¿Quién es el autor de los escritos de María Valtorta?

María Valtorta: La Mística y sus Escritos Divinos

17/06/2023

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En el vasto universo de la literatura espiritual, pocas figuras han generado tanto debate y fascinación como María Valtorta. Postrada en un lecho durante décadas, esta mujer italiana se convirtió en la pluma de una de las obras místicas más voluminosas y detalladas de la historia cristiana: El Evangelio como me ha sido revelado. Pero, ¿quién fue realmente el autor detrás de estas miles de páginas que describen con asombrosa precisión la vida de Jesús y María? ¿Fueron fruto de su propia inspiración, de visiones sobrenaturales, o de una combinación de ambos? Para desentrañar este misterio y comprender la magnitud de su legado, es esencial adentrarse en su extraordinaria vida y en la turbulenta historia de la publicación de sus escritos.

¿Quién es el autor de los escritos de María Valtorta?
María Valtorta presenta sus escritos como dictados, unos por su Ángel Custodio (Azarías), otros por el mismo Jesús, la Virgen María o el Espíritu Santo. ¿Qué pensar de tal aseveración?
Índice de Contenido

La Vida Singular de María Valtorta: Un Camino de Ofrenda y Sufrimiento

María Valtorta nació el 14 de marzo de 1897 en Caserta, Italia, en el seno de una familia donde el amor y la disciplina se mezclaban con la dureza. Su padre, un suboficial de caballería, le brindó un afecto que su madre, una mujer culta pero de carácter difícil, a menudo le negó. Desde muy temprana edad, María mostró una profunda inclinación hacia lo espiritual, encontrando en la fe un refugio y una constante en su vida. A los cuatro años, al ingresar al asilo de las Monjas Ursulinas en Milán, ella misma relataría haber encontrado allí “el rostro de Dios y su amor”, una conexión que jamás abandonaría.

Su juventud estuvo marcada por un deseo de entrega a Dios y por el sufrimiento personal. A los doce años, en el Colegio de las Monjas de S. Bartolomé Capitanio de Monza, era considerada un “modelo” por su piedad. Sin embargo, la vida le depararía pruebas significativas. Su madre, con un egoísmo cruel, frustró en dos ocasiones serios noviazgos de María, privándola de la posibilidad de formar una familia. Más adelante, entre 1917 y 1920, prestó servicio abnegado como enfermera samaritana en los Hospitales de Guerra, contrayendo la devastadora “española” de un modo violentísimo. Una vez recuperada, su búsqueda espiritual se intensificó, culminando en 1923 con la ofrenda total de sí misma a Dios.

El 28 de enero de 1925, en Viareggio, María hizo un acto de ofrecimiento como “Víctima al Amor misericordioso”, una entrega que renovaría diariamente. Cinco años después, el 1 de julio de 1930, se ofreció como “Víctima a la divina Justicia”, lo que, según ella, desató sobre ella una cascada de sufrimientos físicos y espirituales. Estos padecimientos se intensificaron drásticamente, llevándola a una parálisis progresiva. A partir del 4 de enero de 1933, no pudo salir de casa, y desde el 1 de abril de 1934 hasta su muerte, permaneció postrada en el lecho por veintisiete años y medio. Esta etapa de inmovilidad forzada, comparada por ella misma con la crucifixión de Jesús, sería el crisol donde florecería su monumental obra literaria.

Durante estos años de reclusión, María no estuvo sola. En 1935, Marta Diciotti, una joven huérfana, fue acogida en su hogar para asistirla, convirtiéndose en su leal cuidadora y confidente hasta el final de sus días. El dolor también la visitó con la muerte de su amado padre en 1935, un golpe del que apenas se recuperó. Su madre, sin embargo, continuó maltratándola hasta su propia muerte en 1943, sin que María dejara de amarla por deber y sentimiento sobrenatural.

El Nacimiento de una Obra Monumental: La Pluma de lo Inexplicable

Fue precisamente a principios de 1943, casi una década después de su parálisis, cuando el Padre Romualdo M. Migliorini, su director espiritual, le pidió que escribiera sus memorias. Lo que comenzó como una autobiografía, pronto se transformó en algo mucho más grande. En menos de dos meses, María Valtorta, sentada en su lecho, llenó siete cuadernos con su propia caligrafía, revelando no solo un gran talento literario, sino también una profunda capacidad de introspección.

La verdadera eclosión de su obra, sin embargo, ocurrió entre 1943 y 1947, y con intermitencias hasta 1951. Durante este período de ocho años, y mientras permanecía clavada en su lecho, María Valtorta escribió no menos de quince mil páginas, distribuidas en más de 120 cuadernos. Lo hizo sin consultar libros, en tiempos de guerra, bombardeos y escasez, y de forma fluida, sin esquemas previos, borradores o correcciones. Nunca dictó, incluso en medio de dolores atroces, para no ser reemplazada en el acto de escribir. Este hecho, sumado a la vastedad y la precisión de sus descripciones, llevó a muchos a considerar que la Obra superaba a su causa aparente, la propia Valtorta.

María Valtorta siempre presentó sus escritos como dictados recibidos de seres celestiales: su Ángel Custodio (Azarías), el propio Jesús, la Virgen María o el Espíritu Santo. Esta aseveración plantea una cuestión fundamental sobre la autoría. Desde una perspectiva teológica, dadas la sublimidad, originalidad, exactitud y claridad de sus enseñanzas, si no fueron dictados directamente, al menos un ser sobrenatural iluminó a la escritora. Para respetar la convicción de María Valtorta, se distingue entre:

  • Autor: Un ser sobrenatural (Jesús, el Espíritu Santo, María Virgen o Azarías) que habría comunicado el contenido.
  • Escritora: María Valtorta, quien fielmente vertió sobre el papel lo comunicado.

Esta distinción es crucial para entender la naturaleza de sus escritos, que son considerados por muchos como revelaciones privadas. A diferencia de la Revelación Pública (la Biblia y la Tradición), que concluyó con la muerte del último apóstol y es obligatoria para la fe, las revelaciones privadas no añaden nada nuevo a la fe, pero pueden ayudar a vivirla más plenamente en un determinado tiempo histórico.

Las Obras de María Valtorta: Un Legado Literario y Espiritual

La notable producción literaria de María Valtorta está publicada en el original italiano en 16 volúmenes, divididos en una Obra magna y obras menores. La más conocida es, sin duda, la Obra magna:

El Evangelio como me ha sido revelado

Conocida anteriormente como El Poema del Hombre-Dios o El Hombre-Dios, esta obra consta de 10 volúmenes (o 11 en ediciones previas). Narra con asombroso detalle el nacimiento e infancia de María y Jesús, los tres años de la vida pública de Jesús, su pasión, muerte, resurrección y ascensión, Pentecostés, los albores de la Iglesia y la Asunción de María. A través de esta extensa narración, la obra expone la doctrina del cristianismo que la Iglesia católica transmite. Su riqueza de detalles geográficos, históricos y culturales ha sorprendido a especialistas, a pesar de que Valtorta nunca salió de Italia ni tuvo estudios formales de teología o arqueología.

Otras Obras Menores

  • Cuadernos de 1943, 1944, 1945/1950: Estos volúmenes contienen lecciones de sabiduría admirable, explicaciones doctrinales, normativas espirituales y visiones de los martirios de los primeros cristianos. El Cuaderno de 1945/1950 incluye un comentario magistral sobre el Apocalipsis de San Juan.
  • Lecciones sobre la Epístola de San Pablo a los Romanos: Un estudio detallado sobre esta importante epístola bíblica.
  • Libro de Azarías: Un comentario a las Misas dominicales, atribuido al Ángel Custodio de Valtorta.
  • Autobiografía: Relata su propia vida, ofreciendo una ventana a su profunda espiritualidad y a los sufrimientos que padeció.

También existen obras pendientes de publicación, como comentarios sobre el Antiguo y Nuevo Testamento, una Miscelánea Teológica (Pequeña Suma Teológica), biografías de algunos santos y más elementos personales y autobiográficos.

¿Cuándo falleció María Valtorta?
María Valtorta nació en Italia en 1897 y falleció en 1961. Sin haber visitado la Tierra Santa ni cursado estudios teológicos, escribió extensamente sobre temas de religión entre los años 1943 y 1950.

La Atormentada Historia de la Publicación: Una Larga Controversia

La historia de la publicación de la obra de María Valtorta está marcada por una profunda controversia. Fiel a Cristo y a la Iglesia, María Valtorta insistió en que nada debía imprimirse sin aprobación eclesiástica. Sin embargo, su director espiritual, el Padre Romualdo Migliorini, y el primer editor, Michael Pisani, comenzaron a divulgar fragmentos.

El Permiso de Pío XII y la Intervención del Santo Oficio

En un momento crucial, tres sacerdotes de la Orden de los Siervos de María (el Padre Romualdo Migliorini, el Padre Conrado Berti y el Padre Andrea Citecchin) lograron presentar el manuscrito directamente al Papa Pío XII. El confesor del Papa, Augustín Bea (futuro cardenal), se mostró impresionado por la obra. En una audiencia con los tres sacerdotes el 26 de febrero de 1948, el Papa Pío XII habría dicho: “Publicar esta obra tal como está. No hay necesidad de emitir una opinión sobre su origen, de si puede ser extraordinario o no. Quien lo lea, lo entenderá. Se habla de muchas visiones y revelaciones. No voy a decir que son todas auténticas, pero hay algunas de las cuales se podría decir que son”. Los sacerdotes interpretaron esto como un permiso papal para publicar, un imprimatur de facto.

A pesar de este supuesto permiso, la Obra no fue publicada por la Oficina de Impresión del Vaticano. Tras la muerte de Pío XII en 1958, su sucesor, el Papa Juan XXIII, al asumir el cargo, firmó en 1959 una decisión del Santo Oficio (presidido entonces por el Cardenal Alfredo Ottaviani) para colocar el libro en el Índice de Libros Prohibidos. Esta decisión generó un gran debate.

El Debate sobre el Índice y la Abolición

Los partidarios de Valtorta argumentan que la aprobación inicial de Pío XII anulaba cualquier decisión posterior del Santo Oficio. Los detractores, en cambio, se aferran a la inclusión en el Índice. La situación cambió radicalmente cuando el Papa Pablo VI, en 1965, suprimió completamente el Índice de Libros Prohibidos. Esto llevó a los seguidores de Valtorta a argumentar que la abolición del Índice anulaba la prohibición de 1959, ya que el Índice ya no existía. Sin embargo, los opositores sostienen que la abolición no revierte la opinión de la Iglesia sobre la obra en sí. El Cardenal Joseph Ratzinger (futuro Papa Benedicto XVI), como jefe de la Congregación para la Doctrina de la Fe, afirmó el valor moral de la condena del Índice en general, sin entrar en los detalles específicos del Poema del Hombre-Dios.

Motivo de la Prohibición: Desobediencia, no Herejía

Es fundamental destacar que la prohibición no se debió a herejía o errores doctrinales en los escritos. Según L'Osservatore Romano de la época, la razón fue la desobediencia, es decir, la publicación sin la debida autorización eclesiástica, a pesar de la aparente luz verde de Pío XII. Curiosamente, obras como las de Santa Faustina Kowalska, también incluidas en el Índice en esa época, gozan hoy de la más alta aprobación eclesial.

La Publicación y Reconocimientos Posteriores

A pesar de la controversia, la obra fue finalmente publicada y traducida a numerosos idiomas. Con el tiempo, ha recibido el visto bueno y la aprobación de teólogos, especialistas y varios obispos y cardenales católicos de todo el mundo. El Cardenal Ratzinger, en cartas privadas, ha reconocido que la Obra está libre de errores en doctrina y moral. La Conferencia de Obispos Italianos también ha confirmado lo mismo en correspondencia con el actual editor. Además, obispos como Monseñor Sooser Pakian (India, 1993) y Monseñor Roman Danylak (2002) han concedido el Imprimatur y Nihil Obstat, respectivamente, a la obra, defendiendo su valor y ortodoxia.

Monseñor Danylak, en particular, ha defendido las obras de Valtorta con vehemencia, afirmando que “no hay nada contra la fe y la moral” en sus escritos y que “Valtorta es una de las manifestaciones más extraordinarias del carisma profético en nuestros tiempos. Muchos consideran que es una de las místicas más grandes en la historia de la Iglesia”. Estos reconocimientos posteriores, junto con el testimonio de expertos en geología, historia y Biblia que han encontrado en la obra detalles inexplicables sin una intervención sobrenatural, han reforzado la credibilidad de los escritos para muchos.

Personas Clave en el Entorno de María Valtorta

La vida de María Valtorta estuvo intrínsecamente ligada a unas pocas personas que, de diversas maneras, influyeron en su existencia y en la preservación de su obra:

Familiares y Asistentes

  • José Valtorta: Su padre, nacido en Mantua en 1862 y fallecido en 1935. Fue un suboficial de caballería y una figura de gran afecto para María, cuya muerte la sumió en un profundo dolor.
  • Iside Fioravanzi: Su madre, nacida en Cremona en 1861 y fallecida en 1943. Profesora de francés, de carácter autoritario y adusto, especialmente con María, a quien maltrató hasta el final.
  • Marta Diciotti: Nació en Lucca en 1910. Fue la fiel asistente y confidente de María Valtorta desde 1935 hasta la muerte de esta en 1961, brindándole amor y cuidado constantes.
  • Familia Belfanti: José Belfanti, primo de la madre de María, y su familia (Paula y Ana, su segunda esposa), quienes se refugiaron en casa de Valtorta durante la guerra, especialmente durante la evacuación de Viareggio a S. Andrés de Cómpito en 1944.

Sacerdotes Influyentes

  • Padre Romualdo M. Migliorini, OSM: Nacido en 1884, fue director espiritual de María Valtorta desde 1942 hasta 1946. Fue él quien le pidió que escribiera sus memorias y quien, con celo, transcribió a máquina y facilitó la primera difusión de sus escritos, arriesgándose a pesar de las prohibiciones. Refiere Marta Diciotti que el primer dictado fue recibido por María Valtorta, a mediodía del Viernes Santo, el 23 de Abril de 1943.
  • Padre Conrado M. Berti, OSM: Profesor de Dogmática y Teología Sacramental, consultor en el Concilio Vaticano II. Jugó un papel crucial en el cuidado y supervisión de los escritos, especialmente en la segunda edición crítica en italiano de El Hombre-Dios, a la que añadió valiosas notas teológicas, bíblicas y patrísticas. Fue uno de los sacerdotes que presentó la obra a Pío XII.

Preguntas Frecuentes sobre María Valtorta y su Obra

Dada la complejidad y la controversia en torno a María Valtorta, es natural que surjan numerosas preguntas. Aquí abordamos algunas de las más comunes:

PreguntaRespuesta
¿Quién es el autor de los escritos de María Valtorta?Según María Valtorta, los escritos fueron dictados por seres sobrenaturales (Jesús, la Virgen, el Espíritu Santo, Azarías), siendo ella la “Escritora”. La Iglesia no ha confirmado oficialmente el origen sobrenatural, pero tampoco ha encontrado errores de doctrina.
¿Cuándo falleció María Valtorta?María Valtorta falleció en la mañana del 12 de octubre de 1961.
¿Son los escritos de María Valtorta aprobados por la Iglesia Católica?La situación es matizada. La obra estuvo en el Índice de Libros Prohibidos (ya suprimido). No hay una aprobación universal de su origen sobrenatural, pero obispos han concedido Imprimatur y Nihil Obstat a ediciones, y la Iglesia ha reconocido que no contienen errores contra la fe y la moral. No son obligatorios para la fe.
¿Es obligatorio para un católico creer en las revelaciones de María Valtorta?No. Las revelaciones privadas no forman parte del depósito de la fe obligatoria. Su aceptación es discrecional para cada fiel, siempre en conformidad con la fe y moral católicas.

Conclusión: Un Llamado al Discernimiento

La figura de María Valtorta y su monumental obra continúan siendo un faro de inspiración y, al mismo tiempo, un terreno de debate dentro de la Iglesia Católica. Su vida de profunda espiritualidad y sufrimiento, su asombrosa capacidad de escritura en condiciones extremas y la riqueza de detalles de sus narraciones la convierten en un caso único en la historia de la mística. Si bien la Iglesia no exige creer en el origen sobrenatural de sus escritos, sí ha reconocido que no contienen errores contra la fe y la moral, y su abolición del Índice ha abierto las puertas a un discernimiento más personal.

Para aquellos interesados en profundizar en la vida de Jesús y los misterios de la fe cristiana, la obra de María Valtorta ofrece una perspectiva única y una lectura que, para muchos, es profundamente edificante. Como con toda revelación privada, el camino es el del discernimiento orante, que permite al lector extraer lo que es bueno y verdadero, siempre en armonía con la Revelación Pública custodiada por la Santa Madre Iglesia.

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