21/12/2023
En el corazón de la Pampa argentina del siglo XIX, un viaje audaz se emprendía hacia tierras indómitas, habitadas por los enigmáticos ranqueles. Lucio V. Mansilla, un coronel con una pluma tan afilada como su espada, se aventuraba en un territorio donde la incertidumbre y el misterio eran los únicos compañeros constantes. Su expedición, más allá de la aventura personal, perseguía un objetivo crucial para la joven nación argentina, un propósito que buscaba tender puentes donde antes solo había confrontación y desconfianza. Este relato nos sumerge en las profundidades de un encuentro cultural sin precedentes, desvelando las motivaciones detrás de la misión de paz y la compleja realidad de la frontera.

El Contexto de la Frontera y los Ranqueles
A fines del siglo XVIII y durante gran parte del XIX, la frontera argentina era un espacio de constante fricción y negociación entre la sociedad criolla y los pueblos originarios. Los ranqueles, una etnia perteneciente al gran pueblo mapuche, se habían establecido estratégicamente entre los ríos Quinto y Colorado, abarcando vastas extensiones de lo que hoy son las provincias de Córdoba, San Luis y La Pampa. Desde sus tolderías, representaban una presencia formidable, percibida por los moradores criollos como una amenaza constante a sus propiedades y ganado. Las opciones barajadas por el Estado argentino para abordar la "cuestión indígena" eran drásticas: civilizarlos, exterminarlos o cristianizarlos. En este escenario de tensión, la figura del indio ranquel era sinónimo de acoso y malones, lo que hacía que cualquier incursión en sus dominios fuera vista con gran aprehensión.
La obra de Mansilla, “Una excursión a los indios ranqueles”, publicada originalmente por entregas en el diario La Tribuna en 1870, emerge como un testimonio invaluable de este período. Es una autobiografía y un relato de viajes, salpicado de anécdotas y escrito con una prosa simple y sencilla, que permite al lector adentrarse en la mente del autor y en la realidad de la frontera. Mansilla, un hombre de su tiempo pero con una visión notablemente adelantada, sentía una profunda curiosidad por la cultura ranquel, lo que lo impulsó a observar y registrar sus costumbres con un detalle que pocos contemporáneos se atrevieron a hacer.
El Objetivo Central del Viaje: Paz y Traslado
El propósito fundamental del viaje de Lucio V. Mansilla a las tierras ranqueles era una misión de paz. Su objetivo principal consistía en negociar un tratado con los caciques ranqueles, buscando no solo establecer un acuerdo de no agresión y convivencia, sino también lograr el traslado de estas comunidades desde la Pampa hacia zonas más específicas, posiblemente en la provincia de Córdoba. Esta iniciativa era parte de una estrategia más amplia del Estado para consolidar su dominio territorial y pacificar las fronteras, permitiendo el avance de la colonización y el desarrollo productivo. Mansilla, investido con el rango de Coronel y Comandante de Fronteras en Río IV, Córdoba, fue el encargado de llevar a cabo esta delicada tarea diplomática.
La incertidumbre era palpable entre los diecinueve hombres que se internarían en esa "tierra salvaje". Muchos temían no regresar, dada la reputación de los ranqueles y los constantes acosos en la frontera de Córdoba. Sin embargo, Mansilla, con su mezcla de curiosidad intelectual y pragmatismo militar, estaba decidido a cumplir su cometido, sabiendo que el éxito de su misión podría alterar significativamente la dinámica de la relación entre el Estado y los pueblos originarios.
La Aventura y los Encuentros en el Camino
El viaje de Mansilla fue una sucesión de desafíos y descubrimientos. El autor relata las precauciones que debían tomar al internarse en territorio ranquel, donde para negociar se sabía que era necesario llevar alcohol, tabaco y dulces. Durante las noches, alrededor del fogón, se compartían historias que revelaban la dureza de la vida en la frontera y las cicatrices de conflictos como la Guerra de la Triple Alianza. Un ejemplo notable es el relato del Cabo Gómez, un hombre valeroso que, tras ser herido en combate y dado por muerto, reapareció, solo para enfrentar un destino irónico y trágico: ser fusilado por balas argentinas, acusado de un asesinato.
A medida que la expedición avanzaba, el grupo se encontraba con distintos grupos de ranqueles. La comunicación era clave, y en esto, la figura de Mora, un indio amigo que servía de traductor, era fundamental. Sorprendentemente, para la época (alrededor de 1880), algunos ranqueles ya hablaban español o entendían algunas palabras, mientras que algunos criollos, a su vez, conocían y comprendían parte del dialecto ranquel. Estas interacciones eran siempre tensas negociaciones, donde el paso por el territorio se ganaba a cambio de tabaco, yerba o incluso parte de las ropas de los expedicionarios. Mansilla describe con humor cómo temían quedarse "en calzoncillos" si las exigencias continuaban. Afortunadamente, no hubo enfrentamientos armados, solo un constante regateo.
Costumbres y Vida en las Tolderías
Lucio V. Mansilla no solo fue un militar en misión, sino también un agudo observador etnográfico. Su obra es un estudio detallado de las costumbres de los pueblos que conoció. Describe a los ranqueles como habitantes del "centro del país en lugares muy lejanos de toda civilización cristiana". Observó su profunda relación con la naturaleza y su indiferencia aparente ante la intemperie, atribuyendo al "Gualicho" (el diablo para ellos) tanto el frío como el calor o la lluvia.

Uno de los puntos culminantes del viaje fue el encuentro con el cacique Ramón, hijo de ranqueles y una criolla, un hombre de unos 40 años que se vestía como una persona rica de la ciudad, conocía las tareas agrícolas y era un hábil platero. Este encuentro es emblemático de la fusión de etnias que ya se daba en la frontera. La anécdota de la entrega de la mejor yegua a Ramón, que fue sacrificada y consumida cruda al instante, es un vívido ejemplo de las costumbres y prioridades ranqueles.
Mansilla también se detiene en aspectos más cotidianos de la vida ranquel:
- Organización Social: Señala la ausencia de jerarquías complejas más allá del cacique, afirmando que para el indio, "no existe ni derecha, ni izquierda, ni adelante, ni atrás son todos iguales".
- El Caballo: Para el ranquel, el caballo era tan esencial como el barco para el pescador, viviendo prácticamente todo el día a caballo.
- Conteo: Incluso describe su sistema de conteo básico: quiñé (uno), epú (dos), cla (tres), meli (cuatro), quehú (cinco).
- Mujeres Cautivas: Observa la presencia de mujeres cautivas que servían como esposas y atendían las tolderías, un reflejo de las prácticas comunes en la frontera de la época, tanto por criollos como por originarios.
- Poligamia: La mayoría de los indios tenía una sola mujer, pero los caciques podían tener más de una, obtenidas pacíficamente o por la fuerza, siempre con un pago a los padres.
Toldería Ranquel vs. Casa de Gaucho: Una Comparación
Una de las observaciones más perspicaces de Mansilla es su comparación entre una toldería india y la casa de un gaucho, desmitificando ciertas percepciones de su tiempo. Contrario a la creencia popular, Mansilla encontró que la toldería ranquel era "mucho más ordenada que [la casa de un gaucho] que tiene más elementos, jarros, recipientes varios etcétera". Mientras que el gaucho a menudo se sentaba en el suelo o sobre troncos y bebía en mates o cuernos de animal, la toldería, aunque nómada, presentaba una organización interna y una variedad de objetos que denotaban una forma de vida más estructurada de lo que se le atribuía. Además, mientras que había gauchos "harapientos", muchos indios poseían pieles de animales que usaban como vestimenta o para dividir espacios dentro de sus tolderías.
En las tolderías también encontró a "negros desertores" que en su momento estuvieron con Juan Manuel de Rosas y que, a pesar de los años, aún esperaban el regreso del "viejo caudillo exiliado", lo que revela la complejidad de las alianzas y lealtades en la frontera.
El Legado y el Destino de los Pueblos Originarios
La visión de Mansilla sobre los ranqueles y, por extensión, sobre los pueblos originarios, se distingue por su humanidad. A diferencia de otros pensadores y políticos de la época, él los trató como "seres humanos, diferentes a nosotros pero con sus propias costumbres". Esta perspectiva contrasta fuertemente con la de figuras como Domingo Faustino Sarmiento, quien no los consideraba aptos para la educación y llegó a decir: "no debemos ahorrar sangre de gaucho", extendiendo esta lógica a los indígenas. Adolfo Alsina, por su parte, propuso la construcción de una gran zanja para contener los malones, una idea inviable por su costo. Sin embargo, fue Julio Argentino Roca quien, años más tarde, profundizó la política de su predecesor Juan Manuel de Rosas con la brutal "Campaña al Desierto", cuyo objetivo fue "eliminar y hacer eliminar a la mayor cantidad de 'indios' posible" para incorporar vastas porciones de territorio al Estado argentino en formación.
El libro de Mansilla, escrito en un momento crucial de la consolidación del Estado argentino, se erige como un documento invaluable. Aclara que los ranqueles derivaban de los araucanos y que el autor pudo conocer las tres principales tolderías, observando las costumbres de miles de individuos. Este estudio es fundamental para entender la evolución de la relación entre la sociedad criolla y los pueblos originarios. Si bien en el siglo XXI el término "indio" ha sido replanteado por "pueblos originarios" para reconocer su preexistencia y legitimidad, el uso de "indio" en el libro de Mansilla refleja la terminología de su época.
Los pueblos originarios, los primeros habitantes de estas tierras, no poseían escritura o títulos de propiedad en el sentido occidental, porque la tierra era toda suya. La conquista española, desde Colón en adelante, implicó no solo la apropiación territorial sino también una profunda fusión de etnias, ya que los conquistadores no traían mujeres consigo y las tomaban de los pueblos nativos. De manera similar, era común que los originarios tomaran cautivas de otros poblados. A medida que criollos y españoles avanzaban, los pueblos originarios fueron desplazados o exterminados, replegándose hacia el sur hasta su virtual desaparición, como los Yámanas, o confinados a zonas selváticas o áreas sin valor, como los Tobas en Chaco y Formosa.
Preguntas Frecuentes sobre la Expedición de Mansilla
| Pregunta | Respuesta |
|---|---|
| ¿Quiénes eran los ranqueles? | Eran un pueblo de la etnia mapuche que se estableció entre los ríos Quinto y Colorado. Eran considerados una amenaza por los criollos y el Estado tenía planes de civilizarlos, exterminarlos o cristianizarlos. |
| ¿Qué buscaba Mansilla con la expedición? | El objetivo principal era llevar a cabo una misión de paz, negociar un tratado y lograr el traslado de los ranqueles desde la Pampa hacia Córdoba. |
| ¿Quiénes pelearon en la Guerra de la Triple Alianza? | En la Guerra de la Triple Alianza (1865-1870) se enfrentaron Argentina, Brasil y Uruguay contra Paraguay. |
| ¿Los ranqueles conocían los números? | Sí, el autor menciona que conocían un sistema de conteo básico, dando ejemplos como quiñé (uno), epú (dos), cla (tres), meli (cuatro) y quehú (cinco). |
| ¿Qué pensaba Sarmiento y Avellaneda de los indios? | Sarmiento no los consideraba aptos para la educación y creía que no se debía "ahorrar sangre de gaucho", una visión que se extendía a los indígenas. El texto no detalla la opinión específica de Avellaneda sobre los indios, más allá de su relación política con Mansilla. |
| ¿Cuándo negociaban con los ranqueles qué elementos le tenían que entregar? | Para negociar y obtener permiso para pasar por su territorio, debían entregar alcohol, tabaco, dulces, yerba o parte de sus ropas. |
| ¿En las tolderías, aparte de los ranqueles que otro tipo de personas había? | En las tolderías también había "negros desertores" que habían estado con Juan Manuel de Rosas y que aún esperaban su regreso. |
| ¿Qué hicieron los ranqueles con la yegua que pidieron? | La sacrificaron inmediatamente y comieron su carne cruda al instante, como si se tratara de épocas prehistóricas. |
| ¿Cómo se entendían los militares con los ranqueles? | Se entendían principalmente a través de un indio amigo llamado Mora, que servía de traductor. Además, para 1880, algunos ranqueles hablaban o entendían español, y algunos criollos conocían parte del dialecto ranquel. |
| ¿Qué pasó con los pueblos originarios en el actual territorio argentino? | Fueron desplazados o eliminados a medida que los españoles y criollos avanzaban. Se replegaron hacia el sur hasta ser exterminados (como los Yámanas) o confinados a zonas selváticas o áreas sin valor, como los Tobas. |
| ¿Quién fue el Cabo Gómez? | Fue un hombre valeroso que peleó en la Guerra contra el Paraguay, fue herido y dado por muerto, pero sobrevivió y regresó. Paradójicamente, fue hallado culpable de un asesinato a un camarada y fusilado por balas argentinas. |
| Aparte de militar que otros cargos tuvo Mansilla? | Fue escritor, periodista, político (diputado), y diplomático (ministro plenipotenciario ante cortes europeas). También fue Comandante de Fronteras. |
| Cuando Mansilla compara una toldería india con la casa de un gaucho, ¿qué dice? | Dice que la toldería ranquel era mucho más ordenada que la casa de un gaucho, con más elementos como jarros y recipientes, mientras que la casa del gaucho era más despojada, con los gauchos sentándose en el suelo o sobre troncos. |
| ¿Qué fue la Campaña al Desierto de Roca? | Fue una acción militar liderada por Julio Argentino Roca, que profundizó la política de eliminación de "indios" iniciada por Juan Manuel de Rosas, con el objetivo de tomar amplias porciones de territorio para incorporarlas al Estado Argentino. |
| ¿Qué hacían los criollos al reunirse en un fogón? | Se juntaban alrededor del fuego, generalmente de noche, para compartir comidas, bebidas, charlas y canciones con guitarra o bombo. El fogón era un pretexto para reunirse y compartir. |
| ¿Cómo se denomina hoy a los pueblos que describe Mansilla? | c) Pueblos originarios. |
| Cuáles son las presidencias fundacionales del Estado Argentino. | Las presidencias fundacionales del Estado Argentino se denominan así a las de Sarmiento, Mitre y Avellaneda, concluyendo hacia el año 1880. |
| En el relato ¿Quién era Mora? | Mora era un indio amigo que le servía de traductor a Mansilla en sus encuentros con los ranqueles. |
| ¿En argentina hubo fiebre amarilla? | Sí, durante gran parte del año 1871, Buenos Aires fue asolada por una epidemia de fiebre amarilla, en la que Mansilla se integró a la comisión de ayuda a los damnificados. |
Reflexiones Finales
La "Excursión a los indios ranqueles" de Lucio V. Mansilla no es solo un relato de aventuras, sino un documento histórico y antropológico de inmenso valor. A través de sus páginas, el autor nos ofrece una ventana a un mundo en transformación, donde las fronteras geográficas y culturales se difuminaban y redefinían constantemente. Su capacidad para observar y describir la vida ranquel con una mirada relativamente imparcial, contrastando con las visiones predominantes de su época, lo convierte en un cronista esencial para comprender la complejidad de la formación del Estado argentino y el destino de sus pueblos originarios. El viaje de Mansilla fue un intento, quizás quijotesco, de establecer la paz a través del entendimiento, un ideal que, aunque no siempre se logró en la práctica, dejó una huella indeleble en la literatura y la historia de Argentina.
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