23/06/2025
La casa madrileña de Fernando Savater, el reconocido filósofo nacido en San Sebastián en 1947 y miembro del Consejo Editorial de Ethic, es mucho más que una vivienda; es un auténtico gabinete de maravillas. Lejos de la austeridad de un espacio monacal, su hogar se revela como un reflejo de su mente prolífica y ecléctica, inundado por una fascinante acumulación de objetos que desafían el vacío. Libros que se apilan por doquier, carteles de cine que evocan historias pasadas, muñecos y esculturas que añaden un toque lúdico y artístico, todo ello configura un ambiente que roza el concepto de horror vacui, una expresión del alma de un pensador que abraza la complejidad y la riqueza del mundo.

Desde la altura de un octavo piso, las vistas de la capital española se despliegan con una belleza inusitada, ofreciendo una perspectiva aérea que hace que la ciudad parezca aún más vibrante y exuberante. Este entorno, que fusiona lo intelectual con lo visual, ha sido el telón de fondo para una conversación profunda sobre su más reciente obra, Solo integral (Ariel), una compilación de doscientas piezas periodísticas, de las cuales la mitad ven la luz por primera vez. Este libro no solo es una muestra de su incansable producción, sino también una ventana a la amplitud de sus intereses, que abarcan desde la filosofía hasta la política y las costumbres sociales.
El Gabinete de Maravillas y la Filosofía Cotidiana
La descripción de la casa de Savater como un 'gabinete de maravillas' no es casual. Es una metáfora de su propia filosofía: una mente que no teme acumular, explorar y conectar ideas aparentemente dispares. Cada objeto, cada libro, parece ser un disparador para la reflexión, una pieza en el vasto rompecabezas de su pensamiento. Este espacio, tan personal y cargado de significado, es el laboratorio donde nacen las ideas que luego plasma en sus escritos, invitando al lector a un viaje similar de descubrimiento y asombro.
Solo integral: Reflexiones de una Vida y el Valor de la Individualidad
El título del libro, Solo integral, sugiere una metáfora que Savater mismo explora: la del escalador que asciende sin ayudas. Esta imagen resuena con su preferencia por la autonomía individual, a pesar de que la vida también exige momentos de acción colectiva. Para Savater, hay empresas que demandan una valentía solitaria, un esfuerzo personal sin muletas, aunque reconoce que otras requieren el amparo de la comunidad. Esta tensión entre lo individual y lo colectivo es un hilo conductor en su obra, privilegiando siempre la capacidad del individuo para afrontar los desafíos.
La Novedad: ¿Progreso o Trampa?
Una de las ideas más provocadoras que Savater aborda en Solo integral es su escepticismo sobre el valor intrínseco de la novedad. Para él, la novedad por sí misma no posee mérito ni interés alguno; de hecho, puede ser un desastre, como lo demostraron la COVID-19 o la erupción del volcán de La Palma. Califica la novedad como el progreso de los tontos, de aquellos que asumen ciegamente que lo que viene después es inherentemente mejor. Savater argumenta que, en ocasiones, el verdadero progreso consiste en defender lo bueno que ya existe, en lugar de inventar sin cesar. Citando al Dr. Johnson, ilustra que lo original no siempre es una buena idea, como el que, tras ordeñar a la vaca, decide ordeñar al toro.
Encarando el Mal: De Spinoza a Shakespeare
La dificultad de encarar y comprender el mal es otro de los temas centrales. Savater, siguiendo a Spinoza, explica que el mal es relativo a nosotros: lo que es una calamidad para un ser, puede ser una ventaja para otro. El mal ontológico, ese que parece gratuito e incomprensible, es el verdadero desafío. Se refiere a la frase de Santayana, quien decía que los humanos vivimos dramáticamente en un mundo que no lo es. Los fenómenos naturales no son dramáticos en sí mismos; somos nosotros quienes les atribuimos esa cualidad. El mal inexplicable, como el de Yago en Otelo, que no ofrece motivos para sus atrocidades, o la crueldad en un campo de concentración, es lo que nos supera y nos resulta incomprensible, a diferencia de actos delictivos que, aunque execrables, se pueden entender en su motivación.
A pesar de la dificultad de entender el mal, existe una fascinación casi inevitable hacia él. Savater sugiere que esta atracción se debe a que los personajes malvados parecen hacer lo que les da la gana, desafiando las normas. Nos atrae esa supuesta libertad, aunque el malo no haga lo que quiere, sino lo que puede. Esta conducta despierta encanto y vértigo, generando la pregunta de qué ocurriría si todos actuáramos así. Como Aristóteles señaló, primero hay una identificación con el héroe trágico y luego el miedo a las consecuencias.

La Puerilización de la Sociedad: Humor y Razón
Savater critica lo que percibe como un “milenialismo” tardío y una puerilización generalizada de la sociedad, manifestada en ideas descabelladas como el colapso energético o la inoculación de chips de control. Estas opiniones, incluso de personas que parecían inteligentes, son vistas como un intento de llamar la atención, reflejando patrones históricos como los negacionistas de la peste en Los novios de Manzoni. Para Savater, ser anticapitalista hoy en día, aunque tenga una aura moral positiva, es tan ilógico como estar en contra de la ley de la gravedad, dadas las realidades del mundo contemporáneo.
La lectura de autores “peligrosos” como Ayn Rand o Jünger, cuyas ideas pueden ser pervertidas, requiere, según Savater, una madurez intelectual. No se trata de prohibir libros, sino de fomentar el pensamiento crítico y la contextualización. La censura o la quema de libros no logran nada; la madurez se adquiere, entre otras cosas, leyendo y reflexionando. Esta postura se vincula con su crítica a la “mermelada sentimental” que inunda el discurso actual, una “sentimentalización” de los temas que lleva a la infantilización y a la búsqueda de “protectores sentimentales” para la juventud, lo que, paradójicamente, puede llevar a la locura en lugar de la salud mental.
En este contexto, Savater valora el humor no como algo pueril, sino como una herramienta maliciosa e indispensable para el conocimiento. Bernard Shaw decía que toda tarea intelectual es humorística, una idea que Savater comparte profundamente. Para él, la realidad no es humorística en sí misma, sino que nosotros le añadimos esa cualidad. El humor, lejos de ser un lujo, es una parte integral de la comprensión del mundo, un contrapunto al “sentimiento trágico de la vida” de Unamuno, prefiriendo el “sentimiento cómico” de la vida, como en la obra de Miguel Mihura.
La escasez de humor hoy en día se debe, a su juicio, a la proliferación de “ofendiditos” que olvidan que vivir en un mundo libre implica encontrarse con cosas que molestan. Citando a Thomas Jefferson, Savater defiende la libertad de creencia mientras no haya daño físico o robo. La ofensa, a menudo, ya no proviene de la intención del hablante, sino de la decisión del oyente de ofenderse, lo que considera una forma de narcisismo exacerbado por las redes sociales. Las “identidades” se convierten en “pequeños narcisismos colectivos” que exigen reverencia sin un motivo de orgullo personal genuino, refugiándose en una identidad colectiva en lugar de la individual.
La Normativización de la Vida y la Infancia de España
Esta sentimentalización y la consiguiente infantilización llevan, para Savater, a una “normativización” excesiva de la vida. Critica que los argumentos se basen en opiniones personales (“A mí no me gusta…”), como si la aversión a la pena de muerte fuera equiparable a la aversión a la salsa de tomate. La vida no puede estar pautada en cada acto; está hecha de pactos no expresados, de usos, costumbres y miramientos que le otorgan su lado poético e irónico. La anécdota de su contrato en una universidad estadounidense, donde debía comprometerse a no dormir con las alumnas, ilustra lo absurdo de querer regular cada aspecto de la existencia.
En cuanto a España, Savater la ve con aspectos de esperpento y astracanada, y espera que no se convierta en una tragedia griega, dadas las tragedias históricas del país. Considera que, desde la Transición, el país se encuentra en el peor momento desde el punto de vista global, especialmente bajo el gobierno actual, lo que le genera gran preocupación.

Finalmente, sobre la relación entre diversidad y bondad, Savater bromea diciendo que se ha divertido demasiado para ser bueno. Los buenos, según él, renuncian a placeres inmediatos para ayudar a los demás, mientras que él ha estado “demasiado atento a sus placeres inmediatos”. Sus certezas, pocas y desfavorables, se centran en necesidades que nos destruyen, mientras que todo lo proyectado hacia el futuro es dudoso. Si existiera un Dios, a él le gustaría uno que pudiera “derrotar la necesidad”, que fuera capaz de “romper el tablero para favorecernos”. Últimamente, más que leer, Savater relee, como Trópico de Cáncer, encontrando ahora, a sus 76 años, la poesía y el glamour de un París desposeído que antes, a los 20, no veía, centrado en otras búsquedas.
Carne gobernada: La Polémica con El País
La publicación de su nuevo libro de corte autobiográfico, Carne gobernada (Ariel, enero de 2024), ha desatado una notable polémica que ha llevado al despido de Fernando Savater del diario español El País. En esta obra, el intelectual no solo repasa sus vivencias, sino que también ofrece una profunda reflexión sobre la política actual, el deseo y la sensualidad en la madurez, y su propia evolución ideológica. Sus críticas a la línea editorial de El País, al que calificó de “medio gubernamental” al servicio del presidente Pedro Sánchez y de “portavoz del peor gobierno de la democracia española”, fueron el detonante de su cese tras 47 años de colaboración.
La Versión de Savater
Savater ha sido claro en su postura. En diversas entrevistas, ha insistido en que El País no se ha vuelto “más progresista”, sino “más progubernamental”, lo cual considera una diferencia fundamental. Ha declarado que le “han dado el portazo después de media vida” y que hay que abandonar las “ideas de una verdadera izquierda” porque “la izquierda es una patraña”. Ha explicado que la directora de El País, María José “Pepa” Bueno Márquez, le comunicó que no podía seguir debido a “líneas divergentes”, a pesar de que ella leía sus columnas desde pequeña. Savater afirma que él siempre ha dicho lo que piensa abiertamente, sin esconderse, y que no ha cambiado tanto de ideas como de posición, sino sus fidelidades políticas.
La Respuesta de El País y Otras Voces
El despido de Savater ha generado un amplio debate sobre la libertad de expresión y la relación entre los medios y sus colaboradores. Varios periodistas de El País y otros intelectuales han reaccionado a la situación:
| Protagonista | Postura sobre el Despido de Savater |
|---|---|
| Natalia Junquera (El País) | El País no lo despidió, le “ahorró el suplicio” de escribir en un medio plural que no le gustaba. Savater se “traicionó a sí mismo” y ahora ejerce de “mártir”. |
| Luz Sánchez-Mellado (El País) | Savater publicó muchos artículos contrarios a la línea editorial. La crítica fue que denigró a la cabecera y sus trabajadores en otro medio. |
| Martín Caparrós (El País) | Cuestionó por qué Savater no se fue antes si consideraba a El País el “portavoz del peor gobierno de la democracia”. |
| Ceferino Reato (Escritor/Periodista) | El País tiene derecho a despedir, pero Savater representa la línea editorial original del periódico (humanista, pluralista, tolerante). El despido “levanta a Savater a la altura de su prestigio”. |
| Vladdo (Caricaturista/Periodista) | Aunque Savater tenga razón sobre la benevolencia de El País con el PSOE, el periódico sigue fiel a postulados socialdemócratas, mientras Savater ha hecho una “calamitosa transición hacia la derecha”. |
| Roxana Kreimer (Filósofa) | El despido de Savater por criticar a El País en su libro dice “más sobre este diario que sobre Savater”. Reconoce su simpatía por la derecha en sus libros, pero lo considera un gran filósofo por su claridad e irreverencia. |
| Maite Rico (El Mundo) | Savater “ha querido dar una batalla que no podía ganar” y lo asume “sin perder el sentido del humor”. |
| Raquel Marcos (Periodista) | Savater tiene derecho a decir lo que quiera, y los demás tienen derecho a rebatirle y preguntarle por qué se empeña en pertenecer a un “club” que detesta. |
La controversia también se avivó con la mención de Savater a que a El País le había tocado en suerte el “lote menos lucido” de columnistas mujeres, lo que generó un debate adicional sobre sus comentarios.
Preguntas Frecuentes sobre Fernando Savater y su Obra Reciente
- ¿Por qué fue despedido Fernando Savater de El País?
- Fue despedido por sus críticas feroces a la línea editorial de El País, al que acusó de haberse convertido en un “medio progubernamental” al servicio del gobierno de Pedro Sánchez, especialmente a raíz de declaraciones contenidas en su nuevo libro, Carne gobernada.
- ¿Qué es Solo integral?
- Es el libro más reciente de Fernando Savater (publicado antes de Carne gobernada), una recopilación de 200 artículos, la mitad de ellos inéditos, que abordan una amplia gama de temas, desde la filosofía y la ética hasta la política y la cultura.
- ¿Cuál es la postura de Savater sobre la novedad?
- Savater es muy crítico con la novedad por la novedad misma. La considera el “progreso de los tontos” y argumenta que no tiene valor intrínseco, pudiendo incluso ser perjudicial. Para él, a veces el verdadero progreso es defender lo bueno que ya existe.
- ¿Qué significa la “puerilización” de la sociedad según Savater?
- Se refiere a una infantilización generalizada y una “sentimentalización” de los temas, donde la razón y el humor crítico son reemplazados por una “mermelada sentimental” y una excesiva normativización de la vida. Esto lleva a la aparición de “ofendiditos” y narcisismos colectivos.
- ¿Ha cambiado Fernando Savater de ideas políticas?
- Él mismo afirma que no ha cambiado tanto de ideas como de posición y fidelidades políticas. Sostiene que lo que ha cambiado es la orientación de la izquierda y del propio diario El País, no sus principios fundamentales.
Conclusión: El Legado de un Filósofo Inconformista
Fernando Savater, desde su “gabinete de maravillas” madrileño, sigue siendo una figura central en el pensamiento español, un intelectual que no teme al debate ni a la controversia. Su obra, como Solo integral y la polémica Carne gobernada, nos invita a reflexionar sobre la individualidad, la naturaleza del mal, el valor de la razón y el humor, y el estado de la sociedad contemporánea. A pesar de las críticas y el reciente despido de un medio con el que colaboró durante casi medio siglo, Savater se mantiene firme en sus convicciones, defendiendo una visión del mundo que, aunque para algunos pueda parecer un giro hacia la derecha, para él es la continuidad de un pensamiento crítico y anticonformista. Su legado se construye no solo en sus libros, sino en su constante invitación a la madurez intelectual y al rechazo de las simplificaciones, reafirmándose como una voz indispensable en el panorama cultural y filosófico.
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