03/06/2022
La presidencia de Mauricio Macri en Argentina (2015-2019) representó un período de profundos cambios y convulsiones económicas, caracterizado por el intento de restaurar un régimen de corte neoliberal. Con una marcada apertura económica, la liberalización de variables clave y un sistemático endeudamiento, la gestión económica de Macri culminó en una severa crisis que dejó huellas duraderas en el país. Para comprender cabalmente este proceso, es fundamental desglosar sus dos etapas bien diferenciadas, donde la promesa inicial de prosperidad se transformó en un escenario de inestabilidad y desafíos sin precedentes.

El mandato de Macri se inició con una visión clara: poner fin a las restricciones cambiarias y reinsertar a Argentina en los mercados internacionales. La primera etapa de su política económica, que abarcó desde fines de 2015 hasta finales de 2017, se centró en la implementación de medidas acordes a esta mirada del mundo. El gobierno asumió con la firme convicción de que la eliminación del cepo cambiario, instaurado en 2011, era una prioridad innegociable. La icónica frase de Macri, “¡Conmigo los dólares van a sobrar!”, resonó como una promesa de abundancia y normalización. Sin embargo, la implementación de esta medida no estuvo exenta de debates internos y tensiones dentro de su propio equipo económico.
Desde la Fundación Pensar, el think tank del PRO, se gestaron las primeras ideas y se reunió a un nutrido grupo de economistas. Carlos Melconian, uno de los referentes iniciales, recordaba su “colimba” en Pensar, donde la oferta de talentos económicos no tardó en generar competencia. Figuras como Federico Sturzenegger, Rogelio Frigerio, Miguel Braun, Guido Sandleris, Hernán Lacunza y Nicolás Dujovne comenzaron a orbitar alrededor del entonces jefe de gobierno porteño. Se realizaron retiros y debates, aunque no siempre con el beneplácito del círculo más cercano a Macri, como Marcos Peña y Jaime Durán Barba, quienes en ocasiones cuestionaban la conveniencia de debatir públicamente planes de ajuste fiscal.
A pesar de las advertencias de economistas como Carlos Melconian sobre la complejidad de levantar el cepo de un día para otro, la decisión política primó. En un desayuno con su gabinete porteño en marzo de 2015, Macri insistió: “Si yo digo que se sale del cepo en un día es un día, ¿me entienden?”. Esta determinación, que hoy muchos lamentan en la Rosada, marcó el inicio y también el final de su gobierno con controles cambiarios. La incorporación de Alfonso Prat-Gay como ministro de Hacienda y Finanzas fue vista como un intento de generar confianza para esta crucial medida. El 17 de diciembre de 2015, el dólar minorista saltó de $9,91 a $13,93, y la inflación, que en noviembre era del 2,4%, escaló a 4,3% en diciembre y 3,8% en enero, antes incluso de que se corrigieran tarifas o se abrieran paritarias.
El año 2016 fue de recesión, un costo asumido por el gobierno en su fase inicial de “sinceramiento” de la economía. Sin embargo, en 2017, la economía mostró signos de expansión y un relativo éxito, con una recuperación del PBI y una aparente estabilización. Prat-Gay propuso un acuerdo económico y social para desinflar, una iniciativa que generó controversia y no contó con el respaldo unánime del gabinete. Sus metas de inflación, ambiciosas y comunicadas sin el apoyo explícito del Presidente ni del Banco Central, también generaron fricciones. La tensión entre el Ministerio de Hacienda y el Banco Central por la tasa de interés, y entre diversas carteras por el déficit fiscal y los aumentos de tarifas, se hizo palpable. La promesa de una “revolución en la gestión” a través de presentaciones y planillas Excel, promovida por figuras como Gustavo Lopetegui y Mario Quintana, no logró disipar las quejas ministeriales sobre una falta de coordinación integral.
- El Derrumbe: Crisis y Fracaso (2018-2019)
- El Legado y las Lecciones Aprendidas
- Preguntas Frecuentes sobre la Economía de Macri
- ¿Por qué se volvió a imponer el cepo cambiario si Macri prometió eliminarlo?
- ¿Cuál fue el rol del Fondo Monetario Internacional (FMI) en la economía de Macri?
- ¿Qué impacto tuvieron las elecciones legislativas de 2017 en la política económica?
- ¿Hubo un conflicto de intereses o visiones dentro del equipo económico de Macri?
- ¿Qué significa la “restauración de un régimen neoliberal” en el contexto de Macri?
El Derrumbe: Crisis y Fracaso (2018-2019)
La segunda etapa, que se inició en 2018, mostraría el derrumbe y el fracaso total de los objetivos propuestos. El triunfo en las elecciones legislativas de 2017, que le otorgó un mayor respaldo político a Macri, paradójicamente, fue interpretado por algunos como el inicio de un giro equivocado. Federico Sturzenegger, entonces presidente del Banco Central, señaló que tras esas elecciones, el Presidente se puso del lado del Tesoro en el conflicto por la desinflación, buscando relajar la política monetaria para no afectar las cuentas fiscales (ya que las jubilaciones se ajustaban por inflación). Esta decisión, sumada a una reforma tributaria que redujo impuestos, fue interpretada como un socavamiento del marco macroeconómico y el detonante de la crisis.
En diciembre de 2017, funcionarios de la Jefatura de Gabinete pidieron a Sturzenegger bajar la tasa de interés, lo que provocó su fastidio y una reducción de tasas menor a la esperada. La situación global también comenzó a complicarse: en enero de 2018, el S&P 500 y el Dow Jones cayeron, y Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal, anunció un aumento de tasas cuatro veces en el año, un movimiento no visto desde 1995. El 25 de abril de 2018, las alarmas se encendieron con la venta de 1.471 millones de dólares de reservas para contener el dólar. La presión de la Casa Rosada sobre el Banco Central era evidente.

El contexto externo adverso y la fragilidad interna llevaron al gobierno a buscar ayuda del Fondo Monetario Internacional (FMI). En junio de 2018, el FMI aprobó un préstamo stand-by de 50.000 millones de dólares, una cifra récord. El plan era que el dólar se estabilizara y Argentina regresara a los mercados. Sin embargo, la volatilidad persistió. La renuncia de Sturzenegger, en medio de la corrida cambiaria que llevó el dólar a $28,43, marcó un punto de inflexión. Fue reemplazado por Luis “Toto” Caputo, quien también enfrentaría presiones y críticas por su perfil de “trader” en lugar de seguir reglas monetarias.
Las internas se agudizaron. Dujovne y el FMI cuestionaron a Caputo, mientras este criticaba a los economistas “académicos”. El dólar continuó su ascenso descontrolado, llegando a los $40 en horas, lo que llevó a Macri a pedir al FMI que “pongan por escrito y se hagan cargo” de las medidas a tomar. Finalmente, el FMI amplió el paquete de ayuda y adelantó 20.000 millones de dólares, permitiendo al Banco Central intervenir en una zona definida para contener la divisa. Sin embargo, la relación con Caputo se tensó al punto de que, según el propio exministro, el FMI lo consideró una “pieza disruptiva” y se le pidió que se fuera.
Guido Sandleris asumió la presidencia del Banco Central, intentando marcar distancia con sus predecesores. A pesar de un período de relativa estabilidad cambiaria a principios de 2019, la inflación y el dólar volvieron a dispararse en marzo. El debate sobre la intervención del Banco Central resurgió, y aunque el equipo económico estuvo cerca de obtener la luz verde del FMI, Lagarde se echó atrás. La encuesta de Isonomía en abril, que mostraba a Cristina Kirchner con una ventaja de nueve puntos sobre Macri, desató una nueva corrida. El riesgo país se disparó y el dólar se escapó nuevamente. Tras intensas negociaciones, el Fondo finalmente aprobó la intervención del Banco Central, y el dólar se mantuvo relativamente estable hasta las PASO.
La idea de volver al cepo, que había sido tímidamente explorada en abril, cobró fuerza tras las PASO, cuando el dólar saltó de $45 a $63. La resistencia inicial de Dujovne y la Casa Rosada cedió. Hernán Lacunza reemplazó a Dujovne y anunció la primera restricción para la compra de dólares (un tope de $10.000 mensuales). Tras las elecciones generales, el cepo se endureció aún más, limitando la compra a $200 por mes. El gobierno de Macri, que había comenzado con la promesa de eliminar el cepo, terminó su mandato con una versión aún más restrictiva de los controles cambiarios. La Rosada admitió que la salida inicial del cepo fue “apurada”, un reconocimiento tácito de un error de cálculo.
El Legado y las Lecciones Aprendidas
El balance económico de la presidencia de Macri es, sin duda, complejo. Si bien hubo un intento de normalizar la economía y reinsertarla en el mundo, la conjunción de errores de política, una herencia fiscal desafiante y un contexto internacional adverso derivó en una profunda crisis. Federico Sturzenegger, en un análisis posterior a la gestión, admitió el fracaso económico, señalando que el quiebre de la independencia del Banco Central y la modificación de las metas de inflación fueron puntos de inflexión. La presión del Tesoro para retrasar la desinflación, debido al impacto en las jubilaciones, generó un conflicto que, según Sturzenegger, el Presidente resolvió a favor del Tesoro, socavando su propio marco macroeconómico y desatando la crisis financiera.
El ex presidente del Banco Central también destacó que, si bien la suerte y la herencia del gobierno anterior jugaron un papel, no pueden ser las únicas culpables. La decisión de reducir impuestos con una reforma tributaria y la “intimidación” al Banco Central para bajar las tasas de interés, combinadas con una frágil estructura de deuda pública, fueron los factores que llevaron a la salida de activos argentinos y la crisis de los últimos dos años. Sin embargo, Sturzenegger matizó su visión, señalando que el fortalecimiento de las instituciones democráticas y la alternancia pacífica del poder podrían incentivar a los políticos a tener una visión a más largo plazo en la gestión económica. Desde esa perspectiva, el legado de Macri, aunque económicamente fallido, podría tener un aspecto positivo en términos institucionales.

La presidencia de Macri dejó lecciones cruciales sobre la fragilidad de la economía argentina, la importancia de la autonomía del Banco Central y el impacto de las decisiones políticas sobre las expectativas del mercado. La gestión mostró la dificultad de implementar reformas estructurales ambiciosas en un contexto de alta volatilidad y presiones internas y externas. La historia económica de Argentina, una vez más, demostró la intrincada relación entre política, economía y confianza, dejando un período de cuatro años marcado por la deuda, la inestabilidad y el retorno de medidas que se habían prometido eliminar.
Preguntas Frecuentes sobre la Economía de Macri
¿Por qué se volvió a imponer el cepo cambiario si Macri prometió eliminarlo?
Macri eliminó el cepo cambiario al inicio de su gestión en diciembre de 2015, prometiendo que los dólares “iban a sobrar”. Sin embargo, debido a las sucesivas corridas cambiarias, la pérdida de reservas y la necesidad de estabilizar la economía frente a una crisis creciente, su gobierno se vio forzado a reestablecer controles de cambio. Inicialmente, se implementó una restricción de US$10.000 mensuales por persona en septiembre de 2019, y tras las elecciones generales, se endureció a US$200 mensuales, cerrando su mandato con un cepo más restrictivo que el que encontró.
¿Cuál fue el rol del Fondo Monetario Internacional (FMI) en la economía de Macri?
El FMI jugó un papel central a partir de 2018, cuando Argentina acudió a ellos en medio de una crisis cambiaria y de financiamiento. Se otorgó un préstamo stand-by récord de US$50.000 millones, que luego fue ampliado y adelantado. El FMI impuso condiciones de ajuste fiscal y monetario, y sus decisiones y recomendaciones influyeron directamente en las políticas del Banco Central y el Ministerio de Hacienda, aunque también hubo tensiones y desacuerdos internos entre el gobierno argentino y el staff del Fondo.
¿Qué impacto tuvieron las elecciones legislativas de 2017 en la política económica?
Las elecciones legislativas de 2017 representaron un triunfo para el gobierno de Macri. Sin embargo, algunos analistas, incluyendo a Federico Sturzenegger, sugieren que este triunfo llevó a decisiones económicas equivocadas. Se interpretó que el gobierno se sintió más fuerte para relajar la política monetaria y fiscal (con una reforma tributaria que redujo impuestos), lo que, combinado con la fragilidad de la deuda, habría desencadenado la crisis de los años siguientes.
¿Hubo un conflicto de intereses o visiones dentro del equipo económico de Macri?
Sí, el texto describe múltiples conflictos y tensiones entre los diferentes actores del equipo económico. Hubo desacuerdos entre el Banco Central y la Jefatura de Gabinete/Hacienda sobre la tasa de interés y las metas de inflación. También se mencionan fricciones entre economistas más “académicos” y aquellos con un perfil más de “trader”, así como diferencias sobre la velocidad y el alcance de las medidas de ajuste. Figuras como Marcos Peña, Gustavo Lopetegui, Mario Quintana, Federico Sturzenegger, Alfonso Prat-Gay, Nicolás Dujovne y Luis Caputo tuvieron visiones y roles que a menudo entraron en colisión.
¿Qué significa la “restauración de un régimen neoliberal” en el contexto de Macri?
Se refiere al intento de revertir las políticas económicas intervencionistas y de control de capitales de los gobiernos anteriores. Implicó la liberalización del tipo de cambio, la apertura a los mercados financieros internacionales, la reducción de subsidios, el ajuste fiscal y la búsqueda de una mayor injerencia del sector privado en la economía. El objetivo era restablecer la confianza de los mercados y atraer inversiones, aunque los resultados no fueron los esperados y se tradujeron en un fuerte endeudamiento y una crisis.
Si quieres conocer otros artículos parecidos a La Economía Argentina bajo Macri: Un Legado Complejo puedes visitar la categoría Librerías.
