03/02/2023
Desde su publicación, el “Facundo” de Domingo Faustino Sarmiento ha generado innumerables debates y análisis, especialmente en lo que respecta a su género literario. ¿Es una biografía, una historia, un ensayo sociológico, o una obra de ficción? La multiplicidad de interpretaciones sobre su naturaleza textual revela una inestabilidad que, lejos de ser un defecto, es una de sus mayores virtudes. Sin embargo, más allá de las clasificaciones formales, la pregunta central que subyace a la obra es: ¿qué acción procura lograr Sarmiento en sus lectores? La respuesta, como veremos, se encuentra en la profunda comprensión y aplicación que el autor hizo de la retórica y la elocuencia, transformando su libro en un contundente llamado a la acción contra la tiranía.

- El “Facundo”: Más Allá de un Género Único
- Sarmiento y el Dominio de la Retórica
- La Elocuencia como Arma de Combate
- La Estructura Elocuente del “Facundo”: Un Discurso Maestro
- Facundo Quiroga: El Eje de la Barbarie y la Historia Social
- Un Llamado a la Acción: El Legado de Sarmiento
- Preguntas Frecuentes
El “Facundo”: Más Allá de un Género Único
La obra de Sarmiento desafía una clasificación sencilla, lo que ha llevado a críticos de diversas épocas a proponer múltiples categorías. Adolfo Alsina lo consideró una “verdadera historia social, política y hasta militar”, exigiéndole la exactitud propia de este género. Sin embargo, Alberto Palcos lo describió como “de todo un poco”: biografía, poema descriptivo, historia dramática, ensayo sociológico y, fundamentalmente, un “formidable alegato contra el sistema reinante”. Otros lo han visto como una “verdadera epopeya en prosa” (José Oría) o incluso como un “romance” (Marina Kaplan). Rodolfo Borello concluyó que esta “heterogeneidad del libro” se origina en la complejidad de su tema: la comprensión totalitaria de una realidad nacional concreta.
Noé Jitrik, por su parte, enfatizó la preeminencia de lo literario, señalando que, a pesar de las tesis, el “Facundo” no posee un aparato demostrativo tradicional, sino “un conjunto de técnicas de seducción y convencimiento, una manera de ejercer presión sobre el lector para fascinarlo y arrastrarlo”. Esta perspectiva nos acerca a la hipótesis central de Hebe Beatriz Molina: que Sarmiento, basándose en sus conocimientos retóricos, organiza el “Facundo” como un discurso elocuente, y que este género explica acabadamente todas sus peculiaridades discursivas.
Sarmiento y el Dominio de la Retórica
Aunque autodidacta, Sarmiento no desconocía las reglas de oro de la retórica y la oratoria clásicas. Sus “Recuerdos de Provincia” nos revelan su admiración por el presbítero José de Oro, quien le enseñó las normas de las “bellas letras”. Es probable que Sarmiento manejara traducciones españolas de obras fundamentales como la “Retórica Eclesiástica” de Fray Luis de Granada y las “Instituciones Oratorias” de Quintiliano. En su exilio en Chile, compartió lecturas y debates sobre clasicismo y romanticismo con figuras como Vicente Fidel López, quien incluso publicó un “Curso de Bellas Letras”, un manual de retórica que seguía el modelo de Hugo Blair (influenciado por Cicerón y Quintiliano).
Esta formación y contexto sugieren que Sarmiento consideraba la retórica una “disciplina eficiente para la producción de textos”. La autora propone que el “Facundo” es una pieza oratoria del género demostrativo o epidíctico, aquel que se correspondía con el elogio o el vituperio de una nación o un hombre. Sin embargo, el propósito de Sarmiento va más allá del simple vituperio de Facundo Quiroga: a través de él, el autor ejemplifica un proceso histórico argentino y lanza un ataque certero contra el enemigo principal, Juan Manuel de Rosas.
La Elocuencia como Arma de Combate
El verdadero objetivo de Sarmiento era obtener el apoyo de un público amplio, tanto argentino como extranjero, para su causa. Para lograrlo, necesitaba convencerlos de la necesidad de esa lucha y seducirlos con sus argumentos. Aquí es donde la elocuencia se convierte en su herramienta principal. El “Compendio de las Lecciones sobre la Retórica y Bellas Letras” de Blair-Munárriz, texto familiar para Sarmiento, define la elocuencia como “el arte de hablar de manera, que se consiga el fin para que se habla”, o, más precisamente, “el arte de la persuasión”.
Para persuadir, no basta con convencer el entendimiento; es preciso también mover la voluntad y la acción. Por eso, el autor debe combinar razones sólidas con una expresión que conmueva el corazón y atraiga la imaginación. El fin explícito del “Facundo”, como Sarmiento lo expresa en la “Introducción”, es “esplicar la revolucion arjentina con la biografía de Juan Facundo Quiroga”. Pero su objetivo es mucho más ambicioso. Desde el primer párrafo, establece una asociación ineludible: “Facundo no ha muerto; está vivo [...] en Rosas, su heredero, su complemento”. El enojo de Sarmiento ante la tiranía de Rosas, que representa el atraso y el retroceso del país, lo impulsa a una vehemente invitación a la lucha por la libertad ideológica de la Argentina. Las palabras finales del libro, dedicadas al general Paz, confirman esta intención de movilización y venganza de la “República, la humanidad i la justicia”. Sarmiento cumple el requisito fundamental de un buen orador: es vehemente, apasionado y está plenamente convencido de lo que dice, arriesgando su propia vida por su idealismo patriótico.

La Estructura Elocuente del “Facundo”: Un Discurso Maestro
La organización interna del “Facundo” se alinea sorprendentemente bien con la estructura prescripta para un discurso elocuente. Veamos cómo se manifiestan sus partes:
El Exordio (Introducción)
Corresponde a la “Introducción” del “Facundo”. Los maestros de retórica aconsejan comenzar dedicándose a los lectores para ganarse su benevolencia, atención y docilidad. Sarmiento logra esto magistralmente, formulando explícitamente uno de sus fines (explicar la historia argentina) y justificándolo con una exposición minuciosa, graduada de lo general a lo particular. El otro fin, el principal (atacar la tiranía rosista), es insinuado desde el apóstrofe inicial, comprometiéndose a “vencer dificultades y refutar contradicciones hasta destruirlas”, ofreciendo su obra como un “temible arma de combate”.
La Proposición (Enunciación de la Materia)
En los últimos párrafos de la “Introducción”, Sarmiento presenta su materia con claridad y concisión, anticipando la división de la obra en dos partes: el espacio y el personaje. Esta división cumple con las reglas esenciales de la oratoria: las partes son distintas, siguen un orden lógico (el espacio explica al personaje) y abarcan toda la materia. El espacio es más que un escenario; es un antagonista que determina al personaje humano y conspira contra su desarrollo civilizado.
La Narración y Exposición
Sarmiento despliega su habilidad retórica a lo largo de quince capítulos para exponer su explicación, organizada principalmente sobre la base de la narración histórico-biográfica y acompañada de innumerables pruebas. La narración en el contexto de la elocuencia busca ilustrar la causa e interesar las pasiones de los oyentes. En el “Facundo”, la “explicación” incorpora gradualmente los puntos a tratar, repite ideas fundamentales y utiliza relatos breves como instrumentos didácticos, siempre recordando el objetivo y el plan de su exposición.
La Parte Argumentativa
Considerada “el fundamento de toda elocuencia robusta y persuasiva”, la argumentación de Sarmiento se basa en un “conocimiento íntimo de la materia y de su meditación profunda”. Elige el método sintético, acumulando pruebas para convencer al auditorio. Sus fuentes son diversas: documentos (cartas de Facundo, proclamas), bibliografía literaria y de otros tipos, encuestas, entrevistas, la “tradición”, la comparación con otros pueblos y su propio testimonio, demostrando una mezcla de lo objetivo y lo subjetivo para fortalecer su tesis.
La Parte Patética
Para conmover al público y persuadirlo con más fuerza, Sarmiento utiliza la parte patética, que apela a las pasiones. No le dedica un capítulo aparte, sino que “toca” las pasiones “indirectamente, aprovechando el momento favorable” y sin insistir demasiado. Ejemplos como el caso de Severa Villafañe o la anécdota del niño degollado que obsesiona a Santos Pérez son momentos clave donde el autor busca despertar la emoción del lector.
La Peroración (Conclusión)
Los dos últimos capítulos del “Facundo” refuerzan la estructura circular de la obra. El análisis del gobierno de Rosas confirma la tesis sarmientina de la “República Arjentina es ‘una e indivisible’”. El capítulo XV, “Presente y porvenir”, cierra la exposición retomando los temas de la “Introducción”, pero esta vez con respuestas y un plan de gobierno. Si al comienzo se preguntaba sobre la renuncia a la inmigración europea, al final ofrece un plan para introducir población y distribuirla, con el mismo énfasis y recursos retóricos como las anáforas y paralelismos. Sarmiento no solo demuestra su tesis, sino que deja un claro plan de acción para el futuro.

Sarmiento elige la biografía de Facundo Quiroga como columna vertebral de su explicación no solo por el interés en el personaje, sino porque lo ve como una manifestación de la vida argentina, una consecuencia de la colonización y de las peculiaridades del terreno. Quiroga es, para Sarmiento, el arquetipo de la barbarie rural que se opone a la civilización. Al describir la vida del “proto-caudillo”, el autor busca entender los mecanismos del poder tiránico en Argentina y, de paso, condenar la dictadura de Rosas.
Esta aproximación se alinea con el concepto de historia social que manejaban los escritores de la época. Vicente Fidel López, siguiendo a Abel-François Villemain, definía la historia social como la “representacion científica i literaria de todos los echos qe cambian el modo de ser de las naciones”. Para ser historiador, se requería “amor de la verdad”, pero se concedía la libertad de recrear imaginariamente el pasado. Sarmiento se adscribe a la “Escuela Fatalista”, que busca la explicación de los cambios sociales en el desarrollo de las ideas y los individuos que las representan. Así, Quiroga es presentado como un “hombre representativo” de la idea de barbarie, luchando contra la civilización desde la colonia.
Cabe destacar que, en esta empresa, Sarmiento no dudó en utilizar la ficción, la exageración y la tergiversación. Él mismo “hizo pasar todo por el tamiz de la Ficción”, fantaseando, inventando y resignificando para construir su “verdad” literaria. Esta mezcla de rigor histórico, análisis sociológico y poderosa creatividad literaria es lo que confiere al “Facundo” su carácter único y su perdurable impacto.
Un Llamado a la Acción: El Legado de Sarmiento
En última instancia, la acción que Sarmiento procura lograr en sus lectores es la movilización. El “Facundo” no es un mero tratado académico; es un libro de combate, un alegato apasionado y una exhortación a la transformación. Sarmiento quería que sus lectores entendieran la raíz de los problemas de Argentina, que sintieran la urgencia de cambiar el rumbo y, lo más importante, que actuaran en consecuencia. Su obra es un testimonio de cómo la literatura, cuando se imbuye de propósito y se arma de retórica, puede trascender el ámbito de lo estético para convertirse en una fuerza poderosa de cambio social y político.
Preguntas Frecuentes
| Pregunta | Respuesta |
|---|---|
| ¿Es “Facundo” una obra de historia o literatura? | Es una obra compleja que fusiona ambos. Aunque Sarmiento lo presenta como una “historia social”, utiliza técnicas literarias y retóricas (ficción, exageración) para persuadir y no solo para informar. Su fin era más allá de la mera crónica. |
| ¿Por qué Sarmiento eligió a Facundo Quiroga como protagonista? | Facundo Quiroga era el arquetipo de la barbarie rural argentina, un “hombre representativo” de las fuerzas que Sarmiento creía que se oponían a la civilización. Al analizar su vida, Sarmiento buscaba explicar el origen y la naturaleza de la tiranía de Rosas y el atraso del país. |
| ¿Cuál era el principal objetivo político de Sarmiento al escribir “Facundo”? | Su objetivo primordial era persuadir a sus lectores, tanto en Chile como en Argentina y el mundo, de la urgencia de combatir y derrocar la tiranía de Juan Manuel de Rosas. Quería movilizar a la opinión pública y ofrecer un plan para el futuro progreso de Argentina basado en la civilización y la inmigración europea. |
| ¿Qué papel jugó la retórica en la composición del libro? | La retórica fue fundamental. Sarmiento, conocedor de los cánones clásicos, estructuró “Facundo” como un discurso elocuente para maximizar su poder de persuasión. Utilizó técnicas como el exordio, la argumentación vehemente, la conmoción de las pasiones y una peroración final para no solo explicar, sino también para convencer y movilizar a la acción. |
En definitiva, el “Facundo” de Sarmiento es mucho más que un texto que se limita a describir un personaje o una época. Es un acto de comunicación profundamente intencionado, un discurso diseñado para influir, para mover la conciencia y la voluntad de sus lectores hacia una acción concreta: la lucha por la libertad y la construcción de una Argentina civilizada. Su genialidad radica en haber fusionado la historia, la biografía y el ensayo con la fuerza de la elocuencia, creando una obra que sigue resonando con su potente llamado a la reflexión y al compromiso.
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