02/10/2022
La aparición del Libro de Mormón es un acontecimiento que ha fascinado y desafiado a creyentes y escépticos por igual durante casi dos siglos. En el corazón de esta historia se encuentra la figura de Joseph Smith, un joven campesino de Nueva York, con una educación formal muy limitada, quien afirmó haber traducido un antiguo registro de planchas de oro por el poder de Dios. Lejos de ser una labor académica o lingüística convencional, la traducción del Libro de Mormón se presenta como un testimonio de intervención divina, un milagro que sentó las bases de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

Para comprender la magnitud de este evento, es esencial reconocer el contexto. Joseph Smith no era un erudito. Su habilidad para leer y escribir era rudimentaria, y su conocimiento de idiomas antiguos era inexistente. Sin embargo, afirmó haber sido elegido para traer a la luz un libro que, según él, contenía la plenitud del evangelio de Jesucristo y un registro de las antiguas civilizaciones de las Américas. Este contraste entre la capacidad humana del traductor y la complejidad del texto resultante subraya la afirmación de que la traducción fue, de hecho, una obra divinamente asistida.
- ¿Qué es el Libro de Mormón y cuál es su origen?
- Joseph Smith: Un Traductor Poco Convencional
- El Proceso de Traducción: Un Dictado Divino
- La Naturaleza Milagrosa de la Traducción
- Tabla Comparativa: Métodos de Traducción
- Preguntas Frecuentes sobre la Traducción del Libro de Mormón
- ¿Cuánto tiempo tomó la traducción efectiva del Libro de Mormón?
- ¿Joseph Smith realmente miraba las planchas de oro mientras traducía?
- ¿Qué pasó con las planchas de oro después de la traducción?
- ¿Por qué se perdió la primera parte de la traducción (las 116 páginas)?
- ¿Qué evidencia existe de que la traducción fue divina y no fabricada?
- ¿Se utilizaron los Urim y Tumim y la piedra vidente indistintamente?
- El Legado de una Traducción Milagrosa
¿Qué es el Libro de Mormón y cuál es su origen?
Antes de adentrarnos en el proceso de traducción, es fundamental entender qué es el Libro de Mormón. Los Santos de los Últimos Días creen que es un volumen de escritura sagrada comparable a la Biblia. Contiene los anales de los antiguos habitantes de las Américas y da testimonio de Jesucristo como el Redentor del mundo. Según el relato de Joseph Smith, el libro fue escrito en planchas de oro por profetas antiguos, quienes lo compilaron y abreviaron, siendo el último de ellos un profeta-historiador llamado Mormón, de quien el libro toma su nombre. Tras su muerte, su hijo Moroni escondió las planchas alrededor del año 421 d.C.
Catorce siglos después, en 1823, Joseph Smith afirmó que Moroni se le apareció como un ángel y le reveló la ubicación de estas planchas, las cuales estaban enterradas en una colina cerca de su casa en Palmyra, Nueva York. Cuatro años después, en 1827, Moroni le permitió finalmente obtener las planchas con el propósito de traducirlas. Estas planchas, descritas como de apariencia de oro, estaban cubiertas con caracteres desconocidos, que Joseph Smith identificó como "egipcio reformado". Junto con las planchas, Joseph también encontró dos piedras engarzadas en un pectoral, que los nefitas (un pueblo antiguo del Libro de Mormón) llamaron "intérpretes" o "Urim y Tumim", y también una piedra vidente que él ya poseía.
Joseph Smith: Un Traductor Poco Convencional
La historia de Joseph Smith como traductor es única. A diferencia de los traductores académicos que dedican años al estudio de idiomas y culturas antiguas, Joseph no tenía ninguna de estas cualificaciones. Su educación se limitaba a lo básico de la lectura, escritura y aritmética, común en la vida rural de principios del siglo XIX. Esta falta de preparación académica es precisamente lo que sus seguidores citan como prueba de la naturaleza milagrosa de la traducción. ¿Cómo podría un joven de 21 años, sin conocimiento de lenguas muertas, producir un texto de más de 500 páginas, intrincado en su narrativa, coherente en su teología y complejo en su estructura?
La respuesta, según Joseph Smith y los testigos de la traducción, reside en la intervención divina. Él no tradujo el libro utilizando el conocimiento lingüístico o la erudición. En cambio, afirmó haberlo hecho "por el don y el poder de Dios". Las herramientas que utilizó, los intérpretes (Urim y Tumim) y una piedra vidente, no eran instrumentos de investigación académica, sino medios a través de los cuales la revelación divina se manifestaba.
El Proceso de Traducción: Un Dictado Divino
El proceso de traducción del Libro de Mormón fue extraordinario y difiere radicalmente de cualquier método de traducción moderno. Según los relatos de los testigos presenciales, Joseph no estudiaba las planchas ni las copiaba. En la mayoría de las ocasiones, las planchas no estaban a la vista mientras dictaba. En su lugar, Joseph utilizaba los intérpretes o la piedra vidente, a menudo colocándolos en un sombrero para bloquear la luz externa. Al mirar la piedra, las palabras en inglés aparecían ante sus ojos.
Joseph luego dictaba estas palabras a un escriba, quien las escribía. El proceso era fluido y rápido, con poca o ninguna interrupción por parte de Joseph para corregir o revisar el texto. Los escribas, que incluían a su esposa Emma Smith, Martin Harris y, más prominentemente, Oliver Cowdery, testificaron sobre la singularidad de este método. Emma Smith, por ejemplo, recordó que Joseph "no podía escribir ni dictar una carta coherente, y mucho menos un libro como el Libro de Mormón". La velocidad y la continuidad del dictado asombraron a quienes lo presenciaron, a menudo logrando traducir entre 8 y 10 páginas impresas por día.
Los Scribes y sus Testimonios
La labor de los escribas fue fundamental para el proceso. Eran ellos quienes registraban fielmente cada palabra que Joseph dictaba. Su testimonio es crucial porque no solo presenciaron la traducción, sino que también interactuaron directamente con el manuscrito en su forma original.
- Martin Harris: Uno de los primeros y más importantes escribas, Harris fue un próspero agricultor que hipotecó su granja para financiar la publicación del libro. Su participación estuvo marcada por el trágico incidente de las 116 páginas perdidas.
- Emma Hale Smith: Esposa de Joseph, sirvió como escriba ocasional. Su testimonio es valioso porque conocía íntimamente la falta de educación de su esposo y observó de primera mano su incapacidad para producir un texto tan complejo por sí mismo. Ella afirmó que Joseph no tenía ningún manuscrito del cual leer y que, si se detenía por alguna interrupción, podía reanudar la dictación sin necesidad de volver a leer el texto anterior.
- Oliver Cowdery: Es el escriba más conocido y el que transcribió la mayor parte del Libro de Mormón. Cowdery llegó a Harmony, Pensilvania, en abril de 1829, y la mayor parte del manuscrito se completó en un período de aproximadamente dos meses y medio de dictado intensivo. Su testimonio es el más extenso y detallado sobre el proceso de traducción, confirmando el uso de la piedra vidente y el dictado de las palabras que aparecían.
El Incidente de las 116 Páginas Perdidas
Un momento crítico en la historia de la traducción fue la pérdida de las 116 páginas del manuscrito original. Martin Harris, ansioso por mostrar el progreso de la traducción a su familia, pidió permiso a Joseph para llevarse las primeras 116 páginas traducidas. A pesar de las advertencias divinas, Joseph cedió a las insistentes súplicas de Harris. El manuscrito se perdió y nunca se recuperó. Este evento fue una severa reprimenda divina para Joseph, quien perdió temporalmente la capacidad de traducir.
Cuando la traducción se reanudó, Joseph recibió un mandamiento de Dios de no retraducir las porciones perdidas, sino de traducir una parte diferente de las planchas (conocida como las planchas menores de Nefi), que cubrían el mismo período de tiempo pero desde una perspectiva diferente. Esta directriz divina sirvió como una protección contra cualquier intento de los ladrones del manuscrito de desacreditar la obra, ya que la retraducción de las mismas palabras habría permitido una fácil comparación y manipulación. Este episodio no solo demostró la vulnerabilidad humana de Joseph, sino también la presciencia y el control divino sobre el proceso.
La Naturaleza Milagrosa de la Traducción
La afirmación central sobre la traducción del Libro de Mormón es que fue un milagro. Varios factores apoyan esta perspectiva:
- Velocidad y Consistencia: El proceso fue asombrosamente rápido, sin necesidad de investigación o referencias externas, y el texto resultante es internamente consistente a pesar de su longitud y complejidad.
- Falta de Educación de Joseph Smith: La disparidad entre la capacidad intelectual y educativa de Joseph y el producto final es un argumento convincente para muchos de que una fuerza superior estuvo involucrada.
- Testimonios de los Scribes: Aquellos que presenciaron el proceso, incluidos los escépticos iniciales, afirmaron que Joseph no usaba libros ni notas y que el dictado era fluido y sin interrupciones para consultar o corregir.
- Contenido Teológico y Narrativo: El Libro de Mormón presenta una teología compleja y una narrativa histórica elaborada que, según sus defensores, no podría haber sido fabricada por un joven de la época.
La traducción no fue un ejercicio de erudición, sino de revelación. Los instrumentos (Urim y Tumim, piedra vidente) no eran herramientas de estudio, sino conductos a través de los cuales Dios comunicaba las palabras. Este es un punto clave que distingue la traducción del Libro de Mormón de cualquier otra traducción literaria o académica.
Tabla Comparativa: Métodos de Traducción
| Aspecto | Traducción Académica/Convencional | Traducción del Libro de Mormón (Joseph Smith) |
|---|---|---|
| Habilidad del Traductor | Amplia educación lingüística, conocimiento cultural, años de estudio. | Poca o ninguna educación formal, sin conocimiento de idiomas antiguos. |
| Herramientas Usadas | Diccionarios, gramáticas, textos de referencia, bases de datos lingüísticas. | Urim y Tumim (intérpretes), piedra vidente. |
| Proceso | Análisis meticuloso del texto fuente, investigación, múltiples borradores, revisión. | Dictado directo de palabras que aparecían en una piedra/intérpretes, sin revisión aparente del texto fuente. |
| Velocidad | Generalmente lenta, requiere considerable tiempo y esfuerzo. | Extremadamente rápida (varias páginas impresas por día). |
| Fuente del Texto | Manuscritos originales, copias antiguas, inscripciones. | Planchas de oro (no directamente vistas durante la mayor parte del proceso de dictado). |
| Validación | Revisión por pares, comparación con otros textos conocidos, análisis lingüístico. | Testimonios de testigos presenciales, consistencia interna, fe. |
| Naturaleza | Esfuerzo intelectual y académico. | Considerado un "don y poder de Dios", un milagro. |
Preguntas Frecuentes sobre la Traducción del Libro de Mormón
¿Cuánto tiempo tomó la traducción efectiva del Libro de Mormón?
La mayor parte de la traducción, aproximadamente el 80% del texto actual, se completó en un período de menos de 65 días hábiles, entre principios de abril y finales de junio de 1829. Este lapso de tiempo extraordinariamente corto para un texto de esta longitud y complejidad es otro factor que suscita la creencia en su origen milagroso.
¿Joseph Smith realmente miraba las planchas de oro mientras traducía?
No, la mayoría de los relatos de testigos presenciales indican que Joseph Smith no miraba las planchas de oro mientras dictaba. A menudo, las planchas estaban cubiertas con un paño o guardadas en una caja o incluso en otra habitación. En su lugar, Joseph utilizaba la piedra vidente o los intérpretes (Urim y Tumim) colocándolos en un sombrero para oscurecer la luz, y las palabras aparecían en la superficie de la piedra.
¿Qué pasó con las planchas de oro después de la traducción?
Según Joseph Smith, después de que se completó la traducción y se mostró a los testigos designados, las planchas fueron devueltas al ángel Moroni. Por lo tanto, no están disponibles para examen público hoy en día. Esta ausencia física de las planchas originales es un punto de fe para los creyentes, quienes confían en el testimonio de Joseph Smith y los Tres y Ocho Testigos que afirmaron haberlas visto.
¿Por qué se perdió la primera parte de la traducción (las 116 páginas)?
Martin Harris, uno de los primeros escribas y un financiador clave, le rogó a Joseph Smith que le permitiera llevarse las primeras 116 páginas del manuscrito traducido para mostrárselas a su esposa y otros. Después de mucha insistencia y habiendo recibido permiso divino condicional que luego fue revocado, Joseph finalmente cedió. Las páginas fueron robadas o extraviadas mientras estaban en posesión de Martin Harris. Este incidente fue una lección severa para Joseph sobre la obediencia a los mandamientos de Dios, y resultó en la pérdida temporal de su capacidad de traducir y una reprimenda divina.
¿Qué evidencia existe de que la traducción fue divina y no fabricada?
La evidencia principal es el testimonio consistente de Joseph Smith y los que presenciaron el proceso, quienes afirmaron que él no tenía los medios humanos para producir tal obra. La velocidad del dictado, la complejidad y coherencia del texto a pesar de la falta de un manuscrito de referencia, y la falta de educación formal de Joseph son citados como pruebas. Además, la aparición de los Tres y Ocho Testigos, quienes afirmaron haber visto las planchas y, en el caso de los Tres, haber escuchado la voz de Dios testificar de la veracidad del libro, añade otra capa de testimonio.
¿Se utilizaron los Urim y Tumim y la piedra vidente indistintamente?
Sí, los relatos históricos sugieren que Joseph Smith utilizó tanto los intérpretes (Urim y Tumim) que encontró con las planchas, como una piedra vidente personal que ya poseía. Con el tiempo, la mayoría de los relatos de los testigos se refieren a él utilizando la piedra vidente en un sombrero, pero se entiende que ambos instrumentos funcionaban bajo el mismo principio de asistencia divina para la revelación.
El Legado de una Traducción Milagrosa
La traducción del Libro de Mormón es mucho más que un evento histórico para La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días; es un pilar fundamental de su fe. Representa la creencia en la revelación continua, la capacidad de Dios para hablar a la humanidad en nuestros días y el poder divino que puede obrar a través de instrumentos humildes. La historia de Joseph Smith, el joven sin estudios, que por el "don y el poder de Dios" trajo a la luz un volumen de escritura sagrada, sigue siendo un testimonio de la mano de Dios en los asuntos humanos.
El Libro de Mormón, con su mensaje de Jesucristo y sus enseñanzas sobre la vida eterna, ha impactado la vida de millones de personas en todo el mundo. Su existencia es un recordatorio constante de que lo divino a menudo opera de maneras que desafían la lógica y las expectativas humanas. La traducción de este libro no fue un acto de erudición, sino de fe, un milagro que continúa invitando a todos a considerar su origen y su mensaje transformador.
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