19/11/2023
En el vasto y complejo tapiz de la historia, rara vez una narrativa es monolítica. Las grandes gestas y los momentos fundacionales de las naciones suelen estar envueltos en múltiples capas de interpretación, a menudo influenciadas por las corrientes ideológicas de cada época. Es precisamente en esta encrucijada donde se posiciona el escritor, periodista y académico Francisco Pérez de Antón, quien, con su más reciente obra, “Y lograron sin choque sangriento”, nos invita a reconsiderar la Independencia de Guatemala a través de lo que él denomina sus “cuatro avenidas de análisis”. Esta aproximación no solo busca enriquecer el debate, sino también desmantelar ideas preconcebidas y ofrecer una visión más matizada de un evento tan trascendental para la región centroamericana.

La historia de Francisco Pérez de Antón es tan rica y multifacética como los temas que aborda en sus escritos. Nacido en Oviedo, España, en 1940, su vida estuvo marcada por una temprana pasión por la literatura, a pesar de los consejos familiares que lo guiaron hacia una carrera técnica. “Nada de letras y filosofía, ni derecho”, le dijeron sus padres, y así fue como estudió ingeniería agrícola. Sin embargo, la escritura y la lectura ya eran parte inherente de su ser, impulsándolo a crear relatos y ensayos desde joven. En 1965, llegó a Guatemala, donde su ingenio lo llevó a involucrarse en la creación de los icónicos restaurantes Pollo Campero. No obstante, a mediados de la década de 1980, su verdadera vocación lo llamó, abandonando el ámbito empresarial para dedicarse de lleno al periodismo y la docencia. Fundó la influyente revista Crónica, y desde su cierre en 1998, no ha cesado de escribir novelas, consolidándose como una de las voces más respetadas de la literatura guatemalteca, un reconocimiento que le valió el Premio Nacional de Literatura Miguel Ángel Asturias en 2011. Su vasta biblioteca, con unos quince mil volúmenes, es testimonio de su insaciable sed de conocimiento y su profunda conexión con las palabras, influenciado por clásicos como Guy de Maupassant, Antón Chéjov, Alejandro Dumas, Emilio Salgari, Fray Luis de León, José Zorrilla, y ensayistas como Ortega y Gasset y Miguel de Unamuno.
En su más reciente libro, “Y lograron sin choque sangriento”, Pérez de Antón se sumerge en el Bicentenario de la Independencia de Guatemala, ofreciendo una tesis alternativa que contrasta con la narrativa comúnmente aceptada. Lejos de ser un mero pacto elitista urdido por criollos por conveniencia, el autor argumenta que el Acta de Independencia de 1821 expone un proyecto democrático y de derechos. Para él, la historia no posee una interpretación única, sino que es inherentemente plural. Los hechos son sagrados, pero la interpretación es libre. Esta postura desafía una corriente de opinión que, a su juicio, se ha vuelto “pétrea” y pretende ser la única indiscutible. Para rebatir esta interpretación dominante, Pérez de Antón propone un análisis a través de cuatro “avenidas” o líneas de interpretación que ofrecen una visión más compleja y multifacética de los eventos que llevaron a la emancipación.
- Las Cuatro Avenidas de Análisis para una Independencia Compleja
- ¿Por Qué Celebrar el Bicentenario? Un Acto Extraordinario
- El Peso del “Bonapartismo” y los Nuevos Desafíos de Guatemala
- La Esperanza de un Futuro: Educación y Capital Humano
- Preguntas Frecuentes sobre la Independencia de Guatemala
- Reflexiones Finales: La Quimera de la Política Guatemalteca
Las Cuatro Avenidas de Análisis para una Independencia Compleja
El autor desglosa el proceso independentista en cuatro pilares fundamentales, cada uno revelando aspectos a menudo soslayados o malinterpretados. Estas “avenidas” son esenciales para comprender la verdadera dinámica de aquellos años turbulentos.
La Primera Avenida: El Poder Político y Militar, Más Allá de la Élite Criolla
La primera línea de análisis de Pérez de Antón se centra en el verdadero locus de poder político en la época. Si bien la corriente tradicional de la historia tiende a enfatizar el interés económico de los criollos, el autor subraya que el análisis político es fundamental. Las élites criollas poseían indudablemente poder económico y de cabildeo, pero el poder político real no residía en sus manos. Este estaba en manos de otras instituciones, como la Iglesia, la universidad y, de manera crucial, los militares. El gobierno borbónico era despótico, y ninguna capitanía general existía sin un general a la cabeza. El Capitán General Gabino Gaínza, por ejemplo, ejercía un poder político decisivo, similar a los regímenes militares que abundarían en la América post-independencia. Un empresario o un obispo podían solicitar o exigir, pero era el general quien, en última instancia, decidía. Esta perspectiva desmitifica la idea de que la independencia fue orquestada puramente por intereses económicos criollos.
La Segunda Avenida: Las Provincias y su Anhelo de Autonomía
La segunda avenida de análisis es, quizás, una de las más reveladoras y trágicas: el poder político de las provincias. Pérez de Antón señala que las provincias del Istmo centroamericano se pusieron de acuerdo en solo dos ocasiones: el 15 de septiembre de 1821 y el 1 de julio de 1823. Desde mucho antes de la declaración de Independencia, existían profundos resentimientos contra la provincia de Guatemala, cuya capital, al trasladarse al Valle de la Ermita, había perdido parte de su antiguo poder. Las quince provincias que conformaban el Istmo tenían sus propias visiones y, en muchos casos, deseaban independizarse de Guatemala tanto o más que de España. La Independencia, lejos de unificar, sacó a la luz este resentimiento soterrado, dando origen a un marcado divisionismo y separatismo. Regiones como Los Altos, León, Cartago, Chiapas y San Salvador, cada una con sus propias dinámicas y aspiraciones, contribuyeron a la fragmentación de la Capitanía General, un factor crucial para entender el subsiguiente devenir de la región.
La Tercera Avenida: La Conexión Imperial Mexicana
Contrario a la creencia extendida de que las élites guatemaltecas solicitaron la anexión a México, la tercera avenida de análisis de Pérez de Antón revela una verdad diferente: fue el Imperio Mexicano, ya independiente, el que buscaba activamente la anexión. El Plan de Iguala, un documento conciso, no solo declaraba la independencia de México, sino la de la “América Septentrional”, un concepto geopolítico que abarcaba desde California y Texas hasta la mitad de Santo Domingo, Puerto Rico y, crucialmente, Guatemala, entendida como todo el Istmo centroamericano. Esta visión imperialista de Agustín de Iturbide, el emperador mexicano, se manifestó en un discurso aparentemente amigable pero cargado de presión, llegando incluso a enviar un ejército a la frontera con Guatemala bajo el pretexto de “protegerla”. Esta acción militar no dejaba mucho margen de maniobra al Capitán General Gabino Gaínza, lo que sugiere que la anexión fue más un acto de imposición que de solicitud voluntaria de los criollos. La responsabilidad directa de la anexión, según Pérez de Antón, no recayó en las élites guatemaltecas, sino en la ambición imperialista mexicana.
La Cuarta Avenida: La Transición Política Inconclusa
Finalmente, la cuarta avenida de análisis se centra en la naturaleza del Acta de Independencia del 15 de septiembre. Lejos de ser un simple documento patriótico, Pérez de Antón la califica como una “ruta constitucional a seguir”. Gaínza, consciente de la complejidad, no podía declarar la independencia de forma unilateral, por lo que el Acta invitaba a las provincias a nombrar delegados para una Asamblea Constituyente. El Congreso comenzó a formarse, pero la fragmentación ya era un hecho: Chiapas y Los Altos ya se habían unido a México, y Centroamérica estaba “troceada”. Gaínza, con una fuerza militar limitada, no pudo imponer orden. El autor argumenta que el libro es un alegato de que la propuesta avalada por Gaínza era una transición política, un intento de pasar del despotismo borbónico a un gobierno representativo. Sin embargo, este intento se vio frustrado por la rebelión de las provincias y la intervención mexicana, lo que llevó al fracaso de la transición, no por culpa de la Independencia en sí, sino por las etapas subsiguientes.
¿Por Qué Celebrar el Bicentenario? Un Acto Extraordinario
Frente a las voces que abogan por “rememorar” pero no “celebrar” la Independencia, Francisco Pérez de Antón es enfático: “Hay que celebrar”. Para él, el 15 de septiembre de 1821 representa el mejor momento en la historia de Guatemala, un evento fenomenal. El hecho de que todos los países centroamericanos, a pesar de sus posteriores separaciones, celebren la misma fecha, es un reconocimiento tácito de que el Acta y el acto de Independencia fueron extraordinarios. Fue un paso audaz hacia un proyecto de nación y derechos, cuya plena realización se vio obstaculizada por factores externos e internos, pero cuyo espíritu original merece ser conmemorado.

El Peso del “Bonapartismo” y los Nuevos Desafíos de Guatemala
La visión crítica de Pérez de Antón se extiende a los desafíos contemporáneos de Guatemala. Habiendo vivido transiciones de dictaduras en España y Guatemala, el autor identifica el “bonapartismo” como uno de los males más perniciosos. Esta idea, heredada de Napoleón Bonaparte, sugiere que en tiempos de crisis “hace falta un hombre fuerte”, un caudillo, un líder. Este espíritu bonapartista, doscientos años después, sigue arraigado en la política latinoamericana, con grupos que impulsan a sus propios caudillos. Sin embargo, Pérez de Antón advierte que las oligarquías han mutado. Si bien antes se identificaba a grupos tradicionales como el CACIF, hoy han sido desplazadas por nuevas y peligrosas fuerzas, como la oligarquía del narcotráfico, que “mandan y pretenden gobernar desde las sombras”. Para el autor, es crucial salir de esta mentalidad y fortalecer la representatividad política.
La Esperanza de un Futuro: Educación y Capital Humano
Cuando se le pregunta por dónde empezar el cambio, Pérez de Antón apunta a la educación. Es fundamental que la gente deje de dejarse llevar por regalos o mensajes moralistas y bonapartistas, asuma su responsabilidad y deje de esperar a ese “hombre o mujer fuerte”. A pesar de los desafíos actuales, el autor se muestra optimista al observar un crecimiento significativo en el capital humano intelectual de Guatemala. “Ustedes no se acuerdan del año 1970. Había menos profesionales. Yo no encontraba veterinarios para producir carne de pollo. Hoy existen muchos especialistas, hay un estrato de médicos, de ingenieros, y de profesionales en muchas disciplinas. Allí hay esperanza”. No obstante, su optimismo se tiñe de una profunda tristeza al constatar que “lo doloroso es que tengamos que depender de los pobres que se han tenido que ir de Guatemala a EE. UU., y son ellos quienes mantienen la estabilidad macroeconómica... Es triste que los pobres sean quienes mantengan a los ricos”. Para él, los cambios reales provienen del pueblo, pero también de esa masa crítica de profesionales capacitados.
Preguntas Frecuentes sobre la Independencia de Guatemala
¿Fue la Independencia de Guatemala un simple pacto elitista?
Según la tesis de Francisco Pérez de Antón, no. Él argumenta que el Acta de Independencia del 15 de septiembre de 1821 expone un proyecto democrático y de derechos, y que la interpretación de un pacto puramente elitista es una simplificación que ignora las complejidades políticas y sociales de la época.
¿Por qué Francisco Pérez de Antón considera que se debe celebrar el Bicentenario?
El autor cree firmemente que se debe celebrar porque el Acta de Independencia de 1821 fue un documento extraordinario y representó un momento fenomenal en la historia de Guatemala. A pesar de las dificultades y fragmentaciones posteriores, el acto inicial fue un paso significativo hacia un proyecto de nación que merece ser conmemorado.
¿Qué papel jugaron las provincias en el proceso de Independencia?
Las provincias tuvieron un papel crucial y, a menudo, conflictivo. Pérez de Antón señala que existían profundos resentimientos contra la provincia de Guatemala, y muchas de ellas buscaban independizarse de Guatemala tanto o más que de España. Este deseo de autonomía provincial contribuyó significativamente al divisionismo y separatismo que caracterizó la región post-independencia.
¿Cómo influyó México en la Independencia centroamericana?
Contrario a la creencia popular de que las élites guatemaltecas solicitaron la anexión, Pérez de Antón argumenta que el Imperio Mexicano, bajo Agustín de Iturbide, tuvo una intención imperialista de anexión de la “América Septentrional”, que incluía el Istmo centroamericano. Iturbide ejerció presión, incluso militar, para lograr esta anexión, lo que no dejó muchas opciones a las autoridades locales.
Reflexiones Finales: La Quimera de la Política Guatemalteca
A sus 81 años, el sueño de Francisco Pérez de Antón es sencillo pero profundo: mantener la salud y la lucidez para seguir escribiendo. Su pasión por la prosa poética lo conecta con la reflexión, y recuerda un poema en prosa de Charles Baudelaire, “Cada quien con su quimera”, donde el poeta ve a una multitud llevando sobre sus hombros una quimera, ese animal mitológico que simboliza los imposibles e ideales. A la pregunta de hacia dónde van, la respuesta es que no lo saben, pero no pueden dejar de andar y llevar la quimera. Para Pérez de Antón, este poema describe la realidad guatemalteca: “las universidades, los intelectuales, los guatemaltecos no tenemos el realismo político que necesitamos. Y seguimos transportando quimeras, cada uno con la suya y hasta se pelean, pero no se concreta ninguna y ese es y ha sido nuestro problema”. La obra de Pérez de Antón, lejos de ser un mero recuento de hechos, es una invitación a la reflexión crítica, a despojarse de las “telarañas de las ideologías” y a abrazar la complejidad de la historia para entender mejor el presente y construir un futuro más realista y esperanzador para Guatemala.
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