¿Cuál es la reacción de Don Quijote a los libros de caballerías?

La Hoguera Literaria de Don Quijote: Censura y Genio

30/01/2025

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En el universo inmortal de Miguel de Cervantes, la locura de Don Quijote de la Mancha no solo lo impulsa a buscar aventuras, sino que también desata una de las escenas más simbólicas y debatidas de la literatura universal: la quema de sus libros de caballerías. Este acto, aparentemente purificador, es en realidad un espejo de la sociedad y la cultura de la España del Siglo de Oro, una sutil pero profunda crítica a la censura y al control del pensamiento que imperaba en la época.

¿Quién hizo la acción de Don Quijote?
El acontecimiento pasó desapercibido y no originó ni una sola controversia. El propio don Quijote se conformó con la explicación de la sobrina y no tuvo ninguna duda, cuando notó que en la casa no había aposento, ni libros, de que la acción fue ejecutada por su gran enemigo Frestón y no por el diablo:

La preocupación por la salud mental del hidalgo, que se había transformado en Don Quijote por la obsesiva lectura de estos relatos fantásticos, llevó a sus más cercanos a tomar medidas drásticas. Tras una de sus primeras desventuras, en la que fue apaleado y regresó a casa, el cura y el barbero, amigos del caballero andante, junto a su sobrina y el ama de casa, conspiraron para erradicar la causa de su desvarío: su vasta biblioteca. Consideraban que estos volúmenes eran los culpables directos de su extravío mental, y la única solución era deshacerse de ellos. Lo que sigue es un pseudo-auto de fe literario, cargado de ironía y simbolismo, donde el ingenio de Cervantes brilla al burlar la vigilancia de la ortodoxia.

Índice de Contenido

El Juicio de los Libros: Una Farsa Inquisitorial

El capítulo sexto de la primera parte de Don Quijote es crucial para entender esta 'purga'. El cura, el licenciado Pero Pérez, y el barbero, maese Nicolás, asumen el papel de jueces y verdugos. Su misión: escudriñar la extensa colección de libros de caballerías de Don Quijote y decidir cuáles merecían la hoguera y cuáles, por alguna razón, podían salvarse. La sobrina y el ama, por su parte, abogaban por la quema total, convencidas de que «no hay que perdonar a ninguno, porque todos han sido los dañadores». Esta escena es una magistral parodia de los tribunales de la Inquisición, que en aquel tiempo ejercían un riguroso control sobre el contenido doctrinal de los libros, imponiendo la ortodoxia religiosa y persiguiendo cualquier atisbo de herejía.

El cura, un hombre docto y graduado en Sigüenza, representaba la autoridad eclesiástica y el celo por las esencias doctrinales. El barbero, aunque no un erudito en teología, era un hombre culto y un centro de comunicación social en el pueblo, lo que le otorgaba una cierta autoridad moral y de juicio. Ambos, supuestamente encarnando la racionalidad, se enfrentan a la locura de Don Quijote, pero su método de selección de libros es, en sí mismo, un acto de profunda irracionalidad y arbitrariedad, que Cervantes utiliza para lanzar su crítica velada.

La Inquisición, con sus pragmáticas de Felipe II, no permitía la libertad de expresión, y cualquier desviación del catolicismo podía llevar a la tortura y ejecución. En este contexto, la osadía de Cervantes al satirizar este sistema es notable. Lo hace de forma tan sutil que el acontecimiento de la quema de libros, inocentes en su contenido doctrinal y sin atacar dogmas religiosos, pasó desapercibido, sin generar controversia. Don Quijote mismo, al notar la ausencia de sus libros, no sospecha de sus familiares, sino que atribuye la desaparición a su archienemigo, el sabio Frestón, un encantador que, según la sobrina, se los llevó volando.

Las Llamas de la Injusticia: ¿Qué Libros Fueron Quemados?

El proceso de selección fue más que superficial. A menudo, bastaba con leer el título o conocer el linaje de la obra para condenarla. Aquí una lista de los libros que, de una forma u otra, terminaron en la hoguera del corral:

  • Sergas de Esplandián: A pesar de ser el primogénito del famoso Amadís de Gaula, el cura dictamina que «no le vale al hijo la bondad del padre», condenándolo sin miramientos.
  • Amadís de Grecia: Por pertenecer al mismo linaje de Amadís, es también arrojado a las llamas.
  • Don Olivante de Laura y Jardín de Flores: Estos dos son calificados de «mentirosos, disparatados y arrogantes», y por ende, no tienen salvación.
  • Florismarte de Hircania y El caballero Platir: Sin muchas explicaciones, también se unen a la pira.
  • El caballero de la Cruz: A pesar de su nombre aparentemente piadoso, el cura, con su taimada ironía, sentencia: «tras la cruz está el diablo», y lo condena.
  • Muchos otros sin revisar: Cansado de la revisión, el cura ordena que todos los demás libros, sin excepción, sean quemados «a carga cerrada», es decir, sin siquiera mirarlos. Esto incluye obras que, como señala Cervantes, «merecen guardarse en perpetuos archivos», pero que fueron víctimas de la pereza y el juicio arbitrario.

La arbitrariedad y la falta de un criterio sólido son evidentes. Las razones para la quema son tan caprichosas como las razones para salvar otros, revelando la farsa del juicio.

Tabla Comparativa: Condenados vs. Salvados

LibroVeredictoRazón (Irónica)
Sergas de EsplandiánQuemadoNo le vale la bondad del padre (Amadís)
Amadís de GreciaQuemadoDel mismo linaje de Amadís
Don Olivante de Laura y Jardín de FloresQuemadosMentirosos, disparatados y arrogantes
Florismarte de Hircania y El caballero PlatirQuemadosSin razón explícita, al fuego
El caballero de la CruzQuemado«Tras la cruz está el diablo»
Los cuatro de Amadís de GaulaSalvadoEl mejor de su rango, «único en su arte»
Espejo de caballería (Reinaldos de Montalbán)SalvadoEl autor es amigo del cura (amiguismo)
Palmería de IngalaterraSalvadoCompuesto por un rey de Portugal
Don BelianísSalvadoNo se especifica, pero se salva
Historia del famoso caballero Tirante el BlancoSalvado«El mejor libro del mundo», los caballeros comen, duermen y mueren de forma realista
El pastor de Iberia, Ninfas de Henares, Desengaños de celosSalvadosConsiderados de entretenimiento y no dañinos
Tesoro de varias poesíasSalvadoSi se le «limpia y escarda»
Cancionero de López MaldonadoSalvadoEl autor es amigo del cura
La GalateaSalvadoSu autor (Cervantes) es amigo del cura y «más versado en desdichas que en versos»
La Araucana, el Monserrato, Las lágrimas de AngélicaSalvadosObras de poesía épica o lírica, consideradas valiosas

Los Tesoros Rescatados: Cuando el Amiguismo y el Buen Juicio (a Veces) Prevalecen

A pesar de la furia purificadora, algunos libros se salvaron, y las razones son tan reveladoras como las de la quema. El primer libro que se mira es Los cuatro de Amadís de Gaula. Inicialmente, el cura lo condena por ser el origen de una «mala secta» de libros de caballerías. Sin embargo, el barbero intercede, calificándolo como «el mejor de todos los de su rango» y «único en su arte», lo que lleva al cura a asentir y salvarlo. Esta indecisión inicial y posterior salvación ya nos muestra la inconsistencia del juicio.

Otros libros se salvan por razones aún más irónicas. El Espejo de caballería, que el cura piensa condenar, se salva al darse cuenta de que conoce y es amigo del autor. Aquí, Cervantes introduce una crítica mordaz al amiguismo, un rasgo tan arraigado en la sociedad española de entonces. Palmería de Ingalaterra es salvado porque fue compuesto por un rey de Portugal, y Don Belianís también escapa de la hoguera.

Un caso notable es la Historia del famoso caballero Tirante el Blanco. Cuando el ama lo saca de la pila de libros a quemar, el cura lo reconoce como un «tesoro» y «el mejor libro del mundo», elogiando su realismo, ya que sus caballeros comen, duermen en sus camas y mueren después de hacer testamento, a diferencia de los héroes idealizados de otras novelas de caballerías. Este rescate revela un criterio más literario y menos moralista, aunque aislado.

Los libros de poesía también tienen mejor suerte. Obras como El pastor de Iberia, Ninfas de Henares y Desengaños de celos se salvan porque son «de entretenimiento y no hacen daño», aunque la sobrina teme que Don Quijote pueda hacerse pastor. Otros como el Tesoro de varias poesías se salvan si se le «limpia y escarda», y el Cancionero de López Maldonado es guardado porque su autor es, de nuevo, amigo del cura. La cumbre de esta ironía llega cuando el cura salva La Galatea, la propia obra de Cervantes, con la excusa de que «Muchos años ha que es grande amigo mío ese Cervantes, y sé que es más versado en desdichas que en versos». Finalmente, La Araucana, el Monserrato y Las lágrimas de Angélica también son perdonados.

La Genialidad de Cervantes: Una Crítica Velada a la Censura

La escena de la quema de libros es mucho más que un simple pasaje cómico o un medio para 'curar' a Don Quijote. Es una ironía cervantina magistral, una crítica sutil pero contundente a la censura y la falta de libertad de expresión en la España de los siglos XVI y XVII. Cervantes, con su ingenio, convierte el acto de la quema en una auténtica «farsa de la Inquisición», donde los juicios son arbitrarios, las razones superficiales y el amiguismo un argumento de peso.

¿Qué es lo que Cervantes pretendía con su parodia?
El Quijote y las novelas de caballerías: La intención inicial de Cervantes es ridiculizar tanto las novelas de caballerías como su mundo ideológico. Constituyó así una parodia de situaciones inverosímiles que formaban los hábitos caballerescos que aparecían en las novelas y provocaban la hilaridad de sus contemporáneos.

Al quemar libros que no contenían herejías ni ataques religiosos, Cervantes expone la absurdidad de la censura por la censura misma, por el mero hecho de ser obras de ficción que escapaban a la ortodoxia impuesta. La explicación de que fue Frestón quien se llevó los libros es el colmo de esta burla, un velo para la verdad que el lector perspicaz puede desentrañar.

La frase final del capítulo XVII, «Aquella noche quemó y abrasó el ama cuántos libros había en el corral y en toda la casa, y tales debieron de arder que merecen guardarse en perpetuos archivos; mas no lo permitió su suerte y la pereza del escrutiñador, y así se cumplió el refrán en ellos de que pagan a las veces justos por pecadores», es un epitafio poderoso. Cervantes lamenta la pérdida de obras valiosas a manos de la ignorancia y la pereza de los censores, y subraya cómo en estos actos, a menudo, «pagan justos por pecadores».

Este episodio resalta la importancia que Cervantes otorgaba a la literatura como fuente de ideas y conocimiento. Los libros, para él, no son meros objetos, sino portadores de realidades y fantasías que tienen el poder de transformar el espíritu humano, para bien o para mal. La quema de estos volúmenes simboliza la negación de la diversidad literaria y cultural, la imposición de una única forma de pensamiento y la supresión de otras perspectivas que podrían enriquecer la sociedad. Es un llamado a la libertad de expresión y a la protección del conocimiento frente a la censura.

Preguntas Frecuentes sobre la Quema de Libros en Don Quijote

A continuación, abordamos algunas de las dudas más comunes sobre este emblemático pasaje de la obra cervantina:

¿Quiénes quemaron los libros de Don Quijote?

Los libros de Don Quijote fueron quemados por el cura del pueblo, el licenciado Pero Pérez, y el barbero, maese Nicolás, con la ayuda y el impulso de la sobrina y el ama de la casa del hidalgo. Ellos fueron los ejecutores de la 'purga' literaria.

¿Por qué se quemaron los libros de Don Quijote?

Los libros se quemaron porque el cura y el barbero, junto con la sobrina y el ama, consideraron que eran la causa directa de la locura de Don Quijote. Creían que las historias de caballerías habían trastornado su juicio y que, eliminándolos, lograrían que recuperara la cordura. Sin embargo, Cervantes utiliza este acto para criticar la censura y la arbitrariedad del juicio en su época.

¿Qué libros se salvaron de la quema en Don Quijote?

Algunos de los libros que se salvaron incluyen: Los cuatro de Amadís de Gaula, Espejo de caballería (por amistad con el autor), Palmerín de Ingalaterra, Don Belianís, Historia del famoso caballero Tirante el Blanco (elogiado por su realismo), varios libros de poesía (como El pastor de Iberia, Ninfas de Henares, Desengaños de celos, Tesoro de varias poesías, Cancionero de López Maldonado), La Galatea (obra del propio Cervantes), La Araucana, el Monserrato y Las lágrimas de Angélica. Las razones de su salvación a menudo eran arbitrarias, basadas en el amiguismo o criterios superficiales.

¿Cuál fue la reacción de Don Quijote a la quema?

Don Quijote nunca fue consciente de que sus libros habían sido quemados por sus familiares y amigos. Cuando notó su ausencia, le hicieron creer que un encantador llamado Frestón se los había llevado volando, junto con su aposento. Don Quijote aceptó esta explicación, atribuyendo la acción a la enemistad de este supuesto sabio.

¿Qué simboliza la quema de libros en Don Quijote?

La quema de libros simboliza la censura, el control del conocimiento y la represión de la libertad de pensamiento en la sociedad. Cervantes la utiliza como una crítica velada a la Inquisición y a la arbitrariedad con la que se juzgaban las obras literarias en su tiempo. También representa la lucha entre la imaginación y la realidad, y el poder de la literatura para influir en las personas.

Para concluir, la escena de la quema de libros en Don Quijote es un testimonio de la genialidad de Cervantes. A través de la comedia y la sátira, logró abordar temas tan serios como la censura y la libertad intelectual en una época donde hablar abiertamente de ello era peligroso. Es un recordatorio atemporal de la importancia de proteger el acceso al conocimiento y la diversidad de ideas. Como el mismo Don Quijote, ya en su juicio, le dice al canónigo: «lea estos libros, y verá cómo destierran la melancolía que tuviese y le mejoran la condición, si acaso la tiene mala». Un canto final a la virtud transformadora de los libros, más allá de cualquier intento de silenciarlos.

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