El Carnero: La Crónica Viva de la Colombia Colonial

20/01/2023

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En el vasto universo de la literatura latinoamericana, pocas obras resuenan con la profundidad histórica y la singularidad narrativa de “El Carnero”. Escrita por el criollo Juan Rodríguez Freyle en el lejano año de 1638, esta monumental crónica no es solo un relato del descubrimiento y la conquista del Nuevo Reino de Granada –la actual Colombia– y la fundación de Santa Fe de Bogotá, sino un vívido fresco de la vida, las costumbres y las intrigas que moldearon una sociedad en plena formación. Considerada una obra adelantada a su tiempo, fusiona el rigor histórico con una narrativa que, sin saberlo, ya coqueteaba con lo que siglos después se conocería como realismo mágico, ofreciendo una ventana única a las raíces de una nación.

¿Quién es el autor del carnero?
Sobre la biografía de Juan Rodriguez Freyle, autor de El Carnero, se conoce a detalle muy poco. Nacido en el seno de una familia pudiente, el 25 de abril de 1566, en lo que para entonces se conocía como el Virreinato de la Nueva Granada en la actualidad República de Colombia, ciudad de Santa Fe de Bogotá.

El Carnero es mucho más que un libro de historia; es un compendio de anécdotas, chismes de la corte, relatos de pasiones desbordadas y crímenes ocultos, todo ello enmarcado en el turbulento proceso de colonización. Su autor, un hombre que vivió en carne propia los últimos ecos de la conquista y el establecimiento de la colonia, nos legó un testimonio invaluable. Acompáñanos en este recorrido para desentrañar los misterios, los personajes y el inmenso valor de una obra que sigue siendo fundamental para comprender el pasado y el presente de Colombia.

Índice de Contenido

Juan Rodríguez Freyle: El Cronista Olvidado

La figura de Juan Rodríguez Freyle, el ingenioso autor de “El Carnero”, permanece en gran medida envuelta en el misterio, con escasos detalles biográficos confirmados. Nació en Santa Fe de Bogotá, entonces parte del Virreinato de la Nueva Granada, el 25 de abril de 1566, en el seno de una familia de cierto abolengo. Su padre, Juan Freyle, fue soldado de Pedro de Ursúa, y su madre, Catalina Rodríguez. Esta conexión familiar con los protagonistas de la conquista le proporcionó un acceso privilegiado a relatos y documentos que nutrirían su obra.

Su educación fue en un inicio privada, bajo la tutela de maestros como García Zorro y Segovia. Se sabe que cursó dos años en el Seminario San Luis, de donde fue expulsado por una irreverencia que le costaría la posibilidad de ordenarse sacerdote: apodar al arzobispo Zapata como “Fray Sabata”. Este incidente no solo marcó su destino clerical, sino que quizás forjó su espíritu crítico y su inclinación por la sátira que se reflejaría en su escritura.

Tras su expulsión, la vida de Freyle tomó un giro inesperado. Se trasladó a España como parte de la comitiva de su protector, Alonso Pérez de Salazar, quien viajaba a la península en calidad de prisionero. Durante seis años, Freyle sirvió como secretario del oidor, una experiencia que sin duda amplió su visión del mundo y de las intrigas del poder. La muerte de Salazar lo sumió en serios problemas económicos, forzándolo a regresar a su tierra natal en 1591.

De vuelta en el Nuevo Reino de Granada, Rodríguez Freyle se alistó como soldado, participando activamente en la pacificación de los indígenas. Formó parte de expediciones contra tribus tan belicosas como los timanaes y los pijaos, bajo el mando del presidente Juan de Borja. Estas vivencias directas con la violencia y la resistencia indígena le ofrecieron una perspectiva única sobre la dureza de la conquista. Después de un tiempo en Cartagena y viajes por el Magdalena, regresó a Santafé para dedicarse a la agricultura. En 1601, se casó con Francisca Rodríguez y, según algunas fuentes, trabajó como funcionario en la oficina recaudadora de impuestos, lo que le permitió conocer de cerca la administración colonial.

Ya en sus años maduros, y a pesar de las penurias económicas que lo acosaban —incluso fue despojado injustamente de sus bienes a causa de deudas—, Freyle se dedicó a la escritura. Su obra cumbre, con el extenso título de “La Conquista y el descubrimiento del Nuevo Reino de Granada de las Indias Occidentales del Mar Océano, y la Fundación de la ciudad de Santa fé de Bogotá, primera ciudad de este reino donde se fundó la Real Audiencia y Cancillería, siendo la cabeza se hizo su arzobispado”, es conocida hoy simplemente como “El Carnero”. Aunque su fecha de nacimiento contradice su participación directa en los primeros eventos de la conquista, su obra se nutre de testimonios de primera mano, documentos y una imaginación prodigiosa que le permitieron recrear con asombroso detalle el pasado. Los últimos años de su vida transcurrieron en la ruina, falleciendo en Bogotá alrededor de 1642.

El Argumento: Un Retrato Detallado de la Colonia

“El Carnero” se erige como la obra más importante de su género para la Colombia colonial. Dividida en veintiún capítulos, esta crónica histórica y costumbrista es una fuente invaluable para entender la conquista, el descubrimiento y el primer siglo de vida de Santa Fe de Bogotá y el Nuevo Reino de Granada. La obra narra de forma detallada cómo Santa Fe se convirtió en la primera ciudad del reino en albergar una Real Audiencia y una Cancillería, lo que la elevó a la categoría de arzobispado y centro de poder.

Los Orígenes y Primeros Conflictos (Capítulos I-V)

Los primeros cinco capítulos de “El Carnero” nos sumergen en el mundo precolombino y los albores de la conquista. Freyle describe el origen de los primeros conquistadores españoles y el mandato real que los impulsó, así como el establecimiento de los gobernantes en Santa Marta. Con una meticulosidad digna de un historiador, pero con la pluma de un narrador, el autor explora la personalidad de los caciques de Guatavita y Bogotá, dilucidando quién de ellos ostentaba el verdadero poder monárquico del Reino, y también la influencia del cacique de Tunja y su partido. Se adentra en las motivaciones detrás del nombramiento de estos líderes indígenas y, crucialmente, relata el engaño que dio origen a la leyenda de El Dorado, una quimera que atrajo a innumerables aventureros.

¿Quién es el autor del carnero?
Sobre la biografía de Juan Rodriguez Freyle, autor de El Carnero, se conoce a detalle muy poco. Nacido en el seno de una familia pudiente, el 25 de abril de 1566, en lo que para entonces se conocía como el Virreinato de la Nueva Granada en la actualidad República de Colombia, ciudad de Santa Fe de Bogotá.

La obra detalla la guerra entre Guatavita y Bogotá antes de la llegada de los europeos, y cómo la irrupción de estos últimos trastocó el equilibrio de poder. Freyle narra la retirada de Guatavita, su unión con otras gentes y la ayuda que solicitó a Ramiriquí de Tunja, describiendo las continuas guerras hasta su desenlace. Un aspecto fundamental de estos capítulos es la descripción de los ritos, costumbres y ceremonias de los pueblos indígenas, explicando el significado de “correr la tierra” y la vastedad de su territorio. También se abordan los centros de devoción y santuarios, incluyendo un curioso episodio sobre un clérigo que logra engañar al demonio (o a su “mohán”) para apropiarse de un santuario que escondía un gran tesoro ofrecido.

La Consolidación del Poder Español (Capítulos VI-X)

A partir del capítulo sexto, la crónica se centra en la consolidación del dominio español. Se describe el enfrentamiento entre los campos españoles y el de Bogotá en los llanos de Nemocón, y sus consecuencias. La muerte del cacique de Bogotá y el origen del término “moscas” para referirse a los indígenas son elementos destacados. La llegada de figuras clave como Nicolás de Frederman y Don Sebastián de Benalcázar, junto con la mención de los capitanes y soldados que participaron en la conquista, ubican al lector en el contexto de la expansión europea.

Freyle relata cómo Guatavita logró esconder sus tesoros, una prueba de su poderío entre los naturales. El sucesor de Bogotá, con el apoyo español, se venga de los panches por la gente llevada de la sabana durante la guerra. Un suceso de gran importancia es el embarque hacia Castilla de los tres generales de la conquista y lo que les acontece, seguido por la llegada del licenciado Jerónimo Lebrón como gobernador del Reino y de Santa Marta. La crónica prosigue con la llegada de otros gobernadores como Don Alonso Luis de Lugo y Miguel Diez de Armendáriz, el primer visitador y juez de residencia, culminando en la fundación de la Real Audiencia. Los capítulos también narran la llegada del Obispo Don Fray Juan de los Barrios, primer arzobispo del reino, y su legado hasta su muerte, así como la llegada del Doctor Andrés Díaz Venero de Leiva, el primer presidente de la Real Audiencia, y los sucesos durante su gobierno y su posterior regreso a España. La llegada de Don Fray Luis Zapata de Cárdenas (segundo arzobispo) y del licenciado Francisco Briceño (segundo presidente) hasta su fallecimiento, completan este periodo.

Intrigas y Gobiernos Coloniales (Capítulos XI-XVI)

Esta sección se adentra en las intrigas y complejidades de los gobiernos coloniales sucesivos. La llegada del doctor Don Lope de Armendáriz, el tercer presidente del Reino, y los eventos durante su mandato son minuciosamente descritos, incluyendo la figura del visitador Juan Bautista de Monzón y la muerte de Juan Rodríguez de los Puertos. Freyle no evade los episodios oscuros, como lo sucedido al doctor Andrés Cortés de Mesa, oidor de la Real Audiencia, y su muerte, así como la suspensión y fallecimiento del presidente Lope de Armendáriz. Las disputas entre figuras como Don Diego de Torres y Juan Roldan también son parte de esta narrativa.

La obra detalla la prisión del visitador Juan Bautista de Monzón, la trágica muerte de don Fernando de Monzón y su hijo, y los grandes peligros que acechaban en aquellos tiempos. La llegada de nuevos funcionarios como el licenciado Alonso Pérez de Salazar, el licenciado Gaspar de Peralta, el doctor Don Francisco Guillén Chaparro y el licenciado Juan Prieto de Orellana (el segundo visitador) son hitos en la crónica, describiendo los acontecimientos ocurridos durante sus periodos. Se narra lo que sucede en el gobierno del doctor Francisco Guillén Chaparro, el destino de Salazar y Peralta, y del visitador Orellana en Castilla. Finalmente, se relata la llegada del doctor Antonio González, del Consejo Real de las Indias, como presidente, y la muerte del arzobispo don Fray Luis Zapata de Cárdenas, junto con los que fueron nombrados para sucederle pero no llegaron.

Los Últimos Años de la Crónica (Capítulos XVII-XXI)

Los capítulos finales de “El Carnero” cierran el ciclo de la crónica, abarcando los últimos gobiernos y figuras eclesiásticas importantes del primer siglo colonial. Se describe el gobierno del doctor Antonio González, la llegada del arzobispo don Bartolomé Lobo Guerrero y su posterior promoción al Pirú. La narrativa continúa con el gobierno del presidente don Francisco de Sandi y la llegada del licenciado Salierna de Mariaca, y su muerte. Finalmente, Freyle detalla la llegada de Juan de Borja, del hábito de Santiago, y de los arzobispos Don Pedro Ordóñez y Flórez (hasta su muerte) y Don Fernando Arias Duarte, concluyendo así su vasto recorrido por la historia temprana del Nuevo Reino de Granada.

Personajes que Cobran Vida

Aunque “El Carnero” es una crónica histórica, la pluma de Rodríguez Freyle da vida a una galería de personajes que trascienden el mero registro, convirtiéndose en arquetipos de la sociedad colonial. Más allá de los conquistadores y gobernantes, la obra se detiene en las vidas de individuos que, con sus pasiones, vicios y virtudes, reflejan la complejidad humana de la época.

  • Ignes de Hinojosa: La Protagonista Inesperada. Aunque no es una figura de la alta política, Ignes de Hinojosa es el personaje principal de las tramas de intriga social. Descrita como una mujer de gran belleza y «glamour», Ignes aparenta ingenuidad e inocencia frente a las infidelidades de su esposo. Sin embargo, su verdadera naturaleza se revela como la de una mujer infiel y, sorprendentemente, una asesina compulsiva cuando se trata de proteger su reputación. Su historia es un torbellino de amoríos prohibidos y crímenes, que la convierten en una figura fascinante y moralmente ambigua.
  • Pedro Ávila: El Mujeriego y Aventurero. Esposo de Ignes de Hinojosa, Pedro Ávila encarna al típico hombre mujeriego e infiel, incapaz de encontrar satisfacción en una sola mujer. Su ilimitada adicción al juego y su espíritu aventurero lo arrastran a situaciones peligrosas, convirtiéndose finalmente en víctima de la compleja personalidad de su esposa.
  • Don Fernando Bravo de Rivera: El Amante Intelectual. Enamorado perdidamente de Ignes de Hinojosa, Don Fernando se convierte en el actor intelectual del asesinato de Jorge Soto, proponiendo a su amante deshacerse del obstáculo. Su comportamiento de «doble cara» le permite ganarse la confianza de su víctima, aunque su traición lo lleva a pasar gran parte de la trama encarcelado, acusado injustamente.
  • Jorge Soto: La Inocencia Traicionada. Maestro de música, Jorge Soto es un hombre joven, vigoroso, amoroso y, lamentablemente, muy manipulable. Su confianza y su amor ciego por Doña Ignes de Hinojosa lo llevan a la muerte, siendo víctima de una traición brutal, un símbolo de la vulnerabilidad en un mundo de intrigas.
  • Hernán Bravo: La Conciencia Atormentada. Hermano de Don Fernando, Hernán Bravo es un hombre influenciable pero con un atisbo de conciencia. Aunque complaciente con su hermano, es consciente de las graves consecuencias de sus actos y, en el último momento, intenta salvar a Fernando de su destino, mostrando un arrepentimiento genuino.
  • El Escribano Vaca y Juan de Villalobos: La Justicia en Entredicho. El Escribano Vaca, cuñado de Don Fernando, y Juan de Villalobos, el corregidor encargado de aplicar justicia, representan los engranajes de un sistema legal a menudo permeable a las influencias y los intereses personales.
  • Oidor Mesa: La Ambición Desmedida. Este personaje personifica la avaricia y la falta de escrúpulos, dispuesto a todo para satisfacer sus deseos, un reflejo de la corrupción presente en la administración colonial.

Características: Un Espejo de la Sociedad Colonial

“El Carnero” no solo es una crónica histórica; es una obra rica en características que la hacen única y trascendente. Juan Rodríguez Freyle, con su estilo anecdótico, nos sumerge en las diversas situaciones de la época colonial en Colombia, mostrando tanto los grandes eventos como los pequeños dramas cotidianos.

Una de las características más notables es la descripción cruda del descubrimiento y la conquista del Nuevo Reino de Granada. Freyle no elude la dura realidad de la esclavitud y el sometimiento injusto al que fueron expuestos los indígenas por parte de los europeos. Aunque los nativos resistieron con bravura, el poderío español prevaleció, dejando una dolorosa herencia de guerras, racismo y esclavitud que, como bien señala el autor, sentaron las bases de la Colombia de hoy. La reflexión sobre el hecho de que muchos de los colonizadores eran convictos sacados de las cárceles europeas para poblar estas nuevas tierras añade una capa de complejidad a la moralidad de la sociedad colonial.

¿Cuál es el signo primordial de el carnero?
15. Para Enrique Pupo-Walker «el signo primordial de El carnero reside concreta mente en la intertextualidad creativa y en su sentido paródico» ( «La reconstrucción ima ginativa del pasado en El Carnero de Rodríguez Freyle», Nueva Revista de Filología Hispánica, t. XXVII, 2, 1978, p. 358).

A diferencia de muchos de sus contemporáneos, Rodríguez Freyle demuestra una habilidad excepcional para plasmar el carácter y la psicología de sus personajes. Estos individuos se desenvuelven en un entramado de avaricia, infidelidades, deshonestidad y supersticiones, elementos que, según el autor, describen la verdadera esencia de la sociedad de la época. La obra está plagada de casos que, aunque puedan parecer simples chismes, siempre conducen a finales moralizantes, donde los “pecadores” reciben su merecido, revelando una sociedad con una moralidad dividida: en público, se acatan las normas, pero en la intimidad, se transgreden sin reparos.

Un ejemplo paradigmático es la historia de Doña Inés de Hinojosa. Casada con Pedro de Ávila, mantiene relaciones extramatrimoniales con otros hombres, como el maestro de música Jorge Soto y el inescrupuloso Don Pedro Bravo de Rivera. Esta trama desata una serie de asesinatos motivados por el deseo de ocupar el lugar principal en la cama de Doña Inés. Engaños, encuentros amorosos clandestinos, muertes y relaciones riesgosas desmantelan la aparente tranquilidad de un poblado urbano, evidenciando cómo los personajes traspasan las virtudes sociales y católicas de respeto y buen vivir.

Enrique Pupo-Walker, un reconocido estudioso de la literatura colonial, ha señalado que el signo primordial de “El Carnero” reside concretamente en su “intertextualidad creativa y en su sentido paródico”. Esto significa que Freyle no solo documenta la historia, sino que la reinterpreta, la ironiza y la relaciona con otras narrativas y discursos de su tiempo, creando una obra que, aunque histórica, posee una profunda dimensión literaria y crítica. El Carnero es, en esencia, un tapiz complejo donde la realidad y la ficción se entrelazan de forma magistral.

Preguntas Frecuentes sobre El Carnero

¿Quién es el autor de El Carnero?

El autor de “El Carnero” es Juan Rodríguez Freyle, un escritor criollo nacido en Santa Fe de Bogotá, en el Virreinato de la Nueva Granada (actual Colombia), el 25 de abril de 1566. Su vida estuvo marcada por experiencias diversas, desde estudios eclesiásticos truncados hasta su participación como soldado en la pacificación indígena, lo que le brindó una perspectiva única para su obra.

¿Qué tipo de obra es El Carnero?

“El Carnero” es considerada principalmente una crónica histórica y costumbrista. Sin embargo, su narrativa va más allá del mero registro de hechos, incorporando elementos de anécdotas, chismes, intrigas y descripciones de personajes que le otorgan un carácter literario singular. Es reconocida por su estilo que, aunque escrito en el siglo XVII, se asemeja al realismo mágico, un término que surgiría siglos después.

¿De qué trata El Carnero?

La obra relata el descubrimiento y la conquista del Nuevo Reino de Granada (hoy Colombia), la fundación de Santa Fe de Bogotá y los acontecimientos más relevantes del primer siglo de vida de la ciudad colonial. Aborda desde las guerras entre caciques indígenas y la leyenda de El Dorado hasta el establecimiento de la Real Audiencia, la sucesión de gobernadores y arzobispos, y las intrigas sociales y crímenes que marcaron la vida cotidiana de la época.

¿Cuál es la importancia de El Carnero?

“El Carnero” es de vital importancia por varias razones: es una de las fuentes históricas más ricas y detalladas sobre la conquista y la colonia en Colombia; ofrece una visión profunda de las costumbres, la cultura indígena y la sociedad colonial; y posee un valor literario innegable por su estilo narrativo y su capacidad para entrelazar la historia con el relato de vidas individuales, adelantándose a géneros literarios posteriores. Es una obra fundamental para comprender las raíces culturales e históricas de Colombia.

¿Qué significa el “signo primordial” de El Carnero según Enrique Pupo-Walker?

Según Enrique Pupo-Walker, el “signo primordial” de “El Carnero” reside en su “intertextualidad creativa y en su sentido paródico”. Esto implica que la obra de Freyle no solo registra la historia, sino que dialoga con otros textos y discursos de su tiempo, reinterpreta los hechos con ironía y humor, y crea una narrativa compleja que va más allá de la simple crónica, dotándola de una profunda dimensión literaria y crítica.

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