28/01/2023
La historia de América Latina está tejida con hilos de resistencia, heroísmo y una profunda conexión con la tierra. En este tapiz, el pueblo Mapuche, también conocido como la gente de la tierra, ocupa un lugar central, no solo por su milenaria presencia y su rica cultura, sino por haber forjado figuras legendarias que inspiraron movimientos de liberación mucho después de su tiempo. Una de estas figuras es Lautaro, cuyo nombre trascendió las fronteras de su territorio para dar origen a una de las sociedades secretas más influyentes en la gesta independentista: la Logia Lautaro.

El pueblo Mapuche, en su lengua mapudungun, se autodenomina como 'gente de la tierra', un reflejo de la profunda conexión que mantienen con su entorno natural. Antes de la llegada de los conquistadores europeos, este pueblo ya habitaba vastas extensiones de lo que hoy conocemos como Chile y Argentina. Su descripción física, según el soldado y poeta español Alonso de Ercilla y Zúñiga, los retrata como individuos robustos, ágiles y con una resistencia notable al frío, el hambre y el calor. La cuestión de su origen en la actual Patagonia argentina ha sido objeto de debate, con teorías que los consideran invasores de los tehuelches y otras que afirman su presencia ancestral a ambos lados de la Cordillera de los Andes, incluso antes de la formación de los estados nacionales. La evidencia arqueológica, como la del sitio de Monte Verde, sugiere una ocupación humana en Chile desde hace 13.000 años, lo que subraya la antigüedad de su presencia en la región.
Su cosmovisión es un pilar fundamental de su identidad. Para los Mapuches, la tierra (mapu) es indisoluble del plano superior (wenumapu), donde residen los seres protectores y los espíritus de los antepasados. Esta interconexión garantiza la reciprocidad entre el orden natural y el sobrenatural, y es por ello que la tierra no se concibe como propiedad individual, sino como patrimonio de toda la comunidad. El Ngenechén, o Ser Supremo, es una figura central de su panteón, y el hombre tiene la responsabilidad de mantener el equilibrio con el todo a través de sus acciones y ritos. El Nguillatun, la ceremonia más importante, es un claro ejemplo de esta cosmovisión. Dura tres días, congrega a numerosas comunidades y es un acto de reciprocidad con la divinidad, donde se canta, baila y se realizan sacrificios, generalmente de un cordero, cuya sangre se ofrece a Ngenechén y a los antepasados. Los colores también tienen una profunda simbología: el negro como base, el amarillo solar, el azul del universo, el blanco de la pureza, el rojo del poder y la lucha, y el verde de la naturaleza y la fertilidad, todos presentes en su bandera.
- Organización Social, Lengua y Arte de un Pueblo Indomable
- Lautaro: El Genio Militar que Desafió al Conquistador
- La Logia Lautaro: Un Legado de Libertad en el Continente
- Conflictos y Territorios: La Lucha Mapuche en Argentina y Chile
- Preguntas Frecuentes sobre los Mapuches y Lautaro
- Un Futuro de Armonía: La Profecía del Pachakutic
La estructura social Mapuche se cimentaba en los lazos familiares, con especial énfasis en la línea paterna, en parte debido a la práctica de la poligamia. La mujer, lejos de ser una carga, era una fuente vital de producción, y la primera esposa gozaba de un estatus especial. Los sacerdotes, o machis, eran en su mayoría mujeres, valoradas por su conocimiento de las plantas medicinales y su intuición. Grupos de familias con un tronco común formaban los lof, cuyas rucas (casas) se construían próximas para facilitar la colaboración. Cada lof tenía un lonco, o cabeza, quien ejercía funciones religiosas, políticas y administrativas. En tiempos de guerra o dificultad, se formaban rehues, agrupaciones de varios lofs lideradas por un toqui, y los levos, que podían reunir a miles de personas para tomar decisiones colectivas.
La lengua mapudungun, una lengua aislada y no clasificada, es el 'habla de la tierra'. Aunque no tenían escritura a la llegada de los españoles, el alfabeto latino se adoptó para registrarla, siendo la primera gramática escrita por el jesuita Luis de Valdivia en 1606. El mapudungun ha enriquecido el español con numerosos topónimos y nombres de flora y fauna. A pesar de los procesos de mestización durante la colonia, la lengua se mantuvo viva, especialmente al sur del río Biobío, una zona de intensa resistencia a la conquista.
El arte textil Mapuche es milenario, con evidencias que datan del 1300 d.C. Las mujeres eran las encargadas de confeccionar prendas como el chamal, usando pelos de camélidos y transmitiendo sus conocimientos oralmente de generación en generación. La música, inseparable de los ritos religiosos, conectaba lo terrenal con lo espiritual y tenía fines curativos. Instrumentos como la trutruka (trompeta natural), el kultrum (tambor sagrado, que representa el universo mapuche) y la wada (calabaza con semillas) son fundamentales en sus ceremonias. La danza, como el purun, es una expresión ritual que busca la armonía y el restablecimiento del orden.
La orfebrería en plata, que floreció a fines del siglo XVIII, es otro testimonio de su riqueza cultural. Los hábiles artesanos mapuches transformaban las monedas de plata obtenidas del comercio con los españoles en elaboradas joyas y adornos para los lonkos y sus mujeres, que simbolizaban estatus social. Sin embargo, este arte decayó drásticamente con los procesos de la Conquista del Desierto en Argentina y la Pacificación de la Araucanía en Chile, que significaron la pérdida de territorios, la prisión y la desestructuración de su modo de vida.
Lautaro: El Genio Militar que Desafió al Conquistador
En el corazón de la resistencia mapuche contra la dominación española, emergió la figura de Lautaro (Leftraru, 1534-1557). Capturado a los once años, sirvió como paje personal de Pedro de Valdivia, el conquistador de Chile. Durante su cautiverio, Lautaro no solo aprendió el castellano, sino que también asimiló valiosos conocimientos sobre el manejo de caballos y las tácticas militares españolas, habilidades que su pueblo desconocía. Este período de aparente sumisión fue, en realidad, una etapa de aprendizaje estratégico. Tras años de observar las atrocidades cometidas contra su gente, Lautaro orquestó su fuga en 1552, llevando consigo un conocimiento invaluable que pondría al servicio de su pueblo.
De regreso con los Mapuches, y tras ganarse la confianza del lonco Colo Colo, Lautaro se convirtió en su líder indiscutible. Durante más de un año, dedicó sus esfuerzos a entrenar a sus guerreros en el uso del caballo, las armas castellanas y las tácticas de combate en campo abierto. Su genio militar se manifestó por primera vez en la Batalla de Tucapel (1553), donde las fuerzas Mapuches, bajo su comando, infligieron una devastadora derrota al ejército español, logrando capturar y dar muerte al propio Gobernador Pedro de Valdivia. Esta victoria, impensable hasta entonces, marcó un antes y un después en la Guerra de Arauco. Posteriormente, Lautaro obtuvo otra importante victoria en la Batalla de Marigüeñu, obligando a los españoles a retroceder y abandonar ciudades clave como Concepción, que fue incendiada en dos ocasiones por sus hombres.
La audacia de Lautaro lo llevó a cruzar el río Biobío, avanzando hacia el norte, un movimiento sin precedentes. Sin embargo, su campaña encontró su fin el 29 de abril de 1557, cuando fue sorprendido en su campamento por una maniobra española que contó con el apoyo de indígenas de otras tribus. Lautaro perdió la vida en este ataque sorpresa, y su cuerpo fue desmembrado, con su cabeza exhibida en la Plaza de Armas de Santiago como advertencia. A pesar de su trágico final, su legado perduró. Cada 29 de abril, se celebra el “Día de los Héroes y Mártires de la Nación Mapuche” en su honor, reconociendo su inigualable genio militar y sus hazañas.
La Logia Lautaro: Un Legado de Libertad en el Continente
Siglos después de la muerte del líder Mapuche, su nombre resurgiría en el continente europeo, adoptado por una sociedad secreta con un propósito trascendental: la independencia de América Latina. La Logia Lautaro, fundada en referencia a este indomable guerrero que había desafiado y derrotado a los conquistadores españoles, se convirtió en un pilar fundamental de la gesta emancipadora. Entre sus miembros más prominentes se encontraba el Libertador de América, Don José de San Martín, quien, junto a figuras como Bernardo O’Higgins (considerado el padre de la patria chilena), impulsó la creación de gobiernos independientes de España en las nacientes naciones americanas. Si bien la información disponible no especifica un 'Director Supremo' único para toda la Logia, la influencia de sus principales miembros, como San Martín, fue determinante en la dirección y los objetivos de esta organización, que operaba con la discreción necesaria para subvertir el orden colonial.
La elección del nombre Lautaro no fue casual. Simbolizaba la resistencia, la estrategia y la capacidad de un pueblo oprimido para levantarse contra un poder dominante. La Logia buscaba emular el espíritu de lucha y la visión estratégica de Lautaro para alcanzar la libertad de los pueblos americanos, demostrando que la inspiración para la autodeterminación podía provenir de las raíces más profundas del continente.

Conflictos y Territorios: La Lucha Mapuche en Argentina y Chile
La relación entre el pueblo Mapuche y los estados nacionales de Argentina y Chile ha sido históricamente compleja y a menudo violenta. Tras la creación del Virreinato del Río de la Plata, los Mapuches al este de la cordillera, conocidos como puelches, mantuvieron una frontera definida con los blancos, aunque las incursiones en busca de ganado para subsistencia y comercio eran frecuentes. Los llamados “malones”, incursiones violentas de indígenas en poblaciones blancas, tenían un objetivo más allá del pillaje: eran parte de una sofisticada red comercial de ganado entre Argentina y Chile, que las autoridades chilenas incluso avalaban por el valor de la carne y la lana. Se estima que, entre 1820 y 1870, los indígenas se apropiaron de millones de cabezas de ganado y caballos, y miles de personas fueron asesinadas o capturadas.
En Argentina, la política de avance sobre el territorio indígena se intensificó con la asunción de Juan Manuel de Rosas como gobernador de Buenos Aires en 1829. Su estrategia fue mixta: uso de la fuerza y alianzas con los llamados “indios amigos”. Sin embargo, caciques como Calfucura, un Mapuche nacido en Chile que cruzó la cordillera en 1830, lograron conformar una poderosa Confederación de pueblos, dominando vastas extensiones de la pampa y controlando el comercio de la sal. Calfucura, un verdadero emperador de la “Tierra Adentro”, fue temido por su coraje y destreza. Su alianza con Rosas fue temporal, y tras la caída de este en 1852, Calfucura regresó a la guerra de malones, siendo finalmente derrotado en 1872 y muriendo al año siguiente.
La figura de los Catriel, una dinastía de caciques pampas influenciados por la cultura Mapuche, también fue relevante en este período. Aunque aliados con los criollos por largos períodos, se sumaron al “Malón Grande” en 1875 en defensa de sus territorios ante la política de hostigamiento del gobierno. Sin embargo, fueron finalmente vencidos en la Conquista del Desierto.
La Conquista del Desierto: Una Herida Abierta
La “Conquista del Desierto” en Argentina, liderada por el General Julio A. Roca a partir de 1878, marcó un punto de inflexión. Esta campaña militar, que buscaba extender la frontera argentina y consolidar el control sobre vastas extensiones de tierra, resultó en el exterminio de 2.320 guerreros indígenas y la captura de más de 10.500 personas, en su mayoría mujeres y niños. Muchos fueron trasladados a Buenos Aires, encarcelados en la Isla Martín García o sometidos a servidumbre en casas de familia y establecimientos privados, lo que algunos historiadores califican como una nueva forma de esclavitud. Millones de hectáreas fueron adjudicadas a terratenientes, militares y políticos influyentes, conformando los grandes latifundios de la Patagonia.
Este período sigue siendo objeto de intenso debate. Mientras algunos lo defienden como una legítima campaña de expansión territorial heredada de la Corona española, otros lo condenan como un genocidio y una usurpación violenta de tierras ancestrales. La visión positivista de la época, que consideraba a los aborígenes como seres inferiores, contribuyó a justificar estas acciones, que no solo buscaron la aniquilación biológica, sino también la disolución cultural y social de las comunidades indígenas.
El Conflicto en Nuestros Días: Reclamos y Esperanza
A pesar de los siglos de opresión y los intentos de invisibilización, el pueblo Mapuche ha resurgido con fuerza en la escena contemporánea, defendiendo su cultura y sus derechos. La Constitución Argentina de 1994, en su artículo 75 inc. 17, reconoce la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas, garantizando el respeto a su identidad, el derecho a una educación bilingüe e intercultural, la personería jurídica de sus comunidades y la posesión y propiedad comunitaria de las tierras que tradicionalmente ocupan. Sin embargo, en la práctica, la mayoría de estos grupos sigue esperando la titularización de sus tierras, lo que genera un persistente conflicto.
En Chile, la lucha se centra en la recuperación de tierras explotadas por la industria minera o forestal, que degradan el medio ambiente y afectan especies autóctonas sagradas como la araucaria. En Argentina, los reclamos se dirigen a grandes extensiones de tierra en manos privadas o del estado, incluyendo Parques Nacionales, así como el acceso a lugares sagrados. La falta de una reforma agraria profunda en Argentina y Uruguay ha exacerbado la situación, con la existencia de enormes latifundios en la Patagonia que son un caldo de cultivo para la tensión.
Es crucial entender que la mayoría del pueblo Mapuche realiza sus reclamos dentro del orden legal, y que los grupos radicalizados que actúan con violencia no representan a la comunidad en su conjunto. Los medios de comunicación, a menudo sesgados, contribuyen a la confusión, impidiendo una comprensión profunda de las raíces del conflicto.
Preguntas Frecuentes sobre los Mapuches y Lautaro
- ¿Quién fue Lautaro?
- Lautaro (Leftraru) fue un líder militar mapuche del siglo XVI, conocido por su habilidad estratégica y por haber derrotado a los españoles en varias batallas, incluyendo la de Tucapel, donde murió Pedro de Valdivia. Es un símbolo de la resistencia indígena.
- ¿Qué es la Logia Lautaro?
- La Logia Lautaro fue una sociedad secreta fundada en Europa en el siglo XIX, inspirada en el líder mapuche Lautaro. Su principal objetivo era lograr la independencia de las naciones de América Latina respecto de España. José de San Martín y Bernardo O'Higgins fueron miembros prominentes.
- ¿Cuál era la misión principal de la Logia Lautaro?
- Su misión principal era establecer gobiernos independientes de España en América Latina, promoviendo la libertad y la autodeterminación de los pueblos del continente.
- ¿Qué es la Conquista del Desierto?
- Fue una campaña militar llevada a cabo por el estado argentino a fines del siglo XIX, liderada por el General Julio A. Roca, con el objetivo de expandir las fronteras y someter a los pueblos indígenas, principalmente mapuches, ranqueles y tehuelches, que habitaban la Patagonia y la Pampa.
- ¿Los Mapuches son originarios de Argentina?
- Existen dos teorías. Una sostiene que invadieron y exterminaron a los tehuelches, a quienes sí se reconoce como originarios. Otra, avalada por muchos historiadores y antropólogos, afirma que los Mapuches habitaban territorios a ambos lados de la Cordillera de los Andes, incluyendo lo que hoy es Argentina, antes de la existencia de los estados nacionales, y que hubo fusiones culturales con otros pueblos como los tehuelches.
- ¿Qué significa 'Mapudungun'?
- Mapudungun es la lengua del pueblo Mapuche, y su nombre significa 'habla de la tierra'.
Un Futuro de Armonía: La Profecía del Pachakutic
Es fundamental que, como sociedades maduras, dejemos de criminalizar al pueblo Mapuche en su conjunto y nos enfoquemos en juzgar y condenar solo a aquellos individuos que, con violencia, traspasan los límites de la ley. Es imperativo que estemos dispuestos a escuchar y atender sus reclamos legítimos, comprendiendo su cultura y su visión de los espacios de tierra, que para ellos no se limitan a lo físico, sino que abarcan un profundo significado espiritual y ancestral.
El pueblo Mapuche mantiene la esperanza del inicio de una nueva era, el Pachakutic (el retorno de los tiempos en mapudungun), profetizada como el renacimiento de la gloria de los antepasados, tras siglos de opresión. Se espera que sea un tiempo de retorno a la armonía para Sudamérica y la zona andina. Ojalá esta profecía se haga realidad para beneficio de todos los que habitamos esta tierra.
Parafraseando al gran poeta chileno Pablo Neruda, quien con su “Canto General” contribuyó a la lucha y esperanza de los pueblos originarios, es positivo como nación aceptar la responsabilidad sobre las acciones pasadas. Fuimos libres de tomar las opciones que quisimos, y aún estamos prisioneros de sus consecuencias. Desde la esperanza, debemos rescatar el poder que, como sociedad, aún poseemos para hermanarnos, buscando el encuentro, disolviendo rencores y curando, con éxito, las heridas abiertas, porque, como dijo Neruda: “El triunfo del verdadero hombre surge de las cenizas del error”.
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