos y qué lugares habilitó el peronismo para las mujeres?”. La autora aborda estas interrogantes sin evadir las inherentes contradicciones de un movimiento político que, por su naturaleza, siempre ha generado tanto adeptos fervorosos como detractores acérrimos en todo el mundo. Sin embargo, como bien lo indica su título, la obra de Rosemberg no se centra en el peronismo como tal, sino en Eva Perón, desglosando su figura antes, durante y, ¿por qué no?, después del peronismo que la vio emerger en la escena pública.

El hilo conductor de este fascinante estudio es el concepto de poder, un aspecto de la vida de Eva Perón que, paradójicamente, ha sido poco narrado o subestimado. Julia Rosemberg reconstruye y pone en valor el incansable trabajo de Eva desde la Fundación Eva Perón, sus respectivos hogares, y sus ingeniosas formas de organización política. Inicialmente, esta organización se manifestó a través del Centro Universitario Femenino y los Centros Cívicos Femeninos. Posteriormente, y de manera más estructurada, a partir de 1949, se consolidó con la creación del Partido Peronista Femenino. Este partido, en un lapso increíblemente corto, entre el 29 de octubre y el 5 de noviembre de ese mismo año, garantizó una presencia masiva y sin precedentes al establecer una sede central en cada provincia del país. Una de sus tareas más trascendentales fue colaborar activamente en el empadronamiento de las mujeres, quienes hasta ese momento habían carecido de derechos políticos fundamentales para elegir y ser elegidas.

El libro de Rosemberg también recupera las voces de las primeras legisladoras y algunos de sus proyectos e intervenciones en el Congreso, devolviéndoles el protagonismo que la historiografía tradicional, a menudo, les ha negado. Estos nombres, a menudo desconocidos incluso para la militancia justicialista actual, son traídos a la luz con una metodología y una ética feministas, poniendo en valor su fundamental contribución.

A pesar de la repentina muerte de Eva Perón, el entramado colectivo que ella había tejido logró sostener los niveles de participación y compromiso político de las mujeres peronistas. Sin embargo, tras el derrocamiento del gobierno de Juan Domingo Perón, una parte crucial de esta historia fue borrada. El frondoso archivo que se había formado a partir de semejante despliegue institucional y político fue sistemáticamente destruido. No solo eso, sino que la gran mayoría de las legisladoras y censistas fueron encarceladas. Entre ellas se encontraban Ana Macri, Juana Larrauri, Magdalena Álvarez, Rosa Calviño, Josefa Tubío, Otilia Villamaciel, Susana Correché y Delia Parodi, quien había alcanzado el mayor rango político en el Congreso y cuya liberación tardó más de tres años.

Este último suceso, analiza Rosemberg, fue una consecuencia directa de la instalación del antiperonismo en el poder, con sus políticas y un imaginario de odio cuyo ensañamiento y ataque más álgido fue, sin lugar a dudas, la figura política de Eva Perón, e incluso su propio cuerpo embalsamado, el cual fue secuestrado, ultrajado, desaparecido y adulterado en Italia, hasta que finalmente en 1974 fue repatriado.

La obra de Rosemberg nos invita a reflexionar sobre la violencia política por motivos de género, preguntándose cuánto de lo que hoy se denuncia como tal atacó a Eva Perón, no solo en vida o de manera directa. La autora señala que incluso el propio peronismo, con cierta invisibilización o un sesgo que “poco y nada rescató sobre su obra vinculada a las luchas de las mujeres”, ha ejercido internamente otra faceta de este tipo de violencia. Y lo mismo puede decirse de ciertos sectores de los feminismos.

Un dato revelador que la autora comparte en el prólogo, y que subraya la trascendencia del legado de Eva Perón y el Partido Peronista Femenino, es que los niveles de representación femenina en el Congreso de la Nación alcanzados durante el primer peronismo, gracias al armado del Partido Peronista Femenino y su incidencia en las listas, fueron superados recién después de la implementación de la ley de cupo femenino, sancionada en 1991. Estos son datos, no opinión, que demuestran la potencia política (y feminista) de Eva entonces, hoy y siempre.

Mujeres Libres: Una Voz Anarquista para la Emancipación Femenina

El anarquismo, como movimiento social que persigue la emancipación humana integral y una libertad plena para el desarrollo de la personalidad, mostró desde sus inicios una preocupación notable por la subordinación de las mujeres, destacándose frente a otras corrientes obreristas. En su visión de una sociedad futura, los anarquistas comunalistas imaginaban una organización social no jerárquica, basada en el colectivismo, la autogestión y el espontaneísmo, donde comunismo y libertad individual fueran compatibles. Para ello, era esencial abolir el Estado y el capitalismo, sistemas basados en relaciones autoritarias. Conscientes de que el trabajo no era el único espacio de opresión, consideraron fundamental transformar las relaciones personales.

En este proyecto igualitarista radical, las mujeres no podían ser excluidas. Cuestiones como la sexualidad y la vida familiar, pertenecientes al ámbito de lo personal, adquirieron una importancia esencial. Sin embargo, en el movimiento anarcosindicalista español, los problemas específicos de las mujeres quedaron a menudo relegados. Esta contradicción llevó a la creación de Mujeres Libres, una organización anarquista femenina y, sin duda, feminista, a pesar de su explícito rechazo a este último calificativo.

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A diferencia del marxismo, que centraba su análisis de la opresión en lo económico y veía la emancipación femenina como una consecuencia de la revolución económica, el anarquismo comprendió la multiplicidad de las relaciones de dominación. Admitió que una reestructuración económica, aunque imprescindible, no sería suficiente para la emancipación humana. Esta perspectiva abrió un espacio para una atención teórica especial al problema de la subordinación femenina, aunque las posturas prácticas fueran a menudo ambivalentes y contradictorias.

El anarcosindicalismo español, especialmente tras la creación de la CNT en 1910, se enfocó en la lucha económica y la revolución mediante la expropiación de la burguesía y la colectivización. Esto relegó los problemas específicos de las mujeres, cuya especificidad fue a menudo ignorada o negada, una característica común a otros movimientos obreristas que priorizaban la lucha anticapitalista. Por otro lado, los movimientos feministas se centraron en la lucha contra el patriarcado y el acceso al poder, a veces sin considerar la opresión económica.

El anarcofeminismo, en contraste, propuso una doble lucha: contra el capitalismo y contra el patriarcado. Abogó por la emancipación de las mujeres trabajadoras, sometidas a una doble esclavitud: de clase y de género. Su análisis consideró la interacción de ambas opresiones, situando la lucha dentro de un movimiento revolucionario global que aspiraba a una transformación social profunda, comenzando por las relaciones personales.

Mujeres Libres fue creada para superar las contradicciones del movimiento anarcosindicalista y lograr la plena incorporación de las mujeres en la lucha libertaria. Surgió por iniciativa de tres mujeres anarquistas: la escritora Lucía Sánchez Saornil, la periodista Mercedes Comaposada y la doctora Amparo Poch y Gascón. Ellas fundaron la revista Mujeres Libres, que vio la luz en abril de 1936, pocos meses antes del alzamiento militar contra la República. Lucía Sánchez Saornil ya había manifestado su intención de crear un órgano femenino independiente en un artículo de Solidaridad Obrera.

La revista se dirigía a mujeres de clase obrera con el objetivo de atraerlas a las ideas libertarias, evitando inicialmente el calificativo de "anarquista" para no generar rechazo. Es crucial destacar que, a pesar de buscar apoyo financiero, fue editada y escrita exclusivamente por mujeres, rechazando colaboraciones masculinas. El Grupo Cultural Femenino de Barcelona se unió al grupo de Madrid en septiembre de 1936, y la organización creció hasta tener 20.000 afiliadas en 153 agrupaciones en la zona republicana. En agosto de 1937, se estableció la Federación Nacional de Mujeres Libres, con una estructura federal.

Su objetivo final era la liberación de las mujeres de su triple esclavitud: la ignorancia, la de ser mujer (género) y la de ser productora (clase). Partía del reconocimiento de una problemática femenina específica y de la necesidad de una organización autónoma de mujeres, ya que su liberación no sería posible dentro de las organizaciones libertarias existentes. Estas características definen el carácter feminista de Mujeres Libres.

El fin esencial de la organización era crear una fuerza femenina consciente que actuara como vanguardia de la revolución. Esto era vital, dado que a menudo se había concebido a la mujer como un factor de retroceso, por su rol en la transmisión de la ideología dominante y su supuesta falta de interés en las luchas sociales. Así, Mujeres Libres nació con un objetivo de educación y elevación del nivel cultural de las mujeres, condición esencial para su emancipación y su toma de conciencia revolucionaria.

El estallido de la Guerra Civil en 1936 propició una extraordinaria movilización y participación femenina, canalizada a través de diversas organizaciones. El contexto revolucionario fue favorable para Mujeres Libres, que a través de sus secciones de trabajo y cursos de alfabetización y formación profesional, buscó despertar en las mujeres una conciencia revolucionaria y un sentido de responsabilidad. Para ellas, la emancipación femenina era una condición esencial para el triunfo de la revolución: «Si de veras queremos la Revolución social, no olvidemos que su principio primero está en la igualdad económica y política, no solo de las clases, sino de los sexos.»

El anarquismo, al otorgar relevancia al individuo y su vida privada, tenía conciencia de las implicaciones políticas de lo personal y sexual. Para muchos anarquistas, la transformación de la vida sexual y familiar era esencial. La clave de la subordinación femenina se encontraba en la reproducción y la doble moral sexual sustentada por el matrimonio y la prostitución. Defendían la igualdad de géneros, el amor libre y una nueva moral. La familia tradicional, con su jerarquía y autoridad, era vista como una institución contrarrevolucionaria. Amparo Poch y Gascón se refirió a la necesidad de acabar con la monogamia, vinculándola al capitalismo y la propiedad privada, abogando por un amor libre, sincero, espontáneo y múltiple.

Mujeres Libres también abordó la prostitución, proponiendo la creación de “liberatorios de prostitución” para la “rehabilitación” de las prostitutas mediante capacitación profesional, viendo la igualdad económica como clave para su abolición. El movimiento anarquista de reforma sexual también se interesó por la educación sexual y el control de la natalidad, difundiendo información sobre métodos anticonceptivos y el discurso neomalthusiano. Resulta significativo que en 1936, el aborto fuera legalizado en Cataluña por iniciativa del anarquista Dr. Félix Martí Ibáñez, admitiendo la voluntad de la mujer como motivo suficiente.

Aunque Mujeres Libres no se manifestó explícitamente sobre cuestiones de sexualidad debido a los códigos de género imperantes, su defensa de la maternidad consciente iba unida al control de la natalidad. Amparo Poch, cofundadora del grupo Ogino (difusor de un método anticonceptivo), refuerza esta conexión. La maternidad consciente, aunque ambivalente desde una perspectiva actual, implicaba el reconocimiento de derechos reproductivos y la función social de la madre en la transmisión de una educación racional y moral revolucionaria.

¿Cuál es la primera obra de Julia Rosemberg?
Julia Rosemberg (2019) – Eva y las mujeres. Historia de una irreverencia En el año del centenario del nacimiento de Eva Duarte (2019), Julia Rosemberg (historiadora y docente universitaria) publicó su primera obra individual, en la que recorre la vida de uno de los mayores íconos de la historia argentina. Eva y las mujeres.

Además, las mujeres debían contribuir activamente a la nueva sociedad libertaria, convergiendo las visiones masculina y femenina. Lucía Sánchez Saornil criticó la unilateralidad o androcentrismo que había caracterizado a las sociedades, defendiendo un discurso de la diferencia sexual y la igualdad dentro de la diferencia, con aportaciones complementarias de ambos sexos. Esto ilustra cómo la revolución anarquista no era solo socioeconómica, sino también ideológica y cultural, afectando lo sexual y las relaciones de género. El problema sexual, decían, estaba tan vinculado al político-económico que solo la revolución social podía resolverlo.

Desde este punto de vista, el feminismo revolucionario propugnado por Mujeres Libres rechazó abiertamente el feminismo sufragista. A pesar de su objetivo de emancipación femenina, se identificaban plenamente con los objetivos de la CNT y la FAI, buscando captar mujeres para la lucha anarcosindicalista. Rechazaron el feminismo igualitario de signo político por su carácter reformista, incompatible con las amplias aspiraciones de transformación social del anarquismo. Lucía Sánchez Saornil incluso instó a las mujeres a no votar en 1933: «Abstente de votar, mujer. No gastes tu tesoro de energías intactas en querer dar vida a un cadáver, la humanidad tiene derecho a esperar algo más de tí. [...] Renovar es imposible. Hay que destruir para crear después con alegría. El porvenir del mundo está en la revolución libertaria. Medita, mujer, no votes.»

Mujeres Libres expresó su rechazo a la democracia como régimen que mantiene una estructura de clases, señalando que la explotación y la opresión persistían bajo el sistema republicano. Su desprecio por el "feminismo burgués" se debía a su carácter reformista, proponiendo un anarcofeminismo revolucionario que articulara una doble lucha: contra el Estado y el capitalismo, y contra el sistema patriarcal. Su pretensión era mucho más amplia: servir a una doctrina, no a un partido, capacitar a la mujer para contribuir a la sociedad futura como un individuo capaz de determinarse por sí mismo, no de seguir ciegamente una organización.

Aunque el factor clase tenía un mayor poder de cohesión que el género en los movimientos femeninos anteriores al feminismo de segunda ola, la conciencia de género fue clave para la existencia de Mujeres Libres. Rechazaron la propuesta de la Agrupación de Mujeres Antifascistas (AMA) de participar en la Alianza Nacional de Mujeres, viéndolo como un intento de absorción comunista. Mujeres Libres propuso un feminismo proletario y de clase, que lucharía por la transformación de las propias estructuras sociales. Federica Montseny, aunque compartía el rechazo al feminismo burgués, fue reticente al feminismo libertario de Mujeres Libres, enfocándose en una emancipación humana global sin distinción de sexos. Sin embargo, Nita Nahuel, en la revista, afirmó la necesidad de una lucha feminista autónoma: «Después de la revolución social, tendremos que hacer las mujeres “nuestra revolución”.»

De hecho, los cambios revolucionarios propiciados por los anarquistas no subvirtieron las relaciones de género tradicionales. La colectivización de tierras y fábricas no alteró las relaciones de género ni significó una igualdad efectiva: el trabajo doméstico recayó en mujeres, persistieron diferencias salariales y los puestos de liderazgo fueron monopolizados por hombres. Esto demostró que el sistema patriarcal es independiente del modo de producción y requiere formas de lucha específicas. Mujeres Libres, al afirmar la necesidad de una lucha feminista autónoma, fue coherente con el ideario ácrata.

Emma Goldman incitó a las mujeres españolas a hacer su propia revolución en el seno de la comunista libertaria: «[…] no puede existir una verdadera emancipación mientras subsista el predominio de un individuo sobre otro o de una clase sobre otra. Y mucho menos realidad tendrá la emancipación de la raza humana mientras un sexo domine al otro. […] Ahora os toca a vosotras, mujeres españolas. Romped vuestras cadenas.» A diferencia de otras organizaciones femeninas dependientes de partidos, Mujeres Libres fue fundada por la iniciativa independiente de tres mujeres anarquistas, defendiendo celosamente su autonomía orgánica.

La autonomía fue clave para comprender los objetivos y el funcionamiento de Mujeres Libres. Querían que las mujeres adquirieran confianza, autoestima e independencia, tomando conciencia de sus capacidades a través de la educación y la militancia. Así como la emancipación de los trabajadores debía ser obra de ellos mismos, la emancipación femenina solo podía alcanzarse mediante una lucha autónoma, coherente con los principios libertarios, como señaló Emma Goldman: «los que quieran ser libres, deben dar el primer paso.» El surgimiento de Mujeres Libres solo se entiende desde el anarquismo, que impregnó su discurso, estructura y objetivos. Su importancia radica no solo en su discurso teórico, sino en su capacidad de concretar esas propuestas en una organización autónoma dispuesta a romper la dicotomía entre discurso y realidad, teoría y práctica, que se manifestaba en la marginación de las mujeres en la lucha libertaria.

El Papel de los Libros y Revistas en la Construcción Social

La historia de la humanidad está intrínsecamente ligada a la evolución de sus formas de comunicación y registro. Desde las tablillas de arcilla hasta los códices medievales, y de la imprenta de Gutenberg a las publicaciones digitales, los libros y revistas han sido siempre más que simples contenedores de texto. Son artefactos culturales que encierran el espíritu de una época, los sueños de sus autores y las aspiraciones de sus lectores. Su influencia trasciende la mera transmisión de información; actúan como catalizadores de cambio, como espejos de la sociedad y como herramientas para la construcción de nuevas realidades.

Ejemplos como Eva y las mujeres. Historia de una irreverencia de Julia Rosemberg y la revista Mujeres Libres ilustran de manera contundente el poder transformador de la palabra impresa. El libro de Rosemberg no es solo una bilectura sobre Eva Perón; es una reinterpretación de su legado desde una perspectiva de género, que desafía narrativas establecidas y recupera la memoria de mujeres cuya contribución había sido invisibilizada. Al poner en valor el trabajo de Eva en la Fundación Eva Perón y el Partido Peronista Femenino, y al desenterrar los nombres de las primeras legisladoras, el libro se convierte en un acto de justicia histórica, fundamental para entender la evolución de los derechos políticos femeninos en Argentina.

Por su parte, la revista y organización Mujeres Libres, nacida en un convulso contexto de guerra y revolución en España, representa un hito en la historia del feminismo y el anarquismo. Más allá de sus contenidos teóricos sobre la doble opresión de clase y género, la revista fue un espacio de difusión de ideas radicales sobre la sexualidad, la maternidad consciente y la autonomía femenina. Su existencia misma, como una publicación escrita y editada exclusivamente por mujeres, fue un acto de autoafirmación en un contexto donde las voces femeninas eran a menudo silenciadas o relegadas. Fue un faro de conocimiento que buscaba elevar el nivel cultural y la conciencia revolucionaria de las mujeres trabajadoras, capacitándolas para su propia emancipación.

Ambos casos demuestran cómo las publicaciones sirven como:

  • Registros Históricos y Archivos Vivos: Preservan la memoria de eventos, movimientos y figuras clave, permitiendo a futuras generaciones comprender su pasado. La destrucción del archivo del Partido Peronista Femenino subraya la importancia de estos registros y la violencia inherente a su desaparición.
  • Plataformas para el Debate y la Reflexión: Ofrecen un espacio para cuestionar el statu quo, plantear nuevas preguntas y generar discusiones que pueden llevar a cambios sociales. Tanto Rosemberg con sus interrogantes sobre Eva y el feminismo, como Mujeres Libres con sus análisis sobre la opresión femenina, impulsaron el pensamiento crítico.
  • Herramientas de Empoderamiento y Movilización: Al difundir conocimientos y concienciar, las publicaciones pueden inspirar a individuos y colectivos a actuar. La campaña de empadronamiento de mujeres impulsada por Eva Perón y la misión educativa de Mujeres Libres son ejemplos claros de cómo la información impresa puede movilizar a las masas.
  • Vehículos de Identidad y Pertenencia: Crean comunidades de lectores y pensadores afines, generando un sentido de identidad colectiva y solidaridad en torno a ciertos ideales o luchas. La amplia afiliación a Mujeres Libres es un testimonio de su capacidad para unir a mujeres con un objetivo común.

En definitiva, el acceso al conocimiento y la difusión de ideas a través de libros y revistas son pilares fundamentales para cualquier movimiento social o cultural. Permiten que las voces marginadas sean escuchadas, que las historias olvidadas sean contadas y que las semillas del cambio sean sembradas, transformando no solo mentes individuales sino la trama misma de la sociedad.

Tabla Comparativa: Obras y Movimientos Impulsados por Mujeres

CaracterísticaEva y las mujeres. Historia de una irreverenciaMujeres Libres (Revista y Organización)
Tipo de PublicaciónLibro (obra individual)Revista periódica y organización
Autor(a)/Fundadores(as)Julia Rosemberg (Historiadora, docente)Lucía Sánchez Saornil, Mercedes Comaposada, Amparo Poch y Gascón
Año de Publicación/Fundación2019 (libro)Abril de 1936 (revista), Agosto de 1937 (Federación Nacional)
Contexto Histórico PrincipalCentenario del nacimiento de Eva Duarte (Relectura histórica)Guerra Civil Española, movimiento anarquista español
Enfoque PrincipalVida de Eva Perón, su trabajo por la participación política femenina y relación con el feminismo. Revalorización de su poder.Emancipación de la mujer de la triple esclavitud (ignorancia, género, clase). Anarcofeminismo y revolución social.
Público ObjetivoLectores interesados en historia argentina, feminismo, Eva Perón.Mujeres de clase obrera, para atraerlas a las ideas libertarias.
Conceptos ClaveParticipación política femenina, violencia política de género, datos históricos, revalorización de íconos.Anarcofeminismo, doble lucha (capitalismo/patriarcado), autonomía, amor libre, maternidad consciente, educación.
Impacto RelevanteRevisión historiográfica, resalta el papel pionero de Eva en la representación femenina (superada en 1991).Creación de una organización feminista autónoma dentro del anarquismo, movilización de 20.000 afiliadas, difusión de ideas radicales.

Preguntas Frecuentes sobre Publicaciones y Emancipación Femenina

¿Cuál es la primera obra individual de Julia Rosemberg?
La primera obra individual de Julia Rosemberg es Eva y las mujeres. Historia de una irreverencia, publicada en 2019 por Ediciones Futurock.
¿Quiénes fundaron la revista Mujeres Libres?
La revista Mujeres Libres fue fundada por Lucía Sánchez Saornil (escritora), Mercedes Comaposada (periodista) y Amparo Poch y Gascón (doctora).
¿Qué objetivo principal tenía la organización Mujeres Libres?
El objetivo principal de la organización Mujeres Libres era la liberación de las mujeres de su triple esclavitud: la ignorancia, la de ser mujer (género) y la de ser productora (clase), buscando su plena incorporación en la lucha libertaria a través de la educación y la conciencia revolucionaria.
¿Cómo aborda Julia Rosemberg la figura de Eva Perón en su libro?
Julia Rosemberg aborda la figura de Eva Perón enfocándose en su vida y, en particular, en su intenso trabajo por la participación política de las mujeres y su vinculación con demandas feministas de su época y actuales. El libro reconstruye y pone en valor el poder que Eva disputó y edificó, destacando su labor desde la Fundación Eva Perón y el Partido Peronista Femenino, y recuperando las voces de las primeras legisladoras.
¿Por qué Mujeres Libres rechazó el feminismo sufragista?
Mujeres Libres rechazó el feminismo sufragista por considerarlo reformista y puramente reivindicativo, incompatible con las amplias aspiraciones de transformación social del anarquismo. Para ellas, la lucha por el voto no abordaba las profundas estructuras de opresión de clase y género que buscaban erradicar mediante una revolución social integral.

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