18/05/2022
El libro de Apocalipsis, también conocido como la Revelación de Jesucristo, se erige como la culminación profética del Nuevo Testamento. Su nombre, derivado del vocablo griego ἀποκάλυψις (Apocalipsis), significa “poner al descubierto” o “revelación”, indicando claramente su propósito: desvelar verdades divinas y eventos futuros. Lejos de ser un texto diseñado para infundir temor, como a menudo se percibe popularmente, Apocalipsis fue concebido para animar y guiar a los creyentes a través de los tiempos, recordándoles que, a pesar de las adversidades, la victoria final pertenece a Dios.

- La Naturaleza Profética del Apocalipsis
- El Incalculable Valor de Su Lectura
- El Apóstol Juan: Autor y Mensajero Divino
- Patmos: La Isla de la Revelación
- ¿Cuándo Fue Escrito el Apocalipsis? Desvelando la Fecha
- Desentrañando el Significado de 'Apocalipsis'
- El Alcance Temporal de las Profecías Apocalípticas
- ¿Para Quiénes Fue Escrito el Apocalipsis? Un Mensaje Universal
- Preguntas Frecuentes sobre el Apocalipsis
- ¿Es el Apocalipsis un libro solo para el fin del mundo?
- ¿Es el Apocalipsis demasiado difícil de entender para el lector común?
- ¿Por qué se dice que el apóstol Juan escribió el Apocalipsis en la isla de Patmos?
- ¿Qué significa que el “tiempo está cerca” o las cosas “deben suceder pronto” en Apocalipsis?
- ¿El Apocalipsis contiene profecías detalladas sobre la destrucción de Jerusalén en el año 70 d.C.?
La Naturaleza Profética del Apocalipsis
Apocalipsis es, en su esencia, un escrito de índole profética. Es el instrumento escogido por Dios para presentar revelaciones inspiradas sobre numerosos eventos y circunstancias de la Era Cristiana, así como sobre la identidad, naturaleza, acciones y destino de varias entidades espirituales o seculares-políticas. En sus páginas, se describen gráficamente el espantoso desenlace final de la gran “Guerra Universal” entre dos poderosos contrincantes: Dios el Creador y Lucifer Satanás. Esta misma guerra se libra también en la tierra entre las fuerzas del Bien y del Mal, y entre la iglesia verdadera fundada por Jesucristo y las organizaciones, tanto espirituales como seculares, que se oponen a ella y a su mensaje celestial.
Apocalipsis 1:1 establece el contenido principal: "La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto…" La palabra clave aquí es “revelación”, que define el contenido del libro. Este versículo también aclara el propósito divino: manifestar “las cosas que deben suceder”. Dios, desde el siglo I, preveía los eventos futuros de la Era Cristiana. Es crucial entender que prever no es sinónimo de predestinar. Las cosas malas sucederían no porque Dios las programara, sino como consecuencia del pecado existente y del poder de Satanás sobre aquellos que se le someten voluntariamente. Otras cosas, en cambio, ocurrirían porque Dios mismo determinó intervenir providencialmente para ejecutar su voluntad (Apocalipsis 17:14-17).
Otro texto fundamental, Apocalipsis 1:3, identifica el contenido como "Las palabras de esta profecía." Esto resalta su carácter fundamentalmente profético, a diferencia de escritos meramente exhortatorios, consoladores o doctrinales.
El Incalculable Valor de Su Lectura
A menudo, Apocalipsis es percibido como un libro demasiado difícil de entender, incluso indescifrable. Sin embargo, desde el primer versículo, su importancia y valor para el lector son evidentes, implicando que su comprensión no es imposible. Apocalipsis 1:3 declara: “Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas…” ¿Cómo podría traer bendiciones si fuera un misterio impenetrable? ¿Cómo guardar lo escrito si no es entendible? La lógica divina de “manifestar… las cosas que deben suceder pronto” (Apocalipsis 1:1) se desmoronaría si estas “cosas” no fueran comprensibles.
El ángel que mostró las visiones a Juan se identifica como “consiervo tuyo, de tus hermanos los profetas, y de los que guardan las palabras de este libro” (Apocalipsis 22:9). Esto reitera la necesidad de entender para guardar. Además, Apocalipsis fue dado por Dios para “testimonio… en las iglesias” (Apocalipsis 22:16). Un testimonio incomprensible sería ilógico y causaría confusión, como hablar en “lengua extraña” sin interpretación (1 Corintios 14:9-11, 27-28). El testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía (Apocalipsis 19:10), lo que significa que la profecía y su cumplimiento son fundamentales para el testimonio que Jesús da a las iglesias y a toda persona no convertida.
Estos pasajes demuestran que el estudio asiduo y paciente del Apocalipsis es no solo razonable y beneficioso, sino también un deber implícito impuesto por Dios. Aquellos que lo escudriñan con diligencia descubrirán un enorme tesoro de bendiciones, una de las más grandes siendo la confirmación de la veracidad del libro al presenciar el cumplimiento de profecías proyectadas tanto para el tiempo actual como para etapas anteriores de la Era Cristiana.
El Apóstol Juan: Autor y Mensajero Divino
La tradición ha sostenido consistentemente que el apóstol Juan, autor del Cuarto Evangelio y de las tres epístolas que llevan su nombre, fue quien escribió el libro de Apocalipsis. Aunque ha habido escépticos, la evidencia apunta fuertemente a su autoría. Cuatro seres desempeñaron papeles distintos para hacer llegar el Apocalipsis a la iglesia y a la humanidad:
- Dios: Quien concibe el libro y compone su mensaje.
- Jesucristo: Recibe del Padre el mensaje, de ahí que se llame “la revelación de Jesucristo”.
- Un Ángel: Recibe la revelación de Jesucristo.
- El Apóstol Juan: Recibe la revelación del ángel.
El propio apóstol Juan se identifica a sí mismo como el receptor de la revelación en varias ocasiones: “Juan, a las siete iglesias que están en Asia…” (Apocalipsis 1:4), “Yo Juan, vuestro hermano… estaba en la isla llamada Patmos, por causa de la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo” (Apocalipsis 1:9), y “Yo Juan soy el que oyó y vio estas cosas” (Apocalipsis 22:8). Además, escritores del siglo II y principios del III, como Justino Mártir, Ireneo, Clemente, Orígenes, Tertuliano e Hipólito, atestiguan que Juan recibió y escribió este libro. La fuerte conexión del autor con las siete iglesias de Asia Menor, donde la tradición ubica a Juan como pastor de Éfeso, y las claras imágenes del Antiguo Testamento que denotan una profunda inmersión en la cultura hebrea, refuerzan aún más esta atribución.
Patmos: La Isla de la Revelación
El libro de Apocalipsis fue escrito en la isla de Patmos, como el propio Juan lo afirma en Apocalipsis 1:9: “…estaba en la isla llamada Patmos, por causa de la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo.” Patmos es una isla rocosa y sin árboles, de unos 16 km de largo por 12 de ancho, situada aproximadamente a 100 km al suroeste de Éfeso. Juan se encontraba allí desterrado, probablemente durante la persecución bajo el emperador Domiciano. El exilio era una consecuencia de su fidelidad a la “palabra de Dios” y al “testimonio de Jesucristo”, lo que subraya el contexto de sufrimiento y persecución que experimentaban los cristianos de su tiempo.
¿Cuándo Fue Escrito el Apocalipsis? Desvelando la Fecha
La fecha de escritura del Apocalipsis es un tema de debate, pero la evidencia más sólida, respaldada por la tradición y los testimonios de los Padres de la Iglesia, apunta al año 95 d. C., o quizás al 96 d. C. La razón principal para esta conclusión radica en el testimonio de Ireneo, un erudito cristiano del siglo II, quien en su obra Contra herejías, afirma: “La Revelación fue vista no hace mucho tiempo sino casi durante el tiempo de nuestra generación hacia el fin del reinado de Domiciano.” El emperador Domiciano reinó desde el 81 d. C. hasta el 96 d. C. Ireneo, nacido cerca del 140 d. C., fue contemporáneo de Policarpo, quien a su vez fue discípulo del apóstol Juan. Esta cadena de testimonios directos otorga gran peso a la afirmación de Ireneo.
A pesar de esta evidencia, algunos comentaristas insisten en una fecha anterior, antes del año 70 d. C., basándose en varios argumentos que merecen ser analizados:
| Argumento para fecha temprana (antes de 70 d.C.) | Respuesta y Refutación |
|---|---|
| Juan sería demasiado viejo (90+ años) para recibir revelaciones tan complejas. | Pone en tela de juicio el poder de Dios para mantener a Juan fuerte. Juan 21:22 sugiere que Dios proyectaba largos años de servicio para él. Historiadores como Eusebio de Cesarea atestiguan que Juan siguió activo después de su exilio. Otros ejemplos bíblicos y extrabíblicos (Simeón, Policarpo) muestran la actividad de personas ancianas en el ministerio. |
| No hay alusión a la destrucción de Jerusalén (70 d.C.), un evento "importante". | Eventos como la gran apostasía, las persecuciones romanas o el desarrollo de la "segunda bestia" son más significativos para la iglesia. Si Apocalipsis fue escrito antes del 70 d.C., se esperarían profecías detalladas sobre la destrucción de Jerusalén, las cuales no se encuentran. Esas profecías están en Mateo 24, Marcos 13, Lucas 17 y 21. |
| Las cartas a las siete iglesias (Apocalipsis 2 y 3) sugieren persecución judía, que no ocurrió después del 70 d.C. | Apocalipsis 2:9 y 3:9 se refieren a quienes "dicen ser judíos y no lo son, sino sinagoga de Satanás", indicando que no eran verdaderos judíos. Los judíos incrédulos no desaparecieron después del 70 d.C.; de hecho, hubo resurgimientos de su oposición a Roma y a los cristianos. |
| Si Jerusalén fuera la "gran ramera" (Apocalipsis 17), ¿por qué las cartas se envían a iglesias de Asia y no a Jerusalén? | Las profecías de Apocalipsis apuntan a una "Roma espiritual" corrupta en doctrina y vida como la "madre de las rameras", no a la Jerusalén terrenal del siglo I. |
| No hay evidencia de que Pablo o Pedro conocieran el libro de Apocalipsis en sus epístolas (escritas antes del 67 d.C.). | Esto es consistente con una fecha de escritura posterior (95 d.C.), ya que el libro no habría existido o no habría estado ampliamente distribuido en el tiempo de sus epístolas. |
Estas consideraciones invalidan, a nuestro parecer, los argumentos a favor de una fecha temprana, reafirmando que el Apocalipsis data de finales del reinado de Domiciano, alrededor del 95 d. C.
Desentrañando el Significado de 'Apocalipsis'
El vocablo griego ἀποκάλυψις (Apocalipsis) se define como “poner al descubierto” o “revelación de cosas divinas antes no conocidas”. En el contexto del libro, se refiere específicamente a la “revelación de las cosas futuras relacionadas con la consumación del reino divino”.

Es importante contrastar esta definición con la percepción popular, a menudo influenciada por la literatura y el cine, que asocia “Apocalipsis” exclusivamente con eventos catastróficos que presagian el fin violento del mundo. Esta visión limitada lleva a interpretaciones que sugieren que las profecías del libro solo cubren los últimos años de la existencia de la tierra, ignorando los casi veinte siglos de la Era Cristiana ya transcurridos.
Para una correcta comprensión, debemos recordar siempre el significado básico: “descubrir a la luz eventos y condiciones futuras”. Profundizando en las profecías y las evidencias de su cumplimiento, se hace evidente que ese “futuro” comenzó a fines del siglo I, y no exclusivamente en un tiempo muy reciente o aún por venir.
El Alcance Temporal de las Profecías Apocalípticas
La pregunta sobre cuánto tiempo cubren las profecías de Apocalipsis ha generado diversas teorías. Algunas proponen que abarcan solo unos pocos años (del reinado de Nerón al 70 d. C.), otras hasta la conversión de Constantino (324 d. C.), o hasta la caída del Imperio Romano de Occidente (476 d. C.). También existen teorías modernas que las sitúan desde la década de los sesenta del siglo XX, o incluso desde un punto en el futuro cercano. Sin embargo, nuestra aseveración, respaldada por el propio texto, es que las profecías cubren desde el año 95 d. C. hasta el fin del mundo y del tiempo.
Dios nos proporciona cinco indicaciones claves en el mismo libro de Apocalipsis para determinar el alcance temporal de sus profecías:
- Apocalipsis 1:1: “…las cosas que deben suceder pronto.” El adverbio “pronto” es relativo. Para nosotros, puede significar un período corto, pero para Dios, “un día es como mil años, y mil años como un día” (2 Pedro 3:8). Esto sugiere que el cumplimiento comenzaría en un tiempo cercano desde la perspectiva divina, no necesariamente de inmediato para la percepción humana.
- Apocalipsis 1:3 y 22:10: “El tiempo está cerca.” Similar a “pronto”, “cerca” también es relativo. En el contexto de profecías, significa que el tiempo para el inicio del cumplimiento de las profecías estaba próximo al momento de la revelación a Juan. Esto no implica que todas se cumplirían de inmediato, sino que el proceso comenzaría sin un lapso de siglos de espera.
- Apocalipsis 1:19: “Escribe las cosas que has visto, y las que son, y las que han de ser después de estas.” Esta es una indicación clave de secuencia temporal:
- “las que has visto”: Se refiere a la visión inicial de Juan (el Hijo del Hombre, los candeleros, las estrellas).
- “las que son”: Se refiere a las circunstancias presentes de las siete iglesias de Asia en el 95 d. C., incluyendo sus situaciones doctrinales, morales, sociales y políticas.
- “las que han de ser después de estas”: Indica que los eventos futuros comenzarían a suceder inmediatamente o poco tiempo después de la revelación de “las que son”. Esta frase abarca todas las cosas que iban a ocurrir desde el tiempo de Juan (95 d. C.) hasta el fin del mundo, no solo eventos del futuro lejano.
- Apocalipsis 10:5-7: “…el tiempo no sería más, sino que en los días de la voz del séptimo ángel… el misterio de Dios se consumará.” Este pasaje anuncia el fin del tiempo y la consumación del plan de Dios. Esto implica que las profecías contenidas en las seis primeras trompetas, y otras series de eventos, ocurrirían antes de este fin absoluto del tiempo.
Estos parámetros temporales, que van desde el “pronto” inicio de los acontecimientos hasta el “fin del tiempo”, nos llevan a la firme convicción de que las profecías de Apocalipsis cubren desde los últimos años del siglo I después de Cristo hasta el fin de todas las cosas materiales y del tiempo mismo. La progresión del cumplimiento de las profecías a lo largo de la historia cristiana valida esta interpretación, demostrando que el libro no se limita a un período corto o a un futuro distante, sino que es relevante para todas las épocas.
¿Para Quiénes Fue Escrito el Apocalipsis? Un Mensaje Universal
Apocalipsis 1:4 comienza con “Juan, a las siete iglesias que están en Asia…” Y en Apocalipsis 1:20 se aclara que los siete candeleros, en medio de los cuales se encuentra Cristo, “son las siete iglesias”. Asumiendo que el número “siete” es un número profético de completitud, es razonable inferir que estas “siete iglesias… en Asia” representan, a grandes rasgos, la totalidad de las congregaciones en el siglo I, y por extensión, la totalidad de congregaciones en todo lugar y tiempo desde el año 95 d. C. hasta el fin del universo material y del tiempo mismo.
Sería del todo inconcebible que las bienaventuranzas, profecías, enseñanzas, advertencias y orientaciones de Apocalipsis estuvieran limitadas solo a aquellas siete iglesias de Asia o solo a su tiempo. ¿No serían para las demás congregaciones de aquel tiempo, que sin duda experimentaban situaciones similares? Así como las epístolas inspiradas dirigidas por Pablo, Juan y Pedro a congregaciones o individuos particulares son, en realidad, para la iglesia universal, también lo es el libro de Apocalipsis. Apocalipsis 1:2 afirma que es para todo “el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas…”. Esto significa que el mensaje no está restringido a una porción selecta o limitada de la población, sino que es para todos los habitantes del mundo, en todas las eras. Las bienaventuranzas, como la de Apocalipsis 14:13: “Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor…”, son para todos los que mueran en el Señor, sin importar su ubicación geográfica o el siglo en que vivan. Apocalipsis es un mensaje atemporal y universal, para mí, para usted, y para todos.
Preguntas Frecuentes sobre el Apocalipsis
¿Es el Apocalipsis un libro solo para el fin del mundo?
No, si bien contiene profecías sobre el fin de los tiempos, el Apocalipsis cubre un vasto período que va desde finales del siglo I d. C. hasta la consumación del plan de Dios. Sus profecías se han cumplido y continúan cumpliéndose a lo largo de la Era Cristiana, no solo en un futuro distante.
¿Es el Apocalipsis demasiado difícil de entender para el lector común?
Aunque presenta un lenguaje simbólico y metafórico, el libro de Apocalipsis fue dado para ser comprendido. El propio texto promete bienaventuranzas a quienes lo leen, oyen y guardan sus palabras, lo que implica que su mensaje es accesible y provechoso para el creyente que lo escudriña con diligencia y en oración.
¿Por qué se dice que el apóstol Juan escribió el Apocalipsis en la isla de Patmos?
El propio Juan lo afirma en Apocalipsis 1:9, declarando que estaba en Patmos “por causa de la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo”. Esto indica que fue desterrado a la isla debido a su fidelidad a su fe y su predicación, un contexto de persecución que marcó la vida de los primeros cristianos.
¿Qué significa que el “tiempo está cerca” o las cosas “deben suceder pronto” en Apocalipsis?
Estas expresiones, vistas desde la perspectiva divina, indican que el cumplimiento de las profecías comenzaría sin un lapso prolongado de tiempo desde el momento de la revelación a Juan. No significan necesariamente que todo se cumpliría de inmediato en años humanos, sino que la secuencia de eventos profetizados se iniciaría en un futuro cercano desde la perspectiva de Dios, abarcando siglos de la Era Cristiana hasta el fin.
¿El Apocalipsis contiene profecías detalladas sobre la destrucción de Jerusalén en el año 70 d.C.?
No, el libro de Apocalipsis no incluye profecías detalladas sobre la destrucción de Jerusalén. Esas profecías se encuentran principalmente en los Evangelios (Mateo 24, Marcos 13, Lucas 17:20-37 y Lucas 21). La ausencia de estas profecías en Apocalipsis es, de hecho, uno de los argumentos para datar el libro después del año 70 d.C.
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