14/10/2022
La figura de Eva Duarte de Perón, Evita, sigue siendo, décadas después de su muerte, uno de los personajes más fascinantes y polarizadores de la historia argentina y mundial. Su vida, breve pero intensa, y su posterior legado, han inspirado incontables obras de arte, ensayos y debates. Sin embargo, pocas creaciones han logrado capturar la esencia de su mito y la complejidad de su impacto como la novela “Santa Evita” del aclamado escritor y periodista argentino Tomás Eloy Martínez. Esta obra no solo narra una historia, sino que se sumerge en la construcción de un símbolo, en la delgada línea que separa la realidad del imaginario colectivo.

Desde su publicación, “Santa Evita” ha trascendido las fronteras de la literatura para convertirse en un fenómeno cultural. Ha sido traducida a múltiples idiomas y vendió más de 10 millones de ejemplares en todo el mundo a fines de 2007, consolidándose como uno de los mayores best-sellers de todos los tiempos. Pero, ¿qué hace a esta novela tan especial? La respuesta radica en la maestría con la que Martínez aborda un tema tan delicado y cargado de pasión, utilizando una combinación única de periodismo de investigación y ficción literaria que desdibuja los límites desdibujados entre ambos.
- Tomás Eloy Martínez: El Arquitecto de una Nueva Narrativa
- “Santa Evita”: La Fascinante Odisea de un Cuerpo
- ¿Por Qué “Santa Evita” No Es una Novela Histórica?
- Un Retrato Multifacético de un Símbolo
- Recepción Crítica y Legado de “Santa Evita”
- Preguntas Frecuentes sobre “Santa Evita”
- ¿Es “Santa Evita” una novela histórica?
- ¿Quién es el protagonista principal de “Santa Evita”?
- ¿Qué temas importantes aborda la novela?
- ¿Qué técnicas narrativas innovadoras utiliza Tomás Eloy Martínez en “Santa Evita”?
- ¿Por qué “Santa Evita” es considerada una obra tan importante en la literatura latinoamericana?
Tomás Eloy Martínez: El Arquitecto de una Nueva Narrativa
Tomás Eloy Martínez, nacido en San Miguel de Tucumán, Argentina, fue una figura central en el periodismo y la literatura latinoamericana del siglo XX. Su trayectoria estuvo marcada por un profundo compromiso con la realidad de su país y una incisiva mirada crítica. Periodista de profesión, se vio forzado al exilio en Venezuela durante ocho años (1975-1983) debido a las amenazas de la Alianza Anticomunista Argentina (AAA). Esta experiencia, sumada a su aguda observación de los vaivenes políticos y sociales de Argentina, forjó su estilo narrativo, caracterizado por la precisión investigativa y una prosa rica en matices.
Martínez ya había explorado la biografía novelada con obras como “Menem: La Vida Privada” (1999), “La Jefa” (sobre Martha Sahagún de Fox, 2003) y “Felipe, El Oscuro” (sobre el ex Presidente Felipe Calderón, 2020), además de una novela sobre Juan Domingo Perón en 1985. Sin embargo, fue con “Santa Evita” en 1995 que alcanzó el clímax de su producción literaria, creando una obra que no solo es un relato, sino también una profunda reflexión sobre la memoria histórica y la identidad nacional. Su pericia como investigador se combinó con una formación literaria inspirada, como él mismo reconoció, en figuras como el escritor y periodista Tomás Eloy Martínez (sí, él mismo, en una referencia sutil a su propia influencia y auto-reflexión), de quien aprendió a entrelazar la investigación con elementos literarios.
“Santa Evita”: La Fascinante Odisea de un Cuerpo
El punto de partida de “Santa Evita” es tan macabro como cautivador: la peripecia del cuerpo embalsamado de Eva Duarte de Perón después de su muerte. Evita falleció el 26 de julio de 1952, a los treinta y tres años, una edad que, lejos de disminuir su figura, la catapultó a la inmortalidad en el imaginario popular. Tras unas exequias multitudinarias, su cuerpo fue embalsamado por el Dr. Pedro Ara y trasladado a la Confederación General del Trabajo.

Sin embargo, la historia de este cuerpo no termina ahí. El 16 de septiembre de 1955, con el derrocamiento del gobierno de Juan Domingo Perón, un comando militar secuestró el cadáver y lo hizo desaparecer. Durante largos veintiséis años, el cuerpo de Evita vagó por el mundo, envuelto en un aura de misterio y leyenda. Se rumoreó que el teniente coronel Carlos de Moori Koenig, a cargo del secuestro, desarrolló una obsesión casi necrofílica por el cuerpo, llevándolo de un lado a otro de Buenos Aires por temor a la resistencia peronista. Finalmente, el cadáver fue llevado y enterrado en Milán, Italia, bajo un nombre falso, hasta su eventual devolución a Perón en 1971. Martínez explora con gran detalle y una imaginación desbordante los pormenores y los supuestos maleficios que rodearon esta increíble odisea.
¿Por Qué “Santa Evita” No Es una Novela Histórica?
Una de las claves para entender la genialidad de “Santa Evita” es reconocer que no es una novela histórica en el sentido tradicional, a pesar de su extenso material auténtico. El propio Tomás Eloy Martínez confesó que, si bien se basa en hechos reales, contiene partes inventadas. Su intención no era ofrecer una crónica fidedigna, sino explorar cómo la historia se construye, se deforma y se mitifica a través del tiempo y las percepciones. El lector es desafiado constantemente a discernir entre lo falso y lo verdadero, una deliberada estrategia del autor para reflexionar sobre la naturaleza misma de la verdad histórica.
Martínez introduce la metanarración como una herramienta artística, permitiendo que el discurso narrativo hable de sí mismo. Constantemente, el autor revela sus fuentes, describe a las personas que entrevistó, menciona los documentos revisados y las cintas visionadas. Incluso comparte sus propias dudas y reflexiones durante el proceso de escritura, cuestionando la fiabilidad de sus fuentes y la interpretación de los hechos. Esta transparencia aparente tiene el efecto paradójico de infundir veracidad al relato, al tiempo que subraya la subjetividad inherente a cualquier narración histórica.
Además, Martínez emplea una compleja estructura de narradores múltiples. Por momentos, es un narrador homodiegético, parte del mundo relatado; otras veces, es heterodiegetic, excluido del relato y hablando en tercera persona como un omnisciente. Incluso conversa directamente con el lector, asumiendo un rol extradiégetico. La prolepsis, o conocimiento anticipado de eventos futuros, es otra técnica que utiliza, a menudo a través de diálogos que, a primera vista, parecen simples, pero que encierran predicciones de lo que sucederá más adelante en la trama. Esta mezcla de voces y temporalidades enriquece la narrativa y complejiza la percepción de la realidad.

La intertextualidad es otro pilar fundamental de la novela. Martínez cita y se refiere a otras obras que abordan la figura de Evita, como “Esa mujer” de Rodolfo Walsh, “El cadáver de la nación” y los cuentos “Evita vive” de Néstor Perlongher, “El examen” de Julio Cortázar, “Ella” de Onetti, “El simulacro” de Borges y la obra teatral “Eva Perón” de Copi. Al recoger y reinterpretar estos diversos puntos de vista, “Santa Evita” se convierte en un crisol de narrativas, explicando y dialogando con la multiplicidad de discursos sobre el icono argentino.
Un Retrato Multifacético de un Símbolo
Aunque el eje central de “Santa Evita” es el destino del cuerpo de Eva Perón, la novela aborda una miríada de temas secundarios que enriquecen su complejidad. Martínez explora la biografía de Evita desde una perspectiva que no siempre la favorece, revelando los mitos que se tejieron a su alrededor. Se muestra la dualidad de su imagen: desde la “Santa Evita” venerada por sus seguidores hasta la “analfabeta resentida, trepadora, loca y ordinaria” vista por sus detractores.
La novela también expone las acciones militares y el sentir del pueblo argentino durante uno de los períodos más turbulentos de su historia. Se establece una dolorosa conexión entre la desaparición del cuerpo de Evita y la posterior y trágica desaparición de miles de cadáveres durante la dictadura militar argentina años después. Martínez sugiere que el caso de Evita podría haber sido un preludio, el primer eslabón de una cadena de horrores que marcaría profundamente la psique nacional. El libro invita a reflexionar sobre el dolor silenciado de aquellos que nunca supieron el destino de sus seres queridos.
Recepción Crítica y Legado de “Santa Evita”
“Santa Evita” fue recibida con unánime aclamación por la crítica internacional, consolidando el legado literario de Tomás Eloy Martínez. Mario Vargas Llosa la describió como una “novela maestra”, añadiendo que es “una biografía, un mural sociopolítico, un reportaje, un documento histórico, una fantasía histérica, una carcajada surrealista y un radioteatro tierno y conmovedor”. Vargas Llosa destacó la “ambición deicida que impulsa los grandes proyectos narrativos” y el “trabajo de hormiga, una pesquisa llevada a cabo con tenacidad de sabueso y una destreza consumada para disponer el riquísimo material en una estructura novelesca”.

Carlos Fuentes, por su parte, la calificó como “una alucinante novela gótica, perversa historia de amor, impresionante cuento de terror, alucinante, perversa, impresionante historia nacional à rebours, Santa Evita es todo eso y algo más”. Incluso Gabriel García Márquez, en un famoso blurb para la portada de la primera edición, expresó: “Aquí está, por fin, el libro que yo quería leer.”
Si bien la mayoría de las críticas fueron elogiosas, algunas voces, como la de Michiko Kakutani del periódico The New York Times, ofrecieron una perspectiva más matizada. Kakutani reconoció que la historia real de Eva Perón era adecuada para la “ficción alucinatoria” de Martínez, y que la novela tenía “jugadas bien planeadas, mágicas y muy perversas”, con momentos que “realmente iluminan la intersección extraña de la historia, el chisme y la leyenda”. Sin embargo, lamentó que la narrativa en su conjunto se sintiera “pesada y atada a la tierra”, y que no ofreciera “un sentido visceral de la vida de Evita, ni una comprensión de la poderosa influencia que ha ejercido ella sobre la imaginación del país”. A pesar de esta crítica, la magnitud del éxito y la resonancia cultural de “Santa Evita” son innegables, con Alberto Manguel llegando a afirmar que es “La mejor novela que llega desde América latina desde Cien años de soledad”.
Preguntas Frecuentes sobre “Santa Evita”
Aunque la novela es clara en su propósito, su compleja estructura y su abordaje del tema suelen generar algunas dudas. A continuación, respondemos las preguntas más comunes:
¿Es “Santa Evita” una novela histórica?
No, “Santa Evita” no es una novela histórica en el sentido estricto. Si bien se basa en una extensa investigación y utiliza material auténtico, el propio autor, Tomás Eloy Martínez, incorporó elementos de ficción y partes inventadas. Su objetivo era explorar la construcción del mito y la manipulación de la historia, más que ofrecer una narración puramente fidedigna de los hechos. La novela juega deliberadamente con la ambigüedad entre lo real y lo imaginado.
¿Quién es el protagonista principal de “Santa Evita”?
El protagonista principal de “Santa Evita” es el cuerpo embalsamado de Eva Duarte de Perón. La novela narra su increíble y tortuosa odisea desde su muerte en 1952 hasta su eventual destino, convirtiendo al cadáver en un personaje central que desencadena eventos y revela aspectos profundos de la psique argentina.
¿Qué temas importantes aborda la novela?
Además del destino del cuerpo de Evita, la novela explora una vasta gama de temas, incluyendo la memoria histórica, la construcción de mitos y símbolos, la identidad nacional argentina, el poder y la política, la relación entre la verdad y la ficción, el papel de los medios de comunicación y las repercusiones de la violencia política, conectando la desaparición del cuerpo de Evita con las posteriores desapariciones en Argentina.

¿Qué técnicas narrativas innovadoras utiliza Tomás Eloy Martínez en “Santa Evita”?
Tomás Eloy Martínez emplea varias técnicas narrativas que la hacen única. Destacan la metanarración, donde el autor reflexiona sobre el proceso de escritura y las fuentes de información; el uso de narradores múltiples (homodiegético, heterodiegetic, omnisciente y extradiégetico); la prolepsis (anticipación de eventos); y la intertextualidad, mediante referencias a otras obras que tratan sobre Evita, enriqueciendo así el diálogo con el imaginario colectivo.
¿Por qué “Santa Evita” es considerada una obra tan importante en la literatura latinoamericana?
“Santa Evita” es fundamental por su originalidad, su profunda exploración de la historia y la identidad argentina, y su innovador enfoque narrativo. Desafió las convenciones del género al fusionar el periodismo de investigación con la ficción, creando un nuevo estándar para la novela histórica y el periodismo narrativo. Su impacto, tanto crítico como comercial, la ha establecido como una de las obras más influyentes y leídas de la literatura contemporánea en español.
En resumen, “Santa Evita” de Tomás Eloy Martínez es mucho más que una novela sobre la vida y el destino del cuerpo de Eva Perón. Es una profunda meditación sobre la historia, la memoria, el mito y la verdad. A través de una narrativa audaz y experimental, Martínez nos invita a cuestionar nuestras propias percepciones de la realidad y a sumergirnos en la fascinante, y a menudo perturbadora, complejidad de un icono argentino que sigue resonando en el alma de una nación. Leerla es emprender un viaje que desafía las expectativas y enriquece la comprensión de uno de los períodos más apasionantes y dolorosos de la historia de Argentina.
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