25/09/2022
En el vasto universo de la literatura económica y social mexicana, la figura de Gabriel Zaid (Monterrey, Nuevo León, 1934) se erige como un faro de lucidez y originalidad. Conocido por su aguda prosa y su capacidad para desentrañar fenómenos complejos con una claridad asombrosa, Zaid, quien paradójicamente es también poeta, nos legó una obra que, a pesar de los años transcurridos desde su publicación, mantiene una vigencia impactante. Nos referimos a su libro 'Empresarios oprimidos', editado por Random House Mondadori en 2009. Aunque la fecha de publicación pueda sugerir que no es una novedad editorial, su contenido y las problemáticas que aborda lo convierten en una pieza fundamental para comprender las dinámicas económicas y sociales de nuestro tiempo.

Este volumen no es, en puridad, una obra completamente nueva, sino una versión significativamente corregida y aumentada de su predecesor, 'Hacen falta empresarios creadores de empresarios' (1995). La evolución entre ambas ediciones es notable, incorporando 33 capítulos adicionales a los 23 originales, lo que da cuenta de la profundización y expansión de las ideas de Zaid. Lejos de ser un tomo denso e inmanejable, 'Empresarios oprimidos' se presenta como un libro ágil y ameno, compuesto por capítulos breves que, individualmente, funcionan como piezas ensayísticas de gran valor. La maestría de Zaid reside en su habilidad para operar bajo dos principios inquebrantables: demostrar y convencer.
- La Arquitectura del Argumento: Datos, Lógica y Estilo
- El Corazón de la Obra: El Microempresario como Héroe
- El Campo: Un Potencial Desaprovechado y Mal Entendido
- Fritz Schumacher y la Crítica al Gigantismo
- El Espejismo del Empleo y la Asfixia Fiscal
- La Solución: Creando Creadores de Empresas
- La Relevancia de una Visión Profética
La Arquitectura del Argumento: Datos, Lógica y Estilo
La capacidad de Zaid para demostrar sus puntos se sustenta en una estrategia ya pulida en obras anteriores: el uso exhaustivo de cifras, datos, estadísticas y cálculos. Esta avalancha de información, lejos de ser abrumadora, se presenta de manera contundente, sirviendo como base empírica para sus argumentaciones. Pero la demostración por sí sola no basta; es la seductora lógica de sus planteamientos la que verdaderamente convence al lector. Su asombrosa destreza para simplificar los complejos mecanismos económicos en la práctica, unida a un estilo fresco, ágil y casi conversacional, hace que incluso los temas más áridos se vuelvan accesibles y fascinantes.
La obra es un compendio y una extensión de ideas que Gabriel Zaid ya había explorado en otros títulos fundamentales, como 'Los demasiados libros' (1972), 'El progreso improductivo' (1979), 'La economía presidencial' (1987) y 'De los libros al poder' (1988). Todos estos libros, reeditados y actualizados a lo largo de los años, han contribuido a forjar el originalísimo pensamiento de Zaid. Sus ideas se entrelazan, dialogan y se complementan entre sí, construyendo un espectro intelectivo armonioso y siempre dispuesto a sacudir nuestros prejuicios, invitándonos a una reflexión crítica sobre el status quo.
El Corazón de la Obra: El Microempresario como Héroe
Desde las primeras páginas de 'Empresarios oprimidos', Zaid nos invita a una redefinición fundamental del término “empresario”. Para él, no se trata del magnate dueño de monopolios, ni del contratista de obra pública millonaria, ni de aquel que evade impuestos con fundaciones altruistas. El empresario ideal de Zaid, que él mismo califica de más real que ideal, es el microempresario: un emprendedor con abundante ingenio y ganas, pero con escasos recursos. Su lucha diaria es la de solventar problemas económicos con poco capital, aplicándolo de la manera más redituable posible para pagar sus créditos, mantener su negocio, remunerar a sus dos o tres empleados y, finalmente, obtener una ganancia para sí mismo. La imagen favorita de Zaid para ilustrar esto es el puesto de tacos, un ejemplo simple pero poderoso de iniciativa y autoempleo.
La primera sección del libro se dedica a reconocer las cualidades intrínsecas de estos microempresarios y a desvelar cómo las dificultades que enfrentan surgen de una percepción errónea del “empresario” en la sociedad. Se asume que alguien con un puesto de tacos no puede ser considerado tal. Zaid, sin embargo, argumenta con vehemencia que poseer y operar un medio de producción barato, que a su vez produzca bienes o servicios también económicos, genera posibilidades de progreso mucho más al alcance de personas con recursos limitados. Esto, sostiene, puede cambiar la vida de estas personas de manera más efectiva que estudiar y esperar un empleo asalariado. El autor traza una línea desde la figura de San José (el empresario, no el obrero) hasta el modelo de Vasco de Quiroga, y desde la iniciativa de microirrigación de Paul Polak hasta la sagacidad de Henry Ford al diseñar su producto a partir del precio. Defiende la posibilidad de impulsar una sociedad productiva desde un núcleo mínimo básico, como la familia, para una reactivación masiva de la economía basada en la oferta y demanda a pequeña escala. Esto, a su vez, promueve la competencia leal, la alta productividad, la solución al problema del empleo, un mercado más dinámico y la posibilidad de un crecimiento económico sin precedentes.
El Campo: Un Potencial Desaprovechado y Mal Entendido
En un apartado crucial, Zaid aborda la problemática del campo, denunciando cómo su visión ha sido históricamente distorsionada por una perspectiva urbanocéntrica. Se le ve como un reducto de incivilización y atraso, un lugar de gente pobre que necesita dejar de serlo, o meramente como proveedor de alimentos para las ciudades. El autor desglosa las vastas posibilidades de producción en el campo, que van más allá de la agricultura (un mercado a menudo injusto para los pequeños productores). Ofrece reflexiones divertidas y demoledoras sobre nuestras confusiones acerca del mundo rural y explora las oportunidades que la reforestación, por ejemplo, ofrece para abatir el desempleo y la pobreza en zonas marginadas. Demuestra cómo incluso el cuidado de los recursos forestales puede ser productivo, una oportunidad lamentablemente desperdiciada.
Fritz Schumacher y la Crítica al Gigantismo
Un pequeño ensayo titulado “Un economista diferente” introduce una biografía admirable de Fritz Schumacher, autor de la célebre obra 'Lo pequeño es hermoso' y, sin duda, un modelo para el propio Zaid. Schumacher ilustra magistralmente su crítica al gigantismo empresarial y su inclinación por la funcionalidad práctica de la microeconomía y el micromercado, alimentado por las microempresas. De Schumacher, Zaid extrae el concepto de tecnología intermedia, que desarrollará a lo largo de 'Empresarios oprimidos'. Este interludio sirve de preámbulo para que Zaid arremeta con mayor vigor contra el gigantismo, las estructuras administrativas piramidales (tanto empresariales como estatales) y su inherente improductividad, a pesar de lo mucho que lucen y sirven para que alguien se luzca. Observa una relación inversamente proporcional: cuanto mayor escolaridad tiene un individuo, más tiende a querer formar parte de estas estructuras verticales y menos a ser emprendedor de soluciones económicas en estructuras horizontales. Además, estas mismas estructuras fomentan una “cultura trepadora” de tecnócratas ansiosos por puestos altos y grandes sueldos, en detrimento del espíritu emprendedor.
El Espejismo del Empleo y la Asfixia Fiscal
Un cuarto eje temático se centra en los ensayos dedicados al empleo, particularmente una crítica mordaz a la “tierra prometida” nunca alcanzada del millón de empleos. Esta promesa, recurrente en discursos de gobiernos y candidatos presidenciales, es, a juicio de Zaid, inalcanzable con las políticas públicas actuales y, por lo mismo, ni siquiera debería prometerse. A menos que un cambio radical en la forma de pensar de los gobernantes y sus secretarios de economía los hiciera optar por impulsar a los pequeños productores por encima de las grandes empresas, las cuales no solo no crean suficientes empleos, sino que los que generan son costosos.
La crítica al gigantismo se extiende al asunto de la riqueza y la recaudación efectiva. Para Zaid, la Secretaría de Hacienda es un lastre que no contribuye a la creación de empleos. No porque deba generarlos directamente, sino porque no se preocupa por simplificar los trámites para quienes sí contribuyen significativamente a la cuestión del empleo: nuevamente, los microempresarios. No solo eso, Hacienda mide con la misma vara a grandes y pequeñas empresas, exigiéndoles los mismos impuestos y prestaciones, lo cual, según Zaid, es un error que asfixia a estas últimas. Además, el autor demuestra que aumentar la base de contribuyentes de impuestos oficiales es inútil si la mayoría de los impuestos al valor agregado se desperdician, dejando en ridículo la supuesta eficacia de la secretaría.
La Solución: Creando Creadores de Empresas
El apartado más esperanzador del libro aborda las formas en que la creación de empresas y empresarios puede, a su vez, ser un negocio para otras empresas y otros empresarios. La cumbre de la empresa socialmente responsable (tan en boga hoy) sería que un empresario fuera creador de empresarios. Pero, ¿cómo lograrlo? Zaid propone una solución práctica que ha cobrado fuerza en años recientes: instituciones bancarias dedicadas a financiar a emprendedores con microcréditos. Este enfoque, que busca sembrar la semilla del emprendimiento en la base de la pirámide económica, es presentado como una vía efectiva para el desarrollo.
Aunque hoy día existan más apoyos para microempresarios, incubadoras de empresas en universidades, programas de reforestación que generan empleo en zonas marginadas y un creciente número de opciones de microcréditos, la visión de Zaid se adelantó a su tiempo. Él comenzó a circular estas ideas mucho antes de que se convirtieran en parte de las políticas públicas y de que se masificaran los apoyos. Como en otras ocasiones y con otros asuntos, Zaid lo predijo todo, y el tiempo le ha dado la razón.
La Relevancia de una Visión Profética
'Empresarios oprimidos' es una enérgica denuncia contra el falso prestigio de la cultura asalariada. Esta cultura, que se atiene a esperar que otros le den trabajo, ve con desdén las iniciativas de autoempleo, desde el trabajo free-lance hasta la creación de empleos para otros. La cultura asalariada ha menospreciado la emprendedora, convirtiéndola en un fetiche social producto de la tecnocracia, que prefiere la estabilidad al riesgo, aunque ello implique el estancamiento sobre el crecimiento económico palpable. El libro, a la vez que es un llamado de atención sobre lo que se hace mal en materia de desarrollo económico, generación de empleos y fomento empresarial, es una propuesta viable sobre lo que podría solucionar muchos problemas. Plantea la necesidad de cambios económicos profundos que implican, a la vez, una transformación en nuestra manera de pensar. La pregunta clave que nos deja Zaid es: ¿estará dispuesta nuestra sociedad a emprender ese cambio?
Preguntas Frecuentes sobre 'Empresarios Oprimidos'
- ¿Es 'Empresarios oprimidos' un libro exclusivamente para economistas?
Absolutamente no. Gabriel Zaid tiene la habilidad de explicar conceptos económicos complejos de manera sencilla y amena. Aunque aborda temas de economía, su enfoque es accesible para cualquier lector interesado en el desarrollo social, el empleo y el emprendimiento, independientemente de su formación en economía.
- ¿La visión de Gabriel Zaid sobre el microempresario sigue siendo relevante en la actualidad?
Más que nunca. En un mundo donde la formalidad laboral es un desafío constante y el autoempleo y las microempresas son motores clave de muchas economías, las ideas de Zaid sobre el valor y los desafíos de los pequeños emprendedores son sumamente pertinentes. Su crítica a las estructuras gigantes y su defensa de lo pequeño resuenan con fuerza en el contexto económico actual.
- ¿Qué significa la 'cultura asalariada' según Zaid?
Para Zaid, la 'cultura asalariada' es una mentalidad social que privilegia la estabilidad de un empleo fijo sobre la iniciativa y el riesgo del emprendimiento. Esta cultura, a menudo fomentada por estructuras tecnocráticas, tiende a ver con desdén el autoempleo y la creación de pequeñas empresas, prefiriendo depender de que otros generen los puestos de trabajo.
- ¿Qué es la 'tecnología intermedia' y cómo se relaciona con las ideas de Zaid?
La 'tecnología intermedia', concepto tomado de Fritz Schumacher, se refiere a soluciones tecnológicas y productivas que son más avanzadas que las primitivas, pero más simples y accesibles que las complejas tecnologías de punta. Zaid la defiende como ideal para los microempresarios y para el desarrollo local, ya que permite producir de manera eficiente sin requerir grandes inversiones ni estructuras gigantescas, fomentando la autonomía y la productividad a pequeña escala.
- ¿El libro ofrece soluciones prácticas o solo críticas?
El libro ofrece ambas cosas. Si bien es una crítica contundente a las políticas económicas y a la mentalidad que obstaculizan el desarrollo del microempresario, también propone soluciones muy concretas, como el fomento de los microcréditos y la simplificación de trámites fiscales. Zaid no solo diagnostica los problemas, sino que también delinea caminos viables para superarlos.
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