21/08/2023
“Se teje para vivir, se teje para morir; se deshilacha para morir, se deshilacha para vivir. ¿Por dónde empezar?”. Esta profunda interrogante, planteada por Arnoldo Kraus en el exordio de su libro Suicidio (Debate 2021), nos sumerge de inmediato en la compleja y milenaria relación del ser humano con el fin de su existencia. Tomando como metáfora la actividad ancestral del tejido, Kraus, médico y escritor, configura una intrincada trama donde una veintena de voces diversas –sociólogos, médicos, psiquiatras, antropólogos, escritores, científicos– reflexionan sobre el suicidio. Lejos de ser un tema marginal, el suicidio es, en palabras de Kraus, “un tema que le compete a todos, sin distingo de educación, nivel socioeconómico, religión, color o continente. Es un tema universal”. A pesar de su omnipresencia y su impacto global, sigue siendo una realidad que, en muchos ámbitos, se ha evadido y se ha convertido en un tabú inquebrantable.

- El Suicidio: Un Tema Universal y Multifacético
- La Bioética Laica y la Desmedicalización de la Vida
- El Impacto de la Modernidad Líquida y la Sociedad Enferma
- El Suicidio como Derecho Humano: Libertad y Dignidad
- El Suicidio en la Literatura: Un Reflejo de la Condición Humana
- El Suicidio desde la Perspectiva Íntima: El Tabú Roto
- Preguntas Frecuentes sobre el Suicidio y su Abordaje
El Suicidio: Un Tema Universal y Multifacético
El libro Suicidio de Arnoldo Kraus se erige como un faro en la oscuridad del silencio que rodea este fenómeno. La obra es una polifonía de expertos que abordan el tema desde sus respectivas disciplinas, desvelando las múltiples capas que lo componen. Desde la filosofía hasta la psiquiatría, pasando por la sociología y la antropología, cada voz contribuye a construir un entendimiento más holístico y menos estigmatizado del suicidio. Este enfoque multidisciplinario es fundamental, pues el suicidio no puede ser reducido a una única causa o explicación; es el resultado de una compleja interacción de factores individuales, sociales y culturales.
Kraus enfatiza la necesidad de un marco bioético para abordar el final de la vida, lamentando los escasos avances en este campo. Para él, “el mundo está absolutamente enfermo, el mundo y la sociedad. Los modelos que conocemos han fracasado”. En un mundo donde más de la mitad de la población vive en extrema pobreza, la bioética laica emerge como una posible salvación. A diferencia de las éticas religiosas, que a menudo generan divisiones, la bioética laica busca un terreno común de respeto y entendimiento, especialmente en temas tan delicados como el suicidio, donde las creencias personales no deberían imponerse sobre la autonomía y la dignidad individual.
La Bioética Laica y la Desmedicalización de la Vida
La crítica de Kraus se extiende a la medicalización de la vida, un concepto que el autor toma de Thomas Szasz. En su obra Fatal Freedom, Szasz argumenta que la medicina ha enajenado la libertad y la voluntad de quienes optan por el suicidio, al convertir la elección personal en una enfermedad mental que requiere tratamiento. Kraus explica que “medicalizar la vida quiere decir convertir a la gente que no está enferma en un enfermo, hacer que un síntoma se convierta en enfermedad y medicar, medicar”. Esta tendencia otorga a la medicina una ascendencia desmedida sobre la población, promoviendo, por ejemplo, clínicas antienvejecimiento con tratamientos no probados científicamente, pero con gran influencia en la percepción pública. La sociedad moderna, según Kraus, no ha aprendido a aceptar el ciclo natural de la vida y la muerte, a diferencia de otras culturas. En contraste, propone que sería “mejor medicalizar la muerte, ayudar a morir o entender el suicidio”, reconociendo el valor de la persona como individuo. El suicidio, en este contexto, es visto como la máxima expresión de autonomía.

El Impacto de la Modernidad Líquida y la Sociedad Enferma
Zygmunt Bauman, en su influyente obra Modernidad líquida, describe una era donde el “corto plazo” ha suplantado al “largo plazo”, elevando la inmediatez a un ideal supremo. Esta fluidez constante provoca que “la mayoría de los hábitos aprendidos para enfrentar la vida han perdido toda utilidad y sentido”. Kraus retoma esta idea, señalando que el individuo contemporáneo se encuentra “sujeto a una gran desinformación o falta de información adecuada. Habita en ese mundo líquido que refiere Bauman, donde todo se escurre entre las manos y encuentra difícil colocarse en lugares adecuados”.
Aunque Kraus aclara que la sociedad no “orilla” directamente al suicidio, sí la califica de “poco amigable, poco presente en cuanto a abrazar a las personas”. La pandemia de COVID-19 ha exacerbado esta situación, disparando los suicidios debido al incremento de la soledad, las deudas económicas y la incertidumbre. Para Kraus, una sociedad tan enferma “desatiende a su gente, no le ofrece lo que necesita”, y responsabiliza directamente a los “jerarcas de los estados, los dueños del poder”, calificando a los políticos como otra “enfermedad en el mundo”.
El Suicidio como Derecho Humano: Libertad y Dignidad
La Organización Mundial de la Salud (OMS) reporta el suicidio como una de las cinco causas principales de mortalidad a nivel global y la segunda entre jóvenes, con 800 mil muertes anuales. Esta alarmante estadística subraya la complejidad del problema. La pregunta de si el suicidio es un derecho humano es central en la discusión. Kraus es categórico: “A mí me pertenece mi vida. Tenemos que quitarnos la idea de que solo Dios tiene derechos ante eso”. Aboga por la modificación de nuestras ideas, especialmente en lo que respecta al derecho a la eutanasia, argumentando que a menudo los médicos prolongan la muerte en lugar de la vida. Permitir que la persona se exprese y tenga derecho a decidir cómo morir es, como afirmó Bruno Bettelheim, un acto de inmensa libertad e inmensa dignidad y valentía. Para Kraus, sí, es un derecho.
Respecto a la difícil pregunta de Laura Emilia Pacheco en el libro, sobre si tenemos derecho a no salvar a un suicida, Kraus ofrece una perspectiva matizada. Si bien considera que no se tiene derecho a interrumpir un suicidio cuando la decisión ha sido largamente fraguada y es el resultado de una profunda convicción, sí cree que se puede y debe ayudar a quien intenta quitarse la vida por un problema agudo y momentáneo, “orillarlo a pensar de otra forma”. Sin embargo, ante el suicidio consumado tras múltiples intentos, la familia a menudo no condena, sino que encuentra cierto descanso, tanto para ellos como para el difunto. La discusión sobre el suicidio asistido, aunque incipiente en países como Estados Unidos y Austria, sigue siendo “nula” en México, a pesar de que la eutanasia se practique “sotto voce”.

El Suicidio en la Literatura: Un Reflejo de la Condición Humana
El suicidio no es un tema nuevo en la literatura. Más allá de la polémica generada por el best-seller 13 Reasons Why de Jay Asher, cuya adaptación televisiva por Netflix fue criticada por supuesta apología del suicidio entre adolescentes, escritores de la talla de Shakespeare y Goethe ya exploraron este sombrío rincón de la experiencia humana. La literatura ha sido siempre un espejo donde la sociedad se mira, y el suicidio, como acto límite, ha encontrado en ella un espacio para la reflexión y la catarsis.
Grandes Obras Literarias que Abordan el Suicidio:
A continuación, presentamos una selección de obras que han inmortalizado el suicidio en sus tramas:
| Autor | Obra | Abordaje del Suicidio |
|---|---|---|
| Sófocles | Edipo Rey y Ayax | En Edipo Rey, Yocasta se suicida al descubrir su incesto. En Ayax, el héroe elige una "muerte digna" ante la humillación y el engaño. |
| William Shakespeare | Romeo y Julieta | Los amantes eligen el suicidio como la única forma de unirse para siempre, desafiando las barreras familiares y sociales. |
| Johann Wolfgang von Goethe | Las penas del joven Werther | El protagonista, Werther, se quita la vida ante las decepciones amorosas y la imposibilidad de su amor por Lotte, eligiendo la muerte por lealtad y amor. |
| Émile Durkheim | El Suicidio | Estudio sociológico pionero (no ficción) que busca borrar los estigmas y clasificar el suicidio como un fenómeno social, no solo individual. |
| Chikamatsu Monzaemon | Los Amantes Suicidas de Sonezaki | Drama japonés que explora el amor trágico y el suicidio doble como escape a un destino adverso, similar a Romeo y Julieta. |
| Arto Paasilinna | Delicioso suicidio en grupo | Novela satírica que aborda el alto índice de suicidios en Finlandia, con personajes que buscan un suicidio colectivo como solución a sus problemas. |
| Karl Marx | Acerca del suicidio | Ensayo (no ficción) que responsabiliza al contexto social del deseo de muerte, con un enfoque particular en las mujeres de su época. |
| Victoria Sandoval Parra | El crimen de suicidio en la era moderna | Obra (no ficción) que obliga a reconsiderar los fundamentos filosóficos, religiosos y políticos del suicidio, analizando su definición teológico-jurídica. |
El Suicidio desde la Perspectiva Íntima: El Tabú Roto
Más allá de las teorías y las ficciones, el suicidio golpea con una crudeza innegable en la esfera personal. La escritora colombiana, cuyo nombre no se menciona en la información proporcionada, se enfrenta a este tabú de la manera más dolorosa: a través del suicidio de su hijo de 28 años. Este tipo de libros, que narran la experiencia de los sobrevivientes, no buscan tanto descifrar el “porqué” del suicidio, sino dejar un testimonio de “quién fue el muerto”. Es un acto de memoria y de sanación, una forma de humanizar una tragedia que a menudo se reduce a estadísticas o a juicios morales. El hecho de que no exista una palabra específica para los padres que pierden a un hijo, a diferencia de “huérfanos” o “viudos”, subraya la magnitud de este dolor y el silencio social que lo rodea. El libro de la escritora colombiana, al igual que la obra de Kraus, contribuye a romper ese silencio, a permitir que la conversación sobre el suicidio fluya, reconociendo la vida de quienes se fueron y el dolor de quienes quedan.
Preguntas Frecuentes sobre el Suicidio y su Abordaje
¿Es el suicidio un acto de cobardía o valentía?
La percepción del suicidio varía enormemente. Algunos lo ven como un acto de cobardía, mientras que otros lo consideran un acto de valentía extrema. Como señala Arnoldo Kraus, "es un problema real y cotidiano" y la parte moral y filosófica es inagotable. La división entre "librepensadores y personas con raigambre religiosa" a menudo influye en esta interpretación. Desde una perspectiva bioética de la autonomía, podría interpretarse como una decisión extrema de libertad personal.
¿Deberíamos siempre intervenir para salvar a alguien que intenta suicidarse?
La opinión de Arnoldo Kraus es matizada. Si bien considera que no tenemos derecho a interrumpir un suicidio cuando la persona lo ha "fraguado durante mucho tiempo" y es una decisión profunda, sí cree que se debe intentar ayudar a quien lo intenta por un "problema agudo momentáneo", buscando "orillarlo a pensar de otra forma". La complejidad radica en discernir la naturaleza de la decisión y si hay una posibilidad real de ofrecer apoyo significativo que cambie la perspectiva del individuo.

¿Ha cambiado la visión del suicidio en la sociedad moderna?
Muy lentamente. Aunque hay algunos avances en países como Estados Unidos y Austria con el suicidio asistido, la discusión en México y en muchas otras partes del mundo es "nula", según Kraus. A pesar de las estadísticas alarmantes de la OMS, el tema sigue siendo un tabú social y político, lo que dificulta un debate abierto y la implementación de políticas de salud pública más efectivas. La literatura, como se ha visto, ha sido un espacio crucial para abrir esta conversación, pero la sociedad en general aún tiene un largo camino por recorrer.
¿Cómo impacta la sociedad actual, caracterizada por la "modernidad líquida", en la salud mental y el suicidio?
La "modernidad líquida" de Bauman, con su énfasis en la inmediatez y la falta de estructuras estables, contribuye a una sensación de desorientación e incertidumbre. Arnoldo Kraus explica que esto deja al individuo "sujeto a una gran desinformación o falta de información adecuada", sintiendo que "todo se escurre entre las manos". Una sociedad "poco amigable" y "poco presente", sumada a factores como la soledad y la inestabilidad económica (agravada por eventos como la pandemia), puede desatender las necesidades de sus ciudadanos y, aunque no "invite" al suicidio, sí crea un entorno de vulnerabilidad.
El suicidio, lejos de ser un tema que deba ser ocultado o estigmatizado, es una manifestación compleja de la condición humana, profundamente entrelazada con factores individuales, sociales y filosóficos. Las obras de Arnoldo Kraus y los innumerables autores que han osado abordarlo en la literatura, desde Sófocles hasta los contemporáneos, nos invitan a levantar el velo del silencio. Es crucial fomentar una conversación abierta, basada en la bioética laica, el respeto a la autonomía individual y la comprensión de las complejidades de la sociedad moderna. Solo así podremos avanzar hacia un entendimiento más compasivo y una respuesta más humana ante uno de los dilemas más profundos de la existencia.
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