¿Cómo se clasificaron los libros?

La Clasificación de los Libros: Orden y Legado

05/03/2023

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Desde los albores de la escritura, la humanidad ha sentido la imperiosa necesidad de organizar el vasto universo del conocimiento plasmado en libros. Ya sea para facilitar su acceso, asegurar su preservación o simplemente para comprender la magnitud de lo que se ha creado, la clasificación de los libros es una tarea tan antigua como la propia literatura. Esta organización no solo implica un orden físico en estanterías o bases de datos, sino también una compleja categorización por su impacto, su valor intrínseco y su capacidad de trascender el tiempo. Acompáñanos en un viaje a través de las distintas formas en que los libros han sido y continúan siendo clasificados, desvelando algunos de sus más curiosos secretos.

¿Quiénes son algunos de los autores de libros clásicos en la materia?
Caroline Ware, T. R. Batten y Murray Ross produjeron libros que hoy pueden considerarse "clásicos" en la materia.
Índice de Contenido

Los Primeros Pasos: Clasificación en Bibliotecas y Museos

La forma más elemental de clasificar un libro es, sin duda, su organización física y temática dentro de un espacio. Las grandes colecciones, desde las antiguas bibliotecas de Alejandría hasta los museos modernos, han desarrollado sistemas para catalogar sus volúmenes. Un ejemplo fascinante de esta práctica se encuentra en la historia del Museo Británico. En 1753, el museo adquirió la impresionante colección de Robert Harley, conde de Oxford, que incluía más de 600 manuscritos. Estos valiosos tomos fueron categorizados inicialmente en grandes bloques: obras clásicas, medicina, diarios, cantos y cuentos, entre otras.

Esta primera clasificación, aunque rudimentaria para los estándares actuales, respondía a una necesidad práctica: asegurar la adecuada conservación de los libros. Dada su antigüedad y fragilidad, cada categoría requería condiciones específicas de cuidado para preservar su integridad a lo largo de los siglos. Sin embargo, no siempre la clasificación inicial revelaba la verdadera naturaleza de un volumen. Tal fue el caso del enigmático ‘Harley MS 2874’.

Este manuscrito, catalogado inicialmente como una obra de liturgia que describía las obligaciones del clero, ocultaba un secreto que tardaría más de dos siglos en ser revelado. Su contenido estaba escrito en una lengua indescifrable para los expertos de la época, caracterizada por la extraña repetición de consonantes. Permaneció olvidado y malinterpretado en los fondos del museo, una joya críptica a la espera de ser comprendida.

El sorprendente descubrimiento de su verdadero contenido ocurrió en 2019, cuando la Biblioteca Británica emprendió la monumental tarea de digitalizar gran parte de su catálogo. Este proceso sacó del olvido a volúmenes como el ‘Harley MS 2874’. Los funcionarios de la biblioteca, con las herramientas modernas de lingüística y criptografía, no tardaron en descifrar el misterio. La frase inicial, "Cpnkxratkp malkgnprum spkrkxxm", era en realidad un sistema de encriptación donde algunas vocales eran sustituidas por la consonante sucesiva. Al aplicar esta lógica, la frase se reveló en latín: "Coniuratio malignorum spirituum", que en español se traduce como "Conjuro o conspiración de espíritus malignos".

¿Cuáles son las consecuencias de considerar un libro como clásico?
Considerar o no un libro como clásico puede tener consecuencias reales. La primera y más importante es el prestigio que conlleva esa titularidad, que hace que un libro pueda entrar o no en los programas educativos de institutos y universidades.

Así, el libro que se creía un manual litúrgico resultó ser un tenebroso manual lleno de rituales para realizar exorcismos. Este hallazgo no solo cambió la clasificación del libro, sino que también reveló que, aunque esta versión era la única encriptada, existían al menos otras 30 copias sin codificar, e incluso su versión original se había impreso en Roma y Venecia a finales del siglo XV. La hipótesis más aceptada para su encriptación es que un monje, quizás perteneciente a la comunidad de Bury St Edmunds en Inglaterra (como sugirió un texto casi imperceptible encontrado bajo luz ultravioleta), consideró la información demasiado delicada y peligrosa para ser de fácil acceso, temiendo que "fuerzas y poderes muy grandes cayeran en las manos de personas equivocadas".

La Enigmática Etiqueta de "Clásico": Más Allá del Género

Más allá de la clasificación temática o física, existe una forma de categorización que eleva ciertas obras a un estatus casi mítico: la de ser consideradas un clásico. Determinar qué convierte a un libro en clásico es un debate tan apasionante como interminable, y a menudo, tan subjetivo como personal. Sin embargo, las consecuencias de esta distinción son muy reales y significativas, afectando desde los programas educativos hasta la organización de las librerías.

El prestigio inherente a la etiqueta de "clásico" abre las puertas de institutos y universidades, asegurando que estas obras sean estudiadas y transmitidas a nuevas generaciones. Para libreros y clientes, la existencia de una sección de "clásicos" simplifica la búsqueda y ofrece un punto de partida para explorar aquello que ha resistido el paso del tiempo. Aunque no todas las librerías tienen esta sección, aquellas que sí lo hacen siguen un criterio fundamental: la probabilidad de que un lector busque ese libro específico bajo esa denominación.

Criterios para Definir un Clásico

El criterio más habitual y, a la vez, más problemático para considerar un libro como clásico es su calidad literaria. Este concepto es notoriamente discutible y a menudo se adentra en el terreno de lo subjetivo. No obstante, existen circunstancias que pueden elevar a la categoría de clásico a libros que, por su mérito puramente literario, se considerarían mediocres. Un ejemplo paradigmático es La cabaña del tío Tom de Harriet Beecher Stowe. A pesar de no ser una gran novela en términos de estilo o profundidad, su repercusión fue monumental: fue la novela más vendida del siglo XIX y el segundo libro más comprado de la época, solo superado por la Biblia. Su impacto en la causa abolicionista en Estados Unidos y su contribución a precipitar la Guerra Civil le valieron un lugar indiscutible entre los clásicos.

Más allá de la calidad intrínseca, otros criterios suelen sumarse a la hora de otorgar este título:

  • Resistencia a la prueba del tiempo: Un clásico perdura a través de las décadas y los siglos, manteniendo su relevancia y atractivo.
  • Verdades universales y eternas: Abordan temas y emociones que resuenan con la experiencia humana en cualquier época y lugar.
  • Síntesis del espíritu de la época: Capturan y expresan la esencia cultural, social o política del momento en que fueron escritos.
  • Repercusión o innovación: Generaron un impacto significativo en su momento o posteriormente, o fueron desafiantes e innovadores en su forma o contenido.
  • Perfección estética o mensaje importante: Logran una armonía en su composición o transmiten ideas de profundo calado.
  • Aval de expertos y presencia en colecciones prestigiosas: Han sido estudiados, analizados y validados por la crítica académica y se incluyen en ediciones de renombre.

La fecha de publicación es otro requisito frecuente, tanto que ha llevado a la creación del término "clásico moderno" para obras más recientes que, aunque prometedoras, aún no han pasado la prueba definitiva del tiempo.

¿Qué convierte a una obra en clásica?
Al menos desde el Renacimiento, con la recepción e imitación de las obras de la Antigüedad grecorromana, pero sobre todo a partir de finales del XVII, cuando estalla la Querelle entre antiguos y modernos, los estudiosos han debatido intermitentemente acerca de lo que convierte en clásica una obra literaria o artística.

Tabla Comparativa de Criterios para un Clásico

CriterioDescripciónEjemplo Ilustrativo
Calidad LiterariaExcelencia en estilo, estructura y profundidad narrativa, aunque a menudo subjetiva.Don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes.
Resistencia al TiempoPerdurabilidad y relevancia a través de múltiples generaciones.La Odisea de Homero.
Repercusión Social/CulturalImpacto significativo en la sociedad, movimientos o pensamiento de su época o posterior.La cabaña del tío Tom de Harriet Beecher Stowe.
Paciencia TextualCapacidad de la obra para ser reinterpretada y encontrar nuevo significado en cada época.Hamlet de William Shakespeare.
Universalidad TemáticaAborda verdades humanas fundamentales que trascienden barreras culturales y temporales.Cien años de soledad de Gabriel García Márquez.

El Canon y el Debate Contemporáneo

Para críticos como Harold Bloom, los clásicos son aquellos libros que integran El canon occidental, pilares de la tradición literaria. Nombres como Dante, Shakespeare, Cervantes, Tolstoi, Wordsworth, Montaigne, Joyce, Dickens, Neruda, Emily Dickinson, Walt Whitman, Proust, Beckett, Borges, H.G. Wells, George Orwell, Aldous Huxley o Tolkien, son indiscutibles. Sin embargo, la lista se vuelve más difusa a medida que nos acercamos al presente. ¿Pueden autores como Roberto Bolaño, Kurt Vonnegut, Toni Morrison, Don Delillo, Gore Vidal, David Foster Wallace, Haruki Murakami o Paul Auster ser considerados clásicos? Y la pregunta que genera mayor controversia: ¿J.K. Rowling y su saga Harry Potter están ya en camino de ser un clásico o un clásico moderno?

Italo Calvino, en su ensayo ¿Por qué leer a los clásicos?, ofrece una definición elocuente: son aquellos libros que "nunca terminan de decir lo que tienen que decir". Añade que cada uno de ellos posee una forma equivalente al universo, como antiguos talismanes. Obras como 2666 de Roberto Bolaño o La broma infinita de David Foster Wallace parecen cumplir este requisito, pero en otros casos, la percepción es más individual. ¿No podría decirse lo mismo de Harry Potter, a pesar de que a algunos críticos como Harold Bloom les aterre la idea de que se convierta en un clásico?

Calvino también señala que los clásicos son libros que "llegan hasta nosotros con las huellas de lecturas anteriores y que arrastran sus propias huellas sobre la cultura o culturas por las que han pasado". Esta idea de la acumulación de significado y el impacto cultural es crucial. Si bien a veces nos excusamos en la falta de perspectiva para los autores contemporáneos, somos rápidos en encumbrar a algunos mientras otros tardan en recibir el reconocimiento. La discusión sobre qué convierte a un libro en clásico es, en última instancia, una batalla constante entre las percepciones individuales de los lectores y la construcción colectiva del prestigio social.

La "Paciencia Textual" y las Nuevas Colecciones

Frank Kermode, un influyente crítico del siglo XX, acuñó el término "paciencia textual" (textual patience) para describir una de las condiciones fundamentales para que una obra se convierta en clásica: su capacidad para ser reinterpretada y satisfacer a cada nueva generación, siempre de un modo diferente. Esta cualidad, que permite que un clásico nunca agote lo que tiene que decirnos, es vital para su perdurabilidad.

El mercado editorial español ha respondido a esta sed de clásicos con la publicación de nuevas colecciones de gran calidad, sumándose a editoriales ya consagradas como Castalia o Cátedra. Alba, Biblioteca Castro y la Biblioteca Clásica de la RAE han enriquecido enormemente la oferta. Más recientemente, la serie Penguin Clásicos de Penguin Random House ha irrumpido con fuerza, ofreciendo títulos accesibles y bien traducidos, con la ambición de liderar el mercado. Esta explosión de "pingüinos" en las librerías es una señal clara de que el interés por las obras que han moldeado la cultura sigue más vivo que nunca.

Preguntas Frecuentes sobre la Clasificación de Libros

¿Por qué es fundamental clasificar los libros en una biblioteca o museo?

La clasificación es crucial por varias razones. Primero, facilita el acceso y la localización de los volúmenes, tanto para investigadores como para el público general. Segundo, permite organizar los materiales según su temática, autor, época o formato, lo que optimiza su gestión y exhibición. Tercero, y muy importante, contribuye a la preservación, ya que diferentes tipos de libros (manuscritos, impresos, por su antigüedad o material) pueden requerir condiciones específicas de almacenamiento y cuidado para asegurar su integridad a largo plazo.

¿Cómo leer los libros clásicos?
Para leer los libros clásicos, es necesario establecer desde dónde se los lee. De lo contrario, tanto el libro como el lector se pierden en una nube intemporal. El máximo «rendimiento» de la lectura de los clásicos se obtiene al alternarla con una sabia dosificación de la lectura de actualidad.

¿La calidad literaria es el único criterio para que un libro sea considerado un clásico?

No, la calidad literaria es un factor importante, pero no el único ni siempre el determinante. Otros criterios fundamentales incluyen su capacidad de resistir el paso del tiempo, la presencia de verdades universales que resuenen en distintas épocas, su impacto cultural o social (como el caso de La cabaña del tío Tom), su carácter innovador o desafiante, y su capacidad de ser reinterpretado por nuevas generaciones. A menudo, el consenso de expertos y su inclusión en colecciones prestigiosas también juegan un papel crucial.

¿Cómo se descubrió que el ‘Harley MS 2874’ del Museo Británico era un manual de exorcismos?

El descubrimiento se realizó en 2019, durante el proceso de digitalización del catálogo de la Biblioteca Británica. Los expertos notaron que el texto estaba escrito en un código de sustitución, donde las vocales se reemplazaban por la consonante siguiente. Al aplicar esta lógica a la frase inicial, "Cpnkxratkp malkgnprum spkrkxxm", se reveló su significado en latín: "Coniuratio malignorum spirituum", es decir, "Conjuro de espíritus malignos". Esto confirmó que el manuscrito, previamente mal clasificado, era en realidad un manual de rituales de exorcismo.

¿Pueden los libros contemporáneos llegar a ser clasificados como clásicos?

Sí, absolutamente. Aunque la etiqueta de "clásico" a menudo se asocia con obras de larga trayectoria, el concepto de "clásico moderno" reconoce a libros más recientes que muestran un potencial similar de perdurabilidad y relevancia. Sin embargo, para que una obra contemporánea alcance este estatus, necesita tiempo para consolidar su influencia cultural, ser objeto de estudio y debate, y demostrar su capacidad de resonar con múltiples generaciones. La discusión sobre si obras como Harry Potter o las de autores como Haruki Murakami son ya clásicos es un ejemplo de este proceso en curso.

Conclusión: Un Universo en Constante Reordenamiento

La clasificación de los libros es un proceso dinámico y multifacético que va mucho más allá de la simple organización física. Desde los meticulosos esfuerzos de bibliotecarios y conservadores por preservar y hacer accesible el conocimiento, hasta los complejos debates culturales sobre qué obras merecen un lugar en el panteón de los clásicos, cada sistema de clasificación refleja nuestra relación cambiante con el saber y la literatura. Los libros no solo se clasifican por su temática o antigüedad, sino también por su capacidad de conmover, de desafiar, de perdurar y de seguir "diciéndonos" algo nuevo con cada lectura. En este universo en constante reordenamiento, la búsqueda del conocimiento y la belleza a través de los libros sigue siendo una de las aventuras más enriquecedoras de la experiencia humana.

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