Elsa Bornemann: Un Legado que Ocupa Mucho Espacio

15/04/2022

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En la escuela, muchos niños y niñas descubren por primera vez la magia de las palabras a través de obras que marcan un antes y un después en su imaginación. Tal es el caso de un libro que, según nos cuentan, se llama Un elefante ocupa mucho espacio, de la aclamada autora Elsa Bornemann. Este título, que evoca curiosidad y ternura, es solo una pequeña muestra del vasto y profundo universo literario que Bornemann construyó para generaciones de lectores en Hispanoamérica. Su capacidad para conectar con los “lectorcitos”, como ella los llamaba, trascendió las páginas, creando un vínculo duradero que perdura hasta el día de hoy.

¿Quiénes fueron los poetas seleccionados por Bornemann?
Entre los poetas seleccionados por Bornemann figuraban: María Elena Walsh, Fryda Schultz de Mantovani, María Hortensia Lacau, Pedro J. Vignale, Rafael Alberti, Federico García Lorca y José Sebastián Tallón. Cubierta del libro «Poemas para niños», de Federico García Lorca, ilustrado por Guido Bruveris. Colección Pétalos. Editorial Latina, 1976.

Elsa Bornemann no fue simplemente una escritora; fue una pionera, una voz audaz que se atrevió a desafiar las convenciones de su época, abordando temas complejos y sensibles con una maestría inigualable. Su obra no solo entretuvo, sino que también educó, provocó debates y, en ocasiones, incluso generó controversia. Acompáñanos en este recorrido por la vida y el incomparable legado de una de las figuras más influyentes de la literatura infantil y juvenil.

Índice de Contenido

Un Elefante Ocupa Mucho Más Que Espacio: Un Clásico Bajo el Microscopio

La primera edición de Un elefante ocupa mucho espacio vio la luz en 1975, consolidándose rápidamente como una obra fundamental en la literatura infantil. Su calidad fue reconocida internacionalmente al ser incluida en 1976 en la prestigiosa Lista de Honor del Premio Hans Christian Andersen, elaborada por la International Board on Books for Young People (IBBY), una de las instituciones más importantes dedicadas a la promoción de libros infantiles de alta calidad a nivel global. Este reconocimiento por sí solo ya anunciaba la trascendencia de la obra.

Sin embargo, la historia de este libro no estuvo exenta de desafíos. Apenas un año después de su inclusión en la lista de honor, en 1977, el gobierno de facto en Argentina prohibió su publicación mediante el decreto 3155/1977 del Poder Ejecutivo Nacional, a cargo de la Junta Militar. Los argumentos esgrimidos eran absurdos y reflejaban la represión de la época: se acusaba a los cuentos de tener una “finalidad de adoctrinamiento preparatoria para la tarea de captación ideológica del accionar subversivo” y de “agraviar a la moral, a la familia, al ser humano y a la sociedad”. El cuento que daba nombre al libro, que narraba la historia de un grupo de animales que decide realizar una huelga en un circo por su derecho a la libertad, fue interpretado como una peligrosa alegoría de la resistencia y la subversión. La prohibición no solo afectó a este relato, sino que un minucioso informe analizaba y censuraba cada uno de los quince cuentos que componían la antología.

Afortunadamente, con el retorno de la democracia en 1984, Un elefante ocupa mucho espacio pudo ser republicado, recuperando su merecido lugar en las bibliotecas y escuelas argentinas. Cada relato, protagonizado por personajes con algún rasgo fuera de lo establecido, funciona como una parábola de la amistad, la solidaridad, la justicia y, sobre todo, la inquebrantable búsqueda de la libertad.

La Voz Precoz de una Escritora Visionaria

Elsa Bornemann nació el 20 de febrero de 1952 en el barrio porteño de Parque de los Patricios. Desde su infancia, la lectura fue un pilar fundamental en su hogar. Solía contar que, aunque pudieran faltar muchas cosas, los libros nunca escaseaban. Hija de una madre lectora y un padre relojero, creció rodeada de historias, incluso aquellas que su madre forraba de blanco y que, por ser “prohibidas”, solo aumentaban su curiosidad.

Su formación académica incluyó la carrera de maestra en la Escuela Normal Superior N.° 11 Dr. Ricardo Levene, y posteriormente se recibió de profesora en Letras en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA. Desde muy joven tuvo claro su destino: ser escritora para niños. A los dieciocho años, publicó su primer libro, Tinke-tinke, un poemario o “versicuentos” que había escrito siendo una adolescente. La reconocida periodista Paloma Efrom, conocida como Blackie, lo elogió con tal entusiasmo en su programa radial que la primera edición se agotó rápidamente. Un año después, en 1971, publicó El espejo distraído, otro libro de poesías que en 1972 le valió la Faja de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores. Su temprana madurez y la calidad de sus textos sentaron las bases para una carrera prolífica, que la llevaría a convertirse en una autora de “long sellers”, con más de dos millones de ejemplares vendidos solo en Argentina, una cifra que la equipara a la notoriedad de María Elena Walsh en el continente.

El Legado Poético de Elsa Bornemann: Más Allá del Cuento

La influencia de Elsa Bornemann no se limitó a la creación de sus propios cuentos y poemas. Entre 1976 y 1977, asumió un rol fundamental en la formación literaria de futuras docentes al dirigir y seleccionar el contenido de dos antologías esenciales: Estudio y antología de la poesía infantil y Antología del cuento infantil. La primera, una vasta colección de 366 poemas de autores de toda Hispanoamérica, se complementaba con juegos, adivinanzas y coplas de la tradición oral, ofreciendo una detallada tipología de la lírica infantil. La segunda, por su parte, reunía 50 relatos de autores de todo el mundo, muchos de ellos traducidos por la propia Bornemann.

En esa misma época, Bornemann dirigió la colección Pétalos, de la Editorial Latina, con la misión de difundir buena poesía para chicos, incluso si los autores no la habían escrito expresamente para ellos. Se trataba de pequeños libros con diez poemas seleccionados, donde se cuidaba la relación entre las imágenes y los textos, convocando a artistas plásticos como Alba Ponce y Guido Bruveris. Entre los poetas seleccionados por Bornemann para esta colección figuraban figuras de la talla de María Elena Walsh, Fryda Schultz de Mantovani, María Hortensia Lacau, Pedro J. Vignale, Rafael Alberti, Federico García Lorca y José Sebastián Tallón. Esta labor demuestra su profundo conocimiento del género y su compromiso con ofrecer lo mejor de la literatura a sus jóvenes lectores.

¿Cómo se llama el libro de Elsa Bornemann?
En la escuela estamos leyendo un libro de Elsa Bornemann que se llama Un Elefante ocupa mucho espacio. Me gusta mucho porque tiene muchos cuentos lindos, todavía no lo terminamos pero cuando lo terminamos te digo si me gusto, pero igual sé que me va a gustar...

Rompiendo Moldes: Amor, Nacimiento y Terror en sus Páginas

Elsa Bornemann no temía explorar temáticas que, para la época, eran consideradas tabú o inapropiadas para la infancia. En 1977, publicó El libro de los chicos enamorados, una obra dedicada a Gregory Peck que generó controversia por atreverse a hablarles a los niños sobre el amor, las relaciones de pareja, la congoja y el desconsuelo. Se le acusó de ceder a una “sensibilidad sensiblera” y de cargar las palabras de “sensualidad”. Sin embargo, el éxito del libro fue rotundo, lo que la llevó a publicar secuelas como No somos irrompibles (12 cuentos de chicos enamorados) en 1981, Corazonadas (El libro II de los chicos enamorados) en 1992, y Amorcitos sub-14 en 2003.

En 1981, con Niño envuelto, Bornemann se adentró en otro tema delicado: el nacimiento y la educación sexual. El protagonista, Andrés, narra en primera persona cómo desvela las “explicaciones falaces” de los adultos sobre su llegada al mundo, buscando una verdad más fiel a la realidad. Fue una innovación en un momento donde la educación sexual era una asignatura pendiente. Ese mismo año, su conmovedor relato Mil grullas, incluido en No somos irrompibles, narra una historia de amor con las secuelas de la bomba atómica de Hiroshima de fondo, conjugando su compromiso estético con un profundo mensaje humanista.

Pero quizás la mayor sorpresa llegó en 1988, cuando la editorial REI le encargó un libro de cuentos de terror para niños. El resultado fue ¡Socorro! Doce cuentos para caerse de miedo, un éxito rotundo que desató un fenómeno mediático. Diarios y especialistas debatieron sobre los posibles “daños” que la literatura de miedo podía causar en los niños y los límites de lo permitido en relatos macabros. A pesar de las polémicas, ¡Socorro! sumó reediciones sin parar, y los chicos devoraban sus cuentos con fruición. Bornemann se alejó de su tono poético para crear relatos escalofriantes, abriendo un nuevo nicho en la literatura infantil y juvenil y demostrando su versatilidad y capacidad de conectar con los intereses cambiantes de su público.

La Memoria y la Verdad: Un Compromiso Silencioso

Elsa Bornemann también fue una de las primeras autoras en abordar en la literatura infantil un tema tan doloroso y complejo como el terrorismo de Estado en Argentina. En 1991, publicó el cuento Los desmaravilladores, incluido en la antología Los desmaravilladores: cuentos de amor, humor y temor. Este relato narra la historia de una niña, hija de desaparecidos, a quien le restituyen su identidad y la ayudan a reencontrarse con su familia biológica. Fue un acto de valentía en un momento en que el tema aún era poco frecuentado en la literatura, incluso para adultos.

La forma peculiar en que Bornemann abordó esta temática generó admiración por su audacia y originalidad, pero también detractores que cuestionaban la idoneidad de contarles a los niños historias tan complejas y dolorosas. Algunos criticaron el tono didáctico o maniqueo del relato. Sin embargo, su decisión de llevar estas realidades a los niños fue un paso crucial para la construcción de la memoria y la verdad, mostrando que la literatura puede ser un vehículo para procesar incluso las experiencias más difíciles.

Una Conexión Única con sus 'Amorcitos' Lectores

Elsa Bornemann no solo escribía para sus lectores; construía una empatía y una conexión profunda con ellos. Esto se manifestaba tanto en la retórica de sus textos, con apelaciones directas, dedicatorias explícitas y juegos con las voces narrativas, como en su contacto personal. Recibía una abundante correspondencia de niños que le confesaban sus sentimientos más íntimos. Era común ver largas filas de pequeños esperando su autógrafo en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, y ella los atendía a cada uno con respeto, paciencia y ternura, a menudo quedándose más allá del horario de cierre para asegurarse de que nadie se fuera sin su libro dedicado.

Sus prólogos y epílogos, firmados con su nombre de pila, completo o incluso con heterónimos, invitaban a los niños a reflexionar sobre la verosimilitud de los relatos y a cuestionar quién hablaba en el texto, estimulando su pensamiento crítico y su imaginación. Esta cercanía, aunque a veces cuestionada por la crítica académica, fue la clave de su éxito y de la fidelidad de su público.

Premios y Reconocimientos: Un Legado Imperecedero

La extensa y rica trayectoria de Elsa Bornemann fue reconocida con innumerables distinciones a lo largo de su vida. Entre ellos, destacan el Premio Alicia Moreau de Justo en 1985 y el prestigioso Premio Konex de Platino en la categoría Literatura Infantil, que recibió en dos ocasiones (1994 y 2004). En 2006, fue galardonada con el Pregonero de Honor, un reconocimiento a su invaluable contribución a la difusión del libro y la lectura. Sus obras fueron incluidas en listas de títulos recomendados por organismos de gran relevancia como el Banco del Libro de Venezuela, la Internationale Jugendbibliothek de Múnich (Alemania), y la Asociación de Literatura Infantil y Juvenil de la Argentina.

¿Cómo se llama el libro de Elsa Bornemann?
En la escuela estamos leyendo un libro de Elsa Bornemann que se llama Un Elefante ocupa mucho espacio. Me gusta mucho porque tiene muchos cuentos lindos, todavía no lo terminamos pero cuando lo terminamos te digo si me gusto, pero igual sé que me va a gustar...

Además de su prolífica producción literaria, Elsa Bornemann incursionó en otras áreas artísticas, escribiendo guiones para televisión, componiendo canciones que fueron grabadas por artistas nacionales y creando piezas teatrales. Colaboró activamente con diversas revistas para niños, extendiendo su influencia más allá de los libros. Su legado es, sin duda, una de las piedras angulares de la literatura infantil y juvenil en español, habiendo popularizado la figura del autor y la idea de que los libros para niños son productos culturales complejos y valiosos.

Elsa Bornemann falleció el 24 de mayo de 2013, a los 61 años, dejando un vacío, pero también una obra monumental que sigue cautivando y formando a nuevas generaciones de lectores. Sus libros no solo circulan ampliamente en el ámbito escolar, sino que también encuentran un vasto público fuera de él, demostrando que su magia y relevancia perduran en el tiempo.

Tabla Comparativa de Obras Destacadas de Elsa Bornemann

Título de la ObraAño de PublicaciónTemática PrincipalNotas Relevantes
Un elefante ocupa mucho espacio1975Libertad, justicia, amistad, resistenciaProhibido durante la dictadura argentina.
El libro de los chicos enamorados1977Amor, emociones, relaciones de parejaRompió con tabúes sobre la emocionalidad infantil.
No somos irrompibles (12 cuentos de chicos enamorados)1981Amor, resiliencia, guerra (incluye 'Mil grullas')Antología de cuentos que profundizan en el amor infantil.
Niño envuelto1981Educación sexual, origen de la vidaAbordaje pionero sobre la curiosidad infantil acerca del nacimiento.
¡Socorro! Doce cuentos para caerse de miedo1988Terror, suspense, misterioGran éxito que generó un debate sobre el género de terror en la infancia.
Los desmaravilladores1991Terrorismo de Estado, identidad, memoriaCuento valiente sobre hijos de desaparecidos.

Preguntas Frecuentes sobre Elsa Bornemann

¿Cuál es el libro más conocido de Elsa Bornemann?
Aunque tiene muchos títulos queridos, Un elefante ocupa mucho espacio es quizás su obra más emblemática y conocida, en parte debido a su calidad literaria y a la historia de censura que la rodea.

¿Por qué fue prohibido 'Un elefante ocupa mucho espacio'?
Fue prohibido por el gobierno militar de Argentina en 1977, que lo consideró subversivo. Argumentaron que los cuentos tenían una “finalidad de adoctrinamiento” y que “agraviaban a la moral y a la sociedad”, debido a su contenido alegórico sobre la libertad y la resistencia.

¿Qué temas innovadores abordó Elsa Bornemann en sus libros?
Bornemann fue pionera en tratar temas como el amor y las relaciones de pareja en la infancia (El libro de los chicos enamorados), la educación sexual y el origen de la vida (Niño envuelto), el terror (¡Socorro!), y la memoria histórica, incluyendo el terrorismo de Estado (Los desmaravilladores).

¿Elsa Bornemann escribió solo para niños?
Si bien su obra más conocida y extensa es para niños y jóvenes, Elsa Bornemann también incursionó en guiones de televisión, composición de canciones y piezas teatrales, demostrando una versatilidad artística.

¿Quiénes fueron algunos de los poetas que Elsa Bornemann seleccionó para sus antologías?
Elsa Bornemann, en su rol de directora de colecciones como Pétalos, seleccionó a importantes poetas como María Elena Walsh, Rafael Alberti, Federico García Lorca, Fryda Schultz de Mantovani, María Hortensia Lacau y Pedro J. Vignale, entre otros, para acercar la buena poesía a los niños.

¿Cuál fue la relación de Elsa Bornemann con sus lectores?
Elsa Bornemann cultivó una relación de profunda empatía y cercanía con sus lectores. Recibía innumerables cartas, dedicaba tiempo a firmar libros en ferias, y utilizaba recursos narrativos en sus textos para establecer una conexión directa y personal con sus “amorcitos lectores”.

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