29/03/2022
Fernando Vallejo es una de esas voces que no pasan desapercibidas en el panorama literario y cultural hispanoamericano. Conocido por su estilo incisivo, su furia explosiva y su inquebrantable postura crítica frente al poder establecido, Vallejo ha construido una obra que desafía, provoca y, sobre todo, invita a la reflexión profunda. La pregunta sobre su origen, ¿dónde nació Fernando Vallejo?, nos lleva directamente a sus raíces: nació en Medellín, Colombia. Esta ciudad, y su país en general, son una fuente inagotable de su inspiración y, a menudo, el blanco de sus más mordaces críticas.

Desde sus primeros escritos hasta sus obras más recientes, como 'La conjura contra Porky' (Alfaguara), Vallejo ha demostrado una coherencia férrea en su propósito: desenmascarar la hipocresía, la corrupción y la falsedad en todas sus formas. Ya lo había hecho con gran impacto en 'Memorias de un hijueputa', y ahora, con 'La conjura contra Porky', profundiza en su hastío y su anhelo de derribar las instituciones colombianas y religiosas, pero desde una perspectiva singular: la de su propia muerte. Este enfoque, que comienza con el protagonista pegándose un tiro en la Basílica Metropolitana de Medellín, no busca ser una simple provocación, sino una declaración de principios, una respuesta a lo que él considera las mentiras descaradas de un sistema que lo asfixia.
La Conjura Contra Porky: Un Viaje al Corazón de la Desilusión
El reciente libro de Fernando Vallejo, 'La conjura contra Porky', es un claro ejemplo de su evolución y de la profundidad de su pensamiento. Cuando se le pregunta sobre el origen de esta obra, su respuesta es tan directa como siempre: «Como todos los míos, por desocupación». Sin embargo, detrás de esa aparente simplicidad, se esconde una compleja trama de crítica social, política y existencial. El inicio de la novela, con un acto tan transgresor como el suicidio en un lugar sagrado, es un reflejo de su postura frente a las instituciones que, para él, oprimen y engañan.
Vallejo no busca provocar por el mero hecho de hacerlo; es, más bien, una reacción visceral a lo que considera una provocación constante por parte de aquellos que «ofician dentro de la basílica» con sus «mentiras descaradas de Dios y Cristo». Su ateísmo militante es una constante en su obra, y en esta novela lo reitera con contundencia: «Dios no existe, y de existir es como si no existiera porque no sirve para un carajo». Y sobre Cristo, su postura es aún más radical: «Cristo no existió». Esta visión, desarrollada con gran detalle en su libro 'La puta de Babilonia', es fundamental para comprender su rechazo a toda la estructura eclesiástica, a la que no duda en calificar de «empresa criminal».
La condena del protagonista en 'La conjura contra Porky' es, según Vallejo, la vida misma, de la que la Muerte lo libera. Esta visión nihilista, que considera la vida como una «pesadilla de la materia», es una constante en su filosofía. Para Vallejo, la muerte no es un final, sino una liberación, una cesación de un tormento existencial. Esta reflexión sobre la muerte no es una mera curiosidad, sino una obsesión que ha permeado gran parte de su obra, llegando a afirmar que «¿Sobre qué podrá escribir un muerto que no sea sobre la Muerte?».
Colombia y sus 'Porkys': Una Crítica sin Concesiones
Uno de los pilares de la obra de Fernando Vallejo es su incansable crítica a la política colombiana y a sus líderes. El término 'Porky' en su nueva novela es un epíteto que Vallejo utiliza para referirse a «todo presidente de Colombia: cualquier payaso dañino hijo de su madre». Esta expresión encapsula su profundo desprecio por la clase dirigente del país, a la que acusa de parasitar y asfixiar a la sociedad con sus «leguleyismos y burocracias, con sus trabas y sus impuestos». Su propósito de desenmascarar a estos «parásitos públicos» comenzó, según él, muy temprano en su vida, «hacia los siete años, cuando tuve uso de razón e hice mi primera comunión y mastiqué la hostia». Un acto de rebeldía infantil que prefiguraba su futura carrera como iconoclasta.
La definición de Colombia en 'La conjura contra Porky' es tan contundente como se esperaría de Vallejo: «Colombia hija de puta, hija de España». Esta frase resume su visión de un país marcado por una historia de opresión, corrupción y desilusión, donde los «hideputas» entran y salen del Palacio de Nariño en un ciclo interminable. La influencia de Cervantes y su Don Quijote, con su lenguaje sucio pero corazón limpio, es evidente en el uso de estos insultos, que Vallejo considera una forma honesta de expresión ante la podredumbre del sistema.
Las Visiones Polémicas de Fernando Vallejo
| Concepto | Visión de Fernando Vallejo | Contexto y Justificación |
|---|---|---|
| Colombia | "Hija de puta, hija de España" | Historia de corrupción, políticos "Porky", ciclo de "hideputas" en el poder. |
| Presidentes (Porkys) | "Payaso dañino hijo de su madre" | Representan la corrupción y el parasitismo del sistema político. |
| Iglesia Católica | "Empresa criminal", "Estafa" | Negación de la existencia de Dios y Cristo; 'La puta de Babilonia' como fundamento. |
| Universidades | "Centros de estafa" | Brillan por su oscuridad, no aportan conocimiento real, deben ser eliminadas. |
| Vida | "Pesadilla de la materia" | Experiencia personal negativa, deseo de su no existencia, la Muerte como liberación. |
| Humanidad | Lo "más espantoso que ha producido la evolución" | Basado en décadas de experiencia personal, justifica el deseo de un fin global. |
| Madres | "Paran", contribuyen a la superpoblación | Crítica a la procreación descontrolada y sus consecuencias en el planeta. |
El Imposturólogo: Desenmascarando Falsedades
Fernando Vallejo se autodefine como un «imposturólogo», un creador de esta ciencia dedicada a «desenmascarar impostores de todo tipo». Esta faceta suya se hizo particularmente evidente durante la pandemia de COVID-19, donde sus críticas a la gestión global fueron igualmente incisivas. Para Vallejo, la narrativa oficial sobre la pandemia estaba llena de imposturas. Se pregunta, por ejemplo, si el virus era tan mortífero, «¿por qué en el primer año no acabó con media humanidad?» y señala que las vacunas, a su juicio, «no sirven» porque los vacunados se seguían infectando y reinfectando. En contraste, Vallejo defiende la «inmunidad natural» que, según él, se adquiere con cada gripe anual, argumentando que la humanidad ha sobrevivido a amenazas mayores como el judeocristianismo y el islam, y, por tanto, sobrevivirá a una «gripita».

Esta visión crítica no se limita a la pandemia. Se extiende a otros pilares de la sociedad, como las universidades, a las que califica de «centros de estafa» y anima a los padres a sacar a sus hijos de allí. Para Vallejo, estas instituciones «brillan de oscuridad» y deben ser sumadas al exterminio, junto con las religiones y las patrias. Su nihilismo alcanza un punto cúlmine cuando expresa su deseo de que, en un mundo ideal, «no exista la vida». Para él, la existencia misma es un error, una calamidad de la materia.
Un Corazón para los Animales, un Odio para Bach
A pesar de su aparente misantropía y su furia constante, Fernando Vallejo revela una profunda sensibilidad y amor por los animales, que considera la única causa que vale la pena defender. Este contraste entre su desprecio por la humanidad y su devoción por la vida animal es una de las paradojas más fascinantes de su personalidad. El amor por los animales es, para él, la única luz en un mundo que considera oscuro y corrupto.
En su vida personal, Vallejo también ha mostrado preferencias y aversiones marcadas. Su deleite por la música de Cuco Sánchez, que encontró ideal para armar un «teatro fúnebre», contrasta con su declarado «odio» hacia Bach. Estas peculiaridades artísticas y personales son parte de la complejidad de un autor que siempre busca la autenticidad, incluso si esta se manifiesta en formas que resultan chocantes para muchos.
La libreta en la que anota muertos es otro detalle revelador de su obsesión con la muerte. Una libreta que comenzó con unos quinientos nombres y que hoy supera los cinco mil, todos ellos personas que, al haberlo conocido, habrían podido dar testimonio de él. Una forma de preservar una memoria que la humanidad, según él, no tiene vocación de biógrafo.
Preguntas Frecuentes sobre Fernando Vallejo
- ¿Dónde nació Fernando Vallejo?
- Fernando Vallejo nació en Medellín, Colombia.
- ¿Cuál es la temática principal de 'La conjura contra Porky'?
- La novela aborda la crítica a las instituciones colombianas y religiosas desde la perspectiva de la propia muerte del protagonista, explorando el hastío y el deseo de derribar el sistema.
- ¿Por qué Fernando Vallejo critica tan duramente a la Iglesia?
- Vallejo es un ateo militante que niega la existencia de Dios y Cristo, calificando a la Iglesia católica (y al cristianismo en general) como la "más grande estafa y empresa criminal" de la historia, una visión que desarrolla extensamente en su libro 'La puta de Babilonia'.
- ¿Qué significa el término 'Porky' en la obra de Vallejo?
- El término 'Porky' es utilizado por Vallejo para referirse despectivamente a "todo presidente de Colombia", considerándolos "payasos dañinos" que representan la corrupción y el parasitismo del poder político.
- ¿Cuál es la postura de Vallejo sobre la vida y la humanidad?
- Vallejo tiene una visión profundamente pesimista y nihilista. Considera la vida como una "pesadilla de la materia" y la humanidad como "lo más espantoso que ha producido la evolución", llegando a desear la no existencia de la vida en un mundo ideal.
- ¿Qué es la 'imposturología' según Fernando Vallejo?
- Es una ciencia que, según Vallejo, él mismo fundó y a la que se dedica. Consiste en desenmascarar a "impostores de todo tipo", aplicando esta lógica a diversos campos, incluyendo la gestión de la pandemia de COVID-19.
- ¿Por qué Vallejo desaconseja las universidades?
- Las califica de "centros de estafa" que "brillan de oscuridad" y considera que deben ser eliminadas, animando a los padres a sacar a sus hijos de ellas.
Vallejo Básico: Una Vida Dedicada a la Palabra
La trayectoria de Fernando Vallejo es tan rica y compleja como su obra. Nacido en Medellín, Colombia, su formación académica lo llevó a estudiar filosofía y letras en universidades de Bogotá, y posteriormente a profundizar en el arte cinematográfico en el Centro Experimental de Cinematografía de Roma. Esta diversidad en su educación se refleja en la multidisciplinariedad de su pensamiento.
Gran parte de su vida la pasó en México, un país que se convirtió en el escenario de su creatividad, donde dirigió tres películas y escribió la mayoría de sus influyentes libros. Su obra ha trascendido fronteras, siendo traducida a múltiples idiomas, lo que da cuenta de su impacto y relevancia global. A pesar de su larga estancia en México, en 2018 regresó a Colombia para establecerse nuevamente en su natal Medellín, donde ha continuado su producción literaria, incluyendo las ya mencionadas 'Memorias de un hijueputa'. Su regreso a sus raíces colombianas, después de décadas de autoexilio, puede interpretarse como un ciclo que se cierra, o quizás, un nuevo capítulo en su incansable lucha contra las imposturas de su patria. Su compromiso más profundo y duradero, sin embargo, sigue siendo el amor y la defensa de los animales, una constante en una vida dedicada a la palabra y a la confrontación.
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