31/12/2025
El eco de ciertos crímenes resuena con una intensidad particular, no solo por su brutalidad, sino por los giros inesperados que marcan el destino de sus protagonistas. El conocido triple crimen de Usera, acaecido en Madrid en junio de 2016, es uno de esos casos que ha mantenido en vilo a la opinión pública, no solo por la atrocidad de los hechos, sino por la sorprendente circunstancia que llevó a la supervivencia de quien era el objetivo principal del asesino: el abogado Víctor Joel Salas. Lo que para otros fue el fin, para él fue el inicio de una lucha incansable por la justicia, marcada por un intrincado laberinto judicial internacional.

La tarde del 22 de junio de 2016, la tranquilidad de un despacho de abogados en la calle Marcelo Usera se vio truncada por un acto de violencia sin precedentes. Dahud Hanid Ortiz, un ex militar estadounidense de 54 años, con nacionalidad venezolana y residente en Alemania, llegó a Madrid con un único y macabro propósito: asesinar a Víctor Joel Salas. La motivación detrás de este viaje y esta intención homicida era un oscuro velo de celos. Ortiz había descubierto que Salas mantenía una relación a distancia con su ex esposa, la médica alemana Irina Trippel. Lo que comenzó como un plan dirigido a una sola persona, se transformó en una masacre indiscriminada.
Al no encontrar a Víctor Salas en el despacho, Dahud Hanid Ortiz desató su furia contra quienes sí estaban allí. El fiscal Vladímir Ángel, encargado de la acusación en Venezuela, describió con escalofriante detalle los hechos: «El día 22 de junio de 2016 sobre las 14.30 de la tarde apareció el imputado Dahud en las instalaciones del despacho de abogados situado en la calle Marcelo Usera (…)». En ese momento, se encontraban trabajando Elisa Consuegra Gálvez, una abogada de origen cubano y compañera de Salas, y Maritza Osorio Riverón, la secretaria del despacho, también de origen cubano. Ortiz preguntó por el titular del bufete y, al no hallarlo, pidió que lo localizaran. Sin embargo, su verdadera intención no era esperar.
La brutalidad de los ataques fue inimaginable. Dahud «se había quedado en el baño del despacho de abogados por varios minutos, al salir se dirigió hacia el puesto de trabajo de Elisa Consuegra y con un cuchillo de dimensiones grandes, con la hoja de dientes de sierra seccionó el cuello de Elisa, ocasionándole la muerte (…) le clavó un objeto punzante justo en el esternón atravesándole la médula». Inmediatamente después, con otro objeto contundente, presumiblemente una barra de hierro, «propinó diversos y fuertes golpes en la cabeza a la ciudadana Maritza causándole la muerte». La escena era de puro horror, pero la sed de venganza de Ortiz aún no estaba saciada. Su objetivo principal, Víctor Salas, no había llegado.
En su delirio, Dahud Hanid Ortiz tomó una decisión espeluznante: esperar. Se quedó en el despacho, junto a los cadáveres de Elisa y Maritza, aguardando la llegada de Víctor. Sin embargo, el destino tenía otros planes. Pasadas las 17:00 horas, la persona que apareció en las instalaciones no era Salas, sino Pepe Castillo Vega, un ciudadano de origen ecuatoriano que acudía al bufete con el propósito de retirar el permiso de residencia de su esposa. Creyendo que se trataba de su tan esperado objetivo, el imputado «sin mediar palabra alguna se abalanzó sobre él y con el mismo objeto con que le había quitado la vida a Maritza le propinó fuertes golpes en la cabeza produciéndole la muerte». Así, un cliente inocente se convirtió en la tercera víctima de una furia desmedida.
La razón por la cual Víctor Salas se salvó de este macabro destino es, en sí misma, una ironía del destino. Aquel día, después de comer, Salas se quedó un poco traspuesto en el sofá de su casa y, por ello, llegaba tarde a trabajar. Un simple retraso, un momento de somnolencia, le salvó la vida. Si Salas hubiera llegado a la hora habitual, es casi seguro que habría sido la primera, o al menos una de las primeras, víctimas de Dahud Hanid Ortiz. Cuando finalmente llegó al despacho, se encontró con una escena de caos: bomberos en la puerta intentando sofocar un incendio.
Tras los asesinatos, el presunto asesino intentó borrar sus huellas prendiendo fuego a documentos y expedientes del despacho. Este acto, aunque destructivo, resultó ser un arma de doble filo. El fuego provocó que los cadáveres de Elisa y Maritza se quemaran parcialmente, dificultando ciertas pruebas, pero también alertó a los vecinos, quienes avisaron a los bomberos. La rápida intervención de estos y el uso de espuma ignífuga, si bien sofocaron el incendio, también borraron cualquier posibilidad de encontrar huellas dactilares. Sin embargo, la Policía española demostró una habilidad excepcional en la investigación.

Fue precisamente un pequeño detalle lo que se convirtió en la prueba clave: el tapón de una botella de agua mineral que solo se vendía en Alemania. Esta pista, aparentemente insignificante, fue fundamental. La noche posterior al crimen, Dahud Hanid Ortiz huía de nuevo en su vehículo hacia Alemania, durmiendo tan solo 15 minutos en el camino, en un intento desesperado por escapar. Los investigadores lograron situarlo al día siguiente en Wüzburg, su localidad de residencia con su familia. Allí se refugió por varios días hasta que las primeras pesquisas policiales comenzaron a señalarlo. Entonces, su huida lo llevó primero a Colombia y, desde allí, a Venezuela, su país de origen, donde finalmente fue detenido en octubre de 2018.
Una vez detenido en Venezuela, comenzó una compleja batalla legal que ha prolongado la búsqueda de justicia. El juez español que inició la instrucción del caso en el número 41 de Plaza de Castilla solicitó la extradición de Dahud Hanid Ortiz para interrogarlo y, si procedía, abrir juicio oral en España. Sin embargo, el Tribunal Supremo de Venezuela denegó la extradición. La decisión fue argumentada en que Ortiz poseía nacionalidad venezolana (había nacido en Caracas y, aunque tenía nacionalidad estadounidense, nunca renunció a la venezolana) y que los delitos cometidos eran asimilables al Código Penal venezolano. Esta situación, considerada «del todo extraña para el ordenamiento jurídico internacional» dado que el asesinato se cometió en suelo español, ha generado un sinfín de complicaciones.
El juicio contra Dahud Hanid Ortiz en Venezuela ha estado plagado de retrasos. Iba a celebrarse en febrero del año pasado en Caracas, en el Juzgado número 50, pero fue pospuesto sine die por tercera vez. Un año después, los problemas persisten, incluyendo el traslado de jueces y fiscales a otras jurisdicciones, dejando el juicio oral a medias. A pesar de estas dilaciones, la legislación venezolana impide que Ortiz salga en libertad provisional o abandone el país. La acusación en Venezuela lo imputa por tres delitos de homicidio y uno de incendio, asimilables a los cargos que enfrentaría en España.
La voz de Víctor Salas ha sido crucial en este proceso. Aunque no fue notificado oficialmente del inicio del juicio en Venezuela, fue el fiscal quien logró localizarlo y avisarle. Salas se desplazó a Venezuela el 7 de marzo de 2022 para declarar, impulsado por el deseo de que el asesinato no quedara impune. «Allí le miré a la cara y le dije que la Justicia tarda pero llega», afirmó Salas, demostrando su firmeza. También confirmó a la corte venezolana lo que ya había denunciado a la Policía española y al juzgado madrileño: las amenazas de muerte recibidas un mes antes del crimen por parte de Dahud Hanid Ortiz, quien le había advertido: «yo he sido soldado en Estados Unidos, me han entrenado para matar y voy a ir a por ti para matarte, ya sé quien eres, deja en paz a Irina, que es mi mujer».
Salas, quien cree firmemente en la justicia, no duda de la resolución del caso, pues considera que «los hechos son claros y hay elementos probatorios suficientes para una condena». Tras años de espera, su anhelo es claro: «ha pasado mucho tiempo y quiero ya cerrar este apartado, además le prometí que se haría justicia a la madre de mi compañera de despacho Elisa». El letrado confía en que el juicio cuente con la declaración de la ex mujer de Dahud, Irina, y, sobre todo, con los policías españoles que realizaron la investigación y los forenses que intervinieron en la autopsia de los cadáveres, si fuese necesario por videoconferencia. Para Dahud Hanid Ortiz, la pena podría ser de unos treinta años de prisión en Venezuela, aunque Salas señala que en España se podría haber solicitado la Prisión Permanente Revisable (PPR).
La historia del triple crimen de Usera y la increíble supervivencia de Víctor Salas es un testimonio de la brutalidad humana, la tenacidad de la investigación policial y la complejidad de la justicia internacional. Mientras las familias de las víctimas y el propio Salas esperan el veredicto final, el caso sigue siendo un recordatorio de que, a veces, un simple retraso puede cambiarlo todo.
Cronología de un Crimen y una Búsqueda de Justicia:
| Fecha/Evento | Descripción |
|---|---|
| 22 de junio de 2016 | Dahud Hanid Ortiz comete el triple crimen en el despacho de Usera, asesinando a Elisa Consuegra, Maritza Osorio y José Castillo. Víctor Salas se salva por llegar tarde. |
| Noche del 22 de junio de 2016 | Ortiz huye de Madrid en su vehículo hacia Alemania. |
| Días posteriores | La Policía española encuentra el tapón de botella, una prueba clave. |
| Posterior a la huida a Alemania | Ortiz huye a Colombia y luego a Venezuela. |
| Octubre de 2018 | Dahud Hanid Ortiz es detenido en Venezuela. |
| Después de la detención | El Gobierno español solicita la extradición de Ortiz al Tribunal Supremo de Venezuela. |
| Momento no especificado | El Tribunal Supremo de Venezuela deniega la extradición, decidiendo juzgarlo en Venezuela por tener nacionalidad y delitos asimilables. |
| Febrero de 2022 | El juicio oral contra Dahud Hanid Ortiz arranca en Venezuela. La jueza escucha al acusado y a Víctor Salas. |
| 28 de febrero de 2022 | Inicio oficial del juicio oral en Venezuela. |
| 7 de marzo de 2022 | Víctor Salas se desplaza a Venezuela y declara ante el tribunal, confirmando las amenazas. |
| A lo largo de 2022-2023 | El juicio sufre múltiples retrasos sine die debido a problemas logísticos y de personal judicial. |
| Actualidad | El juicio sigue en curso en Venezuela, sin resolución final. |
Preguntas Frecuentes (FAQ):
¿Quién es Dahud Hanid Ortiz y cuál fue su motivación?
Dahud Hanid Ortiz es un ex militar estadounidense de nacionalidad venezolana. Su motivación para cometer el triple crimen de Usera fueron los celos, al descubrir que su ex esposa, Irina Trippel, mantenía una relación a distancia con el abogado Víctor Joel Salas.

¿Por qué Víctor Salas no fue asesinado?
Víctor Salas se salvó por una casualidad: llegó tarde a trabajar el día del crimen. Después de comer, se quedó traspuesto en el sofá de su casa, lo que provocó su retraso y le impidió estar en el despacho en el momento en que Dahud Hanid Ortiz llevó a cabo los asesinatos.
¿Qué papel jugó la botella de agua en la investigación?
El tapón de una botella de agua mineral, de una marca que solo se vendía en Alemania, fue la prueba clave que permitió a la Policía española rastrear a Dahud Hanid Ortiz y situarlo en el lugar del crimen, a pesar de sus intentos de borrar huellas.
¿Por qué el juicio se celebra en Venezuela y no en España?
El Tribunal Supremo de Venezuela denegó la solicitud de extradición de España. Argumentaron que Dahud Hanid Ortiz tiene nacionalidad venezolana y que los delitos de homicidio e incendio son asimilables al Código Penal venezolano, lo que les permite juzgarlo en su propio país.
¿Cuál es la situación actual del juicio en Venezuela?
El juicio ha sufrido múltiples retrasos desde su inicio en febrero de 2022, debido a problemas logísticos como el traslado de jueces y fiscales. Aunque está en curso, no se ha llegado a una sentencia final.
¿Qué pena podría enfrentar Dahud Hanid Ortiz?
En Venezuela, Dahud Hanid Ortiz podría enfrentar una pena de unos treinta años de prisión por los tres homicidios y el delito de incendio. En España, si hubiera sido extraditado y juzgado, se podría haber pedido la Prisión Permanente Revisable (PPR).
¿Ha declarado Víctor Salas en el juicio?
Sí, Víctor Salas se desplazó a Venezuela en marzo de 2022 para declarar en el juicio. Confirmó las amenazas de muerte que había recibido de Dahud Hanid Ortiz un mes antes del crimen.
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