¿Por qué no podría vivir de mis libros?

El Valor Oculto de los Libros y el Legado de Borges

25/08/2023

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En el vasto universo de la literatura, los libros no son meros objetos, sino repositorios de ideas, emociones y, a menudo, de la vida misma de sus creadores. Sin embargo, la trayectoria de una obra, desde su concepción hasta su recepción, es compleja y está sujeta a múltiples factores que van más allá de su mérito artístico. ¿Por qué algunos libros, incluso de autores consagrados, parecen perder su valor o, peor aún, son repudiados por sus propios padres literarios? ¿Es posible, en la actualidad, vivir dignamente de la pluma? Estas preguntas, que resuenan en el corazón de todo escritor y lector apasionado, encuentran una fascinante ventana en la figura de Jorge Luis Borges y en la dedicación de coleccionistas como Alejandro Vaccaro, cuya pasión por el universo borgiano nos revela las intrincadas capas del valor literario.

¿Por qué no podría vivir de mis libros?

La conversación en el departamento de Alejandro Vaccaro, un verdadero Aleph de libros y reliquias borgianas, nos ofrece una perspectiva única sobre estos dilemas. Con más de treinta mil volúmenes, su casa es un testimonio viviente de una pasión que trasciende la simple acumulación: es una búsqueda incesante del conocimiento y del alma de un autor. En este contexto, surge la intrigante historia de los libros que Borges, el maestro de la palabra, no quiso volver a publicar.

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Los Libros que Borges Nunca Quiso Re-publicar: Un Secreto Revelado

Uno de los puntos más reveladores de la travesía de Alejandro Vaccaro en el mundo borgiano fue el descubrimiento de tres obras que Jorge Luis Borges, por razones propias, optó por no reeditar en vida. Estos volúmenes, que se convirtieron en auténticas piezas de caza para coleccionistas y estudiosos, son: Inquisiciones, El tamaño de mi esperanza y El idioma de los argentinos. La intriga de Vaccaro por saber qué había en ellos, qué los hacía tan “indeseables” para su creador, lo llevó a sumergirse en el mundo del libro anticuario, una búsqueda que, según él, una vez iniciada, no pudo detener.

La sorprendente conclusión de Vaccaro, tras años de estudio y dedicación, fue que en estos libros no encontró “nada que me sorprendiera”. Para él, Borges poseía un “registro literario extraordinario; un registro muy compacto, muy homogéneo”. Esta afirmación es crucial, ya que sugiere que el valor intrínseco de la obra de Borges no reside en la perfección de cada pieza individual, sino en la coherencia y profundidad de su conjunto. Un autor puede elegir no volver a publicar ciertas obras no porque carezcan de valor, sino porque quizás no encajan con la evolución de su estilo, su visión o simplemente porque las considera parte de una etapa superada. Sin embargo, para el coleccionista, el estudioso y el devoto, estas obras “prohibidas” adquieren un valor adicional precisamente por su rareza y el misterio que las rodea.

El Valor Real de los Libros: Entre el Arte y el Mercado

La pregunta de por qué los libros “pierden su real valor” es una constante en el ámbito literario. La perspectiva de Alejandro Vaccaro nos ayuda a desentrañar esta complejidad. Cuando se refiere a la casi imposibilidad de cambiar una palabra en un cuento de Borges, citando a Flaubert y su “le mote juste” (la palabra justa), Vaccaro subraya la perfección y la meticulosidad del estilo borgiano. Esta cualidad, la de un texto tan pulido que cada elemento es indispensable, es lo que confiere un valor artístico inmenso, un valor que es intrínseco y no fácilmente erosionable.

Sin embargo, el valor de un libro no es una entidad monolítica. Coexiste con la realidad del mercado y la necesidad de la industria editorial de ser rentable. Vaccaro mismo lo reconoce: “Entiendo que los editores tienen que ganar plata. Pero yo creo que hay que separar el negocio de la literatura”. Esta dicotomía es fundamental. El valor comercial de un libro se mide por su capacidad de venta, su popularidad, su impacto en las listas de bestsellers. El valor literario, en cambio, se asocia con su calidad estética, su profundidad temática, su originalidad y su trascendencia cultural. Un libro puede ser un fracaso comercial y, sin embargo, ser una obra maestra literaria.

¿Cómo evitar que los libros compitan con otros medios de comunicación?
Para que los libros compitan con otros medios de comunicación es importante evitar los llamados libros “ladrillo”, que cuentan con varios cientos de páginas y los leen completos menos de la mitad de quienes los compran.

La anécdota de Charly García sobre sus letras, “producto de zapadas, de improvisaciones”, que al final contaban una historia completa, ilustra otra faceta del valor: la autenticidad y la capacidad de la obra de trascender la intención inicial del autor. El valor puede surgir de un proceso espontáneo, de la vida misma, y no solo de una construcción meticulosa. En este sentido, un libro adquiere valor por su capacidad de resonar, de conectar con el lector, de contar una historia, ya sea planeada o surgida de la improvisación.

Tabla Comparativa: Tipos de Valor en el Mundo del Libro

Tipo de ValorDescripciónEjemplo en el Contexto de Borges
Valor Artístico/LiterarioCalidad estética, originalidad, profundidad, trascendencia cultural. Independiente del mercado.La “palabra justa” en los cuentos de Borges; su registro “extraordinario y homogéneo”.
Valor ComercialCapacidad de generar ventas y ganancias. Depende de la demanda del mercado y la promoción.La decisión de los editores de no publicar ciertos textos por su limitada viabilidad comercial.
Valor Histórico/DocumentalImportancia como documento de una época, un autor o un movimiento. Relevancia para la investigación.Los libros “no reeditados” por Borges, valiosos para estudiosos a pesar de la objeción del autor.
Valor de Colección/RarezaImportancia por su escasez, primera edición, autógrafo, procedencia. Aumenta con el tiempo.El “Borges at 80” que Vaccaro buscó incansablemente y encontró por casualidad.

¿Es Posible Vivir de la Escritura? Un Análisis Crítico

La pregunta fundamental para muchos creadores es: “¿Por qué no podría vivir de mis libros?”. La respuesta, compleja y multifacética, se entrelaza con las dinámicas de valor que hemos explorado. Si incluso un genio como Borges tenía obras que consideraba no aptas para el circuito comercial, ¿qué queda para el autor promedio? La realidad es que el camino para vivir exclusivamente de la escritura es arduo y está pavimentado con desafíos económicos.

La necesidad de los editores de “ganar plata” es una realidad ineludible. Esto significa que las decisiones sobre qué se publica y cómo se promociona a menudo están guiadas por criterios de rentabilidad, lo que puede dejar fuera a obras de gran mérito artístico pero de nicho. Para un autor, esto se traduce en la necesidad de diversificar sus ingresos, ya sea a través de otras profesiones, becas, premios o la venta de derechos de adaptación.

El caso de las obras póstumas de autores como Roberto Bolaño, que han generado más publicaciones después de su muerte que en vida, plantea un dilema ético y comercial. ¿Debería publicarse todo lo que un autor dejó, o solo aquello que él mismo consideró digno de ver la luz? Vaccaro tiene una postura clara al respecto de Borges: “Yo tengo cosas inéditas. Hay textos que me parece que se pueden publicar y hay otros que creo que no. Hay un poema, por ejemplo, Montaña de Gloria, que es del año 14. Lo escribió cuando era adolescente. Ese es para que los estudiosos lo lean, lo estudien, lo analicen. Pero me parece que en el circuito comercial no debería entrar”. Esta visión resalta la tensión entre la preservación del legado para la posteridad académica y la explotación comercial. Para muchos autores, la posibilidad de vivir de sus libros depende directamente de que sus obras sean consideradas aptas para ese “circuito comercial”, lo que no siempre se alinea con su visión artística o con la percepción de su propio valor.

Además, la gestión de los derechos de autor y los legados literarios, como se vio con la figura de María Kodama y la disputa con Alejandro Vaccaro, es un factor crucial. La incertidumbre sobre el futuro de los manuscritos y libros de Borges tras la muerte de Kodama, y el deseo de que pasen a la Biblioteca Nacional, ilustra cómo la administración de un legado puede impactar directamente en la accesibilidad y el valor percibido de una obra para el público y los investigadores.

¿Cómo afecta la literatura a la desaparición del libro?
El atractivo y el tiempo de la lectura se han reducido irreversiblemente, sin embargo los que quieren escribir su historia encuentran tiempo y forma para hacerlo. Los lectores disminuyen, pero parece que la literatura mediocre y “la selfie ” seguirán contribuyendo a la posible desaparición del libro.

El Legado Eterno de Borges: Más Allá de las Polémicas

La popularidad de Borges, a pesar de su círculo intelectual reducido, es un fenómeno mediático fascinante. Su reconocimiento internacional se disparó en 1961 al ganar el Premio Formentor junto a Samuel Beckett, lo que lo catapultó a la candidatura del Premio Nobel por 25 años. Su ceguera, un elemento trágico y poético a la vez, también contribuyó a su mística y a la fascinación del público. Como él mismo escribió en “La fama”, enumerando cosas como “ser devoto de Conrad, ser argentino, ser ciego”, para luego decir: “Ninguna de esas cosas es rara y su conjunto me depara una fama que no acabo de comprender”. Esta humildad, o quizás ironía, es parte de su atractivo duradero.

Lo que es indudable es que el debate sobre las polémicas políticas que rodearon a Borges en vida, las acusaciones de “gorila” o “reaccionario”, han sido “totalmente derrotadas”. Su genio literario ha trascendido cualquier “grieta” ideológica, convirtiéndolo en un autor universal e ineludible. Como señala Vaccaro, “Borges ya rompió cualquier grieta posible”. Su obra es un desafío a la inteligencia, una carrera con vallas que exige al lector una participación activa y constante. La amalgama perfecta entre su vida y su literatura, el hecho de que “Borges era un ser literario”, donde sus experiencias y pensamientos se traducían directamente en su obra, es lo que lo hace perenne.

El dilema de las publicaciones póstumas, como el poema “Montaña de Gloria” escrito por Borges en su adolescencia, resalta la responsabilidad de los albaceas y estudiosos. No todo lo inédito debe ser comercializado; parte de ello tiene un valor puramente académico o histórico. Separar el “negocio de la literatura” se vuelve aquí una cuestión de respeto al legado y a la visión del propio autor, incluso si este ya no está para expresarla. La capacidad de discernir y la ética profesional son cruciales para preservar la integridad de la obra de un autor como Borges, cuyo impacto en la literatura universal es tan profundo.

Preguntas Frecuentes sobre Libros y Autores

  • ¿Cuáles fueron los libros que Borges no quiso volver a publicar?
    Jorge Luis Borges no quiso volver a publicar tres de sus obras tempranas: Inquisiciones, El tamaño de mi esperanza y El idioma de los argentinos.
  • ¿Por qué un autor podría no querer republicar sus obras?
    Las razones pueden variar: el autor puede considerar que la obra ya no representa su estilo o visión actual, que es inmadura, que contiene errores o que simplemente no encaja en su canon establecido. A veces, es una cuestión de perfeccionismo o de evolución artística.
  • ¿Cómo se determina el “valor real” de un libro?
    El “valor real” de un libro es multifacético. Incluye su valor artístico (calidad literaria, originalidad), su valor comercial (ventas, popularidad), su valor histórico o documental (relevancia para la investigación) y su valor de colección (rareza, estado, procedencia). Estos valores no siempre coinciden.
  • ¿Es posible vivir solo de la escritura de libros hoy en día?
    Es extremadamente difícil para la mayoría de los autores. La viabilidad económica depende de factores como el éxito de ventas, los anticipos editoriales, los derechos de adaptación, los premios literarios y las becas. Muchos autores complementan sus ingresos con otras actividades relacionadas con la escritura o la docencia.
  • ¿Qué impacto tiene la muerte de un autor en su legado literario?
    La muerte de un autor puede generar incertidumbre sobre la gestión de su obra. Puede abrir la puerta a la publicación de obras inéditas, pero también puede dar lugar a disputas por los derechos o a la comercialización de materiales que el autor no deseaba publicar. La figura de los albaceas y las instituciones culturales es crucial para la preservación y difusión del legado.

En definitiva, el mundo del libro es un ecosistema complejo donde la creación artística se encuentra con las realidades del mercado, la interpretación de los legados y la pasión de los coleccionistas. Las obras de Borges, y las historias que las rodean, nos recuerdan que el valor de un libro no es estático ni unidimensional. Es un tapiz tejido con la intención del autor, la percepción del lector, la dinámica del mercado y el infatigable trabajo de aquellos que, como Alejandro Vaccaro, dedican su vida a desentrañar sus misterios y a preservar su esencia, garantizando que el diálogo entre vida y literatura continúe por siempre.

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