¿Qué aporta el estudio de los protistas amébidos en México?

El Fascinante Mundo de las Amibas en México

12/03/2024

Valoración: 4.07 (3123 votos)

El estudio de los protistas amébidos, a menudo conocidos simplemente como amibas, representa un campo de investigación de vital importancia en México, no solo por su asombrosa diversidad biológica, sino también por sus profundas implicaciones ecológicas y de salud pública. Durante muchos años, la clasificación de estos organismos unicelulares microscópicos se basó en características morfológicas, agrupando aquellos cuyo movimiento dependía de seudópodos. Sin embargo, los avances en la taxonomía moderna han revelado que la forma ameboide ha surgido de manera independiente en diversas ocasiones a lo largo de la evolución de los protistas, lo que los convierte en un grupo polifilético y extraordinariamente diverso. Comprender su presencia, distribución y características en el territorio mexicano es fundamental para desentrañar los complejos ecosistemas que habitan y para abordar desafíos sanitarios específicos.

¿Qué aporta el estudio de los protistas amébidos en México?
Con base en lo anterior el estudio de los protistas amébidos en México resulta prometedor, debido a que podrían aportar elementos para debatir las dos teorías acerca de la distribución de los protozoos en el mundo.

A pesar de su relevancia, las amibas de vida libre en México son un grupo aún ampliamente inexplorado. Una revisión exhaustiva de más de 142 publicaciones, que abarcan desde 1841 hasta 2012, ha logrado registrar 315 especies diferentes, lo cual es una cifra significativa pero probablemente una fracción de la diversidad real existente. Esta investigación pionera sobre el estatus de las amibas en México, liderada por equipos de la UNAM y otras instituciones, subraya la necesidad urgente de intensificar los estudios en este campo para llenar los vacíos de conocimiento que aún persisten.

Índice de Contenido

¿Qué son los Protistas Amébidos? Una Mirada a su Diversidad Taxonómica

Definir a las amibas en la actualidad es una tarea compleja debido a su naturaleza polifilética. Incluyen organismos de supergrupos tan diversos como Amebozoa, Rhizaria, Opisthokonta, Chromalveolata y Excavata, algunos de los cuales aún tienen una ubicación taxonómica incierta. Sin embargo, en términos generales, se les reconoce por sus seudópodos, prolongaciones citoplasmáticas que utilizan para el movimiento y la alimentación. Se distinguen principalmente dos tipos morfológicos:

  • Gimnamebas o amibas desnudas: Carecen de una cubierta protectora rígida, como Amoeba proteus.
  • Amibas testadas (o tecadas): Poseen un caparazón o testa (proteinácea, aglutinada, silícea o calcárea) que encierra su citoplasma, de donde emergen los seudópodos, como Arcella o Difflugia.

Dentro de los supergrupos, cada uno aporta características distintivas:

  • Amebozoa: Presentan generalmente seudópodos no eruptivos llamados lobópodos, que pueden ser ramificados. Aquí se agrupan las gimnamebas y un número importante de las amibas testadas.
  • Rhizaria: Se caracterizan por tener seudópodos muy finos que pueden ser simples, ramificados o anastomosantes, o con un soporte de microtúbulos (axópodos).
  • Opisthokonta: Agrupa una gran diversidad de organismos, incluidos los metazoarios. Las amibas de este grupo están relacionadas filogenéticamente con los "mohos del cieno" y algunos hongos que incluyen en alguna fase de su ciclo de vida una forma amibiana.
  • Chromalveolata: Las amibas de este grupo pueden tener una red ectoplasmática sin paredes (como en Labyrinthula) o axópodos que tienen una estructura microtubular que los soporta (actinófridos).
  • Excavata: En este supergrupo se encuentra un conjunto de amibas que en muchos casos pueden tener una fase flagelada dentro de su ciclo de vida. Predominan los seudópodos eruptivos.

Es crucial destacar que, si bien la mayoría de las amibas son de vida libre, existen formas anfizóicas (que pueden vivir en el ambiente pero también ser parásitas facultativas, como Naegleria fowleri) y parásitas oportunistas (como Acanthamoeba spp.), que tienen un impacto significativo en la salud humana.

La Doble Cara de las Amibas: Importancia Ecológica y Médica

El estudio de las amibas de vida libre en México no es meramente una cuestión de clasificación; es fundamental por su importancia ecológica y médica.

Impacto en la Salud Humana

Del total de especies de amibas conocidas, solo un grupo muy restringido provoca infecciones humanas. Géneros como Naegleria, Acanthamoeba, Balamuthia, Sappinia y Hartmannella son conocidos por causar afecciones graves. La más temida es la meningoencefalitis amibiana primaria (MEAP), ocasionada por Naegleria fowleri, que suele ser mortal en el lapso de 3 a 7 días. Las acantamebas, por su parte, pueden causar encefalitis granulomatosa amibiana crónica (EAG), así como infecciones muy severas en otros órganos como los pulmones, la piel, los ojos (queratitis amibiana) y los oídos. Los casos registrados en todos los continentes evidencian su amplia distribución y se sospecha que muchos de ellos pasan inadvertidos al diagnóstico clínico y de laboratorio.

Además de su potencial patógeno directo sobre humanos, las amibas de vida libre (AVL) son capaces de parasitar a organismos de casi todos los grupos zoológicos y de tener asociaciones endosimbióticas con bacterias patógenas para el ser humano, como Legionella pneumophila. Estas bacterias, resistentes a la depredación amibiana, pueden utilizar a las amibas como un “caballo de Troya” para sobrevivir y proliferar en el ambiente.

Rol Ecológico Fundamental

Desde una perspectiva ecológica, las amibas son actores esenciales en los ecosistemas. Ocupan un lugar crítico en el circuito microbiano de las comunidades naturales acuáticas, alimentándose y asociándose con bacterias, cianobacterias, diatomeas, otros protozoos y hongos. Son protozoos heterótrofos, con la capacidad de alimentarse tanto de forma osmótrofa (consumen materia orgánica disuelta) como holozóica (ingieren bacterias, materia particulada y otros organismos por fagocitosis). De esta forma, controlan a las poblaciones de bacterias; de hecho, son reconocidas como las más importantes depredadoras de bacterias, llegando a consumir casi un 50% de la biomasa bacteriana y de la materia orgánica particulada en suspensión.

Puesto que las AVL son habitantes comunes del suelo, juegan un papel importante dentro del ciclo de los nutrientes, ya que estimulan el incremento en la tasa de transformación bacteriana del fósforo y del nitrógeno a formas aprovechables para las plantas, lo que produce una mayor producción de biomasa vegetal. Esta interacción depredador-presa es un motor fundamental para la productividad de los ecosistemas.

Características y Hábitats: Un Mundo Microscópico por Descubrir

Tamaño y Morfología

El tamaño de las amibas es extraordinariamente variable, aunque su naturaleza unicelular limita la talla que llegan a alcanzar. La mayoría de las especies de gimnamebas en su fase trófica tienen tamaños en el intervalo de 6 a 30 µm y en su fase quística de 6 a 20 µm, aproximadamente. Sin embargo, existen las llamadas amibas "gigantes" como Amoeba proteus y Pelomyxa palustris que pueden llegar a medir hasta cerca de 1 mm de longitud e incluso ser visibles a simple vista. Se ha observado que la presencia de alimento y ciertas condiciones ambientales favorecen un aumento en la talla.

Las amibas tecadas son organismos microscópicos con cubierta (20-200 µm) y forman quistes de resistencia como protección a cambios ambientales adversos, generando una membrana quística en la apertura de la testa (boca o pseudostoma) cuyo diámetro depende de la especie.

Hábitats Ubicuos

Las amibas se encuentran en toda la biosfera y en todo tipo de ambiente, incluyendo los glaciares del Continente Antártico, el suelo, el agua y la atmósfera. Viven principalmente donde hay agua, desde dulce hasta hipersalina, pudiéndoseles encontrar en las interfases: agua-suelo, agua-plantas, agua-aire, agua-animal. Se postula que las amibas llamadas del "suelo" son especies acuáticas que han invadido hábitats terrestres, y no hay diferencias intrínsecas entre las amibas terrestres y las acuáticas.

En diversas investigaciones se les ha encontrado como habitantes de: estanques, ríos, arroyos, lagos (incluidos hipersalinos), piscinas, sistemas de tratamiento de agua residual, cuevas, musgo, rizósfera, corrientes subterráneas, sistemas de ventilación, composta, estuarios, pantanos, e incluso en agua entubada y embotellada. También han sido aisladas de la atmósfera, aunque seguramente en este caso se trató de aislamientos realizados a partir de quistes.

Ciclo de Vida

Existe una amplísima variación en la complejidad de los ciclos de vida de las amibas. Básicamente, en la naturaleza comprende dos estadios de viabilidad biológica: una forma activa que se alimenta y reproduce, llamada "trofozoíto", y una forma inactiva de resistencia, llamada "quiste". Para muchas especies no se conocen los quistes. En el ciclo más sencillo, el trofozoíto se reproduce asexualmente por fisión binaria, dando lugar a dos células hijas. En el caso de algunos vahlkamfidos, como Naegleria, se presenta un estadio "ameboflagelar" temporal en el que el organismo no se alimenta ni se reproduce, solo le sirve para desplazarse a un mejor microambiente. Las amibas en cualquiera de estas fases se pueden revertir de una a otra forma dependiendo de los cambios ambientales a los que estén sometidas.

Un Vistazo Histórico a la Investigación de Amibas en México

La historia del estudio de las amibas en México se remonta al siglo XIX. El primer trabajo sobre diversos microorganismos de nuestro país lo realizó C. G. Ehrenberg en 1841 y 1854, describiendo 25 especies de amibas, varias de ellas nuevas. Pasaron más de 80 años para que se publicara un nuevo trabajo sobre amibas de México. Sokoloff y Sámano (1931) fueron los primeros científicos mexicanos que observaron amibas en muestras de agua de México. Sokoloff realizó la primera descripción de una nueva variedad de Amoeba villosa var. actinocauda en 1933 y estudios hidrobiológicos en 1936. Osorio-Tafall (1943) halló amibas tecadas acuáticas en cuevas de San Luis Potosí.

Posteriormente, se realizaron trabajos importantes pero aislados. Desde 1964 y hasta el año de 2005, el Dr. López-Ochoterena, fundador del Laboratorio de Protozoología de la Facultad de Ciencias de la UNAM, publicó junto con varios colaboradores más de 120 artículos sobre Protozoología, incluyendo algunos sobre amibas. A partir de 1978, el Dr. Fermín Rivera-Agüero, discípulo de López-Ochoterena, inició una importante secuencia de trabajos, casi todos ellos enfocados en las amibas, especialmente en aquellas de vida libre con potencial patógeno. A lo largo de 20 años, el Dr. Rivera conjuntó los aspectos ambientales y médicos de las amibas, realizando la mayor parte de su trabajo en la entonces Escuela Nacional de Estudios Profesionales Iztacala de la UNAM. Esto explica el incremento notable de especies que se observa durante estos años y el amplio dominio del número de especies registradas para el Distrito Federal y otros estados del centro del país. Otros estudios sobre el tema se realizan en el Instituto Tecnológico de Sonora y en la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas, IPN. En el laboratorio de Protozoología de la Facultad de Ciencias, UNAM, se efectúan algunos trabajos sobre amibas en diversos ambientes naturales.

Es importante señalar que no existen en México estudios de revisión taxonómica exclusivos de este grupo. Las listas taxonómicas comentadas de protozoos elaboradas por López-Ochoterena y Roure-Cané (1970) y por Madrazo-Garibay y López-Ochoterena (1982) fueron el punto de partida para la elaboración de la base de datos de esta revisión.

¿Cuáles son los principales géneros y especies del reino Protista?
Algunos de los principales géneros y especies más representativas del reino Protista son: Laminaria digitata: alga parda laminar de gran tamaño, alcanza los dos metros de longitud. Género Sargassum: conocido como "Sargazo", es una macroalga parda de varios metros de longitud. Género Chlamydomonas: alga verde unicelular de agua dulce.

Diversidad y Distribución: Un Reto para la Biogeografía

La biodiversidad de amibas en México es considerable, con 315 especies registradas en el período de 1841 a 2012, basándose en 144 contribuciones científicas. El grupo más reportado correspondió a Amebozoa, Tubulinea, Testacealobosia (Arcellinida) con 17 géneros y 82 especies, seguido de Tubulinea, Tubulinida con 8 géneros y 37 especies. En segundo lugar estuvo el supergrupo Excavata, Heterolobosea, Vahlkampfidae, con 8 géneros y 44 especies. En tercer lugar fue Rhizaria, Cercozoa, Silicofilosea (Euglyphida) con 11 géneros y 28 especies. El cuarto lugar Amebozoa, Acanthamoebidae con 2 géneros y 23 especies, seguido por Dactilopodida (3 géneros y 19 especies) y Thecamoebida (4 géneros y 12 especies).

Entre los géneros de amibas desnudas y tecadas con mayor número de especies y que ocupan los primeros 10 lugares en el registro se encuentran: Difflugia (26), Arcella (25), Acanthamoeba (21), Vahlkampfia (17), Amoeba (16), Naegleria (14), Mayorella (13), Euglypha (11), Centropyxis (10) y Hartmannella (5). Predominan las amibas testadas y las acantamebas, posiblemente debido a la resistencia que les confieren sus tecas y el quiste de celulosa de Acanthamoeba a los factores ambientales adversos.

Este dato de 315 especies es aproximado, ya que existen numerosos registros donde la identificación solo alcanzó el nivel de género, impidiendo saber si se trataba de especies diferentes a otras ya reportadas. Es altamente probable que varios de estos registros incompletos puedan tratarse de nuevas especies.

Distribución de Especies de Amibas por Estado (1841-2012)

EstadoNúmero de Especies Registradas
Distrito Federal201
Puebla106
Hidalgo81
México68
Morelos54
San Luis Potosí49
Guerrero41
Michoacán41
Oaxaca28
Veracruz28
Querétaro19
Quintana Roo13
Nayarit6
Guanajuato4
Chihuahua4
Sinaloa4
Tamaulipas4
Jalisco2
Aguascalientes1
Nuevo León1
Baja California Sur1
Sonora32
Baja California31

Nueve estados no cuentan con registros de amibas de vida libre: Campeche, Coahuila, Colima, Chiapas, Durango, Tabasco, Tlaxcala, Yucatán y Zacatecas. Es notable que algunas de estas regiones, como Chiapas, Tabasco y Yucatán, se encuentran entre las más biodiversas de México.

La presencia de amibas en México alimenta el debate global sobre la distribución de los protozoos: ¿son cosmopolitas (distribución mundial) o existen especies endémicas? Por un lado, Finlay y Fenchel sostienen que todos los protozoos son cosmopolitas; por otro, Foissner argumenta la presencia de endemicidad. Caron sugiere que ambas teorías son válidas hasta que haya más evidencia. La visión predominante ha sido la distribución cosmopolita, basada en el concepto morfológico de especie. Sin embargo, el desarrollo y aplicación de estudios de biología molecular han mostrado que muchas especies aparentemente cosmopolitas están en realidad formadas por complejos de especies morfológicamente parecidas pero genéticamente diferentes. Esto abre la posibilidad de descubrir numerosas especies nuevas con distribuciones geográficas restringidas y requerimientos fisiológicos y ecológicos únicos en México, un país megadiverso.

A lo largo de la historia, algunas amibas han sido descritas como nuevas especies o variedades por primera vez en México y para la ciencia: Amoeba radiosa (Ehrenberg, 1838), Amoeba verrucosa (Ehrenberg, 1838), Amoeba villosa var. actinocauda (Sokoloff, 1933), Arcella discoides (Ehrenberg, 1843), A. vulgaris var. marginata (Sokoloff, 1931), Arcella vulgaris var. undulata (Sokoloff, 1931), Fumarolamoeba ceborucoi (De Jonckheere, 2011) y Naegleria lovaniensis tarasca (Rivera et al., 1990). Esto sugiere un potencial de endemismo, aunque la falta de estudios globales y la experiencia en identificación dificultan una confirmación certera.

Retos y Perspectivas Futuras en la Investigación de Amibas en México

Después de analizar alrededor de 144 referencias bibliográficas, a pesar de los 171 años transcurridos desde el primer registro, el campo de la investigación de amibas de vida libre en México puede considerarse casi inexplorado y con enormes posibilidades. La tendencia de crecimiento en el registro de especies desde los años sesenta es positiva y continúa hasta el presente, pero podría verse afectada en el futuro por la escasez de protozoólogos en México y la falta de formación de nuevos expertos.

Es imperativo definir estrategias para promover el conocimiento, conservación, manejo y aplicación de los recursos microbianos en México. Actualmente, ninguna especie del grupo de los protozoos, incluyendo los amébidos, figura en la NOM-059-Semarnat-2010 (Norma Oficial Mexicana de especies en riesgo), lo que refleja el limitado conocimiento sobre este grupo y la posible existencia de especies no descritas o en peligro de extinción. Se deben generar investigaciones que ayuden a su entendimiento en diferentes aspectos como: distribución, tipos de hábitats, asociaciones con otros organismos y potencial patógeno, para conocer su vulnerabilidad biológica y el impacto de la actividad humana sobre el grupo, y así proponer acciones de conservación.

Las principales amenazas para los protozoos amébidos son: el incremento de la radiación ultravioleta en el planeta y las alteraciones climáticas a nivel local y mundial, el impacto de las actividades antropogénicas, así como la contaminación, la alteración y pérdida de hábitats por deforestación para usos agrícolas, ganaderos y para desarrollo habitacional. La contaminación industrial y doméstica de los cuerpos de agua naturales, como ríos, lagos, lagunas, manantiales y acuíferos, es también un factor crítico, siendo uno de los principales efectos el descenso de los niveles freáticos por el entubamiento de manantiales y ríos que ocasiona su desaparición.

Determinar las especies de amibas de vida libre presentes en México proporciona una base sólida para futuros estudios ecológicos y epidemiológicos. Esto es vital para instrumentar pautas de prevención, especialmente en aquellos cuerpos de agua con fines recreativos, que constituyen un hábitat ideal para las amibas de vida libre con potencial patógeno como la amiba termófila Naegleria fowleri, a quien el calentamiento global favorecerá en la colonización de nuevos hábitats. Conocer la diversidad de estos organismos y sus diversas funciones en los primeros niveles de las redes tróficas acuáticas, del suelo y de otros ambientes, resulta fundamental para la salud de nuestros ecosistemas y de la población.

Preguntas Frecuentes sobre el Estudio de Protistas Amébidos en México

A continuación, respondemos algunas de las dudas más comunes sobre este fascinante y crucial campo de estudio:

¿Qué son los protistas amébidos?

Son un grupo diverso de microorganismos unicelulares que se caracterizan por su capacidad de moverse y alimentarse mediante la extensión de prolongaciones temporales de su citoplasma, llamadas seudópodos. Incluyen formas “desnudas” (sin cubierta rígida) y “testadas” (con un caparazón o testa).

¿Por qué es importante estudiar las amibas en México?

Su estudio es crucial por dos razones principales: ecológica y médica. Ecológicamente, son depredadores clave de bacterias y juegan un papel vital en el ciclo de nutrientes en suelos y aguas, impulsando la producción vegetal. Médicamente, algunas especies pueden causar infecciones graves en humanos, como la meningoencefalitis amibiana primaria, que puede ser mortal, y también pueden albergar bacterias patógenas.

¿Dónde se han encontrado más estudios de amibas en México?

La mayoría de los estudios se han concentrado en la región central de México, especialmente en el Distrito Federal y estados como Puebla, Hidalgo y el Estado de México, debido a la ubicación de los principales centros de investigación. Sin embargo, aún hay muchos estados, incluyendo algunos con alta biodiversidad como Chiapas y Yucatán, que carecen de estudios sobre estos microorganismos.

¿Existen especies de amibas únicas o endémicas de México?

Aunque la teoría predominante ha sido la distribución cosmopolita de los protozoos, estudios moleculares recientes sugieren que lo que se consideraban especies únicas son en realidad complejos de especies genéticamente distintas. México ha sido el lugar de descripción de varias nuevas especies y variedades, como Fumarolamoeba ceborucoi y Naegleria lovaniensis tarasca, lo que abre la posibilidad de que existan especies endémicas aún por descubrir, dada la vasta y diversa geografía del país.

¿Cuáles son las principales amenazas para las amibas y su estudio en México?

Las principales amenazas incluyen el cambio climático (aumento de la radiación UV, alteraciones climáticas), y las actividades humanas como la contaminación industrial y doméstica del agua, así como la destrucción y alteración de hábitats por deforestación, agricultura, ganadería y urbanización. Un desafío adicional es la escasez de protozoólogos y la falta de inversión en la formación de nuevos expertos, lo que podría ralentizar el progreso en este vital campo de investigación inexplorada.

Si quieres conocer otros artículos parecidos a El Fascinante Mundo de las Amibas en México puedes visitar la categoría Librerías.

Subir