21/07/2025
José Martí, figura central en la literatura hispanoamericana y la historia cubana, trasciende la mera etiqueta de escritor. Para unos, era el “Don Quijote” cubano; para otros, un prodigio literario; para el resto, un escritor de múltiples orillas, que deslumbró desde su juventud y dejó un legado imborrable. Su vida fue un torbellino de versos, periodismo, novelas, ensayos y una profunda inmersión en la política, elementos que se entrelazaron para forjar al “Maestro” y “Apóstol” que hoy conocemos. Recientemente, su universo ha sido revisitado en una nueva antología, reavivando el interés por su pensamiento y su impacto en la cultura y la identidad latinoamericana.

- La Presentación de "Martí en su Universo. Una Antología"
- Un Intelecto Prolífico y Multifacético
- El Periodista Inmortal: Voz y Pluma de la Libertad
- "El Martí que Yo Conocí": Diversas Percepciones y Legado
- ¿Por Qué José Martí es un Héroe?
- Preguntas Frecuentes sobre José Martí
- ¿Quiénes presentaron la antología "Martí en su universo"?
- ¿Cuáles fueron algunas de las obras más importantes de José Martí?
- ¿Qué publicaciones fundó José Martí?
- ¿Cómo concibió José Martí el periodismo?
- ¿Por qué Nueva York fue tan importante para Martí?
- ¿Se intentó manipular el pensamiento de Martí?
La Presentación de "Martí en su Universo. Una Antología"
La Real Academia Española (RAE), en colaboración con la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE), ha enriquecido el panorama literario con la publicación de "Martí en su universo. Una antología" (Alfaguara). Este volumen forma parte de sus ediciones conmemorativas dedicadas a clásicos hispanoamericanos, buscando hacer accesible la obra de autores indispensables a los lectores de hoy a través de una cuidada selección de sus mejores textos y poemas.
La presentación de este significativo libro se llevó a cabo en la Real Academia Española, contando con la presencia de destacadas figuras del ámbito literario y académico. Los encargados de presentar la obra fueron el renombrado escritor nicaragüense Sergio Ramírez, galardonado con el Premio Cervantes de Literatura; Santiago Muñoz Machado, director de la RAE; y Rogelio Rodríguez, director de la Academia Cubana de las Letras. Esta confluencia de autoridades subraya la importancia y el alcance transnacional de la figura de Martí.
Durante el evento, Sergio Ramírez destacó el profundo "compromiso que adquieren los escritores" que encarna Martí, refiriéndose a él como uno de esos "autores que jamás renuncian a los mensajes de la vía pública". Ramírez profundizó en la inextricable relación entre la obra de Martí y su lucha política, explicando que "no podemos explicar a Martí sin su anhelo por la Independencia de Cuba y sin la lucha política que libró desde los Estados Unidos para conseguir reunir a los cubanos alrededor de la bandera". Esta afirmación resalta la dualidad de Martí como pensador y hombre de acción, una característica esencial para comprender su legado.
El novelista, con su propia experiencia en la política y la literatura, enfatizó la crucialidad de entender "el debate" que Martí "libró como apóstol de la Independencia de Cuba sin que renunciara por eso a ser un gran escritor". Este volumen, además, viene precedido por textos introductorios de figuras literarias de la talla de Rubén Darío, Gabriela Mistral y Juan Ramón Jiménez, lo que añade una capa de prestigio y contextualización a la antología. Como señaló Sergio Ramírez, "un libro como este ayudará a que el Martí pensador y poeta llegue por fin a los lectores que antes no le conocían, y permitirá entrar por distintas puertas a su obra", abriendo nuevas vías para el estudio y la apreciación de un autor cuya obra sigue resonando con fuerza en la actualidad.
Un Intelecto Prolífico y Multifacético
José Martí, figura central en la literatura hispanoamericana y la historia cubana, fue descrito por algunos como el "Don Quijote" cubano, un prodigio literario y un escritor de "múltiples orillas". Su genio se manifestó tempranamente, deslumbrando a los dieciocho años y dejando un legado inmenso a su fallecimiento a los cuarenta y dos. Frecuentó con maestría el verso, el periodismo, la novela, el ensayo y las turbulentas aguas de la política, demostrando una vasta cultura y una capacidad para la oratoria y el verbo escrito que excedía lo corriente.
Su sintaxis era pura, y poseía un talento innato para alumbrar metáforas originales y abundantes, siempre alejadas de la exageración. Su léxico, rico y preciso, fue un sello distintivo de su prosa, como se destacó en la reciente presentación de su antología. Entre sus obras más emblemáticas se encuentran poemarios como Ismaelillo (1882), Versos libres (1882), Versos sencillos (1891), y textos dedicados a la infancia como Edad de oro (1878-1882), además de Flores del destierro (1878-1895).
La magnitud de su obra y su personalidad fue reconocida por sus contemporáneos y las generaciones venideras. El insigne Rubén Darío lo describió como un "hombre de temperamento nervioso, delgado, de ojos vivaces y bondadosos", resaltando su "cultura proverbial, su honra intacta y cristalina". Darío aseguró que "quien se acercó a él se retiró queriéndole", una prueba del carisma y la integridad de Martí. Gabriela Mistral, por su parte, se preocupó por subrayar la grandeza de su estilo cuidado, calificándolo como una "voz autónoma" y, con admiración e ironía, comentó que "parece que la originalidad esencial de Martí sea un caso de vitalidad en general y luego de vitalidad tropical". El Premio Nobel de Literatura Juan Ramón Jiménez señaló cómo Martí, a través de sus viajes de destierro, especialmente en Nueva York, "incorporó a los Estados Unidos a Hispanoamérica y a España mejor que ningún otro escritor de lengua española, en lo más vivo y más cierto". Estos testimonios reflejan la universalidad y la profunda huella que Martí dejó en el pensamiento y la literatura de su tiempo y más allá.
El Periodista Inmortal: Voz y Pluma de la Libertad
El periodismo de José Martí ha sido, sin duda, una de las facetas más elogiadas de su vasta obra. Reconocido por su prosa cuidada, elegante y profundamente expresiva, Martí elevó el periodismo a un nivel artístico y se convirtió en un verdadero paradigma del hacer periodístico en el ámbito hispano. Alcanzó, por figuras cimeras de la lengua española, el título de "Maestro" en este oficio.
Las Misiones del Periodismo según José Martí
En su artículo "Sobre periodismo", publicado en "Patria" en 1892, Martí delineó con precisión lo que consideraba las misiones fundamentales de este oficio. Para él, un buen diario debía ser un reflejo exhaustivo de la vida, capturando sus "diarios accidentes" y asegurando que "no haya una manifestación de la vida, cuyos diarios accidentes no sorprendan al diarista: eso es hacer un buen diario. Decir lo que a todos conviene y no dejar de decir nada que a alguien pueda convenir (...)".
La prosa periodística de Martí no era uniforme, sino adaptada a la diversidad de los temas. Abogaba por un "lenguaje especial para cada especie: escribiendo en todos los géneros, menos en el fastidioso de Bibeau, desdeñando lo inútil y atendiendo siempre lo útil, elegantemente (...)". Para él, la literatura en un periódico no residía en la cantidad de textos literarios, sino en la calidad literaria de cada línea escrita: "Que un periódico sea literario no depende de que se vierta en él mucha literatura, sino que se escriba literariamente todo".
Martí concebía el periódico como un ente dinámico y siempre listo para la acción, comparándolo con "los correos antiguos, con el caballo enjaezado, la fusta en la mano, y la espuela en el tacón (...) Al menor accidente, debe saltar sobre la silla, sacudir la fusta, y echar a escape el caballo para salir pronto y para que nadie llegue antes que él (...)". Esta imagen vívida resalta la necesidad de celeridad y oportunidad, de ser el primero en informar y de hacerlo con rigor. El periodismo, en su esencia, debía ser un facilitador del conocimiento, "extractando libros, facilitar su lectura a los pobres de tiempo. O de voluntad o de dinero. Hacer asistir a los teatros, como sentados en cómoda butaca que este efecto hace una alineada y juiciosa revista, a los pobres y a los perezosos".
Más allá de la información y la cultura, Martí enfatizaba la ética y el servicio público. Un periódico debía "desobedecer los apetitos del bien personal, y atender imparcialmente al bien público (...)". En una de sus metáforas más poderosas, describió al periodista como un ser multifacético, capaz de adaptarse a las necesidades del momento: "Debe ser coqueta para seducir, catedrático para explicar, filósofo para mejorar, pilluelo para penetrar, guerrero para combatir. Debe ser útil, sano, elegante, oportuno, saliente. En cada artículo debe verse la mano enguantada que lo escribe, y los labios sin mancha que lo dicta. No hay cetro mejor que un buen periódico". Esta visión integral del periodismo, que combina el arte, la utilidad social y la integridad moral, es lo que lo elevó a un nivel artístico nunca antes visto en español, convirtiéndolo en un verdadero "Maestro".
Tabla Comparativa: Dimensiones del Periodismo Martiano
| Dimensión | Descripción y Propósito |
|---|---|
| Informativa | Sorprender los "diarios accidentes" de la vida, diciendo lo que a todos conviene. |
| Estilística | Utilizar un lenguaje especial para cada tema, escribiendo "literariamente todo" con elegancia y utilidad. |
| Temporal | Ser ágil y oportuno, como el "caballo enjaezado", para salir pronto y ser el primero. |
| Educativa | Facilitar la lectura de libros y el acceso a la cultura (teatros, reseñas) para todos, sin importar recursos. |
| Ética y Social | Desobedecer el bien personal para atender imparcialmente al bien público; ser una herramienta para mejorar la sociedad. |
| Adaptabilidad | Ser "coqueta para seducir, catedrático para explicar, filósofo para mejorar, pilluelo para penetrar, guerrero para combatir". |
La Evolución de Martí como Periodista Universal
Desde muy adolescente, José Martí se vinculó al ejercicio del periodismo. A los 16 años, publicó sus primeros trabajos en "El Diablo Cojuelo" (14 de octubre de 1869), un periódico de efímera duración que creó junto a su amigo Fermín Valdés Domínguez. Apenas nueve días después, el 23 de octubre, volvió a la carga con un nuevo periódico, "La Patria Libre", de mayor formato y mejor papel, esta vez acompañado también por su maestro Rafael María de Mendive y el abogado Cristóbal Madan.

Razones extraliterarias lo llevaron a prisión y luego al destierro en España, donde, a pesar de las circunstancias, desarrolló una fecunda práctica periodística. Sin embargo, para muchos críticos, fue en México donde se reveló definitivamente como periodista. Allí, colaboró en "La Revista Universal" redactando crónicas parlamentarias, críticas de teatro y arte, y "Boletines" que firmaba con el seudónimo de "Orestes". También sobresalieron sus colaboraciones en la revista "El Socialista". En cada uno de estos trabajos se percibía la madurez alcanzada en el oficio, fruto de su incesante avidez por los temas políticos, científicos y culturales del país.
Su etapa más fecunda e intensa como periodista ocurrió tras su llegada a Nueva York en enero de 1880, después de su segunda deportación a España. En Estados Unidos, Martí desarrolló una extraordinaria labor. A su inicial trabajo como crítico de arte en "The Hour", se agregó su inserción en "The Sun", medio dirigido por el famoso Charles Dana. José Martí inauguró de facto la corresponsalía extranjera, lo que explica sus numerosas colaboraciones con los mejores diarios de Hispanoamérica: "La Opinión Nacional" (Caracas), "La Nación" (Buenos Aires), "La Opinión Pública" (Montevideo), "El Partido Liberal" (México), "La República" (Honduras), entre otros. Inicialmente, sus trabajos salían con el seudónimo M. de Z., pero ante la curiosidad del público, sus directores revelaron su identidad, y a partir de entonces firmó con su nombre.
En Nueva York, Martí no solo escribió "Impressions of America" bajo el seudónimo "A very fresh Spaniard" para "The Tour", sino que también redactó admirables artículos sobre pintores impresionistas. Su paso por "La Opinión Nacional" culminó en 1882 al no admitir censura a sus criterios, lo que lo llevó a una colaboración más prolongada con "La Nación" de Argentina hasta 1891, donde sus "Carta de Nueva York" o "Cartas de Martí" se convirtieron en crónicas inigualables de la vida norteamericana.
Es indudable que el modo de hacer periodismo en los Estados Unidos impregnó a José Martí. Fue un lector atento de los principales diarios de ese país, y colaborador permanente de "The Sun", un periódico que servía de puente entre la vieja y la nueva prensa, enfocándose en un público de trabajadores y pequeños comerciantes. De "The Sun", Martí aprendió a presentar una "fotografía diaria de las cosas del mundo", a interesarse por la política y la economía, a poner a la gente cotidiana en el centro de la noticia, a investigar a fondo y a usar todos los recursos narrativos para hacer vívida la información.
A pesar de estas influencias, Martí fue capaz de distanciarse de los hechos noticiosos triviales, enfocando su quehacer en la búsqueda de noticias que reflejaran las transformaciones en Estados Unidos y las implicaciones de su expansión. Nueva York fue la cuna de su mejor periodismo y de sus grandes sueños libertarios. Durante los 15 años que vivió allí (1880-1895), alcanzó una solvencia económica notable, lo que le permitió fundar en 1892, con recursos propios, el periódico "Patria", al que consagró sus mejores energías. En esa ciudad también publicó obras fundamentales como Ismaelillo, Versos sencillos y La Edad de Oro, y fraguó todo el plan que culminaría en la "Guerra Necesaria", por lo que muchos estudiosos afirman que Nueva York es la "cuna" de esta gesta.
"El Martí que Yo Conocí": Diversas Percepciones y Legado
La figura de José Martí, compleja y multifacética, ha sido objeto de diversas interpretaciones a lo largo de la historia, algunas de las cuales intentaron distorsionar o manipular su verdadero legado. Un ejemplo de estas percepciones es el libro "El Martí que yo conocí" de Blanche Zacharie de Baralt, mencionado en la bibliografía de estudios martianos, que ofrece una visión personal sobre el Apóstol.
Martí mismo tuvo que lidiar con la tergiversación de su obra y pensamiento. Un claro ejemplo fue la entrevista concedida el 2 de mayo de 1895 al corresponsal George Eugene Bryson del The New York Herald. Aunque el propósito era enviar un mensaje claro sobre los objetivos de la guerra reiniciada y la posición respecto a Estados Unidos, la versión publicada en inglés sufrió "mutilaciones" significativas. Se estima que solo el 63% del texto original tuvo correspondencia relativa en la traducción, dejando sin traducir un 37%, precisamente las increpaciones que Martí destinaba a los Estados Unidos. Esto demuestra cómo ya en vida se intentaba manipular su mensaje, especialmente en lo referente a su visión anti-expansionista de EE. UU., un peligro que Martí había advertido desde la Conferencia Internacional Americana (1889-1890).
Tras su muerte, y en plena intervención norteamericana en Cuba, figuras como José Ignacio Rodríguez, notable anexionista, intentaron desvirtuar el Partido Revolucionario Cubano (PRC) como un "movimiento improvisado" y a Martí como un líder "personalísimo, dictatorial e intolerante". Estas narrativas buscaban presentar al Apóstol como alguien movido por aspiraciones personales, despojándolo de su profundo compromiso con la independencia y la democracia.
La República neocolonial cubana construyó una "percepción de Martí" a través de una pluralidad de discursos, a menudo ambiguos y contradictorios. Existía un "Martí popular", entrañable a la nacionalidad cubana, que se integró en la vida diaria de cada cubano, siendo llamado "Maestro" y "Apóstol" desde la emigración. Esta apropiación popular, legítima, contrastaba con el discurso oficial "martiano", que Julio Antonio Mella calificó de "cinismo vacuo e irritante". Mella denunció que este discurso buscaba un "cosmético cordial para el poder", una retórica vacía que no se correspondía con la práctica política real.
Mella, en su vehemencia, expresó la necesidad de un "crítico serio, desvinculado de los intereses de la burguesía cubana", para valorar la obra revolucionaria de Martí "en el momento histórico en que se actuó", sin el "fetichismo de quien gusta adorar el pasado estérilmente". Esta crítica profunda buscaba rescatar la esencia revolucionaria de Martí para el porvenir.
En la capa culta de la población, intelectuales, maestros y profesionales se dedicaron al estudio sistemático de la vida y obra de Martí, articulando acción y reflexión martianas como fundamento activo de la nación. Su pensamiento se convirtió en parte integrante de la ideología cubana, un proceso complejo que buscaba en sus ideaciones aspectos medulares que trascendieron su momento histórico, induciendo a sus continuadores a buscar en el marxismo y el leninismo las "soluciones propias" que Martí preconizó para los problemas del siglo XX latinoamericano.
El anhelo de Mella de una interpretación auténtica se materializó en la década de 1950, cuando la generación de Fidel Castro, inspirada en Martí y en las ideas de Marx, Engels y Lenin, encabezó el movimiento revolucionario. Desde el triunfo de la Revolución Cubana el 1 de enero de 1959, se ha promovido una interpretación y cumplimiento de las ideas del Apóstol. Sin embargo, desde "el norte revuelto y brutal Unidos", se ha continuado la manipulación de su pensamiento, sacando sus ideas de contexto y mutilando su mensaje para intentar usarlo "de forma grotesca contra la esencia y obra de la Revolución Cubana". Ejemplos de esto incluyen a Carlos Ripoll, quien, según Luis Báez, ha intentado convertir a Martí en un "nuevo líder del exilio", y la instrumentalización de su nombre por medios contrarrevolucionarios financiados por el gobierno estadounidense. José L. Solís, por su parte, ha llegado a afirmar que "Nada más ajeno a Fidel Castro y a su engendro revolucionario que José Martí", utilizando la misma táctica de descontextualización.
Hoy, en el contexto de una Revolución viva, el pensamiento de Martí es un pilar ineludible de la ideología cubana. Es "escudo, alma y presencia" para defender y fortalecer el proceso revolucionario ante las diversas realidades, encontrando en él esencias como la unidad, el amor, el antiimperialismo, la dignidad, el deber, el sacrificio y el ejemplo. Interpretar a Martí es comprender la historia viviente de Cuba, no como un pasado inmóvil, sino como un antídoto para las adversidades presentes y una fuente de fuerza para resistir los peligros, muchos de ellos anticipados por él a fines del siglo XIX. Conocerlo y leerlo es fundamental para concretar la educación y la cultura general integral que llamó a construir Fidel Castro, asegurando que sus ideas, conceptos y métodos de dirección, "preceptos anticipadores para alertar sobre los grandes peligros de hoy y de mañana", tengan más vigencia que nunca.

¿Por Qué José Martí es un Héroe?
La figura de José Martí trasciende el ámbito literario para erigirse como un héroe nacional y un símbolo de libertad en América Latina. Su heroísmo se cimienta en una combinación única de intelecto brillante, compromiso inquebrantable y sacrificio personal. Martí no solo fue un escritor prolífico y un pensador profundo, sino también el "Apóstol" de la independencia cubana, dedicando su vida entera a la causa de la libertad de su patria.
Su rol como ideólogo y organizador del Partido Revolucionario Cubano fue fundamental para la reanudación de la lucha independentista. Él comprendió que la razón por sí sola no bastaba, y que en tiempos de acción, el "político de razón es vencido... por el político de acción". Martí fue ese político de acción que supo combinar la razón con la caballería, es decir, con el coraje y la voluntad de sacrificio, incluso de la propia vida, para que sus ideales fueran respetados y se concretaran.
Además de su incansable labor política, su periodismo fue una herramienta poderosa para educar, unificar y movilizar a los cubanos dispersos en el exilio. A través de sus escritos, forjó la conciencia nacional, denunció las injusticias y articuló una visión de una Cuba libre y republicana, que fuera "con todos y para el bien de todos".
Su heroísmo también reside en su integridad moral y su visión anticipatoria. Martí previó los peligros del expansionismo estadounidense y advirtió sobre la necesidad de una independencia genuina, sin ataduras a potencias extranjeras. Esta clarividencia y su firmeza en la defensa de la soberanía lo consolidan como un faro para las generaciones futuras.
Finalmente, su sacrificio en combate en Dos Ríos, en 1895, selló su compromiso absoluto con la causa que defendió. Martí no fue solo un estratega o un ideólogo; fue un combatiente que dio su vida por la libertad. Por estas razones –su lucha por la independencia, su incansable labor intelectual y periodística, su integridad moral, su visión profética y su sacrificio supremo–, José Martí es recordado y venerado como el Héroe Nacional de Cuba y un faro de la libertad en el continente americano.
Preguntas Frecuentes sobre José Martí
A continuación, respondemos a algunas de las preguntas más comunes sobre la vida y obra de José Martí, basándonos en la información disponible.
¿Quiénes presentaron la antología "Martí en su universo"?
La antología "Martí en su universo. Una antología" fue presentada por el escritor Sergio Ramírez (Premio Cervantes de Literatura), Santiago Muñoz Machado (director de la Real Academia Española - RAE) y Rogelio Rodríguez (director de la Academia Cubana de las Letras). Esta edición conmemorativa fue publicada por la RAE y la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE) en colaboración con Alfaguara.
¿Cuáles fueron algunas de las obras más importantes de José Martí?
José Martí fue un autor prolífico que cultivó diversos géneros. Entre sus obras más destacadas se encuentran los poemarios Ismaelillo (1882), Versos libres (1882) y Versos sencillos (1891). También es muy conocida su obra para niños La Edad de Oro (1878-1882) y Flores del destierro (1878-1895). Además de estas, su vastísima obra periodística y epistolar es de fundamental importancia para comprender su pensamiento.
¿Qué publicaciones fundó José Martí?
Martí fundó varias publicaciones a lo largo de su vida. A los 16 años, junto a Fermín Valdés Domínguez, fundó "El Diablo Cojuelo" (1869). Nueve días después, con los mismos colaboradores y otros, lanzó "La Patria Libre" (1869). Sin embargo, su periódico más emblemático y al que dedicó sus mejores energías en la etapa final de su vida fue "Patria", fundado en Nueva York en 1892, con recursos financieros propios. Este último fue crucial para la organización y difusión de las ideas de la guerra de independencia cubana.
¿Cómo concibió José Martí el periodismo?
Para Martí, el periodismo era mucho más que informar. Lo concebía como un arte y una herramienta esencial para el pensamiento y la acción social. Un periódico debía ser un reflejo completo de la vida, útil, elegante y oportuno, que educara y facilitara el acceso a la cultura. Debía servir imparcialmente al bien público, desobedeciendo intereses personales, y ser una voz adaptativa y combativa, capaz de seducir, explicar, mejorar, penetrar y luchar. En sus palabras, "no hay cetro mejor que un buen periódico".
¿Por qué Nueva York fue tan importante para Martí?
Nueva York fue un epicentro crucial en la vida y obra de José Martí, especialmente entre 1880 y 1895. Allí desarrolló su periodo más fecundo en el ejercicio de la prensa, colaborando con más de 24 periódicos y alcanzando una solvencia económica. La ciudad le ofreció una libertad y dinamismo que no encontraba en otras latitudes, convirtiéndose en el lugar ideal para concebir y fraguar sus grandes sueños libertarios para Cuba. En Nueva York, Martí no solo publicó obras clave como Ismaelillo, Versos sencillos y La Edad de Oro, sino que también fundó el periódico Patria y articuló el plan para la "Guerra Necesaria", por lo que muchos la consideran la "cuna" de esta gesta independentista.
¿Se intentó manipular el pensamiento de Martí?
Sí, el texto indica que hubo constantes intentos de tergiversar, desvirtuar y manipular la obra y el pensamiento de Martí, incluso en vida. Un ejemplo notable fue la entrevista con The New York Herald en 1895, donde se omitieron sus críticas a Estados Unidos en la traducción. Tras su muerte, hubo esfuerzos por presentarlo como un líder dictatorial o por despojar su ideario de su contenido revolucionario. Incluso en la Cuba neocolonial, se contrastaba un "Martí popular" con un discurso oficial "martiano" vacío. El texto también menciona intentos posteriores desde el "norte revuelto y brutal Unidos" de descontextualizar sus ideas para usarlas contra la Revolución Cubana, como los de Carlos Ripoll y José L. Solís. La importancia de leer a Martí directamente y en su contexto es un mensaje recurrente para contrarrestar estas manipulaciones.
La perenne relevancia de José Martí radica en que su pensamiento no es un pasado inmóvil, sino una historia viviente. Aunque no ofrece una solución milagrosa para todos los males, sí provee el antídoto para las adversidades de hoy y la fuerza para resistir peligros, muchos de ellos anticipados por él. Su obra sigue siendo una fuente inagotable de creación y libertad, anclada siempre en los pilares de la patria, el amor y el deber. Por ello, conocer a Martí a través de sus propios textos es un imperativo para comprender el presente y forjar el futuro.
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