02/10/2022
La figura del gaucho, símbolo ineludible de la identidad argentina, encuentra su máxima expresión literaria en la obra cumbre de José Hernández: el 'Martín Fierro'. Más que un simple poema, esta epopeya se ha incrustado en el corazón de la nación, narrando las vicisitudes de un hombre de campo frente a la injusticia de su tiempo. Pero, ¿quién fue realmente el artífice de esta obra maestra y cómo logró capturar el alma de un pueblo en sus versos?
La tradición oral y la recepción crítica han unificado bajo el título 'Martín Fierro' un conjunto que, en realidad, fue publicado por José Hernández en dos partes separadas: 'El gaucho Martín Fierro' en 1872 y 'La vuelta de Martín Fierro' en 1879. Esta distinción es fundamental para comprender la compleja evolución de la obra, de su autor y del contexto histórico que la vio nacer y transformarse.

¿Quién fue José Hernández, el autor de Martín Fierro?
José Hernández no fue un escritor de una sola obra, sino un profesional de la pluma con una profunda conexión con la realidad política y social de su época. Nacido en 1834, su vida estuvo marcada por la militancia política y el periodismo. Se desempeñó como redactor de artículos, folletos, informes, proclamas y panfletos, consolidándose como una 'pluma política' que utilizaba la escritura como herramienta para la propuesta y el debate ideológico. Su experiencia como taquígrafo de la Legislatura de la Confederación lo llevó a ser, como diría Josefina Ludmer, el 'taquígrafo del gaucho', una metáfora que encapsula su capacidad para captar y transcribir la voz de aquellos que carecían de ella en los círculos de poder.
Antes de 'Martín Fierro', Hernández ya había incursionado en la lírica culta y el periodismo, aunque fue en el género gauchesco donde su genio encontró su verdadera expresión. Sus vivencias personales, marcadas por los topamientos políticos, el exilio (como en Paraná alrededor de 1858, o en Sant' Ana do Livramento, Brasil, en 1871) y la lucha federalista, se filtraron en su obra, dotándola de una autenticidad y una fuerza que trascendían la mera ficción. Regresó a Buenos Aires a comienzos de 1872, después de su último exilio, y fue en ese contexto de 'vencido' —tras el cierre de su diario 'El Río de la Plata' y el desastre de la montonera jordanista— donde concibió y publicó la primera parte de su gran obra, intentando hablar con la voz de otro vencido.
Las Dos Caras del Gaucho: "La Ida" y "La Vuelta"
Como se mencionó, la obra que hoy conocemos como 'Martín Fierro' es, en realidad, un díptico que refleja dos momentos distintos, no solo en la vida del autor sino en la evolución de su pensamiento político y su concepción del rol del gaucho en la sociedad. Aunque la tradición popular los unificó como 'Ida' y 'Vuelta', sus diferencias son profundas y revelan un fascinante proceso de transformación.
"El gaucho Martín Fierro" (La Ida): La Voz de la Resistencia
Publicada en 1872, la primera parte de la obra es un grito de denuncia y resistencia. Hernández se sumerge en la llamada 'literatura gauchesca', un híbrido que, aunque escrito por 'puebleros', logra mimetizarse con el lenguaje y la cosmovisión del gaucho. Esta es una 'literatura menor' en el sentido de Deleuze y Guattari: una literatura que una minoría hace dentro de una lengua mayor, articulando la individualidad con la inmediatez política y volviendo su enunciación colectiva.
En 'El gaucho Martín Fierro', la voz del personaje se apropia de la narrativa para exponer su infortunio. La desarticulación de su familia, la leva forzosa a la frontera y las injusticias que sufre son el eje central. Frases como 'Tuve en mi pago en un tiempo Hijos, hacienda y mujer, Pero empecé a padecer, Me echaron a la frontera, ¡Y que iba a hallar al volver! Tan solo hallé la tapera' resuenan con la experiencia de miles de gauchos. Hernández, como 'taquígrafo del gaucho', imita con éxito las modulaciones de su voz, rompiendo con los cánones de la poesía culta y liberando una materia expresiva que vive por sí misma, como lo expresa Fierro: 'Soy gaucho, y entiendaló Como mi lengua lo esplica, Para mí la tierra es chica Y pudiera ser mayor, Ni la víbora me pica Ni quema mi frente el Sol.'
El desenlace de la Ida es un acto de radical desterritorialización: Fierro y Cruz huyen a tierra de indios libres. Esta fuga simboliza una ruptura con el sistema opresor y la búsqueda de una utopía de libertad, aunque sea 'al revés', en la 'barbarie'. La destrucción de la guitarra por parte de Fierro ('Ruempo, dijo, la guitarra / pa no volverme a tentar') es un gesto emblemático que sella su renuncia a su identidad anterior y su decisión de no volver al mundo que lo ha oprimido.
"La vuelta de Martín Fierro" (La Vuelta): La Reconciliación y la Sumisión
Siete años después, en 1879, José Hernández publicó 'La vuelta de Martín Fierro'. Esta segunda parte no es una simple continuación, sino una obra con un tono y un propósito marcadamente diferentes. Refleja un cambio significativo en la postura política del autor, quien para entonces se había incorporado al sistema que antes combatía, siendo elegido diputado provincial.
En 'La Vuelta', la actitud desafiante de Fierro se transforma en resignación. El lamento persiste, pero se acompaña de un tácito respeto por el orden establecido. El gaucho, ahora un 'maestro' que aconseja desde 'arriba', aboga por la adaptación: 'Al fin de tanto rodar / Me he decidido a venir / A ver si puedo vivir / Y me dejan trabajar'. Los reclamos se suavizan, buscando integración ('Debe el gaucho tener casa, / Escuela, Iglesia y derechos').
El discurso se vuelve didáctico, con la famosa payada entre Fierro y el Moreno, y los consejos paternales a sus hijos. El episodio de la cautiva y la descripción de la vida en tierra de indios, mucho más detallada y en línea con informes de la época, justifican implícitamente la Campaña del Desierto, un giro ideológico que contrasta con la utopía de la Ida. El final de 'La Vuelta' es un acto de dispersión y doble derrota: Fierro y los suyos fracasan en su intento de construir una identidad colectiva y asumen la culpa que antes descargaban sobre el sistema ('Aquel que su nombre muda / Tiene culpas que esconder'). La pérdida de identidad se simboliza en el cambio de nombres, y la aceptación de reglas impuestas por otros marca el fracaso de una resistencia contrahegemónica.
Tabla Comparativa: Ida vs. Vuelta
| Característica | El gaucho Martín Fierro (La Ida) | La vuelta de Martín Fierro (La Vuelta) |
|---|---|---|
| Año de Publicación | 1872 | 1879 |
| Tono Dominante | Desafío, lamento, rebeldía, denuncia | Resignación, didáctico, moralizante, conciliador |
| Mensaje Principal | Crítica radical al sistema, búsqueda de libertad, resistencia | Adaptación al sistema, consejos, revalorización de la ley |
| Destino de Fierro | Fuga a tierra de indios libres, ruptura con el pasado | Regreso a la 'civilización', reintegración, cambio de nombre |
| Voz Narrativa | Identificación con el gaucho matrero, voz del subalterno | Voz de un 'maestro', distante, desde 'arriba' |
| Postura Política | Oposición al gobierno, contrahegemónica | Adhesión al sistema, liberalismo moderado |
| Visión del Indio | Inicialmente demonizado, luego 'semejante' en la fuga | Vuelve a ser el 'bárbaro salvaje', justifica la Campaña del Desierto |
La Voz del Subalterno: ¿Quién Habla en el Poema?
La literatura gauchesca es un género fascinante y complejo, a menudo descrito como un 'híbrido'. No es 'gaucha', sino 'gauchesca', lo que implica una distancia: no es escrita por el gaucho, sino sobre el gaucho, a menudo por intelectuales urbanos o 'puebleros'. En este sentido, Deleuze y Guattari la categorizan como una 'literatura menor', no por su calidad, sino por su capacidad de articular la voz de sectores minoritarios dentro de una lengua mayor, vinculando la individualidad con la inmediatez política.
En 'El gaucho Martín Fierro', Hernández logra una proeza literaria: se 'encabalga' en esta literatura menor para identificarse con un sujeto subalterno. A través de la imitación exitosa de las modulaciones de la voz gaucha y la proyección de su visión del mundo, logra que el lector sienta que es el propio gaucho quien narra su infortunio. El poema se convierte en un dispositivo social donde la historia de un hombre se colectiviza, con personajes-narradores como Fierro y Cruz, y un narrador-personaje que cierra el poema, creando un circuito de voces que se entrelazan.
Este 'apoderamiento' de la voz del gaucho es lo que permitió a la Ida ser un acto de subversión. Al utilizar un lenguaje y un universo cultural propios de los oprimidos, Hernández generó la ilusión de que eran ellos mismos quienes tomaban la palabra. Sin embargo, como el texto mismo señala, ni siquiera en la Ida habla la conciencia del individuo subalterno de forma pura; es un 'pueblero en desgracia' quien representa y re-presenta esa voz. La carta-prólogo de 'El gaucho Martín Fierro', dirigida a una clase dirigente, evidencia que el público inicial no era el proletariado rural. No obstante, la ferviente aceptación de la campaña iletrada demostró la capacidad de la Ida para re-escribir el desarrollo de una conciencia de clase, dando valor político, moral y estético a una producción discursiva antes denostada.
La ambigüedad en el vocablo 'representar' (hablar por otro vs. hacer hablar a otro) es clave para entender la obra. En la Ida, Hernández, como 'apoderado' y retratista realista, logra una impresión de 'grado 0 de la narración', donde el intermediario casi desaparece y la denuncia de la injusticia social y la posición de resistencia son palpables. Pero en la Vuelta, el 'apoderado' cede la palabra a un 'maestro' que pule estilísticamente el retrato y encauza el discurso hacia la narración didáctica y el consejo, reemplazando la incitación a la resistencia por la fundamentación de la sumisión.

Un Modelo de Resistencia... y su Fracaso
La primera parte del 'Martín Fierro' culmina en un acto de radical resistencia: la fuga de Fierro y Cruz a tierra de indios libres. Este desenlace, que traslada al clímax de la trama un proceso de desterritorialización de la lengua y la identidad, es emblemático. La destrucción de la guitarra por parte de Fierro ('Ruempo, dijo, la guitarra / pa no volverme a tentar') simboliza la renuncia a su identidad anterior como gaucho cantor, un gesto terminante pero cargado de tensión y dolor. Esta huida al Desierto se presenta como una 'utopía al revés', un espacio donde la seguridad y la libertad se encuentran lejos de la civilización, sin la obligación de trabajar y 'viviendo como un señor': 'Allá no hay que trabajar, Vive uno como un señor- De cuando en cuando un malón- Y si de él sale con vida Lo pasa echao panza arriba Mirando dar güelta el sol.'
Pero 'La vuelta de Martín Fierro' anulará este efecto. Si la Ida liberaba el deseo de quebrantar un poder injusto, la Vuelta reinstala la legalidad del mismo sistema de exclusión que se pretendió enfrentar. El discurso se vuelve 'domesticador', reproduciendo la sumisión a la ideología dominante. Fierro regresa, y la realidad lo golpea: 'Me acerqué a algunas Estancias Por saber algo de cierto, Creyendo que en tantos años Esto se hubiera compuesto; Pero cuanto saqué en limpio Fue que estábamos lo mesmo.' La frontera, que en la Ida era un territorio de redefinición de identidades y coexistencia de subalternidades, en la Vuelta se restablece, devolviendo al gaucho a su estatuto de sujeto subalterno y al indio a su condición de expulsado del sistema.
Este cambio de rumbo en la obra refleja un tránsito en la posición política de José Hernández. De un liberal opositor que denunciaba la política nacional, se incorpora al sistema que antes combatía. Su apoyo a la política de 'paz y administración' de Avellaneda, y su elección como diputado provincial por la lista autonomista-unionista en 1879, marcan un viraje ideológico. La Vuelta, entonces, no es una mera continuación, sino una reescritura que, aunque atenúa la denuncia, no logra ocultar la perdurabilidad de un sistema que sigue oprimiendo. Los consejos paternos de la Vuelta, como 'Obedezca el que obedece Y será bueno el que manda', reflejan esta nueva perspectiva de adaptación.
La Relevancia Continua del Martín Fierro
A pesar de sus contradicciones internas y el cambio de impostación entre sus dos partes, 'Martín Fierro' se ha consolidado como un pilar fundamental de la cultura argentina. Se convirtió en un mito de identidad nacional, un espejo en el que la sociedad se ha visto reflejada a lo largo de las décadas. Sin embargo, su relevancia no ha estado exenta de polémicas.
El 'debate sobre Martín Fierro' ha persistido bien entrado el siglo XX, articulándose en torno a un eje de 'atracción versus rechazo'. En las últimas décadas, ha habido cuestionamientos por sus componentes de violencia intolerante y racista, lo que incluso ha llevado a un marcado retroceso en su tratamiento en el ámbito escolar, particularmente por voluntad de los maestros y profesores más jóvenes. No obstante, en momentos de crisis social y búsqueda de resistencia, la obra se 'reactualiza' como un 'libro-arma'. El fervor popular demostrado en eventos como la maratón recitativa en la Feria del Libro de Buenos Aires en 2002, donde un grupo de artistas, escritores y periodistas leyeron el poema durante una tarde entera ante un público enfervorizado que ovacionó los pasajes de denuncia y protesta, es una prueba de su vigencia y de su capacidad para seguir generando nuevos procesos de significación, más allá de la intención original de su autor.
Así, una obra literaria destinada a inscribir un mito de identidad nacional, al mismo tiempo que contrabandea una poderosa carga de amortiguación social, genera derivas, gérmenes y disparadores de nuevos procesos de significación. El 'Martín Fierro' sigue siendo un texto vivo, un campo de batalla de interpretaciones y un reflejo de las tensiones permanentes en la sociedad argentina.
Preguntas Frecuentes
¿Quién es el autor de Martín Fierro?
El autor de la obra cumbre de la literatura gauchesca, 'Martín Fierro', es José Hernández. Fue un destacado periodista, político y escritor argentino del siglo XIX, cuya vida estuvo profundamente ligada a las vicisitudes sociales y políticas de su país. Su experiencia como 'pluma política' y su cercanía con la realidad del gaucho le permitieron dar voz a un sector social marginado.
¿Cuántas partes tiene Martín Fierro?
La obra 'Martín Fierro' se compone de dos partes principales, publicadas en diferentes momentos y con enfoques distintos: 'El gaucho Martín Fierro' (conocida popularmente como 'La Ida'), publicada en 1872, y 'La vuelta de Martín Fierro' (conocida como 'La Vuelta'), publicada en 1879. Aunque la tradición oral y crítica las unificó bajo el título 'Martín Fierro', fueron concebidas y publicadas por Hernández como obras separadas, con intenciones y mensajes evolucionados.
¿De qué trata "El gaucho Martín Fierro" (la Ida)?
'El gaucho Martín Fierro' narra la historia de un gaucho de la pampa argentina que es reclutado forzosamente para servir en la frontera contra los indios, lo que lo separa de su familia y su hogar. La obra es una cruda denuncia de las injusticias y abusos que sufrían los gauchos por parte de las autoridades y el sistema. Martín Fierro se convierte en un gaucho matrero (fuera de la ley) y su historia es un canto de lamento y rebeldía contra un sistema opresor, culminando con su fuga a tierra de indios en busca de libertad, un acto de profunda resistencia.
¿De qué trata "La vuelta de Martín Fierro" (la Vuelta)?
'La vuelta de Martín Fierro' retoma la historia del gaucho tras su exilio. Esta segunda parte presenta un cambio significativo en el tono y el mensaje. Fierro regresa a la 'civilización' y se encuentra con sus hijos, así como con otros personajes que narran sus propias desventuras. La obra adquiere un carácter más didáctico y moralizante, con consejos paternales y un llamado a la adaptación y la sumisión a la ley y al orden establecido, reflejando el cambio de postura política e ideológica de José Hernández.
¿Por qué es importante el Martín Fierro en la literatura argentina?
'Martín Fierro' es crucial porque no solo es una obra de altísimo valor literario, sino que también se erige como un símbolo de la identidad nacional argentina. Fue la primera obra en dar voz de manera masiva al gaucho, un sector social marginado, y en denunciar las injusticias que padecía. Su popularidad trascendió las clases sociales, convirtiéndose en un mito fundacional y una herramienta para la reflexión sobre la historia, la política y la cultura del país, manteniendo su relevancia en debates contemporáneos.
¿Qué es la literatura gauchesca?
La literatura gauchesca es un género literario propio de la región del Río de la Plata (Argentina, Uruguay, sur de Brasil), que se desarrolló principalmente en el siglo XIX. Se caracteriza por adoptar la voz del gaucho, sus costumbres, su lenguaje y su visión del mundo. Aunque sus protagonistas son gauchos, a menudo era escrita por autores urbanos que buscaban retratar o denunciar la realidad de estos hombres de campo, sirviendo como un vehículo para la crítica social y política. Es considerada un género híbrido por su mezcla de elementos populares y cultos, y por la forma en que 'apoderados' de la voz del gaucho la ficcionalizaron.
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