23/11/2022
La Librería Editora Vaticana (LEV), conocida en italiano como Libreria Editrice Vaticana, no es simplemente una editorial; es una institución con una historia profunda y un papel fundamental en la difusión de la fe católica. Fundada oficialmente en 1926, sus raíces se extienden mucho más atrás en el tiempo, reflejando el compromiso ininterrumpido de la Santa Sede con la palabra escrita y la comunicación de su doctrina. Este artículo explorará la evolución de la LEV, su misión esencial y el impacto significativo que ha tenido a lo largo de los siglos, especialmente bajo el pontificado de Juan Pablo II, consolidándose como la voz editorial oficial del Vaticano.

Desde la invención de la imprenta con caracteres móviles por Johannes Gutenberg, la Iglesia Católica reconoció rápidamente el potencial revolucionario de esta nueva tecnología para la propagación del conocimiento y la fe. Fue en la segunda mitad del siglo XV cuando esta visión comenzó a tomar forma en Roma. Específicamente, en 1587, bajo el pontificado del Papa Sixto V, se materializó la idea de establecer una imprenta dedicada al servicio de la Curia Romana: la Tipografía Vaticana. Esta imprenta fue el germen de lo que hoy conocemos como la Librería Editora Vaticana. Ya desde sus inicios, la Tipografía Vaticana albergaba una oficina encargada de asistir a los organismos y dicasterios eclesiásticos y de asegurar la difusión de las publicaciones litúrgicas y jurídicas de la Sede Apostólica. Esto subraya cómo el interés por la difusión de los Libros Sagrados y de la cultura en general ha sido una prioridad constante para la Santa Sede.
De la Oficina de Ventas a una Entidad Autónoma: El Nacimiento de la LEV
Aunque la imprenta vaticana existía desde finales del siglo XVI, la Librería Editora Vaticana como entidad independiente no surgió hasta 1926. Fue durante el pontificado del Papa Pío XI cuando se produjo una separación crucial. La antigua Oficina de Ventas, que operaba dentro de la Tipografía Vaticana, se transformó en una realidad nueva y autónoma: la Librería Vaticana. Este hito fue anunciado en el fascículo del Acta Apostolicae Sedis del 1 de octubre de 1926, indicando que las administraciones de la Tipografía Políglota Vaticana y la Librería Vaticana se habían separado y hecho autónomas. Este cambio buscaba una mayor eficiencia en la gestión, diferenciando claramente los trabajos de imprenta de la compra y encargo de libros. Con el tiempo, esta Librería se convertiría en la Librería Editorial, y hoy la Librería Editora Vaticana es reconocida mundialmente como la editorial oficial de la Santa Sede, con su Estatuto aprobado en 1991 por la Secretaría de Estado.
El Estatuto de 1991 define claramente la finalidad fundamental de la LEV: la actividad editorial relacionada con la publicación de las Actas y documentos del Sumo Pontífice y de la Santa Sede. Además, extiende su actividad a las publicaciones que tienen que ver con la difusión de la doctrina, de la liturgia y de la cultura católica. Esta misión abarca una amplia gama de publicaciones, desde las trascendentales Bulas Papales y Encíclicas hasta textos litúrgicos, obras teológicas y escritos culturales que reflejan el pensamiento y la acción de la Iglesia.
Para cumplir con su propósito de difusión, la LEV también se encarga de organizar y distribuir varios periódicos clave para la vida de la Iglesia. Entre ellos se encuentran el Acta Apostolicae Sedis, que publica los documentos oficiales de la Santa Sede; Notitiae; Communicationes; Seminarium; y Path. Estas publicaciones son vitales para la comunicación interna y externa de las directrices y decisiones de la Iglesia, asegurando que su mensaje llegue a obispos, sacerdotes, teólogos y fieles en todo el mundo.
El Impulso de Juan Pablo II: Una Era de Expansión Global
Un verdadero salto de calidad hacia la modernidad y la internacionalización de la editorial vaticana se produjo con la elección del Papa Juan Pablo II en 1978. Este pontificado, uno de los más largos y carismáticos de la historia, marcó un antes y un después para la LEV. Ya desde los inicios de su gran Pontificado, en noviembre de 1978, se le asignó a la Librería Editrice Vaticana una tarea adicional de enorme importancia: gestionar, además de los tradicionales textos del Magisterio y de la Santa Sede, también los escritos del Card. Karol Wojtyla. En aquel momento, sus obras no eran muy conocidas fuera de su Polonia natal.
La LEV se encontró rápidamente con un aluvión de peticiones procedentes de todo el mundo para obtener permisos para la publicación de las obras tanto del Cardenal Wojtyla como de Su Santidad Juan Pablo II. Para manejar este inmenso trabajo, inicialmente se adjuntó a la Librería una “Comisión para los escritos de Karol Wojtyla”. Sin embargo, desde el año 2000, la responsabilidad completa de la gestión de estos derechos de autor pasó a la LEV, que se apoya en consultores nombrados por la Secretaría de Estado. Gracias a Juan Pablo II, la LEV, que hasta entonces había sido una realidad editorial relativamente pequeña dentro del Vaticano, se encontró bajo el foco de los reflectores internacionales. Su firma editorial adquirió un prestigio y aprecio crecientes a medida que la grandeza del Pontificado de Juan Pablo II se hacía más evidente.
La difusión global de los escritos de Karol Wojtyla y Juan Pablo II fue impresionante. Algunos datos de los diez primeros años de su pontificado ilustran esta expansión:
| Tipo de Obra | Difusión |
|---|---|
| Antologías varias de textos literarios y poéticos | Más de 50 contratos |
| Antologías de textos filosóficos | Más de 20 traducciones |
| El taller del orfebre | 30 ediciones en soporte papel (20ª edición en italiano por LEV, peticiones para teatro y cine) |
| Amor y responsabilidad | 26 traducciones |
| Persona y acto | 14 traducciones |
| Signo de contradicción | 13 traducciones |
| Hermano de nuestro Dios | 11 traducciones (numerosas peticiones para cine y teatro) |
Durante los últimos diez años de su pontificado, Juan Pablo II publicó cinco obras de notable contenido pastoral, presentadas como meditaciones, reflexiones o meditaciones poéticas. Además de “Cruzando el umbral de la esperanza” (1994, editada por Mondadori), le siguieron: “Don y misterio” (1996, LEV), “Tríptico romano” (2003, LEV), “¡Levantaos! ¡Vamos!” (2004, Mondadori) y, un mes antes de su muerte, “Memoria e identidad” (2005, Rizzoli). Esta serie de obras llevó a la Editorial Vaticana a establecer una densa red de relaciones y colaboraciones con casas editoriales de todos los continentes, ya sea firmando acuerdos directamente o cediendo la gestión de derechos y publicaciones a otras editoriales, siempre reservándose el control final de los textos y la revisión de las traducciones.
Expansión Física y Digital: La LEV al Servicio del Mundo
La expansión de la LEV no se limitó a la gestión de derechos y la publicación de obras. Un paso significativo en su historia fue la apertura de un punto de venta fuera de los muros del Vaticano. A finales de 1983, después de muchos años en los que la Librería había estado situada en el interior de la Ciudad del Vaticano y, por lo tanto, con acceso limitado, se tomó la valiente decisión de abrir una librería en la misma Plaza de San Pedro. Esta librería, la LIBRERÍA INTERNACIONAL JUAN PABLO II, situada bajo el Braccio di Carlo Magno, fue inaugurada y bendecida por el propio Juan Pablo II en 1984. Fue una etapa ulterior significativa que evidenció la voluntad de la LEV de acercar sus publicaciones al público general.
El 7 de febrero de 2005, la librería de la Plaza de San Pedro fue objeto de una cuidadosa y radical reestructuración, siendo reinaugurada con la bendición del Secretario de Estado, Cardenal Ángel Sodano, y dedicada a Juan Pablo II, pasando a llamarse oficialmente Librería Internacional Juan Pablo II. El Cardenal Sodano expresó en esa ocasión que esta librería “sirviera para la difusión cada vez mayor de la vida de la Iglesia, del Evangelio de Cristo y de la actividad del Papa”. Y así fue; el año 2005, marcado por la muerte de Juan Pablo II, vio a la librería prestar un servicio invaluable a los innumerables peregrinos y turistas que acudieron a Roma, ofreciendo una amplia colección de volúmenes en más de treinta idiomas. Solo en 2005, la Librería Internacional Juan Pablo II registró una media anual de 450,000 visitantes, un dato que subraya su importancia como centro de difusión cultural y religiosa.

Otro paso crucial hacia el reconocimiento de la peculiaridad editorial de la LEV fue el Decreto del Secretario de Estado, Cardenal Ángel Sodano, que confirmó y oficializó la designación de la Editorial Vaticana como depositaria de los derechos de autor de los textos del Santo Padre y de la Santa Sede. A esto se añadió, de manera similar a como ocurrió con el Cardenal Wojtyla, la gestión de los derechos de autor de los escritos del Cardenal Ratzinger (futuro Benedicto XVI). Esto impulsó una auténtica y profunda renovación editorial y cultural dentro de la LEV, que culminó en diciembre de 2005 con un congreso de estudio de tres días, en el que participaron las más importantes editoriales italianas e internacionales que habían publicado los escritos del Cardenal Ratzinger.
En sintonía con los tiempos modernos, la LEV también ha abrazado la era digital. Desde el 26 de enero de 2006, su extenso catálogo, que contiene títulos en 20 idiomas diferentes y una sección completa de textos litúrgicos para las Iglesias de rito oriental, se puede consultar en Internet a través de la página oficial del Vaticano: www.vatican.va. Este paso marca una transición significativa, de la imprenta de caracteres móviles a una nueva era editorial global y accesible.
Preguntas Frecuentes sobre la Librería Editora Vaticana
¿Cuándo fue fundada la Librería Editora Vaticana como entidad independiente?
La Librería Editora Vaticana (LEV) fue creada como entidad independiente en 1926, bajo el pontificado del Papa Pío XI, separándose de la antigua Oficina de Ventas de la Tipografía Vaticana.
¿Cuál es la función principal de la LEV?
La función fundamental de la LEV es la actividad editorial relacionada con la publicación de las Actas y documentos del Sumo Pontífice y de la Santa Sede. También se encarga de la difusión de la doctrina, la liturgia y la cultura católica.
¿Qué tipo de documentos oficiales publica la LEV?
La LEV publica una amplia variedad de documentos oficiales de la Iglesia Católica, incluyendo Bulas Papales, Encíclicas, Cartas Apostólicas, Constituciones Apostólicas, así como las Actas Apostolicae Sedis, que son el diario oficial de la Santa Sede.
¿La LEV posee los derechos de autor de los escritos de los Papas?
Sí, la Librería Editora Vaticana es la propietaria y depositaria oficial de los derechos de autor de todos los escritos del Papa y de la Santa Sede. A partir de 1978, se le asignó específicamente la tarea de gestionar los escritos del Cardenal Karol Wojtyla (Juan Pablo II) y, posteriormente, los del Cardenal Ratzinger (Benedicto XVI).
¿Cómo influyó Juan Pablo II en la expansión de la LEV?
El pontificado de Juan Pablo II fue un punto de inflexión para la LEV. En 1978, se le asignó la gestión de sus escritos, lo que llevó a una explosión de solicitudes de publicación a nivel mundial. Esto internacionalizó la editorial, aumentó su prestigio y la llevó a establecer una vasta red de colaboraciones con editoriales en todos los continentes. Además, Juan Pablo II bendijo la apertura de la Librería Internacional Juan Pablo II en la Plaza de San Pedro, acercando las publicaciones al público.
¿Dónde se encuentra la Librería Internacional Juan Pablo II?
La Librería Internacional Juan Pablo II se encuentra en la Plaza de San Pedro, bajo el Braccio di Carlo Magno, en la Ciudad del Vaticano. Fue inaugurada en 1984 por Juan Pablo II y reestructurada y dedicada a él en 2005.
Conclusión
La Librería Editora Vaticana es mucho más que una simple casa editorial; es un pilar fundamental en la misión evangelizadora y cultural de la Iglesia Católica. Desde sus humildes orígenes como una oficina de ventas dentro de la Tipografía Vaticana hasta su actual estatus como una editorial global y moderna, la LEV ha demostrado una capacidad constante de adaptación y una dedicación inquebrantable a la difusión de la palabra. Su rol en la publicación de los documentos oficiales, la preservación de los legados papales y la promoción de la cultura católica la convierten en una institución única y vital. En un mundo cada vez más digital, la LEV continúa evolucionando, asegurando que el mensaje de la Santa Sede, en todas sus facetas, siga resonando en los corazones y mentes de personas en todo el planeta.
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