¿Cuáles son las funciones del Parlamento?

Parlamentos y UE: Tejiendo la Legitimidad Democrática

23/11/2022

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La creación de las Comunidades Europeas y, posteriormente, de la Unión Europea, ha sido un proceso transformador que implicó una significativa cesión de competencias por parte de los Estados miembros en favor de las nuevas organizaciones supranacionales. Este traspaso de poderes, si bien fundamental para el avance de la integración, planteó desde sus inicios un desafío crucial: la cuestión de la legitimidad democrática. ¿Cómo asegurar que este nuevo sistema institucional, donde la soberanía se hizo residir originalmente en el binomio Comisión-Consejo, contara con el respaldo y la participación de los ciudadanos? La respuesta a esta interrogante ha sido un viaje evolutivo, en cuyo centro se encuentra el Parlamento Europeo, y, de forma cada vez más relevante, la necesaria asociación y complementariedad con los parlamentos nacionales.

¿Cómo se debe asociar los parlamentos nacionales al sistema institucional europeo?
Por lo demás, la asociación de los Parlamentos nacionales al sistema institucional europeo debe hacerse con la prudencia suficiente para no complicar en demasía el ya enrevesado funcionamiento de las Instituciones.

Desde una perspectiva positiva, la cesión de competencias empoderó a las nuevas instituciones, pero también generó una acusación recurrente de falta de legitimación democrática, especialmente dirigida al Consejo, integrado por representantes de los gobiernos nacionales. Para subsanar esta carencia, se concibió el Parlamento Europeo. Sin embargo, esta institución, en sus orígenes, también fue señalada por una composición deficiente y una minusvaloración competencial. Aunque ha experimentado una evolución muy favorable, el reproche de falta de legitimidad a menudo persiste más por inercia que por una realidad material. Es fundamental entender que una articulación orgánica y procedimental adecuada no garantiza por sí misma la legitimación completa, la cual depende, en última instancia, del consentimiento del ciudadano.

Desde una perspectiva negativa, la cesión de competencias impactó directamente en la función legislativa propia de los parlamentos nacionales. El proceso de integración europea alteró el sistema político interno, transfiriendo poderes del legislador nacional a un legislador europeo, inicialmente caracterizado por la regla "la Comisión propone y el Consejo dispone". Todo ello implicó la resistencia de los parlamentos nacionales a verse preteridos en una construcción supranacional a la que habían contribuido al transferir sus funciones. La constatación de la insuficiencia del papel del Parlamento Europeo en sus inicios reforzó esta pretensión, llevando a una asociación, más o menos formal, de los parlamentos nacionales con el sistema institucional europeo. Esta asociación se manifiesta tanto a través de instrumentos de participación en el propio sistema comunitario como en el ámbito interno, donde los parlamentos nacionales participan en la determinación y control de la política nacional sobre la Unión Europea. El Tratado de Lisboa de 2007 fue un hito al reconocer a estos parlamentos un papel crucial en el procedimiento legislativo, especialmente como supervisores previos en la aplicación de los principios de subsidiariedad y proporcionalidad.

Índice de Contenido

La Evolución del Parlamento Europeo: De Asamblea a Colegislador

La historia del Parlamento Europeo es la de una constante búsqueda por configurar una auténtica institución democrática. Nacido como una Asamblea Común en 1952, integrada por delegados designados por los parlamentos nacionales, su debilidad inicial era evidente debido a la legitimación indirecta de sus miembros y sus escasas competencias. A pesar de ello, se autodenominó Asamblea Parlamentaria Europea en 1958 y Parlamento Europeo en 1962, aunque este nombre no fue oficial hasta 1986 con el Acta Única Europea. El verdadero salto cualitativo se produjo el 20 de septiembre de 1976, cuando el Consejo aprobó el "Acto relativo a la elección de los representantes en la Asamblea por sufragio universal directo". Este paso marcó el inicio de las elecciones directas en 1979, dotando al Parlamento de una legitimidad directa que antes le era ajena, intentando mitigar el llamado déficit democrático.

Composición y Representatividad

La composición del Parlamento Europeo refleja este proceso de afirmación democrática y ha reforzado sus competencias. Los diputados son elegidos por un período de cinco años, y las leyes electorales nacionales deben respetar principios y criterios comunes establecidos a nivel europeo. Es importante destacar que, aunque se permite la constitución de circunscripciones o subdivisiones electorales, se busca no desvirtuar el carácter proporcional del sistema. Una regla fundamental es la incompatibilidad de la condición de eurodiputado con la de parlamentario nacional, lo que subraya la dedicación exclusiva a la labor europea. El Tratado de Funcionamiento de la Unión faculta al Parlamento para proponer un procedimiento electoral uniforme para todos los Estados miembros, un objetivo aún por alcanzar plenamente.

El número de miembros también ha evolucionado. Tras la última ampliación, el Parlamento Europeo estaba compuesto por 736 "representantes de los pueblos de los Estados". Sin embargo, el Tratado de Lisboa de 2007 introdujo un cambio significativo, estableciendo que los miembros serían "representantes de los ciudadanos de la Unión" y que su número no excedería de setecientos cincuenta, más el Presidente. Esta cifra debe ser concretada por decisión unánime del Consejo Europeo, a iniciativa del propio Parlamento, aplicando una representación decrecientemente proporcional, con un mínimo de seis diputados por Estado miembro y un máximo de noventa y seis. Actualmente, el reparto de escaños no es estrictamente proporcional a la población, manteniendo una mayor representación para los Estados con menor población, lo que busca equilibrar el peso de los países pequeños.

El Estatuto de los diputados al Parlamento Europeo, aprobado por la propia institución, busca regular las normas y condiciones generales del ejercicio de sus funciones. Este estatuto refuerza la libertad e independencia de los diputados, consagrándolas normativamente y previendo derechos que las articulan. Por ejemplo, se anula cualquier acuerdo que obligue a la renuncia al mandato antes de su conclusión, una práctica abusiva que algunos partidos políticos intentaban imponer. También se reconocen derechos clave como el de presentar propuestas relativas a actos comunitarios, el derecho a consultar documentos del Parlamento, y el derecho a utilizar la propia lengua. Las disposiciones financieras, como la asignación parlamentaria europea y la pensión de jubilación, también están diseñadas para asegurar la independencia de los eurodiputados.

Organización y Funcionamiento Interno

La estructura interna del Parlamento Europeo es compleja y diseñada para facilitar su labor legislativa y de control. Al frente se encuentra el Presidente, elegido por mayoría absoluta para un mandato de dos años y medio, cuya función principal es dirigir el conjunto de actividades del Parlamento y sus órganos. Le acompañan catorce Vicepresidentes y cinco Cuestores, estos últimos encargados de asuntos administrativos y económicos que afectan directamente a los diputados.

Los órganos principales incluyen la Mesa del Parlamento Europeo, compuesta por el Presidente, los Vicepresidentes y los Cuestores, que se encarga de asuntos económicos, organizativos y administrativos internos. La Conferencia de Presidentes, integrada por el Presidente del Parlamento y los presidentes de los grupos políticos, es el órgano más importante para la organización de los trabajos del Parlamento, las relaciones interinstitucionales y con los parlamentos nacionales, y el establecimiento del orden del día. Existen también la Conferencia de Presidentes de Comisión y la Conferencia de Presidentes de Delegación, que formulan recomendaciones sobre el trabajo de las comisiones y delegaciones, respectivamente.

Los diputados se organizan en grupos políticos según sus afinidades ideológicas, un intento de canalizar su actividad a escala europea. Para constituir un grupo político, se requiere que esté integrado por diputados elegidos en al menos una cuarta parte de los Estados miembros, con un número mínimo de veintiún diputados. Un diputado solo puede pertenecer a un grupo político, y aquellos que no se integren en ninguno se consideran "no inscritos". Es crucial diferenciar estos grupos políticos del Parlamento de los partidos políticos a escala europea, aunque estos últimos son un factor importante para la integración y la formación de la conciencia europea.

Las formaciones de trabajo incluyen diversas comisiones parlamentarias: permanentes, temporales, temporales de investigación y mixtas. Las comisiones permanentes tienen competencias en áreas específicas y preparan informes legislativos y no legislativos. Las comisiones temporales de investigación, previstas en el Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea (art. 226), son particularmente relevantes, ya que examinan alegaciones de infracción o mala administración en la aplicación del Derecho de la Unión, pudiendo afectar tanto a instituciones de la UE como a administraciones públicas de Estados miembros. Esto puede generar solapamientos con las funciones de los parlamentos nacionales, planteando cuestiones sobre el alcance de los poderes del Parlamento Europeo. También existen delegaciones interparlamentarias, que facilitan la interacción con parlamentos de Estados asociados o en proceso de adhesión.

En cuanto al funcionamiento, el quórum, es decir, el número mínimo de diputados necesario para actuar válidamente, es sumamente modesto: una tercera parte de los miembros. A pesar de esto, el Reglamento Interno suaviza aún más esta exigencia, permitiendo deliberar y aprobar el orden del día y el acta de sesiones sin importar el número de presentes, y estableciendo que toda votación será válida, sea cual fuere el número de votantes. No obstante, cuarenta diputados pueden solicitar una comprobación del quórum, y el Presidente puede constatar de oficio la falta de quórum si hay menos de cuarenta diputados presentes. Las votaciones se deciden normalmente por mayoría de los votos emitidos, aunque se establecen mayorías reforzadas para asuntos específicos.

¿Cómo se debe asociar los parlamentos nacionales al sistema institucional europeo?
Por lo demás, la asociación de los Parlamentos nacionales al sistema institucional europeo debe hacerse con la prudencia suficiente para no complicar en demasía el ya enrevesado funcionamiento de las Instituciones.

Las Competencias del Parlamento Europeo: Un Poder en Crecimiento

La verdadera medida del Parlamento Europeo radica en las competencias que le han sido atribuidas, las cuales han evolucionado drásticamente desde un imperfecto control político y un papel meramente consultivo. Hoy, el Parlamento es un actor central en la función legislativa europea, actuando como un verdadero colegislador.

  • Competencias Presupuestarias: El Parlamento Europeo juega un papel muy activo en el procedimiento presupuestario, desde el proyecto inicial hasta su aprobación definitiva. Puede incluso rechazar el presupuesto, obligando a la Comisión a elaborar uno nuevo. Además, debe aprobar la gestión de la Comisión en la ejecución del presupuesto, un mecanismo de control esencial.
  • Competencias Legislativas: La participación del Parlamento Europeo en el proceso decisorio europeo es una clara muestra de su creciente importancia. Junto con el Consejo de la Unión Europea, el Parlamento es colegislador, aprobando la legislación de la UE a partir de las propuestas de la Comisión Europea. Esta función la desarrolla conforme a los procedimientos legislativos ordinarios o especiales regulados en el Tratado de Funcionamiento de la Unión. También decide sobre acuerdos internacionales y ampliaciones.
  • Control Político: El control democrático de todas las instituciones de la UE es una de sus funciones principales. El Parlamento ejerce un control político significativo sobre la Comisión, pudiendo aprobar una moción de censura que obligaría a la Comisión a dimitir colectivamente. Para ello, se requieren dos tercios de los votos emitidos que representen a la mayoría de sus miembros. Además, los diputados pueden formular preguntas orales o escritas a la Comisión, el Consejo y el Consejo Europeo, quienes deben comparecer para responder.
  • Integración de Órganos: El Parlamento Europeo desempeña un papel vital en el nombramiento de los titulares de diferentes instituciones y órganos. Designa al Defensor del Pueblo Europeo, y es consultado respecto a los candidatos para el Tribunal de Cuentas y el Banco Central Europeo. En el caso de la Comisión, el Parlamento elige al Presidente (propuesto por el Consejo Europeo) y debe dar su voto de aprobación colegiado a la Comisión en su conjunto antes de que el Consejo Europeo la nombre.

El Defensor del Pueblo Europeo: Guardián de la Buena Administración

Una institución clave en el sistema europeo, vinculada estrechamente al Parlamento Europeo, es el Defensor del Pueblo Europeo. Este órgano es nombrado por el Parlamento y su estatuto fue igualmente establecido por esta institución. Su misión principal es recibir reclamaciones de cualquier ciudadano de la Unión o persona física o jurídica con residencia en un Estado miembro, relativas a casos de mala administración en la acción de las instituciones, órganos y organismos de la Unión. Es importante destacar que su competencia excluye al Tribunal de Justicia de la Unión en el ejercicio de sus funciones jurisdiccionales, así como hechos que sean o hayan sido objeto de un procedimiento judicial.

Para el desempeño de su misión, el Defensor del Pueblo cuenta con facultades de investigación, actuando tanto a raíz de reclamaciones como de oficio. Los casos de mala administración detectados son comunicados a la institución u órgano afectado, que dispone de un plazo para explicarse. Posteriormente, el Defensor del Pueblo presenta un informe al Parlamento Europeo. Ejerce sus funciones con total independencia, atendiendo al interés general de la Unión y de sus ciudadanos, sin aceptar instrucciones de ningún organismo. Aunque su misión se centra en la "mala administración", la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea, al reconocer en su artículo 41 un "derecho a una buena administración", le confiere indirectamente un papel como órgano garante de los derechos fundamentales, ya que cualquier vulneración de este derecho constituiría un caso de mala administración.

La Complementariedad entre Parlamentos Europeos y Nacionales

La relación entre el Parlamento Europeo y los parlamentos nacionales es un ejemplo de la compleja pero necesaria complementariedad en el sistema de gobernanza de la Unión. Si bien el Parlamento Europeo se erige como el principal garante de la legitimidad democrática a nivel supranacional, la intergubernamentalidad que aún caracteriza ciertas políticas de la Unión (como la Política Exterior y de Seguridad Común) subraya el papel insustituible de los Estados miembros y, por ende, de sus parlamentos. En este contexto, el Parlamento Europeo a menudo busca la ayuda y colaboración de los parlamentos nacionales para reforzar la legitimación democrática en áreas donde su propio papel puede ser más limitado.

El Tratado de Lisboa de 2007 introdujo el Protocolo para la aplicación de los principios de subsidiariedad y de proporcionalidad, un mecanismo que permite a los parlamentos nacionales supervisar previamente los proyectos de actos legislativos de la Unión. Este procedimiento, relativamente prudente, es un ejemplo de cómo se busca asociar a los parlamentos nacionales sin complicar excesivamente el ya enrevesado funcionamiento de las instituciones europeas. No obstante, la cuestión de la incorporación regional al sistema institucional europeo sigue siendo espinosa. Desde la perspectiva europea, esto implicaría que el Parlamento Europeo estableciera relaciones con los parlamentos regionales, y desde la perspectiva interna, posibilitaría el control de los parlamentos regionales sobre el Ejecutivo estatal en materias de competencia regional pero europeizadas. Esta complejidad aún no ha sido abordada frontalmente por los tratados, lo que ha generado cierto distanciamiento en algunas instancias regionales.

Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿Qué significa el "déficit democrático" en el contexto de la Unión Europea?

El "déficit democrático" es una crítica que se ha dirigido a la Unión Europea, argumentando que sus procesos de toma de decisiones carecen de suficiente legitimidad democrática en comparación con los sistemas políticos nacionales. Inicialmente, se refería a la poca participación y control del Parlamento Europeo, así como a la cesión de competencias legislativas de los parlamentos nacionales a instituciones europeas que no eran directamente elegidas por los ciudadanos.

¿Cómo influyen los Parlamentos nacionales en la legislación europea?

Aunque la función legislativa principal de la UE recae en el Parlamento Europeo y el Consejo, los parlamentos nacionales influyen de varias maneras. El Tratado de Lisboa les otorgó un papel en la supervisión de los principios de subsidiariedad y proporcionalidad, permitiéndoles emitir dictámenes sobre proyectos legislativos. Además, ejercen control sobre sus propios gobiernos en la formulación de la política nacional sobre la Unión Europea y pueden participar en comisiones interparlamentarias.

¿Qué poder tiene el Parlamento Europeo en la actualidad?

El Parlamento Europeo es hoy un colegislador, lo que significa que comparte el poder legislativo con el Consejo de la Unión Europea en la mayoría de las áreas políticas. También tiene importantes competencias presupuestarias (incluyendo la aprobación del presupuesto y la supervisión de su ejecución) y un significativo poder de control político sobre la Comisión Europea, pudiendo incluso aprobar una moción de censura para forzar su dimisión.

¿Quién elige a los miembros del Parlamento Europeo?

Los miembros del Parlamento Europeo, conocidos como eurodiputados, son elegidos directamente por los ciudadanos de la Unión Europea mediante sufragio universal directo cada cinco años. Las elecciones se celebran simultáneamente en todos los Estados miembros, y el número de eurodiputados por país es aproximadamente proporcional a su población, aunque con una proporcionalidad decreciente para asegurar la representación de los Estados más pequeños.

¿Cuál es el papel del Defensor del Pueblo Europeo?

El Defensor del Pueblo Europeo es un órgano nombrado por el Parlamento Europeo cuya misión es investigar casos de "mala administración" en la acción de las instituciones, órganos y organismos de la Unión. Recibe reclamaciones de ciudadanos y organizaciones, y puede actuar de oficio. Aunque su función no es directamente garantizar los derechos fundamentales, al velar por una buena administración, contribuye indirectamente a la protección de estos derechos, especialmente tras la inclusión del "derecho a una buena administración" en la Carta de Derechos Fundamentales.

En conclusión, la asociación de los parlamentos nacionales al sistema institucional europeo, y la evolución del propio Parlamento Europeo, son procesos dinámicos que buscan fortalecer la legitimidad democrática de la Unión. Desde la superación del inicial "déficit democrático" hasta la consolidación del Parlamento Europeo como un actor central y la creciente participación de los parlamentos nacionales, la estructura democrática de la UE continúa adaptándose para asegurar una gobernanza más representativa y transparente. Esta interacción es fundamental para garantizar que la cesión de soberanía se traduzca en una Unión más cercana a sus ciudadanos y más responsable en su accionar.

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