26/07/2024
“Por los caminos van los campesinos” es una obra que trasciende las páginas para convertirse en un emblema de la lucha y la resistencia. Aunque el título evoca el célebre poema de Pablo Antonio Cuadra de 1935, el texto al que se hace referencia como la “primera obra de la historia literaria de Nicaragua que se pronuncia en contra de la guerra, la manipulación del campesinado por parte de las élites políticas, la expropiación de sus tierras y el abuso sexual” es, en realidad, una novela que comparte esta misma denominación y que, atribuida también a Pablo Antonio Cuadra, se erige como un hito subversivo. Esta novela no solo narra la historia de los campesinos nicaragüenses y las inmensas dificultades que enfrentaron en su época, sino que recrea con crudeza y realismo la vida de las personas del campo en un contexto de profunda injusticia y conflicto.

La obra de Cuadra es un espejo de la gran tragedia que ha asolado a Nicaragua y, por extensión, a toda América Latina desde sus independencias. Refleja el incesante ciclo de guerras revolucionarias, insurrecciones, golpes de estado y luchas intestinas, que se suceden sin que las estructuras sociales de fondo experimenten un cambio significativo. Los problemas endémicos de corrupción, el empobrecimiento de las clases bajas, el enriquecimiento de las plutocracias, el saqueo del tesoro nacional y la manipulación de las leyes, permanecen inalterables, perpetuando un ciclo de sufrimiento para el pueblo, especialmente para el campesinado.
La Voz Subversiva de una Época
La novela “Por los caminos van los campesinos” es, en esencia, una obra revolucionaria y subversiva. Se atreve a desafiar y atentar contra las estructuras de dominación hegemónica de clase, posicionándose en la vanguardia de la lucha por la justicia social en Nicaragua. Su valor radica en ser la primera en abordar temas tan espinosos y tabúes como la guerra civil, la instrumentalización de la fuerza campesina por intereses mezquinos, y la explotación tanto económica (expropiación de tierras) como física y moral (abuso sexual) que sufrieron los habitantes del campo.
Esta obra no solo denuncia, sino que también humaniza la figura del campesino, presentándolo no como un mero peón en el ajedrez político, sino como un ser humano con dignidad, sufrimientos y una valentía ejemplar. Es un lamento permanente por aquellos que fueron arrastrados a conflictos que no eran suyos, obligados a luchar por caudillos y élites que solo buscaban su propio beneficio, ya fueran grupos nacionales o grandes potencias extranjeras. La novela pone de manifiesto la inmensa deuda social que la sociedad nicaragüense, y por extensión la latinoamericana, tiene aún pendiente con sus hombres, mujeres y niños del campo.

La fuerza de los campesinos ha sido históricamente vital en todas las guerras libradas en Nicaragua. Eran la carne de cañón, la mano de obra, los que, a pesar de su condición vulnerable, sostenían el peso de los enfrentamientos. Sin embargo, su sacrificio rara vez se tradujo en una mejora de sus condiciones de vida o en el reconocimiento de sus derechos fundamentales. La novela de Cuadra es un poderoso recordatorio de esta paradoja y un llamado a la conciencia sobre las profundas raíces de la desigualdad.
Para comprender la profundidad de la denuncia en “Por los caminos van los campesinos”, es fundamental contextualizar la lucha por los derechos de los trabajadores del campo. Aunque la novela se centra en Nicaragua, los problemas que aborda son universales y han sido analizados por pensadores de diversas épocas. Uno de los análisis más influyentes sobre la situación del campesinado y las vías para su emancipación fue desarrollado por V. I. Lenin en su ensayo “A los pobres del campo”. Aunque este texto no se refiere directamente a la obra de Cuadra, sus ideas ofrecen un marco conceptual para entender la opresión campesina y las soluciones propuestas desde una perspectiva socialdemócrata.
La Raíz de la Miseria y la Necesidad de la Libertad Política
Según esta perspectiva, la miseria de las grandes masas populares, tanto en las ciudades como en el campo, surge de una realidad fundamental: la inmensa mayoría de las tierras, fábricas, talleres, máquinas y capitales pertenecen a un puñado de individuos ricos. Millones de personas trabajan en estas propiedades, pero la mayor parte de lo que producen va a parar a manos de los terratenientes, comerciantes y fabricantes, constituyendo sus ganancias y “rentas”. Los avances tecnológicos y la mejora de la productividad benefician exclusivamente a los propietarios, mientras que los trabajadores apenas reciben unas migajas.
La solución a esta miseria, según los socialdemócratas, pasa por la conquista de la libertad política. Esta libertad implica el derecho del pueblo a elegir a sus representantes en una asamblea de Estado (parlamento), donde todas las leyes, impuestos y tributos sean discutidos y aprobados. También significa la libertad de reunión, de palabra y de prensa, derechos fundamentales para que los trabajadores puedan organizarse y luchar por sus intereses. En muchos países, incluyendo la Rusia zarista que Lenin criticaba, el pueblo vivía en una suerte de “esclavitud política”, sometido a funcionarios no elegidos y a la arbitrariedad de la policía. Sin libertad política, la unión de los millones de trabajadores es imposible, y sin esa unión, la emancipación de la miseria es inalcanzable.

La Estructura de la Explotación Rural
En el campo, la desigualdad es aún más sangrante. La tierra, principal fuente de sustento, se concentra en pocas manos. Por ejemplo, en la Rusia europea, de 240 millones de deciatinas de tierra, 109 millones estaban en poder de menos de medio millón de familias propietarias privadas. Solo dieciséis mil familias poseían 65 millones de deciatinas, y unas mil familias acaparaban 27 millones de deciatinas, equivalente a lo que poseían dos millones de familias campesinas. Esta concentración de la propiedad es la causa directa del hambre y la miseria de millones.
Además de los grandes terratenientes, existe una clase de campesinos ricos, a menudo llamados kulaks, que también se enriquecen a costa del trabajo ajeno. Estos campesinos, aunque minoría (aproximadamente 1.5 millones de familias de un total de 10 millones en Rusia), poseen la mitad de los caballos y, por ende, de las sementeras campesinas. No solo compran tierras, sino que también arriendan vastas extensiones, desplazando a los campesinos pobres. Contratan braceros y jornaleros, pagando salarios mínimos y exprimiendo al máximo su fuerza de trabajo. En esta lucha de clases, los campesinos ricos, al igual que los terratenientes, se alinean con la burguesía, defendiendo sus riquezas y el sistema que les permite explotar.
El Engaño de las “Soluciones” Burguesas
Algunos “consejeros” bienintencionados o interesados, a menudo vinculados a la burguesía, proponen soluciones superficiales para la miseria campesina, como la venta de aperos agrícolas baratos, bancos agrícolas o la creación de cooperativas. Sin embargo, estas medidas, aunque pueden parecer beneficiosas, en realidad favorecen desproporcionadamente a los más ricos. Las mejoras en la producción y el abaratamiento de insumos son aprovechados por quienes ya tienen capital, haciéndolos aún más fuertes y aumentando su capacidad para oprimir a los campesinos pobres y medios.

Las cooperativas, por ejemplo, demuestran esta paradoja. En Alemania, de un millón de agricultores medianos, solo el 5% participaba en cooperativas de leche, mientras que el 17% de los agricultores ricos (terratenientes y campesinos ricos) lo hacían, concentrando la mayor parte del ganado. Esto demuestra que estas iniciativas, aunque se presenten como ayuda universal, en la práctica benefician a una minoría ya acomodada, consolidando su posición y profundizando la brecha con los más pobres. La verdadera “cooperación” que puede salvar al pueblo trabajador, según los socialdemócratas, es la alianza de los pobres del campo con los obreros de la ciudad para luchar contra toda la burguesía.
La lucha por la justicia social, inherente a la narrativa de “Por los caminos van los campesinos” y a los principios socialdemócratas, se traduce en una serie de demandas concretas para transformar radicalmente la sociedad y erradicar la miseria:
- Libertad Política Integral: Abolición de la autocracia zarista (o cualquier forma de gobierno autoritario), elección de representantes populares, libertad de reunión, palabra y prensa sin censura ni permisos. Fin de la arbitrariedad policial y judicial.
- Igualdad de Derechos: Supresión de todos los estamentos y privilegios. Todos los ciudadanos, sin distinción de origen o riqueza, deben gozar de los mismos derechos ante la ley. Fin de las leyes que permiten castigos corporales o discriminación basada en el estamento.
- Libertad de Movimiento y Ocupación: Abolición de los pasaportes internos y cualquier restricción que impida a los campesinos trasladarse libremente, establecerse y trabajar donde deseen, sin necesidad de permisos oficiales.
- Reforma Militar: Supresión del ejército regular, que a menudo actúa contra su propio pueblo, y su reemplazo por una milicia popular y el armamento general de la población. Esto liberaría al pueblo del yugo del militarismo y los enormes gastos asociados.
- Reforma Fiscal Justa: Abolición de los impuestos indirectos (que gravan productos de consumo y afectan desproporcionadamente a los pobres) y la implementación de un impuesto progresivo sobre los ingresos y las herencias. Quienes más ganan, más pagan, mientras que los de ingresos bajos quedan exentos.
- Educación Universal y Gratuita: Instrucción gratuita y obligatoria para todos los niños hasta los 16 años, sin distinción de clase social. Las escuelas deben ser libres, sin la injerencia de funcionarios o clérigos.
- Libertad Religiosa Plena: Derecho ilimitado a practicar y difundir cualquier religión, o a no practicar ninguna. Abolición de leyes discriminatorias contra minorías religiosas y fin del apoyo estatal a cualquier iglesia “dominante”.
Además de estas demandas generales, los socialdemócratas abogan por mejoras específicas para los trabajadores, incluyendo a los del campo:
- Jornada Laboral de Ocho Horas: Establecimiento de una jornada máxima de ocho horas diarias y un día de asueto semanal para el descanso.
- Prohibición de Explotación: Prohibición total del trabajo en horas extraordinarias, trabajos nocturnos y la admisión de niños en el empleo hasta los 16 años. Protección especial para las mujeres en tareas nocivas para la salud.
- Seguridad y Compensación: Obligación del patrono de indemnizar a los obreros por cualquier accidente sufrido en el trabajo.
- Condiciones Laborales Justas: Pago semanal y puntual de salarios en dinero efectivo, no en mercancías, para evitar abusos y precios exorbitantes.
- Seguridad Social: Establecimiento de un subsidio estatal para los obreros al llegar a la vejez, reconociendo su contribución a la sociedad.
Estas demandas buscan no solo aliviar la miseria inmediata, sino transformar las estructuras que la generan, dando poder y dignidad a la clase trabajadora.
Preguntas Frecuentes
- ¿Quién fue Pablo Antonio Cuadra?
- Pablo Antonio Cuadra (1912-2002) fue un destacado poeta, ensayista, dramaturgo y periodista nicaragüense, figura clave de la literatura centroamericana del siglo XX. Es considerado uno de los grandes intelectuales de su país, conocido por su compromiso con la identidad y las realidades sociales de Nicaragua.
- ¿Por qué es importante la novela “Por los caminos van los campesinos”?
- Es importante porque fue una de las primeras obras literarias en Nicaragua en abordar de manera directa y crítica temas como la guerra civil, la manipulación política del campesinado, la expropiación de tierras y el abuso sexual, rompiendo con tabúes y visibilizando la tragedia del campo. Su carácter revolucionario y subversivo la convirtió en un hito en la lucha por la justicia social.
- ¿La obra es solo relevante para Nicaragua?
- Aunque se centra en la realidad nicaragüense, los temas que aborda (la explotación campesina, la corrupción política, la desigualdad social, los ciclos de violencia) son tristemente universales y resuenan con la historia de muchos países de América Latina y del mundo, lo que le confiere una relevancia mucho más amplia.
- ¿Qué tipo de soluciones propone la obra (implícitamente) o el análisis social asociado?
- La obra denuncia la necesidad de un cambio profundo, más allá de las reformas superficiales. Implícitamente, y explícitamente a través del marco socialdemócrata que se le puede asociar, la solución radica en la unión y organización de los trabajadores (campesinos y obreros) para luchar por la libertad política, la igualdad de derechos y la transformación de las estructuras económicas que concentran la riqueza y perpetúan la miseria.
“Por los caminos van los campesinos” es más que una simple narración; es un testimonio de la resiliencia humana frente a la adversidad y un llamamiento a la conciencia sobre las injusticias persistentes. Su relevancia perdura, recordándonos que la lucha por la dignidad y los derechos de los más vulnerables es un camino que aún hoy, en muchos lugares, sigue siendo recorrido con valentía y esperanza.
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