02/06/2023
El peronismo, más que un partido político, es un verdadero fenómeno social y cultural que ha marcado a fuego la historia de Argentina. Desde su irrupción a mediados del siglo XX, ha sido fuente de pasiones encontradas, un crisol de ideologías y un motor de transformaciones profundas. Hoy, la pregunta de qué le sucede al peronismo resuena con fuerza, no solo en el ámbito político, sino en el corazón de la sociedad argentina.

En un escenario de intensos debates internos y desafíos externos, figuras clave del movimiento, como el diputado nacional Máximo Kirchner, no dudan en señalar rumbos y advertir sobre las limitaciones. Su reciente llamado a que el próximo gobierno esté en manos de un “buen peronista o una buena peronista”, sumado a sus reflexiones sobre la figura de Eva Perón y las críticas a la proscripción de Cristina Kirchner, reafirman la vigencia de un debate que trasciende lo coyuntural y se ancla en la propia identidad del movimiento.
Los Orígenes: Un Aluvión Zoológico que Cambió la Historia
Para comprender el presente del peronismo, es indispensable viajar a sus raíces. Este movimiento nació en 1945, emergiendo como una poderosa reacción a la conocida como Década Infame (1930-1943), un período caracterizado por el fraude electoral, los abusos patronales y una política económica que, según sus críticos, condenaba a Argentina a ser un mero proveedor de materias primas. Fue un grito de cambio frente a una dictadura cívico-militar que había depuesto al presidente radical Hipólito Yrigoyen.
El peronismo se forjó en las masivas movilizaciones de miles de obreros, muchos de ellos mestizos emigrados desde las provincias al vibrante polo industrial de Buenos Aires, quienes se unieron a hijos y nietos de migrantes europeos, principalmente italianos. El 17 de octubre de 1945 es la fecha fundacional, el Día de la Lealtad, cuando una marea humana de trabajadores inundó las calles, exigiendo y logrando la liberación del entonces coronel Juan Domingo Perón, secretario de Trabajo en la dictadura del general Edelmiro Farrell.
Perón, temido por su creciente poder al impulsar leyes y estatutos laborales, indemnizaciones por despido y vacaciones, había sido arrestado. Pero esa jornada, los trabajadores lo idolatraron y lo catapultaron hacia la presidencia, a la que llegaría en tres ocasiones. Fue en ese momento, con el surgimiento de esa fuerza popular, que nació también su antagonista: el antiperonismo, despectivamente calificado por el diputado radical socialdemócrata Ernesto Samartino como un “aluvión zoológico”.
Desde sus inicios, el peronismo logró arrebatar el control de los sindicatos a socialistas, anarquistas y comunistas. La Confederación General del Trabajo (CGT), la central obrera mayoritaria, ha respondido desde entonces a la línea peronista, asumiendo el rol de principal articulador de los derechos laborales. La frase de Perón, “Procedemos a poner de acuerdo al capital y al trabajo, tutelados ambos por la acción directiva del Estado”, sintetiza la visión de un Estado fuerte y mediador en las relaciones sociales.
Peronismo: ¿Izquierda o Derecha? Un Debate Abierto
Una de las preguntas más recurrentes, especialmente para quienes observan el fenómeno desde fuera de Argentina, es si el peronismo se ubica en la izquierda o en la derecha del espectro político. La respuesta es compleja, y quizás la clave de su perdurabilidad: es un movimiento policlasista, nacional y popular, capaz de englobar a diferentes ideologías.
El peronismo defiende pilares como la industrialización nacional, el control de las exportaciones, la concepción de un Estado fuerte, y la promoción de la salud y educación públicas. Además, impulsa subsidios sociales, la neutralidad internacional y la integración política y comercial sudamericana. Estas banderas, en diferentes momentos, han sido abrazadas por diversas facciones internas.
Sin embargo, de su seno también han surgido expresiones extremas. En los años 60 y 70, emergieron la guerrilla de los Montoneros, de corte de izquierda, y, a la vez, la organización paramilitar Alianza Anticomunista Argentina (Triple A), de derecha. Más recientemente, La Cámpora, una agrupación política principalmente afín al kirchnerismo, ha ganado relevancia.
El antropólogo Alejandro Grimson invita a reflexionar: “Lo primero que les pregunto a los extranjeros es si en sus países los fenómenos políticos son simples. ¿Es de izquierda o de derecha la rebelión catalana? ¿Y los chalecos amarillos de Francia?”. Esta pregunta resalta la dificultad de encasillar al peronismo en categorías occidentales tradicionales. De hecho, en su seno ha convivido un ex presidente peronista neoliberal como Carlos Menem con una centroizquierdista como Cristina Kirchner.
Actualmente, bajo el gobierno de Alberto Fernández, el peronismo defiende políticas de aliento al consumo, salarios altos, industrialismo y derechos humanos, con una clara inclinación hacia el centro-izquierda, aunque sin dejar de ser un movimiento que abarca múltiples ideologías.
Liderazgos Emblemáticos y Desafíos Actuales
El peronismo ha sido moldeado por figuras carismáticas y de profundo impacto. Juan Domingo Perón, el fundador, y Eva Perón, la “abanderada de los humildes”, son pilares ineludibles. Eva, en particular, fue el enlace entre Perón y las organizaciones obreras, y una fuerza impulsora del voto femenino y la inclusión de las mujeres en la política argentina.
Hoy, el liderazgo de Cristina Kirchner es central. Máximo Kirchner, al referirse a ella, destaca la “proscripción” que impide a la persona que reúne la mayor cantidad de votos de manera individual en Argentina presentarse a elecciones. Esta situación, según él, remite a la historia de abusos y atrocidades vividas en Argentina a partir de 1955 con la “Revolución Libertadora”, más conocida como “fusiladora”.

Los desafíos actuales del peronismo, según Máximo Kirchner, se centran en la ausencia de libertad para elegir candidatos y en la violencia política. El intento de asesinato de Cristina Kirchner el 1 de septiembre es un crudo recordatorio de la escalada de agresiones. “No es sano lo que está ocurriendo”, enfatiza, señalando una dinámica en la que “cuando el poder nace de la gente y se decide representarla comienzan los problemas”.
Kirchner también critica la hipocresía en la política, refiriéndose indirectamente a figuras como María Eugenia Vidal, ex gobernadora de la provincia de Buenos Aires, a quien acusa de haber olvidado sus supuestas batallas contra las mafias una vez fuera del poder. Contrasta esta situación con la violencia que enfrentan quienes realmente luchan contra el poder establecido, como lo demuestra el atentado contra la vicepresidenta. El mensaje es claro: la verdadera lucha tiene consecuencias tangibles.
Finalmente, arremete contra los militantes libertarios, cuestionando su concepto de libertad: “Estos pibes hablan de la libertad, ¿Cuál es la libertad que no tenés? No podemos confundir individualismo con libertad, son dos cosas diferentes”. Para Máximo, la verdadera ausencia de libertad en el peronismo es la imposibilidad de votar al candidato deseado, con el “amparo de un Poder Judicial que no investiga”.
La Eterna Polarización: Peronistas vs. Antiperonistas
El peronismo ha generado, desde sus inicios, un antiperonismo feroz, y la división en el país, aunque con matices, sigue viva. Juan Domingo Perón instaba a los empresarios a ceder poder económico para construir una sociedad de bienestar, inspirándose en modelos como la Francia y Suecia de la posguerra. Sin embargo, esta visión encontró una fuerte resistencia.
Los antiperonistas suelen criticar lo que consideran un pasado glorioso de Argentina como potencia mundial y país desarrollado hace un siglo, atribuyendo al peronismo parte de su declive. El célebre escritor Jorge Luis Borges, figura emblemática del antiperonismo, llegó a decir que “los peronistas no son ni buenos ni malos, son incorregibles”.
Esta polarización se manifiesta en el lenguaje: los afines a Perón acusan a sus críticos de ser “gorilas”, mientras que los antiperonistas los tildan de “poco democráticos” y “progresistas” de forma despectiva. A pesar de la seriedad del antagonismo, también hay espacio para el humor, como lo demostró Perón al explicar el arco político argentino a un periodista español: “Mire, en Argentina hay 30 por ciento de radicales, 30 por ciento de conservadores y otro tanto socialistas”. Cuando le preguntaron por los peronistas, respondió: “¡Ah, no, peronistas somos todos!”.
| Aspecto | Peronismo | Antiperonismo |
|---|---|---|
| Origen | Movilización obrera de 1945 | Reacción a la irrupción popular del peronismo |
| Visión del Estado | Estado fuerte, regulador, protector | Crítico del intervencionismo estatal, más liberal |
| Economía | Industrialización, control de exportaciones, consumo interno | Crítico de subsidios y ciertas políticas redistributivas |
| Líderes | Perón, Evita, Cristina Kirchner | Diversidad de figuras políticas e intelectuales históricas |
| Acusaciones Recíprocas | "Gorilas", "antipueblo" | "Poco democráticos", "populistas", "clientelistas" |
Preguntas Frecuentes sobre el Peronismo
¿Qué es el peronismo?
El peronismo es la principal corriente política de Argentina, surgida en 1945 con Juan Domingo Perón. Es un movimiento nacional y popular, policlasista, que ha gobernado el país en varias ocasiones. Se caracteriza por su defensa de la justicia social, la soberanía política y la independencia económica.
¿Cómo surgió el peronismo?
Surgió tras la llamada Década Infame (1930-1943), como una reacción a la dictadura cívico-militar y a las políticas conservadoras. Nació de una masiva movilización de trabajadores el 17 de octubre de 1945, que exigían la liberación de Juan Domingo Perón, entonces secretario de Trabajo.
¿La CGT, la central obrera, se considera peronista?
Sí, la Confederación General del Trabajo (CGT), la central obrera mayoritaria, responde históricamente al peronismo. Desde los inicios del movimiento, Perón logró arrebatar el control de los sindicatos a otras corrientes políticas, consolidando una fuerte relación entre el peronismo y el movimiento obrero organizado.
¿El peronismo es de izquierda o de derecha?
Es un movimiento que abarca un amplio espectro ideológico, lo que lo hace difícil de encasillar. Ha tenido expresiones de izquierda (como Montoneros) y de derecha (como la Triple A), así como líderes neoliberales (Carlos Menem) y centroizquierdistas (Cristina Kirchner, Alberto Fernández). Defiende principios como la industrialización y el Estado fuerte, que pueden ser interpretados de diversas maneras.
¿El país sigue dividido entre peronistas y antiperonistas?
Sí, el antagonismo entre peronistas y antiperonistas sigue siendo una de las principales líneas divisorias en la política y la sociedad argentina. Si bien las formas de expresión han evolucionado, la polarización persiste, manifestándose en debates públicos, elecciones y hasta en la vida cotidiana.
Reflexiones Finales
El peronismo es una fuerza viva, en constante adaptación y debate interno. Las palabras de Máximo Kirchner no solo reflejan las tensiones actuales dentro del oficialismo, sino que también reafirman la centralidad de la figura de Cristina Kirchner y la persistencia de una visión de la política marcada por la confrontación y la defensa de un proyecto popular. La capacidad del movimiento para reinventarse y, a la vez, mantener sus pilares fundamentales, es lo que lo convierte en un objeto de estudio y pasión inagotable en el panorama político argentino. Su historia es la historia de una nación que no deja de buscar su propio rumbo, siempre bajo la sombra o la luz de este movimiento que, como dijo Perón, parece habitar en todos los argentinos.
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