¿Quién creó cinco dedos?

La Mano Prohibida: "Cinco Dedos" y la Censura

09/04/2024

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En la historia de las dictaduras, el control de la información y la cultura ha sido siempre una herramienta fundamental para imponer una ideología. Sin embargo, pocos episodios resultan tan perturbadores como la censura aplicada a la literatura infantil. En la Argentina de la última Dictadura Militar (1976-1983), los libros para niños se convirtieron en un campo de batalla ideológico, donde la inocencia de los cuentos era percibida como una amenaza subversiva. Entre las obras que cayeron bajo el ojo del censor, destaca "Cinco Dedos", un relato aparentemente simple que encarnaba un mensaje tan poderoso que llevó a sus editores a la cárcel y al exilio. Este artículo explora el contexto, los motivos y las consecuencias de esta y otras prohibiciones que marcaron a fuego la cultura argentina.

¿Por qué se prohibió el libro de cinco dedos?
“Un ejemplar de Cinco dedos fue comprado por la esposa de un coronel de Neuquén, que cuando vio el libro que tenían sus hijos se horrorizó. Una de las cosas que le había molestado era que la mano derrotada fuera verde, el color del uniforme de fajina del Ejército Nacional. De ahí surgió la prohibición.”

La obsesión por controlar el pensamiento comenzaba en la cuna, o al menos, en las primeras lecturas. Los militares se sentían investidos de una misión moral: preservar a la niñez de cualquier idea que pudiera poner en cuestión los "valores sagrados" de la familia, la religión y la patria. Este control se ejercía, en gran medida, a través del sistema educativo. La infame "Operación Claridad", firmada por el jefe del Estado Mayor del Ejército, Roberto Viola, fue un claro ejemplo de esta vigilancia. Sus instrucciones eran precisas: detectar y secuestrar bibliografía "marxista" e identificar a los docentes que "aconsejaban libros subversivos". Se pedían detalles como el título, la editorial, la materia, el curso, el establecimiento, el docente involucrado y, de ser posible, un ejemplar del texto o fotocopias de las páginas que evidenciaran su carácter "subversivo". Todo ello, con el fin de "preservar" la mente de los niños de "ideas o conductas rebeldes". Era una verdadera "guerra cultural" contra la infancia.

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"Cinco Dedos": Un Cuento que Desató la Furia del Régimen

En este clima de paranoia y represión, un pequeño libro infantil titulado "Cinco Dedos" se convirtió en un símbolo de la resistencia cultural. Escrito en Berlín Occidental y publicado en Argentina por la valiente editorial Ediciones de la Flor, este cuento presentaba una trama sencilla pero profundamente simbólica. La historia narra el enfrentamiento entre una mano verde, que busca imponerse y someter, y los dedos de una mano roja que, inicialmente, se muestran desunidos, se critican y se fastidian entre sí. Sin embargo, ante la amenaza de la mano verde, los dedos rojos comprenden la necesidad de la unidad. Se unen, se organizan y forman un puño colorado, logrando así defenderse y vencer a la mano opresora.

El lema del cuento, "Cinco dedos bien unidos… hacen un buen puño", era una sentencia clara y directa sobre el poder de la Unión Hace la Fuerza. Para la dictadura, este mensaje no era una lección sobre cooperación o amistad, sino una peligrosa incitación a la "captación ideológica del accionar subversivo". La simplicidad de su narrativa, el uso de colores (el verde asociado al uniforme militar) y la metáfora de la unión para resistir a la opresión, lo convirtieron en un blanco perfecto para la censura. No era solo un cuento; era una fábula que ponía en jaque el principio de autoridad que el régimen intentaba instaurar a toda costa.

Los Absurdos Motivos de la Prohibición

La prohibición de "Cinco Dedos" se concretó el 8 de febrero de 1977, mediante el decreto 269/77. Los argumentos oficiales, publicados en el Boletín Oficial, eran tan absurdos como reveladores de la mentalidad del régimen: el libro tenía una "finalidad de adoctrinamiento que resulta preparatoria a la tarea de captación ideológica, propia del accionar subversivo". En otras palabras, enseñar a los niños el valor de la unión era considerado un paso previo a la subversión.

Pero más allá de la retórica oficial, existía una anécdota que ilustra la paranoia a niveles insospechados. Según relató Daniel Divinsky, cofundador de Ediciones de la Flor, un ejemplar del libro fue comprado por la esposa de un coronel de Neuquén. Al ver el cuento que sus hijos leían, la mujer se "horrorizó". Uno de los detalles que más le molestó fue que la mano derrotada fuera de color verde, el mismo color del uniforme de fajina del Ejército Nacional. Esta coincidencia, o quizás una lectura ideológica forzada, fue suficiente para que la prohibición se pusiera en marcha. La idea de que un cuento pudiera "subvertir" a los niños, y que un color pudiera ser una afrenta directa al poder militar, demuestra el nivel de miedo y control que se vivía en la Argentina de aquellos años.

Cárcel y Exilio: El Precio de Publicar la Verdad

Las consecuencias de publicar "Cinco Dedos" fueron devastadoras para sus editores. La orden de censura fue transmitida por radio, y poco después, un decreto dispuso el arresto de Daniel Divinsky y Kuki Miler, los responsables de Ediciones de la Flor. Estuvieron 127 días detenidos a disposición del Poder Ejecutivo, un período en el que también se prohibió otro libro de su sello, "Ganarse la muerte", de Griselda Gambaro.

La experiencia de Divinsky y Miler, aunque terrible, es un testimonio de la persecución a la cultura. Tras su liberación, debieron exiliarse en Venezuela, desde donde, con una admirable tenacidad, continuaron editando libros. Ediciones de la Flor siguió funcionando en Argentina bajo el mando de la madre de Kuki Miler, hasta el regreso de la pareja en 1982. La falta de solidaridad por parte de muchos colegas editores nacionales fue notoria, aunque algunos escritores, como Silvina Ocampo, se atrevieron a firmar una carta de apoyo, abriendo el camino para otros. El apoyo más significativo, sin embargo, provino del exterior, con Rogelio García Lupo liderando una campaña que consiguió la respuesta de asociaciones de editores extranjeros, e incluso pasajes de la Feria de Frankfurt que les permitieron salir del país.

Un Legado de Resistencia: Otros Libros Infantiles Perseguidos

El caso de "Cinco Dedos" no fue aislado. La dictadura implementó una política sistemática de censura que afectó a numerosos autores y editoriales, especialmente en el ámbito de la literatura infantil. La "ofensiva marxista en el área de la literatura infantil", como la calificó el Ministerio de Cultura y Educación, fue el pretexto para una caza de brujas literaria.

"La Torre de Cubos" de Laura Devetach: La Cotidianidad como Subversión

La obra de la autora cordobesa Laura Devetach, "La Torre de Cubos", fue prohibida por la resolución N° 480 del Ministerio de Cultura y Educación de Córdoba, y luego por decreto nacional. Los argumentos incluían "simbología confusa, cuestionamientos ideológicos-sociales, objetivos no adecuados al hecho estético, ilimitada fantasía, carencia de estímulos espirituales y trascendentes". El libro hablaba de la vida cotidiana, de padres que trabajan y familias con dificultades económicas, lo que era interpretado como una crítica a "la organización del trabajo, la propiedad privada y el principio de autoridad". Devetach relató cómo la prohibición le valió la persecución, con "un Falcon verde en la puerta", obligándola a dormir fuera de casa y finalmente a exiliarse internamente en Buenos Aires. A pesar de la censura, su libro siguió circulando en copias a mimeógrafo, pasando de mano en mano entre maestros y alumnos, demostrando la Resistencia de la cultura.

"Un elefante ocupa mucho espacio" de Elsa Bornemann: La Huelga que Asustó a la Dictadura

Otro caso emblemático es el de "Un elefante ocupa mucho espacio" de Elsa Bornemann. Este libro, reconocido internacionalmente, fue prohibido en 1977 por relatar una huelga de animales. El decreto militar señalaba que el cuento tenía "una finalidad de adoctrinamiento que resulta preparatoria a la tarea de captación ideológica del accionar subversivo" y que "agravia a la moral, a la Iglesia, a la familia, al ser humano y a la sociedad que éste compone". Bornemann, como Devetach, sufrió las consecuencias personales: no pudo escribir por un tiempo y se le vedó el acceso a cualquier establecimiento de educación pública hasta el fin de la dictadura. Su historia es un recordatorio de cómo la dictadura temía cualquier forma de organización o protesta, incluso en la ficción animal.

"La Ultrabomba" y el Desafío a la Autoridad

El sello Rompan Filas, de Augusto Bianco, también sufrió la represión. Sus libros infantiles "El pueblo que no quería ser gris" y "La ultrabomba" fueron prohibidos en septiembre de 1976. El primero narraba la oposición de la gente a la decisión de un rey de pintar todas las casas de un mismo color, mientras que el segundo mostraba a un piloto negándose a arrojar una bomba. Ambos fueron percibidos como incitaciones a la desobediencia y a la resistencia. Bianco recuerda el clima de terror: "tener un libro era peligroso", y las dificultades para imprimir y distribuir cualquier obra que no se alineara con la ideología oficial.

La Quema de Libros del CEAL: Un Acto de Barbarie

Quizás el acto más brutal de esta "guerra contra los libros" fue la quema masiva de ejemplares del Centro Editor de América Latina (CEAL), el sello fundado por Boris Spivacow. El 30 de agosto de 1980, la policía bonaerense incineró en un baldío de Sarandí un millón y medio de ejemplares del sello. Testigos fueron obligados a presenciar y fotografiar la pira, cuyo objetivo era "demostrar que nadie se robaba libros. Para qué andar con rodeos: lisa y llanamente se prendía fuego". Graciela Cabal, escritora que trabajaba en el CEAL, relató el terror cotidiano, las "bañeras negras" de quemar papeles en casa para evitar que fueran encontrados, y el dolor de destruir los propios libros. La quema del CEAL simboliza la barbarie de un régimen que prefería el fuego a las ideas.

La Memoria y la Lucha por la Libertad Cultural

A pesar de la ferocidad de la Censura, muchos de estos libros lograron sobrevivir. "La Torre de Cubos" de Laura Devetach circuló en copias mimeografiadas. La memoria colectiva y la persistencia de maestros y lectores mantuvieron vivas estas historias, desafiando el intento de aniquilación cultural. Tras el regreso de la democracia, Daniel Divinsky intentó que se revocara la prohibición de "Cinco Dedos" ante la Justicia. La respuesta del Estado fue un argumento disparatado: el libro había sido censurado en virtud del Estado de Sitio, y como esa medida ya no regía, no era necesario levantar la prohibición. Una muestra más de la arbitrariedad y el sinsentido que caracterizaron esa época.

La historia de "Cinco Dedos" y de tantos otros Libros Prohibidos es un recordatorio crucial de la importancia de la libertad de expresión y de la autonomía del pensamiento. Es un testimonio de cómo el poder, en su afán por controlar, puede llegar a temer a un simple cuento infantil, y de la capacidad de la literatura para encarnar valores que trascienden cualquier intento de represión. Recordar estos episodios es un acto de resistencia en sí mismo, una forma de asegurar que las manos de la unión, la imaginación y la libertad nunca sean puestas en cadenas.

Preguntas Frecuentes sobre "Cinco Dedos" y la Censura

¿Quién fue el autor de "Cinco Dedos"?

El texto proporcionado no especifica el autor de "Cinco Dedos", solo menciona que fue "escrito en Berlín Occidental". La información disponible se centra en la editorial Ediciones de la Flor y sus editores, Daniel Divinsky y Kuki Miler, quienes adquirieron los derechos para imprimirlo.

¿Cuál era el mensaje principal de "Cinco Dedos" que lo hizo peligroso para la dictadura?

El mensaje principal de "Cinco Dedos" era "La unión hace la fuerza". El cuento narra cómo los dedos de una mano roja, inicialmente desunidos, se unen para formar un puño y vencer a una mano verde opresora. Este concepto de unión y resistencia fue interpretado por la dictadura militar argentina como una incitación a la "captación ideológica del accionar subversivo", considerándolo una amenaza directa a su principio de autoridad y control.

¿Por qué la dictadura militar argentina se ensañó tanto con la literatura infantil?

La dictadura militar argentina se ensañó con la literatura infantil porque la consideraba un frente crucial en su "guerra cultural". Creían que los libros para niños eran una herramienta para "adoctrinar" y "subvertir" las mentes jóvenes, poniendo en cuestión "valores sagrados" como la familia, la religión y la patria. A través de la censura de cuentos que promovían la crítica, la unión o la desobediencia (incluso de forma metafórica), buscaban controlar el pensamiento desde sus orígenes y formar ciudadanos sumisos a su ideología.

¿Qué ocurrió con los editores de "Cinco Dedos" tras la prohibición?

Daniel Divinsky y Kuki Miler, los editores de Ediciones de la Flor, fueron arrestados poco después de la prohibición de "Cinco Dedos". Permanecieron detenidos a disposición del Poder Ejecutivo durante 127 días. Tras su liberación, se vieron obligados a exiliarse en Venezuela, desde donde continuaron con su labor editorial. Ediciones de la Flor siguió funcionando en Argentina bajo la dirección de la madre de Kuki Miler hasta el regreso de la pareja en 1982.

¿Se levantó la prohibición de "Cinco Dedos" después de la dictadura?

Aunque la dictadura terminó con el retorno de la democracia, la prohibición formal de "Cinco Dedos" no fue revocada de manera sencilla. Daniel Divinsky presentó un recurso jerárquico ante la Justicia para que se levantara la prohibición, pero la respuesta del Estado fue que, como el libro había sido censurado en virtud del Estado de Sitio y esta medida ya no regía, no era necesario levantar la prohibición. A pesar de esta respuesta oficial, el libro, junto con muchos otros, volvió a circular libremente con el fin de la dictadura.

Título del LibroAutor/EditorialAño ProhibiciónRazón de la Prohibición (Resumida)Consecuencias
Cinco DedosEdiciones de la Flor1977"Unión hace la fuerza", crítica a la autoridad, "captación ideológica"Editores presos y exiliados
La Torre de CubosLaura Devetach1976 (aprox)Cuestionamientos ideológicos-sociales, crítica a propiedad privada y autoridadPersecución a la autora, circulación clandestina
Un elefante ocupa mucho espacioElsa Bornemann1977Relato de una huelga de animales, "agravia a la moral y sociedad"Autora vedada de educación pública
La ultrabomba / El pueblo que no quería ser grisAugusto Bianco (Rompan Filas)1976Desobediencia, resistencia a la autoridadVenta imposible, dificultades de impresión para la editorial
Libros del CEAL (diversas colecciones)Centro Editor de América Latina1980Contenido considerado "subversivo" o "marxista"Quema masiva de 1.5 millones de ejemplares

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