15/01/2022
Hace 70 años, el periodismo alcanzó una de sus cumbres con la publicación de un reportaje que, a pesar de su sencillez en el título, 'Hiroshima', desató un impacto masivo en una generación de la posguerra. Escrito por John Hersey para la revista The New Yorker, este artículo de 30.000 palabras no solo reveló el absoluto horror de las armas nucleares, sino que también provocó una reacción sin precedentes, incluyendo una distribución gratuita por parte del Club del Libro del Mes de EE.UU. Su relevancia fue tal que se consideró una lectura indispensable para la raza humana en un momento crucial de la historia.

La documentalista británica Caroline Raphael describe la edición original de The New Yorker del 31 de agosto de 1946 como algo engañosamente inocuo. Su portada presentaba un dibujo encantador, fresco y despreocupado de un verano en el parque. La contraportada mostraba a directores técnicos de equipos de béisbol exhortando a comprar cigarrillos. Sin embargo, tras páginas de anuncios elegantes y la agenda de la ciudad, se encontraba una simple declaración editorial que explicaba una decisión radical: la edición completa estaba dedicada a un solo artículo “sobre la casi completa erradicación de una ciudad por la bomba atómica”. Esta elección, según los editores, se tomó por la convicción de que la gente aún no comprendía el increíble y absoluto poder destructivo de esta arma y que todos debían tomarse el tiempo para considerar las terribles implicaciones de su uso. Esta fue la antesala de lo que se convertiría en un fenómeno global.
- El Impacto de un Reportaje Sin Precedentes
- ¿Por Qué el Club del Libro del Mes lo Ofreció Gratuitamente?
- La Génesis de una Obra Maestra Periodística
- Las Voces de Hiroshima: Los Seis Personajes
- Un Reportaje que Desafió la Percepción
- Repercusiones Globales y Censura
- El Legado Imperecedero de 'Hiroshima'
- Preguntas Frecuentes sobre 'Hiroshima' y su Distribución
El Impacto de un Reportaje Sin Precedentes
Aunque hace 70 años nadie hablaba de reportajes “volviéndose virales”, la publicación de 'Hiroshima' de John Hersey en The New Yorker logró precisamente eso. Fue discutido, comentado, leído y escuchado por muchos millones de personas en todo el mundo, a medida que empezaban a comprender lo que había sucedido en realidad, no solamente a la ciudad, sino a los habitantes de Hiroshima ese 6 de agosto de 1945 y en los días posteriores. Los editores de Hersey, Harold Ross y William Shawn, supieron de inmediato que tenían entre manos algo extraordinario y único. La edición se preparó en completo secreto, y nunca antes ni después se le ha dado todo el espacio editorial de la revista a un solo reportaje. Los periodistas que esperaban la publicación de sus propios artículos se preguntaban dónde estaban sus pruebas de imprenta, sin saber la magnitud de lo que se estaba gestando.
Doce horas antes de la publicación, se enviaron copias a todos los principales diarios de EE.UU., una medida inteligente que resultó en editoriales que exhortaban a todos a leer la revista. El tiraje completo de 300.000 ejemplares se agotó rápidamente, y el artículo fue reimpreso en muchos otros periódicos y revistas por todo el mundo, con la excepción de lugares donde había racionamiento de material impreso. Incluso Albert Einstein, reconociendo la trascendencia del texto, intentó comprar 1.000 ejemplares de la revista para enviarlos a sus colegas científicos, pero tuvo que recurrir a copias facsimilares debido a la abrumadora demanda. Este furor inicial fue solo el comienzo de su resonancia.
¿Por Qué el Club del Libro del Mes lo Ofreció Gratuitamente?
Fue en este contexto de impacto sin precedentes que el Club del Libro del Mes de EE.UU. tomó una decisión extraordinaria: envió una edición especial de 'Hiroshima' gratis a todos sus suscriptores. La razón, expresada por su presidente, fue contundente: “encontramos difícil de concebir cualquier otro escrito que pudiera ser más importante en este momento para la raza humana”. Esta declaración subraya la percepción de que el reportaje de Hersey no era solo una pieza periodística, sino un documento vital para la comprensión global de una nueva y aterradora era. La distribución gratuita no fue un gesto comercial, sino un reconocimiento de la urgencia y la necesidad de que la mayor cantidad posible de personas comprendieran las implicaciones de las armas nucleares. El Club del Libro del Mes, al hacerlo, se posicionó como un facilitador de conocimiento crítico en un momento de incertidumbre mundial, demostrando un compromiso con la educación pública más allá de sus fines habituales. Este acto sin precedentes resaltó la convicción de que el contenido de 'Hiroshima' era de vital importancia para la conciencia colectiva.
El valor que se le dio al artículo fue tal que, tan solo dos semanas después de su publicación, una copia de The New Yorker de segunda mano se vendió por 120 veces su precio original, un testimonio del inmenso interés y la urgencia que la gente sentía por acceder a esta información. Este fenómeno de demanda masiva, junto con la decisión del Club del Libro del Mes, solidificó la posición de 'Hiroshima' como una obra periodística de alcance histórico y moral.
La Génesis de una Obra Maestra Periodística
La historia de 'Hiroshima' comenzó en la primavera de 1946, cuando John Hersey, un condecorado corresponsal de guerra y galardonado novelista, recibió el encargo de The New Yorker de viajar a Hiroshima. Inicialmente, Hersey esperaba escribir un artículo sobre el estado de la devastada ciudad, sus edificios y el proceso de reconstrucción, nueve meses después del bombardeo. Sin embargo, durante el viaje, cayó enfermo y recibió una copia del libro 'El Puente de San Luis Rey' de Thorton Wilder. Inspirado por la narrativa de Wilder, que se centraba en las cinco personas que cruzaron el puente cuando se desplomó, Hersey tomó una decisión crucial que marcaría la diferencia: su reportaje se centraría en las personas en lugar de los edificios. Fue esta simple elección la que separaría a 'Hiroshima' del resto de los artículos de la época, dotándolo de una profundidad humana sin igual.
Una vez en Hiroshima, Hersey encontró a los sobrevivientes de la explosión cuyas historias relataría, comenzando por los minutos previos al lanzamiento de la bomba. Años después, describió el horror que sintió y cómo solo pudo quedarse unas pocas semanas. Hersey regresó con todos estos relatos a Nueva York, consciente de que enviarlos desde Japón implicaba un riesgo. Intentos anteriores de sacar fotos, películas o reportajes del país habían sido interceptados por las fuerzas de ocupación de Estados Unidos, siendo el material censurado, incautado o, en ocasiones, simplemente desaparecido. Esta cautela subraya la importancia de la información que Hersey llevaba consigo y el cuidado con el que se manejó su publicación.
John Hersey: Un Perfil
John Hersey (1914-1993) fue una figura clave en el periodismo del siglo XX:
| Aspecto | Detalle |
|---|---|
| Nacimiento | Nacido en China, hijo de misioneros estadounidenses. |
| Educación | Regresó a EE.UU. a los 10 años, estudió en la Universidad de Yale. |
| Carrera temprana | Comenzó a escribir para la revista Time en 1937, reportando desde Europa y Asia durante la guerra. |
| Primer éxito | Su primera novela, 'Una campana para Adano' (1944), sobre una aldea en Sicilia ocupada por fuerzas de EE.UU., ganó el premio Pulitzer. |
| Legado | 'Hiroshima' es considerada una de las mejores piezas del periodismo estadounidense del siglo XX. |
Las Voces de Hiroshima: Los Seis Personajes
El genio de Hersey residió en dar voz a la tragedia a través de las experiencias individuales. En ese panorama catastrófico de pesadillas vivientes, de personas medio muertas, cuerpos quemados y chamuscados, intentos desesperados por cuidar de sobrevivientes destrozados, vientos calientes y una ciudad consumida por incendios, Hersey nos presenta a seis personajes cuyas vidas se entrelazan con el horror de la bomba. Sus historias son el corazón palpitante del reportaje, humanizando la devastación de una manera que los números y las estadísticas nunca podrían lograr. Estos fueron los seis protagonistas:
| Personaje | Descripción | Ubicación/Condición al Momento de la Explosión |
|---|---|---|
| Toshiko Sasaki | Secretaria en una fábrica. | A 1.500 metros del centro de la explosión, con una horrible lesión en la pierna. |
| Reverendo Kiyoshi Tanimoto | Pastor de la Iglesia Metodista Hiroshima. | Padece de síndrome de irradiación aguda. |
| Hatsuyo Nakamura | Viuda de un sastre que murió prestando servicio en Singapur. | Madre de hijos menores de 10 años. |
| Padre Wilhelm Kleinsorge | Sacerdote jesuita alemán. | Siente la presión de ser un extranjero en Japón y sufre de exposición a la radiación. |
| Doctor Masakazu Fujii | Médico temperamentalmente opuesto a Terufumi Sasaki. | Médico. |
| Doctor Terufumi Sasaki | Médico temperamentalmente opuesto a Masakazu Fujii. | Médico. |
Un Reportaje que Desafió la Percepción
Apenas un año después de la guerra, cuando los pueblos de Asia habían sido demonizados desde antes del ataque japonés a Pearl Harbor, y la “amenaza amarilla” había calado profundamente en la psiquis estadounidense, estos seis retratos íntimos tuvieron un impacto inesperado y devastador. Revistas como Time-Life habían publicado artículos para “distinguir a tus amigos de los japos”, y se llegó a informar que el piloto del Enola Gay se sintió como un héroe de ciencia ficción al lanzar la bomba. En este contexto, la narración personal de Hersey fue un acto de periodismo radical que le dio una voz vital a aquellos que apenas un año antes habían sido considerados enemigos mortales. Los lectores que enviaron cartas a The New Yorker, casi todas elogiando el trabajo, escribieron de su vergüenza y horror al saber que personas comunes y corrientes como ellos —secretarias y madres, médicos y sacerdotes— hubieran soportado semejante terror.
John Hersey no fue el primero en informar desde Hiroshima, pero los reportajes y noticieros cinematográficos anteriores habían sido una avalancha de números demasiado grandes para comprender. Habían reportado sobre la destrucción de la ciudad, el hongo nuclear, las sombras de los muertos en los muros y las calles, pero nunca se acercaron a aquellos que sobrevivieron esos días del fin del mundo como lo hizo Hersey. Su trabajo fue la primera publicación que hizo que personas comunes y corrientes, en ciudades distantes y en sus quehaceres cotidianos, enfrentaran la miseria del síndrome de irradiación aguda y comprendieran que se podía sobrevivir a la explosión y todavía morir por sus efectos posteriores. Con su prosa calmada e impávida, Hersey reportó lo que habían presenciado los sobrevivientes, llevando una claridad escalofriante sobre esta nueva arma que continuaba matando mucho después del “mudo destello”.
Repercusiones Globales y Censura
Las repercusiones del artículo de Hersey fueron tan significativas, y el apoyo público de Albert Einstein tan rotundo, que el entonces secretario de Guerra de EE.UU., Henry Stimson, se vio obligado a escribir una réplica en una revista: “La decisión de usar la bomba atómica”, una desafiante justificación para lanzar el arma. Esto demuestra la incomodidad y la necesidad del gobierno de justificar una acción que el reportaje de Hersey había puesto en una luz tan cruda y humana.
Cuando la noticia del extraordinario artículo llegó a Gran Bretaña, su extensión lo hacía inviable para su publicación en una época de racionamiento de papel impreso, y John Hersey no permitía que fuera editado. Así, la BBC siguió el ejemplo de la radio en EE.UU. y, unas seis semanas después, leyó el artículo en su totalidad a lo largo de cuatro noches consecutivas en un nuevo espacio radiofónico. Esto ocurrió a pesar de las reservas de algunos jefes preocupados por el impacto emocional sobre los escuchas. La revista de la BBC, Radio Times, encargó al célebre autor y locutor Alistair Cooke una pieza de fondo, quien, aludiendo a la reputación de The New Yorker por sus ingeniosos dibujos humorísticos, tituló su artículo “El chiste más mortal de nuestra época”. Los índices de audiencia fueron tan altos que la BBC decidió retransmitir la lectura en su estación de programación popular en una sola leída, unas semanas después, para asegurar que más personas la escucharan. Esta transmisión, de dos horas de duración, fue descrita por el crítico del Daily Express, Nicholas Hallam, como la más horripilante que jamás había escuchado, lo que evidencia el poder destructivo de la verdad contada por Hersey.
John Hersey siempre mantuvo una política de dejar que la historia hablara por sí sola. Concedió únicamente tres o cuatro entrevistas durante toda su vida, ninguna para la BBC, a pesar de las invitaciones. Una grabación de la lectura de 'Hiroshima' en 1948 todavía se encuentra en los archivos de la BBC, revelando una prosa rítmica, frecuentemente poética e irónica, contada por claras voces inglesas, incluyendo la de la joven actriz Sheila Sim.
En Japón, la difusión de cualquier reportaje sobre las consecuencias de los bombardeos fue rotundamente prohibida por el general Douglas MacArthur, comandante supremo de las fuerzas de ocupación. Las copias de los libros y la edición pertinente de The New Yorker fueron vetados hasta 1949, cuando el texto fue finalmente traducido al japonés por el reverendo Tanimoto, uno de los seis sobrevivientes retratados en el artículo de Hersey. Este acto de censura y la posterior traducción por uno de sus protagonistas subraya la relevancia política y humana del reportaje.
El Legado Imperecedero de 'Hiroshima'
'Hiroshima' fue publicado en formato de libro en noviembre de 1946 y rápidamente traducido a muchos idiomas, incluyendo una edición en braille. Desde entonces, el libro nunca ha estado fuera de imprenta, lo que demuestra su enduring relevancia y su lugar inquebrantable en la conciencia colectiva. John Hersey nunca se olvidó de sus sobrevivientes. En 1985, para el 40 aniversario de la bomba, regresó a Japón y escribió 'Las Secuelas', una continuación que relata lo que les había sucedido a sus personajes en el transcurso de cuatro décadas. En ese momento, dos de ellos ya habían fallecido, uno, sin duda, por una enfermedad relacionada con la radiación. Este seguimiento añadió una capa más de profundidad y un triste recordatorio de las consecuencias a largo plazo de la guerra nuclear.
Si 'Hiroshima' demuestra algo como texto de periodismo, es el poder eterno de la narración. John Hersey combinó toda su experiencia como corresponsal de guerra con sus habilidades de novelista para crear una obra que trascendió el reportaje para convertirse en un testimonio humano fundamental.
Preguntas Frecuentes sobre 'Hiroshima' y su Distribución
A continuación, respondemos algunas de las preguntas más comunes sobre este hito periodístico y su distribución:
¿Por qué fue tan importante el artículo 'Hiroshima'?
El artículo 'Hiroshima' fue crucial porque humanizó la devastación de la bomba atómica, a través de las historias de seis sobrevivientes. A diferencia de otros reportajes que se enfocaban en cifras y destrucción material, Hersey reveló el horror personal y las implicaciones a largo plazo de las armas nucleares, incluyendo el síndrome de irradiación aguda, que no era ampliamente comprendido. Su prosa calmada y su enfoque en las personas tuvieron un impacto emocional masivo y cambiaron la percepción pública sobre la guerra.
¿Quién fue John Hersey?
John Hersey (1914-1993) fue un periodista y novelista estadounidense, hijo de misioneros nacidos en China. Fue un corresponsal de guerra condecorado y ganador del Premio Pulitzer por su novela 'Una campana para Adano'. Su reportaje 'Hiroshima' es considerado una de las obras cumbres del periodismo del siglo XX.
¿Cómo se distribuyó 'Hiroshima' inicialmente?
'Hiroshima' se publicó originalmente como el único contenido de la edición del 31 de agosto de 1946 de la revista The New Yorker. Se agotó rápidamente (300.000 ejemplares) y fue reimpreso en numerosos periódicos y revistas en todo el mundo. Posteriormente, fue publicado como libro y traducido a múltiples idiomas. La BBC también lo leyó íntegramente en la radio durante varias noches consecutivas.
¿Qué fue el Club del Libro del Mes y por qué regaló 'Hiroshima'?
El Club del Libro del Mes de EE.UU. (Book-of-the-Month Club) era una organización que enviaba selecciones de libros a sus suscriptores. Decidió enviar una edición especial de 'Hiroshima' gratuitamente a todos sus miembros porque lo consideraron el escrito más importante de su tiempo para la raza humana. Fue un acto sin precedentes que reflejó la profunda importancia que se le dio al reportaje para la comprensión de las implicaciones de las armas nucleares en la era de la posguerra.
¿Cuál fue la reacción del público y los gobiernos?
La reacción del público fue de asombro, vergüenza y horror, con millones de personas discutiendo y leyendo el artículo. Generó una comprensión más clara de las armas nucleares. La reacción gubernamental incluyó una justificación por parte del Secretario de Guerra de EE.UU. sobre el uso de la bomba atómica, y una censura inicial en Japón por parte de las fuerzas de ocupación, que prohibieron su difusión hasta 1949.
¿Sigue siendo relevante 'Hiroshima' hoy?
Sí, 'Hiroshima' sigue siendo extremadamente relevante hoy en día. Ha permanecido en imprenta desde su publicación inicial y es estudiado por su valor periodístico, histórico y moral. Su enfoque en las historias personales de los sobrevivientes ofrece una poderosa lección sobre las consecuencias de la guerra y el horror de las armas nucleares, un mensaje que sigue siendo vital en el panorama geopolítico actual.
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