¿Cuál es el estilo literario de Borges?

Fervor de Buenos Aires: El Libro Que Borges No Quiso Vender

08/04/2023

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El año 2023 marcó un siglo desde la publicación de "Fervor de Buenos Aires", el primer libro de poemas de Jorge Luis Borges, una obra que, según el propio autor, contenía ya los gérmenes de todos los temas que desarrollaría a lo largo de su vasta y prodigiosa carrera literaria, que incluyó cuentos, poemas y ensayos, además de diálogos con otras personalidades, artículos periodísticos y conferencias. Esta efeméride nos invita a revisitar no solo el contenido de este poemario inaugural, sino también las circunstancias tan peculiares que rodearon su aparición, especialmente la sorprendente decisión de Borges de no ponerlo a la venta. En una época donde la autoedición y el pago por la publicación eran, y siguen siendo, prácticas habituales para muchos autores, la forma en que Borges concibió la distribución de su opera prima revela una faceta ingeniosa y profundamente borgeana de su personalidad, adelantándose quizás a las dinámicas de difusión cultural que hoy conocemos.

¿Por qué Borges no pensaba vender el libro?
El libro se imprimió en apenas cinco días debido a la inminencia del viaje y no hubo tiempo siquiera para corregir debidamente las pruebas, incluir un índice y numerar las páginas. Norah, una vez más, colaboró con un grabado de madera para la tapa, que reproducía el frente de una casa típica de Buenos Aires. Borges no pensaba vender el libro.

El Nacimiento de una Obra Maestra: "Fervor de Buenos Aires"

Para cuando "Fervor de Buenos Aires" vio la luz, Jorge Luis Borges ya había acumulado una treintena de poemas, muchos de ellos publicados en revistas que abrazaban el movimiento Ultraísmo. Su ambición, sin embargo, era darles forma de libro. Así, "Fervor de Buenos Aires" se consolidó con cuarenta y cinco textos dedicados íntegramente a la ciudad que lo vio nacer. Los poemas, según el propio Borges, fueron escritos entre 1921 y 1923, aunque la investigación ha revelado la inclusión de algunos textos anteriores, como “Llamarada”, que data de 1919 y que ya había sido publicado en Grecia bajo el título “La llama”.

La confección del libro fue un proceso vertiginoso. La inminencia de un viaje familiar obligó a una impresión en apenas cinco días, un plazo que no permitió las correcciones debidas, la inclusión de un índice o la numeración de las páginas. Detalles que hoy podrían parecer impensables para una obra de tal trascendencia, pero que en aquel momento reflejan la urgencia y el carácter casi artesanal de la edición. Para la tapa, la colaboración artística de su hermana Norah Borges fue fundamental, aportando un grabado de madera que reproducía la fachada de una casa típica de Buenos Aires, dotando al libro de una identidad visual tan porteña como sus versos. Este primer volumen, en su aparente sencillez y las prisas de su creación, contenía sin embargo la semilla de un universo literario que estaba a punto de eclosionar.

El Enigma de la Distribución: ¿Por Qué Borges no Quiso Vender?

La pregunta central que surge al observar la génesis de "Fervor de Buenos Aires" es por qué Borges no pensó en venderlo. Aunque algunos anuncios en la revista Inicial ofrecían ejemplares del poemario a sus lectores por el precio de un peso moneda nacional, un episodio narrado en el libro "Borges, vida y literatura" de Alejandro Vaccaro, ilustra de manera contundente la singular visión del autor sobre la circulación de su obra.

Durante sus frecuentes visitas a las oficinas de la prestigiosa revista Nosotros, Borges había notado que intelectuales y escritores solían dejar sus abrigos en el guardarropa. Un día, el joven poeta se presentó con medio centenar de ejemplares de su recién impreso libro. Antes de que pudiera articular su petición, Alfredo Bianchi, co-responsable de la edición de la revista, le inquirió entre asombro y diversión: “¿Espera Usted que yo le venda esos libros...?” La respuesta de Borges fue tan característica como ingeniosa: “No –contestó Borges– aunque yo lo escribí, no soy un lunático; pensé que podía pedirle que deslizara algunos de estos ejemplares en los bolsillos de los sobretodos que están colgados allí”. Bianchi, con una sonrisa, aceptó de muy buena gana. De esta forma, Borges logró que su trabajo llegara directamente a las manos del mundo intelectual de Buenos Aires, no a través de una transacción comercial, sino mediante un acto de difusión personal y estratégicamente dirigida.

Esta anécdota revela una profunda convicción de Borges: el valor de su obra no residía en su precio de venta, sino en su capacidad de ser leída y dialogar con otros intelectos. No se trataba de una aversión al comercio en sí, sino de una preferencia por la distribución directa a su público objetivo, los pares y los lectores interesados, sin las formalidades ni las barreras de una librería. Era una manera de sembrar su poesía en el terreno más fértil: el de la mente de sus contemporáneos más influyentes, asegurando que su mensaje literario alcanzara a quienes realmente lo apreciarían y lo integrarían en el diálogo cultural de la época. Este gesto, aparentemente sencillo, subraya la filosofía borgeana de priorizar el intercambio intelectual sobre la transacción monetaria, un rasgo distintivo que acompañaría su relación con la literatura a lo largo de toda su vida.

Un Retrato de Buenos Aires y el Alma del Poeta

"Fervor de Buenos Aires" es, ante todo, un homenaje a la ciudad natal de Borges. Sin embargo, no es una mera descripción topográfica, sino una inmersión en la esencia de una Buenos Aires desconocida, vista a través de los ojos de un joven poeta. Según el propio Borges, el estilo del libro era "seco" y sus metáforas "lacónicas", una declaración que ya perfilaba la economía verbal que caracterizaría gran parte de su obra posterior. En sus versos, Borges logra capturar la atmósfera de los arrabales, la melancolía de los atardeceres y la vibrante vida de una ciudad en plena transformación, pero siempre con su sello personal de introspección.

Pero más allá de la urbe, el poemario también exploraba aspectos de su propia historia familiar y, de manera notable para un autor tan joven, incluía la presencia de la metafísica berkeleyana. Esta fusión de lo local y lo universal, lo personal y lo filosófico, ya anticipaba la riqueza temática que Borges desarrollaría en cuentos y ensayos. La ciudad, en sus versos, se convierte en un lienzo para la reflexión sobre el tiempo, la identidad y la memoria, temas recurrentes que harían de Borges una figura central en la literatura universal. La elección de dedicar su primer libro a Buenos Aires no fue casual; fue un anclaje, una declaración de principios sobre sus raíces y su universo de inspiración, un punto de partida para una exploración poética que trascendería las fronteras geográficas y temporales.

Entre el Ultraísmo y la Originalidad Propia

La relación de "Fervor de Buenos Aires" con el Ultraísmo, el movimiento de vanguardia que había influido en los primeros escritos de Borges, es compleja y matizada. Si bien algunos poemas del libro habían sido gestados y publicados bajo la égida ultraísta –como el fragmento de “Sábados” aparecido en Nosotros bajo el subtítulo “Ultraísmo”, o poemas como “Atardecer” y “Sala vacía” en la revista Ultra, y “Noche de San Juan” y “Forjadura” en Proa–, el libro en su conjunto no puede ser encasillado estrictamente dentro de esta corriente. De hecho, cuando Borges escribió una reseña al libro del mexicano Maples Arce, utilizó en prosa parte de su poemario, demostrando cómo su propio material se desbordaba de las categorías.

El propio Borges afirmaba que el texto era "romántico", lo que sugería una distancia de la fría objetividad que a veces se atribuía al ultraísmo. Las críticas de la época también lo señalaron. Aunque Ortelli, en Inicial, lamentaba que "Fervor" no hubiera mantenido una línea estética más ultraísta, esta "desviación" es precisamente lo que le otorgó al libro su originalidad. Borges absorbió las innovaciones del movimiento –la metáfora audaz, la eliminación de la rima y la puntuación tradicional– pero las sometió a su propia visión, construyendo una voz poética que era inconfundiblemente suya. La influencia del ultraísmo fue un catalizador, no una jaula, permitiendo a Borges experimentar y luego trascender para forjar un estilo único, que, aunque en sus inicios pudiera parecer un "traje nuevo" con "bizarrías inocentes" por el uso de arcaísmos, pronto se consolidaría como una de las voces más singulares de la literatura en español.

La Acogida de la Crítica: Voces del Centenario

Las diversas notas críticas sobre "Fervor de Buenos Aires" que recogieron los medios literarios de la época fueron, en su mayoría, elogiosas. La primera reseña, publicada en el número 173 de la revista Nosotros, si bien iniciaba con una crítica a la desorientación de la juventud literaria y a quienes buscaban solo el éxito, terminaba por reconocer el talento emergente de Borges. El crítico anónimo, a pesar de sus observaciones sobre un "erudito prólogo" y ciertas "imágenes prosaicas", hizo una conclusión profética: "Creemos que con esta obra se inicia un poeta moderno que debe ser tomado muy en cuenta y leído sin apresuramiento y con cierta reflexión, dejando a un lado, por supuesto, ciertas bizarrías inocentes, como ésa de creer que se ha renovado el léxico, mediante el uso de media docena de arcaísmos que producen la impresión dura de un traje nuevo y que lo exhibe con la elegancia dudosa de un parvenu."

En el número siguiente, la misma revista Nosotros elevó el tono, calificando el poemario como un "gran libro con un verso sumamente logrado" y a Borges como un "poeta personal", un elogio significativo en el entonces saturado "submundo de los 'ismos'". La revista Inicial, en su primer número de octubre, con la firma de Roberto A. Ortelli, amigo de Borges, realizó un encendido elogio, describiendo su temperamento y su gusto por la "frase arrabalera y compadrona", el tango malevo, soez y sensual y de un criollismo "lánguido y puro", aunque también apreciaba el verso impetuoso de Silva Valdés y la elegancia artificiosa de Góngora.

Sin embargo, la crítica más valiosa provino de Enrique Diez-Canedo, publicada primero en España y luego en Nosotros. Borges mismo expresó su orgullo por esta reseña, considerándola un "símbolo grato de sus días de juventud". La aprobación de Diez-Canedo fue un espaldarazo internacional que validó la promesa de este joven autor. La correspondencia de Borges con Roberto Giusti, co-director de Nosotros, solicitando la inclusión de la reseña y agradeciendo que su libro fuera enviado al Concurso Municipal, muestra el valor que el autor otorgaba a estas validaciones, más allá de cualquier venta. Incluso la muerte de Francisco Piñero, que lo sorprendió abruptamente mientras trabajaba en su libro, fue percibida como una "mutilación lastimosa" de su "fervor", demostrando la intensidad con la que vivía su creación artística.

Impacto y Legado de una Publicación Inusual

El método de distribución de "Fervor de Buenos Aires", aunque poco convencional, fue sorprendentemente efectivo para el objetivo de Borges: llegar al núcleo de la intelectualidad porteña. Al no depender de las dinámicas comerciales de la época, Borges se aseguró de que su obra fuera leída por quienes más la apreciarían y difundirían su mensaje, no por su precio, sino por su valor intrínseco. Esta estrategia, casi de guerrilla literaria, le permitió establecerse rápidamente en los círculos literarios de Buenos Aires, sentando las bases para su futura trayectoria y consolidando su reputación como una voz fresca y original en el panorama literario.

"Fervor de Buenos Aires" no es solo el primer libro de Borges; es una declaración de intenciones, un manifiesto poético y un testamento de su visión particular del arte y su difusión. A pesar de las prisas en su impresión y la ausencia de una venta formal, el libro logró su cometido: introducir a un genio en ciernes al mundo. Su legado perdura no solo en la continuidad de los temas y estilos que Borges exploraría, sino también como un recordatorio de que el valor de la literatura a veces se mide no por cuántos ejemplares se venden, sino por cuántas mentes y corazones logra tocar, inspirar y transformar. Es un hito que demuestra que la pasión y la convicción pueden abrir caminos inesperados para la difusión de la cultura.

Preguntas Frecuentes sobre "Fervor de Buenos Aires"

PreguntaRespuesta
¿Cuándo se publicó "Fervor de Buenos Aires"?Se publicó en 1923, cumpliendo un siglo en 2023.
¿Por qué Borges no quería vender el libro?Su intención no era el lucro, sino que su obra llegara directamente al mundo intelectual. Lo distribuyó personalmente, incluso pidiendo que se deslizara en los bolsillos de abrigos de otros intelectuales en la revista Nosotros.
¿Cuántos poemas contenía el libro?Incluyó cuarenta y cinco poemas dedicados íntegramente a Buenos Aires.
¿Quién diseñó la tapa del libro?Su hermana, Norah Borges, realizó un grabado de madera para la tapa, que reproducía el frente de una casa típica de Buenos Aires.
¿Cómo fue la recepción crítica inicial?En general, fue muy positiva y elogiosa, con críticos destacando la aparición de un "poeta moderno" y "personal". La crítica de Enrique Diez-Canedo, publicada en España y luego en Nosotros, fue particularmente valiosa y motivo de orgullo para Borges.
¿El libro era puramente ultraísta?Aunque algunos poemas fueron escritos bajo la influencia del Ultraísmo, el libro en su conjunto no puede ser clasificado estrictamente como tal. Borges lo describió como "romántico", de estilo seco y lacónicas metáforas, y con una voz poética que trascendía las etiquetas del movimiento.

La historia de "Fervor de Buenos Aires" y su peculiar lanzamiento es un testimonio de la visión única de Jorge Luis Borges. No solo nos legó una obra fundacional, sino que también nos mostró una forma alternativa de concebir la relación entre el autor, su creación y su público. Un siglo después, este primer fervor borgeano sigue resonando, invitándonos a explorar las profundidades de Buenos Aires y la mente de uno de los escritores más influyentes del siglo XX. Es una invitación a apreciar no solo el contenido de sus páginas, sino también el ingenio y la audacia de un joven genio que, desde el principio, ya desafiaba las convenciones.

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