¿Cuál es el futuro de las librerías?

El Futuro de las Librerías: Un Legado Femenino

22/08/2022

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Cuando la escritora y librera Petra Hartlieb confiesa que le resulta casi imposible discernir entre su propia vida y el alma de su librería, nos introduce en una realidad profunda: la de una obsesión que solo puede ser comprendida por quienes la viven. En su conmovedor libro “Mi maravillosa librería”, Hartlieb nos pinta el retrato de una librera que respira libros, que piensa en ellos mientras pasea y que los convierte en el eje de sus conversaciones más íntimas. Una librera, en esencia, es su librería, y esta, a su vez, es un desafío constante, un salto de la fantasía a la cruda realidad que exige un torbellino de entusiasmo, confianza, sacrificio, dedicación y, sí, también tormento. Es, como ella misma lo describe, “trabajo, trabajo y más trabajo”, una labor incansable que transformó su pequeña librería tradicional de barrio en el corazón indispensable de la vida comunitaria en pleno siglo XXI.

Índice de Contenido

El Alma de la Librería: Una Extensión de la Vida

La narrativa de Petra Hartlieb no es un caso aislado, sino un espejo de la dedicación inquebrantable que caracteriza a quienes se sumergen en el mundo de los libros. Para un librero, y especialmente para una librera, el establecimiento no es solo un negocio; es un refugio, un proyecto de vida y una extensión de su propia identidad. Esta simbiosis entre la persona y el espacio es fundamental para entender por qué las librerías, a pesar de los desafíos del entorno digital y la economía, persisten y evolucionan. La pasión que se invierte en seleccionar cada título, en organizar los estantes, en recomendar lecturas y en crear un ambiente acogedor, trasciende la mera transacción comercial. Es un compromiso con la cultura, con el conocimiento y con el fomento de la lectura, un acto de fe en el poder de las historias.

La visión de Hartlieb de su librería como un “núcleo indispensable de la vida en comunidad” es clave. En un mundo cada vez más digitalizado y fragmentado, las librerías se erigen como baluartes de conexión humana. Son espacios donde las personas pueden encontrarse, compartir ideas, descubrir nuevas perspectivas y sentirse parte de algo más grande que ellas mismas. Este rol va más allá de la venta de libros; implica la creación de un ecosistema cultural vivo, donde la lectura es el catalizador para el diálogo y el enriquecimiento personal y colectivo.

La Librería en Femenino: Un Sector con Rostro de Mujer

Si el futuro de las librerías se vislumbra prometedor, es en gran medida gracias al incesante esfuerzo de las mujeres. Datos recientes, revelados por un estudio pionero de la Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros (CEGAL), arrojan una verdad contundente: las mujeres constituyen casi el 60% de los empleados fijos en el sector librero. Este porcentaje es particularmente llamativo si se compara con el panorama general del empleo cultural en España, donde las cifras se invierten drásticamente: en 2018, solo el 39,1% de los trabajadores culturales eran mujeres, frente al 60,9% de hombres. Este desequilibrio en el sector cultural contrasta con la marcada presencia femenina en las librerías, sugiriendo una dinámica única que merece ser explorada.

La preponderancia de las mujeres en las librerías no es una casualidad, sino que está intrínsecamente ligada a sus hábitos de lectura. La correlación es directa: hay más libreras porque, en España, hay más lectoras que lectores. Esta afirmación se sustenta en datos irrefutables: el 67,2% de la población femenina española se declara lectora, en contraste con el 56,2% de la población masculina. Esta diferencia, de once puntos porcentuales, es significativa y se acentúa aún más en franjas de edad clave.

La Lectura: Una Brecha de Género Profunda y sus Implicaciones

La brecha lectora entre géneros se hace especialmente evidente en el tramo de edad comprendido entre los 25 y 34 años, donde la distancia se dispara a dieciséis puntos: un 69,5% de las mujeres se reconocen lectoras, frente a un 53,6% de los hombres. Esta disparidad no solo persiste, sino que se mantiene hasta los 44 años. Miren Elorduy, propietaria de la librería Mujeres y Compañía en Madrid, lo subraya con preocupación: “Ellas no abandonan nunca la lectura. No es un dato anecdótico, es un problema grave. Que los hombres no lean en pleno avance de la misoginia es un problema”. Su reflexión apunta a una cuestión social y cultural más amplia, donde la lectura se convierte en una herramienta para la reflexión y el autoconocimiento.

¿Por qué esta brecha tan marcada? Elorduy sugiere una razón profunda: “Vivir en un sistema patriarcal te hace darte cuenta de las injusticias antes que los hombres”. Argumenta que las mujeres “se piensan y se leen más que los hombres porque buscan su propia historia”. La lectura, para ellas, es un medio para explorar su identidad, comprender el mundo y hallar respuestas a sus propias vivencias. Esta perspectiva contrasta con las percepciones masculinas sobre el ocio, según el último barómetro de la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE). Mientras las lectoras perciben la lectura como una “actividad emocionante y estimulante” que las hace “ser más feliz”, la mayoría de los hombres encuestados opinan que “para tener cultura no hace falta leer libros” y que “hay otras actividades de ocio más entretenidas que leer”.

Hábitos de Lectura en España por Género
GéneroPorcentaje de Lectores
Femenino67,2%
Masculino56,2%

Más Allá de la Venta: La Librería como Espacio de Resistencia y Comunidad

Lo que las estadísticas no siempre reflejan es el papel fundamental que las mujeres han desempeñado en transformar las librerías en verdaderos lugares de resistencia. Lo que durante años pudo haber sido considerado un territorio de menor importancia, se ha convertido, gracias a ellas, en espacios vibrantes de encuentro, conversación y profunda reflexión. La escritora Marta Sanz lo afirma con convicción: “Estamos convencidas de que la lectura puede transformar”. Este convencimiento se traduce en una acción concreta y palpable dentro de las librerías.

Los clubes de lectura son un claro ejemplo de esta transformación. Actividades donde las mujeres son mayoría absoluta, como confirman Lola Larumbe de la librería Alberti en Madrid y Alejandra de Diego de Berbiriana en A Coruña, quienes han encontrado en ellos un gusto renovado por el diálogo y la conversación entre mujeres. Estos clubes no son solo foros para discutir libros, sino plataformas donde se tejen redes, se comparten experiencias y se fortalece la comunidad. La nueva librería, impulsada por esta lógica, es un terreno colectivo, abierto a las dinámicas comunitarias que las mujeres han cultivado históricamente.

Clara Ramas, filósofa y política, sostiene que es natural la mayor presencia de libreras, argumentando que las mujeres han sido las encargadas del cuidado y la transmisión del conocimiento a lo largo de la historia. Ella insiste en que “los hombres deberían aprender a crear estas redes de encuentro y solidaridad”. Para Ramas, en las librerías se trasciende el mero acto de compraventa; un libro, al ser adquirido y leído, “detiene el curso natural de los acontecimientos mercantiles”, invitando a una pausa, a la reflexión y a una conexión más profunda.

Fortalezas Femeninas frente a los Desafíos Económicos

La capacidad de las mujeres para innovar y adaptarse es crucial en un sector que enfrenta significativas presiones económicas. Pilar Eusamio, librera de Los Editores en Madrid, lo expresa con una frase reveladora: “Estamos acostumbradas a inventarnos el mundo”. Esta facultad femenina, la de la creatividad y la resiliencia, se alinea perfectamente con la habilidad para gestionar “economías exiguas”. El estudio de CEGAL destaca que la mitad de las librerías en España no logran facturar más de 90.000 euros anuales, una cifra que las sitúa al borde de la supervivencia. En Madrid, el segundo mercado nacional del libro, la situación es aún más precaria, con el doble de cierres que de aperturas cada año.

Frente a este panorama, la fortaleza de las libreras desmiente cualquier noción de “sexo débil”. Las librerías son espacios que exigen una gran versatilidad y resistencia física: mover cajas pesadas, montar escaparates atractivos, imaginar y organizar talleres y eventos, adaptarse a todas las labores administrativas y de atención al cliente, y todo ello, a menudo, conciliando con la vida personal y familiar. Esta capacidad de gestión integral y el compromiso inquebrantable son pilares que sostienen el entramado librero.

Legado y Pasión: Las Libreras que Inspiran

La vida de Petra Hartlieb, librera y escritora, resuena con las experiencias de otras figuras literarias que han inmortalizado su pasión por los libros y las librerías, como Helene Hanff en “84 Charing Cross Road” y Penelope Fitzgerald en “La librería”. Estas autoras retratan a mujeres soberanas, obsesionadas y profundamente apasionadas, protagonistas de historias que irradian más esperanza que melancolía. La misma pasión se observa en Conchita Quirós, dueña de la emblemática librería Cervantes en Oviedo, quien declara con orgullo: “No me casé, pero la librería es mi novio, es mi amante y mi marido. Aquí he conocido a gente interesantísima”. Su afirmación de que, si volviera a nacer, elegiría ser librera de nuevo, encapsula la profunda vocación que impulsa a estas mujeres.

La explicación de esta preponderancia femenina en el sector no solo reside en la pasión, sino también en la formación académica. Consuelo Fociños, del equipo comercial de Planeta y exlibrera, señala que las mujeres se forman más en lengua y literatura. Las licenciadas en Filología son una mayoría abrumadora, constituyendo “casi un 70%” de los graduados. Esta sólida base académica a menudo culmina en una carrera en una librería o, en muchos casos, en una exitosa trayectoria como autora, enriqueciendo aún más el ecosistema literario.

La Paradoja de la Autoría: Más Lectoras y Libreras, Menos Obras Publicadas

A pesar de la abrumadora presencia femenina en la lectura y en la gestión de librerías, existe una paradoja significativa en el ámbito de la autoría. Los datos de ISBN, revelados por primera vez este año, muestran una disparidad notable en la publicación de obras: las editoriales publican el doble de títulos de hombres que de mujeres. En 2018, se registraron 34.183 títulos de autores masculinos frente a 17.801 de autoras femeninas. Esta brecha se mantiene incluso en la categoría de “creación literaria”, que abarca desde la novela hasta la poesía, con 9.370 obras de hombres versus 5.227 de mujeres. Esta realidad plantea una pregunta crucial: si hay más lectoras y más libreras, ¿por qué no se traduce esto en una mayor cantidad de obras publicadas por mujeres? Es una dicotomía que el sector debe abordar para reflejar plenamente el impacto femenino en el mundo del libro.

Preguntas Frecuentes

  • ¿Por qué hay más mujeres trabajando en librerías?
    Según estudios recientes, casi el 60% de los empleados fijos en librerías son mujeres. Esto se correlaciona con el hecho de que hay más mujeres lectoras que hombres, y también con una mayor formación femenina en lengua y literatura, como la Filología.
  • ¿Es cierto que las mujeres leen más que los hombres?
    Sí, en España, el 67,2% de la población femenina lee, frente al 56,2% de la masculina, una diferencia de once puntos porcentuales que se acentúa en ciertas franjas de edad.
  • ¿Qué papel juegan las librerías en la comunidad hoy en día?
    Las librerías, impulsadas en gran medida por las libreras, se han transformado en espacios de encuentro, conversación y reflexión. Son consideradas lugares de resistencia cultural y núcleos indispensables para la vida en comunidad, trascendiendo el acto de compraventa.
  • ¿Son rentables las librerías en la actualidad?
    Muchas librerías enfrentan desafíos económicos significativos. El estudio de CEGAL indica que la mitad de ellas no facturan más de 90.000 euros anuales, lo que las sitúa al límite de la supervivencia. Sin embargo, la capacidad de gestión y la resiliencia de las libreras ayudan a mantenerlas a flote.
  • ¿Existe una brecha en la publicación de obras entre hombres y mujeres?
    Sí, a pesar de que hay más lectoras y libreras, los datos de ISBN muestran que las editoriales publican el doble de obras de hombres que de mujeres, tanto en general como en la categoría de creación literaria.

El futuro de las librerías es un tapiz tejido con la dedicación, la pasión y la resiliencia de las mujeres. Desde la profunda conexión personal que establecen con sus establecimientos, como la de Petra Hartlieb, hasta su rol dominante en el empleo del sector y su vitalidad como lectoras, las libreras no solo sostienen estos espacios, sino que los transforman en faros de cultura y comunidad. A pesar de los desafíos económicos y la paradoja en la publicación de autoras, la impronta femenina es innegable y esencial. Son ellas quienes, con su trabajo incansable y su visión, aseguran que las librerías sigan siendo lugares donde las historias cobran vida y donde el espíritu humano encuentra su más pura expresión.

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