16/06/2022
En un mundo obsesionado con la juventud eterna, hablar de la vejez suele evocar imágenes de declive, enfermedad y, para las mujeres, una dolorosa pérdida de visibilidad y deseo. Sin embargo, la doctora en filosofía Esther Díaz, con su más reciente obra, 'Una filosofía de la vejez' (Editorial Sudamericana), irrumpe en este panorama con una perspectiva radicalmente diferente y profundamente liberadora. A través de sus propias experiencias y agudas observaciones, Díaz nos invita a desmantelar los prejuicios arraigados y a resignificar esta etapa de la vida como un período de florecimiento, libertad y plenitud.

- La Vejez como Estigma Social y de Género
- La Sexualidad Resignificada en la Tercera Edad
- Libertad y Autonomía: Un Nuevo Capítulo
- El Cuerpo, el Deseo y la Sociedad: Una Visión Crítica
- La Productividad del Alma y la Lucha contra la Dependencia
- Preguntas Frecuentes sobre 'Una filosofía de la vejez'
- Otros Libros que Abordan la Vejez
Uno de los ejes centrales del libro de Esther Díaz es la crítica contundente a cómo la sociedad convierte la edad en un estigma social, especialmente para las mujeres. Desde el nacimiento, la autora argumenta que las mujeres “nacemos perdiendo”. La tortura de perforar orejas a las bebés, por ejemplo, ya es un indicio de una socialización orientada a la complacencia masculina. Esta dinámica se agudiza con la edad, donde la mujer, especialmente después de los 40 años, deja de ser “objeto de deseo colectivo”. La frase lapidaria “cerré el negocio”, que muchas mujeres pronuncian respecto a su sexualidad, es, según Díaz, una clara señal de cómo la sociedad machista coloniza el deseo femenino, haciendo que muchas lo aplaquen o lo nieguen.
La desigualdad de género en el envejecimiento es abismal. Mientras que un hombre mayor con una pareja mucho más joven es socialmente aceptado e incluso celebrado (a menudo vinculado a su poder o dinero), una mujer mayor en una relación similar es objeto de crítica y escrutinio. La autora cita el ejemplo de la esposa del presidente de Francia, blanco de ataques infundados sobre su identidad de género, simplemente por ser una mujer mayor en una posición visible. Esta doble moral revela la profundidad de los mandatos machistas que aún rigen nuestra percepción de la edad y el deseo.
La Sexualidad Resignificada en la Tercera Edad
Contrario a la noción popular de que la vejez marca el fin de la vida sexual, Esther Díaz defiende una de las hipótesis más audaces de su libro: el deseo sexual precede al nacimiento y, lejos de apagarse, puede intensificarse y volverse más placentero con la edad. A sus 85 años, la propia Díaz da fe de su deseo intacto y de una sexualidad que, después de los 50, se volvió mucho más gozosa y libre. Este testimonio personal es un golpe directo a la “colonización” del deseo femenino, demostrando que lo que realmente lo mata no son los años, sino las imposiciones sociales y las creencias limitantes.

La autora profundiza en la singularidad del placer femenino, destacando el clítoris como el único órgano diseñado exclusivamente para el goce, a diferencia del pene masculino, que también cumple funciones de excreción. En algunas culturas, la mutilación genital femenina busca precisamente anular este placer. Sin embargo, Díaz revela que el goce no se limita a los genitales, sino que puede experimentarse en cualquier parte del cuerpo bajo ciertas circunstancias, una exploración que promueve el autoerotismo y una comprensión más amplia de la sexualidad en la vejez.
Libertad y Autonomía: Un Nuevo Capítulo
Para Esther Díaz, la vejez es, paradójicamente, la edad de la libertad. Al alcanzar cierta edad, las personas pueden liberarse de las responsabilidades más apremiantes, como la crianza de los hijos (Díaz recuerda la dura época de lavar pañales y estudiar a escondidas). Esta independencia brinda una nueva oportunidad para el redescubrimiento personal.
La autora enfatiza cómo la liberación de la preocupación por embarazos no deseados (algo que marcó su juventud) abre un espacio para una sexualidad más despreocupada. Aunque la aparición del SIDA en su madurez añadió una nueva capa de precaución, la esencia de la libertad sexual en la vejez permanece. Esta etapa permite una vida social más activa, la búsqueda de nuevas compañías –sean ocasionales, duraderas o simplemente “amistades coloridas” como las describe la cultura brasileña–, y la posibilidad de seguir produciéndose y disfrutando de la vida sin las cadenas de los mandatos juveniles.
El Cuerpo, el Deseo y la Sociedad: Una Visión Crítica
El libro de Díaz no solo aborda la sexualidad, sino también la compleja relación entre el cuerpo, el deseo y las corrientes sociales. La autora, conocida por cuidar su imagen de manera “femenina, sensual y con altos niveles de erotismo”, desafía la idea de que para alcanzar la paridad con los hombres, las mujeres deban renunciar a su feminidad o a ciertos rasgos de género. Su propia elección de arreglarse, maquillarse y disfrutar de su imagen es un acto de placer personal, no una imposición externa. Díaz respeta las decisiones de otras mujeres, como las lesbianas que optan por estéticas más masculinas, siempre y cuando estas provengan de la libertad individual y no de una imposición o rechazo de lo femenino.

La crítica a la “moralina” social es constante. A pesar de los avances tecnológicos, la moral sexual, especialmente en el trato a las mujeres, parece estancada. La doble vara de medir, donde un hombre es “piola” por tener múltiples parejas mientras una mujer es “atorranta” por lo mismo, sigue vigente, incluso en las nuevas generaciones. Díaz denuncia cómo esta mentalidad restrictiva afecta la libertad de las mujeres y perpetúa la discriminación, una lucha que, advierte, tomará miles de años para ser completamente superada.
La Productividad del Alma y la Lucha contra la Dependencia
Más allá de la reproducción biológica, Esther Díaz introduce la poderosa idea de que el alma reproduce. Esta capacidad de producir y crear, manifestada en su prolífica obra (más de 40 libros), es una forma de trascendencia y propósito en la vejez. La autora se siente afortunada de vivir en la era de internet, que considera “una maravilla” y un “futuro” que le permite seguir produciendo y conectando.
Sin embargo, Díaz también expresa su temor a la decrepitud y a la dependencia, más que a la muerte misma. La experiencia de necesitar ayuda para subir una escalera, por ejemplo, le resulta “dolorosa” porque atenta contra su independencia. Critica la invención de los geriátricos en el siglo XX, considerándolos “un encierro” para las personas mayores, como si cumplir años fuera motivo de reclusión. La película “Jardín de Infantes” de Jorge Polaco, que retrata una revolución en un geriátrico, resuena con su visión de la vejez como una etapa de vida plena, con deseos, amor y la capacidad de seguir “rompiéndola” desde otro lado, como ella misma lo hace.
La vejez, según Esther Díaz, no es un final, sino una oportunidad para la resignificación. Es un llamado a vivir con plenitud, a desafiar las imposiciones sociales y a defender la autonomía y el deseo hasta el último aliento. Su obra es un manifiesto de resistencia y una inspiración para todas las edades.

| Aspecto | Visión Social Tradicional | Filosofía de Esther Díaz |
|---|---|---|
| Vejez Femenina | Estigma, pérdida de deseo, invisibilidad | Etapa de libertad, plenitud sexual, redescubrimiento |
| Deseo en la Vejez | Inexistente, tabú, “cerré el negocio” | Intacto, incluso intensificado y más gozoso |
| Rol de la Mujer | Principalmente reproducción biológica | Reproducción del alma, creación intelectual, goce personal |
| Geriátricos | Solución para el cuidado de mayores | Encierro, pérdida de autonomía y dignidad |
| Cuerpo y Apariencia | Sujeto a mandatos de belleza juvenil | Fuente de placer y expresión personal, elección propia |
Preguntas Frecuentes sobre 'Una filosofía de la vejez'
¿Qué es el “estigma de la edad” según Esther Díaz?
Para Esther Díaz, el estigma de la edad se refiere a la discriminación y los prejuicios que la sociedad impone a las personas mayores, especialmente a las mujeres. Se manifiesta en la pérdida de visibilidad, la negación del deseo y la sexualidad, y la imposición de roles pasivos o de dependencia, reduciendo la vejez a un mero dato biológico y no a una etapa de vida plena.
¿Cómo aborda el libro la sexualidad en la vejez?
El libro de Esther Díaz desafía radicalmente la noción de que la sexualidad termina con la edad. La autora argumenta que el deseo es inherente al ser humano desde antes del nacimiento y que, en la vejez, puede liberarse de ciertas presiones (como el miedo al embarazo) y volverse más gozoso y auténtico. Díaz comparte su experiencia personal de una sexualidad plena y enriquecida después de los 50 años, promoviendo la libertad y el autoerotismo.
¿Qué significa la “libertad” en la vejez para la autora?
La libertad en la vejez, según Esther Díaz, implica una emancipación de los mandatos sociales y familiares. Es la posibilidad de vivir con mayor autonomía, sin las ataduras de la crianza de los hijos o las expectativas impuestas por la sociedad. Esta libertad se extiende a la sexualidad, a la vida social y a la capacidad de seguir creando y produciendo, buscando el placer y el bienestar personal.
¿Critica el libro los geriátricos?
Sí, Esther Díaz critica la concepción moderna de los geriátricos como lugares de “encierro” para las personas mayores. Si bien reconoce la necesidad de cuidado, su visión es que estas instituciones, tal como fueron concebidas en el siglo XX, a menudo despojan a los ancianos de su autonomía y dignidad, convirtiéndolos en meros objetos de cuidado en lugar de sujetos activos con deseos y proyectos de vida.

¿Es 'Una filosofía de la vejez' solo para mujeres?
Aunque el libro aborda profundamente las experiencias y desafíos específicos de las mujeres en la vejez, sus reflexiones sobre el estigma de la edad, la sexualidad, la libertad y la resignificación de la vida son universales. La obra de Esther Díaz es una invitación a todas las personas, sin importar su género o edad, a cuestionar los prejuicios sobre el envejecimiento y a adoptar una filosofía de vida más plena y consciente.
Otros Libros que Abordan la Vejez
La obra de Esther Díaz se inscribe en una tradición literaria y filosófica que busca comprender y dignificar la vejez. Aquí, algunos otros títulos relevantes que exploran esta etapa de la vida desde diversas perspectivas:
- 'Elogio de la vejez' de Hermann Hesse: Una recopilación de las reflexiones del autor sobre la vejez, donde los recuerdos adquieren una nueva dimensión y el entorno se vuelve surrealista.
- 'La vejez' de Simone de Beauvoir: Un ensayo fundamental que aborda con lucidez la experiencia de envejecer, criticando los estereotipos y la discriminación social hacia las personas mayores.
- 'Arrugas' de Paco Roca: Una novela gráfica conmovedora que explora temas delicados como el Alzheimer y la demencia senil, a través de la vida cotidiana y las amistades en una residencia de ancianos.
- 'Amor y vejez' de François-René de Chateaubriand: Una meditación profunda sobre el amor, la nostalgia y la memoria en la etapa final de la vida, ofreciendo una mirada poética y melancólica sobre cómo la edad transforma nuestra percepción del amor.
- 'El viejo y el mar' de Ernest Hemingway: Una obra clásica que narra la lucha épica de un viejo pescador, simbolizando la resiliencia y la dignidad en la confrontación con los desafíos de la vida, incluso en la vejez.
- 'El abuelo que saltó por la ventana y se largó' de Jonas Jonasson: Una novela con humor que desafía los estereotipos de la vejez a través de un centenario que escapa de su residencia y se embarca en aventuras, celebrando la vitalidad y el potencial de las personas mayores.
- 'A fin de cuentas: Nuevo cuaderno de la vejez' de Aurelio Arteta: Un diálogo con el lector desde la vejez, considerada la posición idónea para evaluar las demás edades y convertirse en testigo privilegiado de la vida.
Además de estas obras literarias y filosóficas, existe una vasta biblioteca de libros centrados en la calidad de vida y el envejecimiento activo. Estos incluyen guías de autocuidado, manuales sobre hábitos saludables, recomendaciones para el ejercicio físico y la nutrición, y recursos para el bienestar mental y emocional en la tercera edad. Abordan temas como la prevención de accidentes, el cuidado de personas dependientes y la promoción del buen trato hacia los mayores, ofreciendo herramientas prácticas para una vejez digna y plena.
La vejez, lejos de ser una etapa de declive, es un período de profundo autoconocimiento, libertad y, como nos enseña Esther Díaz, una oportunidad para la reproducción del alma. Es un llamado a cuestionar los prejuicios, a abrazar la sexualidad y el deseo, y a vivir cada momento con autonomía y placer, resignificando constantemente la experiencia de envejecer.
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