02/12/2025
La historia, tradicionalmente, ha sido narrada desde las alturas, enfocándose en reyes, héroes, batallas y grandes acontecimientos que modelaron la vida de las élites. Sin embargo, ¿qué hay de aquellos cuyas vidas cotidianas tejieron el verdadero entramado social? ¿Qué sucede con las voces silenciadas, con las historias de quienes vivieron y trabajaron en las sombras, sin dejar rastros en los archivos oficiales? Es en este intersticio donde emerge el concepto de "historia desde abajo", una revolucionaria forma de entender el pasado que busca rescatar y dar protagonismo a las experiencias de las mayorías, de los "sin historia". En Chile, uno de los más grandes exponentes de esta corriente es el historiador Gabriel Salazar, quien no solo ha transformado la historiografía de su país, sino que también ha puesto en el centro del debate la compleja historia de las mujeres chilenas, especialmente aquellas que, por su condición social, permanecieron invisibles durante siglos.

- ¿Qué es la "Historia Desde Abajo"?
- Gabriel Salazar: El Pionero de la Historia Social Chilena
- Desentrañando el Patriarcado Mercantil y la Liberación Femenina
- La Controversia: Una Mirada Necesaria
- El Feminismo Actual según Gabriel Salazar
- Preguntas Frecuentes sobre la Historia Desde Abajo y Gabriel Salazar
¿Qué es la "Historia Desde Abajo"?
La "historia desde abajo" (o history from below, en su origen anglosajón) es una corriente historiográfica que se gestó a mediados del siglo XX, principalmente en el ámbito anglosajón y europeo. Su premisa fundamental es subvertir la narrativa histórica tradicional, que solía concentrarse en la clase dominante, las instituciones estatales y los grandes líderes. En contraste, esta perspectiva propone un giro radical: poner el foco en la vida, las experiencias, las luchas y las culturas de las clases populares, los trabajadores, los campesinos, las mujeres, los pueblos originarios y todos aquellos grupos que han sido históricamente marginados de los relatos oficiales. No se trata solo de añadir datos sobre ellos, sino de comprender la historia desde su propia perspectiva, reconociendo su agencia y su capacidad para influir en el curso de los acontecimientos.
El objetivo principal es reconstruir la vida cotidiana, las formas de organización social, las resistencias, las mentalidades y las expresiones culturales de estos grupos. Al hacerlo, la "historia desde abajo" no solo enriquece nuestra comprensión del pasado, sino que también desvela las dinámicas de poder, las injusticias y las contradicciones inherentes a cada sociedad. Es una invitación a mirar más allá de los grandes nombres y las fechas memorables, para sumergirse en la complejidad de la vida humana en su dimensión más fundamental y popular. Se busca rescatar la memoria colectiva de aquellos que, por su condición, fueron despojados de su propia narrativa, otorgándoles el lugar que merecen en el gran tapiz de la historia.
Gabriel Salazar, Premio Nacional de Historia 2006, es una figura central en la historiografía chilena. Su obra ha sido fundamental para descorrer el velo de silencio sobre las vidas de las clases populares. Tras su regreso del exilio, en 1985, publicó una obra seminal: Labradores, peones y proletarios. Este volumen no solo es considerado un texto pionero de la "historia desde abajo" en Chile, sino también un hito en la historia social de las mujeres chilenas. Una parte significativa del libro está dedicada al peonaje femenino, rompiendo con la invisibilidad histórica a la que habían sido relegadas y denunciando los "estereotipos ideológicos" que perpetuaban el machismo abusivo.
La inquietud de Salazar por las mujeres de pueblo se profundizó. Él mismo relata cómo, después de Labradores…, fue invitado a hablar sobre la mujer popular en un evento del CIDE. Ante una audiencia de cientos de mujeres, muchas de ellas con experiencias de vida en conventillos o incluso de prostitución, se dio cuenta de que estas mujeres "nunca pensaron que lo que hicieron o vivieron era historia de Chile". Esta epifanía lo llevó a profundizar en sus investigaciones, culminando en La mujer de 'bajo pueblo' en Chile: bosquejo histórico, publicado en la revista Proposiciones en 1992. Este ensayo marcó un antes y un después al validar las experiencias de vida de estas mujeres como parte integral de la historia nacional.
Diez años más tarde, en 2002, coescribió con Julio Pinto el tomo IV de la Historia contemporánea de Chile. De su autoría, la cuarta parte, titulada "Hombría y feminidad", exploró desde la situación contemporánea de las "nanas" (trabajadoras domésticas) hasta la "liberación dual" de las patricias del siglo XIX. En esta obra, Salazar observó críticamente que el "tentador belicismo intragenérico" –es decir, la confrontación entre géneros– a menudo descuida o subvalora elementos comunes que afectan a ambas partes, impidiendo que estas unan fuerzas para una emancipación más amplia. Su compromiso con esta línea de investigación llevó al Servicio Nacional de la Mujer a encargarle, en 2007, una historia exhaustiva de la mujer chilena, un proyecto en el que colaboraron María Angélica Illanes, Catalina Olea y María Stella Toro. El fruto de este trabajo, junto a sus aportes previos, culmina en su más reciente publicación: Patriarcado mercantil y liberación femenina (Chile, 1810-1930).
Desentrañando el Patriarcado Mercantil y la Liberación Femenina
En su nuevo libro, Gabriel Salazar introduce y desarrolla dos conceptos clave para entender la sociedad chilena entre 1810 y 1930: el "patriarcado mercantil" y las diversas formas de "liberación femenina".
El Patriarcado Mercantil: Una Estructura de Poder y Riqueza
Salazar sitúa el "patriarcado mercantil" en el contexto del "pater familias" colonial y post-independentista. Este patriarca no es solo el jefe de familia en un sentido tradicional, sino un actor económico fundamental que acumula riqueza a través del comercio, primero con Perú y luego con el resto del mundo. A medida que amasa fortuna, este burgués comerciante busca aristocratizarse mediante la adquisición de grandes propiedades y la consolidación de su patrimonio. La perpetuación de esta riqueza y estatus se logra a través de estrategias matrimoniales y el mayorazgo, donde la herencia se concentra en el primogénito varón para evitar la dispersión de los bienes.
Dentro de esta estructura, la mujer, especialmente la hija, juega un papel crucial pero subordinado. La "virginidad de sus hijas" se convierte en un activo económico, ya que permite "vender mejor el matrimonio", es decir, asegurar alianzas con otras familias adineradas o influyentes, consolidando así el poder y la riqueza del linaje. Este sistema no solo oprime a la mujer, sino que la instrumentaliza, reduciéndola a una pieza en el tablero de la acumulación de capital y la reproducción del estatus social. Es una crítica profunda a la forma en que el capitalismo incipiente se entrelazó con las estructuras patriarcales para consolidar un orden social y económico.
Las Liberaciones Femeninas: Caminos Divergentes
Salazar no habla de una única "liberación femenina", sino de emancipaciones parciales y diferenciadas según la clase social:
- En la Clase Alta: La mujer de la élite, inicialmente, se encontraba "oculta en el fondo de la casa", confinada a los espacios privados y domésticos. Su primera liberación, paradójicamente, fue "salir de las piezas del fondo y convertirse en reinas del salón". Esto implicaba asumir un rol social dentro de la esfera doméstica ampliada, organizando tertulias, influyendo en la cultura y la moral desde el ámbito privado. La segunda etapa de su liberación fue "salir a la calle como una ciudadana", lo que implicó una gradual incorporación a la esfera pública, a la educación formal y, eventualmente, a la participación política, aunque limitada inicialmente.
- En la Clase Popular: La liberación de las mujeres de pueblo siguió caminos muy distintos, marcados por la necesidad y la autonomía económica. Salazar ejemplifica esto con el poder de las chinganeras del siglo XIX. Estas mujeres, a menudo, regentaban establecimientos donde se vendía alcohol, se bailaba y se socializaba. Aunque vistas con desdén por la élite, estas chinganeras ejercían un control significativo sobre sus negocios, generaban sus propios ingresos y, en muchos casos, eran jefas de hogar. Su "liberación" no era de tipo político o social en el sentido burgués, sino una autonomía forjada en la lucha por la subsistencia y en la capacidad de crear espacios de socialización y cultura popular, lejos de las imposiciones del patriarcado mercantil de la élite.
La Controversia: Una Mirada Necesaria
La trayectoria de Gabriel Salazar, aunque ampliamente reconocida, no ha estado exenta de controversia. A fines de 2016, el historiador se vio envuelto en un debate público a raíz de sus declaraciones sobre el proceso por acoso y abuso sexuales contra el académico Leonardo León en la Universidad de Chile. Salazar se refirió a una "sobrerreacción" y calificó a algunas estudiantes como "pintiparadas", lo que generó un fuerte rechazo.
A inicios de 2017, catorce mujeres –entre ayudantes y colegas del Departamento de Historia– publicaron una carta abierta en la que rechazaron las expresiones de Salazar, calificándolas de "burlonas, despectivas y violentas". Lo acusaron de subestimar la gravedad de los hechos al referirse a ellos como una "estupidez" y denunciaron su "ignorancia" respecto a la violencia contra las mujeres como problema histórico. Dos semanas después, Salazar respondió con su propia carta abierta, aclarando que el término "pintiparadas" significaba "incólumes, firmes y tranquilas", y no era una burla ni un insulto.
La controversia escaló cuando, en la Filsa de 2017, durante la presentación de un libro, Salazar fue "funado" (protestado públicamente) con gritos de "machista" y "misógino". A pesar de la agitación, el historiador mantuvo la calma y ha insistido en calificar los reproches como "injustos". Aunque ya no está en el Departamento de Historia de la U. de Chile, sigue activo en la Facultad de Economía y en la UMCE. Salazar sostiene firmemente: "Jamás he sido machista ni mucho menos misógino, pero esas etiquetas quedan en el ambiente y no tengo posibilidad de borrarlas". Este episodio resalta las tensiones entre las generaciones, las interpretaciones del lenguaje y la evolución de la conciencia social sobre la violencia de género, incluso en el ámbito académico.
El Feminismo Actual según Gabriel Salazar
Gabriel Salazar, desde su perspectiva de historiador social, observa el movimiento feminista actual con gran interés y lo califica como un "movimiento feminista nuevo". Distingue sus características de los feminismos de épocas anteriores, señalando que el actual "viene surgiendo con una carga fuerte de emotividad". Para él, este movimiento está aún "en proceso de desarrollo", lo que implica que sus formas y objetivos continúan evolucionando y consolidándose.
Interrogado sobre si ve una "dimensión revolucionaria" en la ola feminista contemporánea, Salazar responde afirmativamente y de manera contundente: "Creo que el movimiento feminista es profundamente revolucionario". Argumenta que su impacto va más allá de cambiar "determinados aspectos relativos al sexo y al género", ya que tiene el potencial de transformar "la sociedad en su conjunto". Esta visión subraya la capacidad del feminismo no solo para redefinir las relaciones de género, sino para cuestionar y reestructurar las bases mismas de la organización social, económica y política.
Finalmente, Salazar analiza el origen y el futuro de este movimiento. Observa que "nace en la universidad, de mujeres jóvenes", lo que le confiere una energía particular y una conexión con los debates intelectuales y sociales contemporáneos. Sin embargo, también señala un desafío y una necesidad para su expansión: "falta que se incorporen adultas, profesionales, de clase media". Para él, esta incorporación es crucial para que el movimiento trascienda las barreras generacionales y de clase, permitiendo que "a su vez deben compartir aspectos que van más allá del género o del sexo". Es decir, para que el feminismo pueda abordar una gama más amplia de problemáticas sociales y económicas, uniendo fuerzas en torno a intereses comunes que superen la sola cuestión de género. Estos "otros aspectos se van a ir desarrollando lentamente", sugiriendo un proceso continuo de maduración y complejización del movimiento.
Preguntas Frecuentes sobre la Historia Desde Abajo y Gabriel Salazar
- ¿Qué significa el concepto de "Historia Desde Abajo"?
- Es una corriente historiográfica que busca reinterpretar el pasado, enfocándose en las experiencias, vidas y luchas de las clases populares, los trabajadores, las mujeres y otros grupos marginados, en contraste con la historia tradicional centrada en las élites y los grandes líderes. Su objetivo es dar voz a los "sin historia" y revelar las dinámicas sociales y de poder desde la perspectiva de las mayorías.
- ¿Quién es Gabriel Salazar y cuál es su principal aporte?
- Gabriel Salazar es un destacado historiador chileno, Premio Nacional de Historia 2006. Su principal aporte ha sido la aplicación y desarrollo de la "historia desde abajo" en Chile, especialmente al visibilizar las vidas de los peones, proletarios y, de manera pionera, las mujeres de las clases populares. Sus obras han transformado la comprensión de la sociedad chilena al poner el foco en los actores sociales invisibilizados.
- ¿Qué es el "patriarcado mercantil" según Salazar?
- Es un concepto desarrollado por Salazar para describir el sistema de poder en Chile entre 1810 y 1930. Se refiere a la fusión del patriarcado tradicional con la acumulación de riqueza a través del comercio. El "pater familias" comerciante consolidaba su fortuna y estatus social mediante la compra de propiedades, el mayorazgo y, crucialmente, el uso estratégico de la "virginidad" de sus hijas para concertar matrimonios ventajosos que aseguraran alianzas económicas y el ascenso social.
- ¿Cómo se manifiesta la "liberación femenina" en las diferentes clases sociales según Salazar?
- Salazar identifica liberaciones parciales y distintas. Para las mujeres de la clase alta, significó pasar de la reclusión doméstica ("piezas del fondo") a ser "reinas del salón" (influencia social en el ámbito doméstico-burgués) y, posteriormente, a "salir a la calle como ciudadanas" (incorporación gradual a la esfera pública y política). Para las mujeres de la clase popular, como las "chinganeras" del siglo XIX, la liberación se manifestó en una autonomía económica y social forjada en la subsistencia, en la gestión de sus propios negocios y en la creación de espacios culturales populares, lejos de las estructuras dominantes.
- ¿Por qué Gabriel Salazar fue objeto de controversia?
- La controversia surgió a fines de 2016 a raíz de sus comentarios sobre un caso de acoso sexual en la Universidad de Chile, donde usó términos como "sobrerreacción" y "pintiparadas" para referirse a las estudiantes. Estas declaraciones fueron interpretadas como despectivas y minimizadoras de la violencia de género, generando el rechazo de colegas y estudiantes, y culminando en protestas públicas ("funas") que lo calificaron de "machista" y "misógino". Salazar ha defendido sus palabras, aclarando su significado y negando las acusaciones.
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