¿Qué pasa si un niño deja de ir a la escuela todos los días?

El Desafío del Abandono Escolar Post-Pandemia

28/08/2024

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Los bancos vacíos en las aulas secundarias de Argentina son un testimonio silencioso de una crisis educativa que se profundizó drásticamente con la pandemia. Lo que antes era una preocupación, hoy es una alarmante realidad: el aumento del abandono escolar, una tendencia que, según especialistas, implica un retroceso de al menos una década en la reducción de la exclusión educativa en la región. Si antes de la pandemia se proyectaba que la deserción juvenil se reduciría a 18 de cada 100 estudiantes, ahora las estimaciones de Cippec, basadas en datos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), sugieren que esta cifra volverá a ser de 22 de cada 100. Un panorama que lleva a muchos a hablar de una “década perdida” en la educación.

¿Qué pasa si un niño deja de ir a la escuela todos los días?
Pero, ¿qué pasa cuando un chico deja de ir todos los días a la escuela? Para Manuel Alvarez Trongé, presidente de Educar 2050, el abandono ya de por sí es un problema, pero es mucho peor cuando se analiza lo que sucede después.

Esta situación plantea interrogantes cruciales: ¿Cuáles son los desafíos más grandes que enfrentan los jóvenes para mantener sus estudios? ¿Qué hacen aquellos que han dejado la escuela? ¿Y qué políticas se están implementando para intentar revertir esta sombría tendencia?

Índice de Contenido

El Alarmante Aumento del Abandono Escolar

El regreso a la presencialidad plena en las escuelas secundarias no hizo más que evidenciar la magnitud del problema. Docentes y especialistas ya venían alertando sobre el efecto más preocupante de la pandemia en las trayectorias educativas de adolescentes y jóvenes: la creciente tasa de deserción. Este fenómeno no es meramente un número; detrás de cada estadística hay una historia, un sueño postergado y un futuro que se torna incierto. La situación es un reflejo de múltiples factores que se entrelazaron y se potenciaron durante los largos meses de confinamiento y virtualidad.

Causas Multifactoriales Detrás de la Deserción

La historia de Ana, una joven de 16 años del Barrio Mujica, es un claro ejemplo de las complejidades que llevaron a muchos a dejar la escuela. Cursaba 4º año cuando la acumulación de materias pendientes del ciclo anterior, sumada a las dificultades de las nuevas clases virtuales, se volvió insostenible. “Me había quedado con muchas materias del año anterior, sumar las nuevas clases ya fue una complicación, y luego, empecé a trabajar”, relata Ana, quien hoy dedica parte de su tiempo libre a colaborar en un centro comunitario. Su experiencia no es aislada; para miles de adolescentes, la desconexión con la escuela durante la cuarentena fue el primer golpe.

Entre las principales razones que enumeran los especialistas, se destacan:

  • Desconexión con la escuela durante la cuarentena: La falta de acceso a dispositivos, conectividad o un espacio adecuado para estudiar en casa se convirtió en una barrera infranqueable para muchos. Ana, a pesar de tener Wi-Fi, no siempre lograba entender las tareas o pedir ayuda, lo que la llevaba a no realizarlas.
  • Necesidad de asumir roles adultos: La crisis económica empujó a muchos jóvenes a buscar trabajo fuera o dentro del hogar. Ana, tras discusiones familiares, se fue de su casa, comenzó a trabajar como niñera y a alquilar una habitación. Su ingreso de $100 la hora no le permitía sostener el estudio, que “no era posible” en esas circunstancias.
  • Dificultad para lidiar con las nuevas pautas institucionales: La bimodalidad y la virtualidad exigieron una adaptación que no todos pudieron lograr. Horarios, convivencia virtual, y nuevos formatos de trabajo y exámenes generaron un estrés adicional.
  • Baja confianza en las propias capacidades de aprendizaje: La frustración ante la dificultad de seguir el ritmo escolar o de comprender los contenidos a distancia minó la autoestima de muchos estudiantes, haciéndoles creer que no eran capaces de aprender.

La profesora de historia Luciana Oddi, quien trabaja con estudiantes de contextos vulnerables, describe la angustia de ver la mitad de los bancos vacíos y la dificultad de revincular a los chicos. “Cuando vas a las casas, algunos te dicen que no se enteraron de la presencialidad, otros creen que perdieron el año, algunos no saben cómo afrontar las materias pendientes, es terriblemente difícil”, explica. La desmotivación y la falta de apoyo parental para enfrentar esta nueva realidad son constantes.

El Impacto Silencioso en la Salud Emocional

El confinamiento y la incertidumbre generaron un profundo impacto en la salud mental de los adolescentes, un factor que, aunque a menudo subestimado, resultó ser determinante en el abandono escolar. Delfina, de 15 años, es un ejemplo doloroso de esto. Había cambiado de escuela en 2020 con grandes expectativas, buscando un nuevo comienzo tras sufrir acoso en su primaria. Sin embargo, el COVID-19 y la virtualidad frenaron sus planes. La adaptación a un nuevo sistema, compañeros y docentes, todo a través de una pantalla, la abrumó.

Una encuesta de UNICEF reveló el cimbronazo emocional de la pandemia: el 33% de los adolescentes manifestó angustia (un aumento de 9 puntos) y el 18% se sintió deprimido (6 puntos más). A esto se sumó la pérdida de motivación para actividades que antes disfrutaban. Para Delfina, su único pasatiempo era andar en skate. La psiquiatra infantojuvenil Silvia Ongini advierte sobre el impacto del aislamiento: “Muchos jóvenes quedaron en un vacío absoluto. Al alejarse también de la escuela, se quedaron en un encierro, en el uso de jueguitos, de pantallas, en un aislamiento social que se va perpetuando”. Esto, según Ongini, lleva a mayor inseguridad personal, desconfianza y ensimismamiento, incluso en quienes no tenían un cuadro de salud mental previo.

La escuela, al intentar replicar el aula en la pantalla, no logró la misma efectividad. “Tratar de que un chico esté 8, 6 o 5 horas conectado a una pantalla y que siga motivado, es hacer ‘un como si’”, señala Ongini. Sostener el contenido cognitivo sin el contexto de socialización es extremadamente difícil, especialmente para quienes, como Delfina, no tenían una red de apoyo o habían cambiado de escuela.

Las Consecuencias de Dejar la Escuela: Un Futuro Incierto

El abandono escolar no es solo la pérdida de un espacio de aprendizaje; es la fractura de una trayectoria de vida. Para Manuel Álvarez Trongé, presidente de Educar 2050, las consecuencias van mucho más allá de lo académico. “Ese estudiante no solo pierde aprendizajes, socialización, amistades y un espacio de contención y crecimiento, sino que, al quedar afuera de su comunidad educativa, aumentan los riesgos de sufrir y verse involucrado en situaciones de violencia, adicciones, trabajo infantil y otras problemáticas que impactan directamente en sus derechos y futuro”.

La primera consecuencia visible y tangible de no obtener el título secundario es la precarización laboral. Alejandra Cardini, socióloga y directora de Educación de Cippec, señala que “hay mucha más informalidad” en los trabajos a los que acceden estos jóvenes. Aunque en 2019, 7 de cada 10 jóvenes de entre 20 y 22 años terminaban la secundaria en Argentina, existen fuertes disparidades socioeconómicas. Mientras que en los sectores más altos lo completan 9 de cada 10, en hogares de menores ingresos, apenas 4 logran finalizar sus estudios. Cardini advierte que con la profundización de las brechas y la inequidad, esta diferencia será mucho más amplia, con un “efecto muy fuerte que hoy creo que no podemos dimensionar” en los próximos años.

Pablo, de 20 años, es un ejemplo de esta problemática. En 2019, había terminado de cursar 5º año, pero adeudaba tres materias de ese año y una de matemática de 3º para obtener su título. La virtualidad no fue una opción para él; vivía con su madre y dos hermanos sin acceso a internet. No pudo rendir las materias ni reconectarse con la escuela. “Los números me quitan el sueño”, lamenta, consciente de que necesita el título para un trabajo mejor. La carga emocional de materias previas, especialmente en áreas como matemática, puede ser un factor desmotivador crucial.

Respuestas y Políticas para Revertir la Tendencia

Frente a este escenario crítico, las autoridades educativas y diversas organizaciones han puesto en marcha iniciativas para intentar revertir la tendencia y garantizar la revinculación de los estudiantes. Laura Penacca, directora nacional de Nivel Secundario, reconoce la gravedad del cuadro y explica que, a fines de 2020, se avanzó en una base de datos federal con información nominal de 14 provincias, abarcando a 1.800.000 estudiantes (el 66% de la matrícula secundaria).

Los primeros datos oficiales son contundentes: unos 190.000 estudiantes mantienen una vinculación nula con la escuela, y otros 400.000 tienen una vinculación insuficiente o fluctuante. Esto subraya la urgencia de las acciones.

Acompañar: Puentes de Igualdad

El plan nacional más importante para la revinculación y el sostenimiento de las trayectorias educativas es “Acompañar: puentes de igualdad”. Esta propuesta integral busca:

  • La revinculación escolar plena de aquellos totalmente desconectados.
  • La permanencia de quienes están desvinculados parcialmente.
  • La regularización de trayectorias de estudiantes que acumularon materias.
  • El egreso afectivo, asegurando que quienes están cerca de terminar, lo logren.

Hasta la fecha, este programa ha alcanzado a 1.870.000 jóvenes, de los cuales aproximadamente 1.000.000 corresponden al nivel secundario. Cuenta con la participación de más de 10.000 maestros, profesores y especialistas que trabajan en el territorio, acompañando a los jóvenes de diversas maneras. La inversión de más de 2.000.000 de pesos demuestra el compromiso estatal para que “los chicos estén en el lugar que tienen que estar que es la escuela”, como afirmó el ministro de Educación de la Nación, Nicolás Trotta.

Plan Egresar y la Transformación del Secundario

Otra herramienta fundamental es el plan “Egresar”, diseñado específicamente para estudiantes que completaron 5º año pero adeudan materias, como Pablo, y no pudieron obtener su título. Con 107.000 inscriptos, este plan busca hacer un seguimiento detallado para facilitar la obtención del certificado. Alejandra Cardini enfatiza la importancia de contar con un sistema nominal de información que permita “acompañar de la mejor forma a cada estudiante para que no abandone”.

Más allá de los programas de emergencia, hay un consenso creciente sobre la necesidad de transformar el formato de la escuela secundaria. Cardini sostiene que el sistema educativo tradicional se ha caracterizado por una matriz excluyente en la forma de evaluar, promocionar o enseñar. Propone una escuela “más interdisciplinaria, basadas en proyectos, donde el interés esté más anclado en aquello que les interesa a los adolescentes y no en el currículum”.

Laura Penacca coincide en que el problema principal es la permanencia y el egreso. Desde la Secretaría de Educación nacional, se está gestando una propuesta integral de transformación de la escuela secundaria, consensuada con todos los ministerios provinciales. “Hay que impulsar un proceso de transformación del formato institucional y del modo organizacional de la escuela secundaria, que no estaba preparada para la masividad ni es solidaria con el tiempo presente”, detalla. Esto no es solo un problema de los sectores populares, sino que las “cuestiones de la tradición enciclopedista no encajan con los modos de producir conocimiento de la contemporaneidad”, afectando a todos los estudiantes.

La clave, según la profesora Luciana Oddi, es lo emocional. Cuando los docentes salen a buscar a los alumnos a sus casas, el primer mensaje es “nos importás”. Sin recomponer el vínculo, es imposible lograr el regreso de los que se alejaron o retener a los que están fluctuantes. “La red vincular es esencial y se está haciendo un trabajo a pulmón”, asegura.

Frenar la amenaza de un retroceso de 10 años en la educación es posible, pero requiere una acción inmediata, más información precisa y priorizar esta temática en el presupuesto educativo. Ana, Delfina y Pablo, con sus nombres cambiados para proteger su identidad, representan a miles de jóvenes que, a pesar de sentir que el sistema no pudo contenerlos, aún sueñan con el título en mano. Quizá, el esfuerzo incansable de docentes y la implementación de políticas integrales sean la base del cambio necesario para que, con o sin pandemia, todos los chicos y las chicas se sientan incluidos en la escuela secundaria.

Preguntas Frecuentes sobre el Abandono Escolar

¿Qué significa la “década perdida” en el contexto del abandono escolar?
La “década perdida” se refiere a que las tasas de abandono escolar en América Latina y, específicamente en Argentina, están proyectadas a regresar a los niveles de 2012, revirtiendo una tendencia de reducción de la exclusión educativa que se había logrado en los años previos a la pandemia.

¿Cuáles fueron las principales causas de abandono escolar durante la pandemia?
Las causas principales incluyen la desconexión con la escuela durante la cuarentena (falta de conectividad, dispositivos o espacios adecuados), la necesidad de trabajar para sostener a sus familias, la dificultad para adaptarse a las nuevas modalidades de enseñanza (bimodalidad, virtualidad) y el impacto severo en la salud emocional de los adolescentes, manifestado en estrés, ansiedad y depresión.

¿Qué consecuencias tiene no tener el título secundario para los jóvenes?
No tener el título secundario limita significativamente las oportunidades laborales, llevando a una mayor informalidad y precarización en el mercado de trabajo. Además, los estudiantes pierden aprendizajes clave, socialización, amistades y un espacio de contención, lo que aumenta los riesgos de verse involucrados en situaciones de violencia, adicciones y trabajo infantil.

¿Qué programas está implementando el Estado argentino para combatir el abandono escolar?
El Estado argentino ha implementado programas como “Acompañar: puentes de igualdad”, que busca la revinculación plena, la permanencia, la regularización de trayectorias y el egreso afectivo de los estudiantes. Otro programa es “Egresar”, destinado a aquellos que han terminado de cursar pero adeudan materias para obtener su título.

¿Cómo puede la sociedad involucrarse para ayudar a revertir esta situación?
La sociedad puede involucrarse de diversas maneras, desde ofrecer clases de apoyo escolar, participar en campañas de concientización como “Nadie afuera - #EducaciónATR” de Educar 2050, hasta apoyar a organizaciones comunitarias que brindan contención y asistencia a jóvenes en situación de vulnerabilidad, como la Fundación El Pobre de Asís, que recibe todo tipo de donaciones.

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