¿Quién escribió Polifemo?

Polifemo: Mito, Poesía y El Arte de Escapar

07/05/2024

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La figura de Polifemo, el cíclope de la mitología griega, trasciende las fronteras del tiempo y se ha inmortalizado a través de diversas obras literarias, convirtiéndose en un arquetipo de la fuerza bruta, el amor no correspondido y el desafío a la inteligencia. Su presencia es tan imponente en los relatos homéricos como en la poesía barroca, demostrando la versatilidad de un personaje que ha inspirado a incontables autores a lo largo de los siglos. Este artículo se adentrará en las distintas facetas de Polifemo, explorando su origen mítico, su sublime recreación en la pluma de Luis de Góngora y la legendaria hazaña de Ulises para escapar de su caverna.

¿Qué hizo Ulises para escapar de Polifemo?
Ulises consiguió escapar de la gruta después de haberle cegado el único ojo al Cíclope Polifemo de la Odisea.
Índice de Contenido

El Cíclope Enamorado: La Leyenda de Polifemo y Galatea

La mitología griega nos presenta a Polifemo no solo como un gigante de un solo ojo, sino también como un ser capaz de sentir el amor, aunque de una manera trágica y, en última instancia, destructiva. Su historia más conmovedora es la que lo une a la nereida Galatea y al joven pastor Acis, una leyenda inmortalizada por el poeta romano Ovidio en sus “Metamorfosis”.

Galatea era una de las cincuenta nereidas, hijas de Nereo y Doris, consideradas deidades menores y ninfas del mar Mediterráneo. Famosas por su inmensa belleza, su amabilidad y su misión de proteger a los marineros, las nereidas a menudo eran representadas cabalgando delfines y otras criaturas marinas. Galatea, de tez blanca como la espuma del mar, era la personificación misma de la gracia marina.

Polifemo, un cíclope de proporciones colosales, se enamoró perdidamente de Galatea. A pesar de su aspecto rudo y su naturaleza salvaje, el gigante intentó acicalarse y mostrarse más amable para ganarse el afecto de la ninfa. Sin embargo, sus esfuerzos fueron en vano, pues el corazón de Galatea ya pertenecía a otro: el apuesto pastor siciliano Acis. La joven ninfa y el pastor vivían un amor puro y correspondido, disfrutando de la compañía del otro a orillas del mar, ajenos a la celosa mirada del cíclope.

Los lamentos y canciones de amor de Polifemo, lejos de conmover a Galatea, solo aumentaban su rechazo. Un día fatídico, mientras Galatea y Acis descansaban tranquilamente junto al mar, Polifemo los descubrió. La furia y los celos se apoderaron del cíclope, quien, en un acto de ira desmedida, arrancó una enorme roca de la montaña y la arrojó sobre Acis, aplastándolo al instante. El amor de Galatea se transformó en una profunda tristeza y desesperación. Desconsolada, invocó la ayuda de su madre, Toosa, quien, en un acto de piedad divina, transformó la sangre que brotaba del cuerpo de Acis en un río de aguas cristalinas. Este río, que aún hoy se cree que existe en la parte oriental de Sicilia, fluye como un testimonio eterno del amor trágico de Acis y Galatea.

El destino final de Galatea varía según las versiones del mito. Algunas narraciones sugieren que se sumergió para siempre en el mar, mientras que otras prefieren la idea de que continúa cuidando de su amado pastor transformado en río. Lo que es innegable es que la historia de Polifemo, Galatea y Acis es un poderoso relato sobre la belleza, el amor, los celos y la transformación, un tema recurrente en la literatura y el arte.

Góngora y el Esplendor del Culteranismo: El Polifemo Literario

Cuando nos preguntamos ¿Quién escribió Polifemo? en el ámbito de la poesía española, la respuesta inequívoca es Luis de Góngora y Argote (1561-1627). Este genio del Barroco español es el autor de la monumental “Fábula de Polifemo y Galatea”, una de las cumbres del culteranismo, también conocido como gongorismo. Aunque la información específica proporcionada se centra en uno de sus sonetos, es crucial entender que la “Fábula de Polifemo y Galatea” es su obra maestra donde el cíclope y la nereida cobran vida con una complejidad estilística sin igual.

El soneto “De una dama que, quitándose una sortija, se picó con un alfiler”, aunque no trata directamente sobre Polifemo, es una muestra exquisita del estilo culterano de Góngora, una corriente literaria que él mismo impulsó y que se caracterizó por una búsqueda de la perfección formal y la belleza sensorial a través de la complejidad. Recogido en el manuscrito de Chacón (1612-1627), este soneto comparte el período de intensa producción en el que Góngora también compuso su “Fábula de Polifemo y Galatea” y la “Fábula de Píramo y Tisbe”.

Analicemos la estructura y los recursos estilísticos que hacen de este soneto un ejemplo paradigmático del gongorismo:

  • Estructura Métrica: El soneto sigue la forma clásica ABBA ABBA CDC DCD, con versos endecasílabos (11 sílabas) y rima consonante, demostrando un dominio técnico impecable.
  • Latinización de la Sintaxis y el Hipérbaton: Una de las marcas más distintivas del culteranismo es el uso extremo del hipérbaton, la alteración del orden sintáctico habitual de las palabras. Góngora invierte la sintaxis para crear un efecto de extrañeza y elevación, obligando al lector a un esfuerzo interpretativo que realza la belleza del verso. La primera estrofa del soneto es un claro ejemplo: “Prisión del nácar era articulado / De mi firmeza un émulo luciente, / Un dïamante, ingenïosamente / En oro también él aprisionado.”
  • Abuso de Cultismos: Góngora incorporó un vasto vocabulario de origen latino y griego, los llamados cultismos, que enriquecen el lenguaje y le confieren un tono erudito y elevado. Ejemplos en el soneto incluyen “émulo”, “luciente”, “nácar”, “diamante”, “apremiado”, “vínculo”, “redimió”, “insidioso”, “sacrílego”, “púrpura”, e “ilustró”.
  • Uso Extenso de la Metáfora y la Perífrasis: El poema está plagado de metáforas complejas que requieren una decodificación por parte del lector. Por ejemplo, “nácar articulado” es una metáfora de la mano de la dama, y “latón breve” se refiere al alfiler. La perífrasis, la descripción indirecta de algo, también es común.
  • Ornamentación Sensorial: Góngora busca una "fastuosa perfección formal" a través de la descripción detallada y sensorial. En el soneto, se aprecian imágenes visuales vívidas: el brillo del diamante, la blancura del nácar, el rojo de la sangre ("divina sangre", "púrpura ilustró menos indïano marfil"), el contraste entre la sangre y la piel ("invidïosa sobre nieve, / Claveles deshojó la Aurora en vano"). La aparición de la diosa Aurora, celosa de la belleza de la dama, añade un toque mitológico y embellecedor.

El primer cuarteto del soneto establece una serie de metáforas encadenadas: el dedo de la dama aprisionado por la sortija, el diamante incrustado en el oro del anillo, y, sutilmente, el poeta prisionero del amor de la dama. La repetición del lexema “prisión” enfatiza la imagen. En el segundo cuarteto, la dama, Clori, se quita la sortija, liberando su dedo de ese “vínculo dorado”. El primer terceto describe el momento en que, al quitarse la joya, un “insidioso latón breve” (el alfiler) le pica la mano, provocando una gota de sangre que el poeta eleva a “divina sangre”. El último terceto compara la sangre púrpura con el marfil indio, y la envidia de la Aurora, que deshoja claveles sobre la nieve, resalta la supremacía de la belleza de la dama.

¿Quién escribió Polifemo?
Fueron años en los que Góngora exprimió toda su sabiduría al escribir Polifemo o la Fábula de Píramo y Tisbe y diversos sonetos más. Este soneto pues, contiene muchos aspectos de interés.

Este soneto es una micro-expresión de la misma maestría que Góngora desplegó en su “Fábula de Polifemo y Galatea”, donde la descripción de la naturaleza, los personajes y las acciones se eleva a un nivel de complejidad y belleza inigualables, consolidando a Góngora como una de las figuras más influyentes de la literatura española.

La Astucia de Ulises: El Escape del Cíclope

La leyenda de Polifemo no estaría completa sin la narrativa de su encuentro con Ulises (Odiseo), el héroe griego de la Odisea de Homero. Esta historia responde a la pregunta ¿Qué hizo Ulises para escapar de Polifemo? y es un testimonio del poder de la inteligencia sobre la fuerza bruta.

Durante su largo y tortuoso viaje de regreso a Ítaca después de la Guerra de Troya, Ulises y sus hombres llegaron a una isla habitada por cíclopes, criaturas gigantescas y primitivas que vivían sin leyes ni civilización. Guiado por la curiosidad, Ulises se adentró con doce de sus hombres en una cueva, sin saber que era la morada de Polifemo, el cíclope más brutal y salvaje de todos.

Cuando Polifemo regresó a su cueva con su rebaño, encontró a los intrusos. En lugar de ofrecer hospitalidad, el cíclope selló la entrada con una enorme roca que ni siquiera veinte hombres podrían mover y comenzó a devorar a los compañeros de Ulises. Cada noche, Polifemo se comía a dos de ellos, sembrando el terror entre los supervivientes.

Ulises, conocido por su ingenio y astucia, ideó un plan para escapar. Primero, ofreció a Polifemo un odre de vino puro y fuerte que había traído consigo. El cíclope, que nunca había probado el vino, lo bebió con avidez y cayó en un profundo sueño. Mientras el gigante dormía, Ulises y sus hombres calentaron una estaca de olivo recién cortada en el fuego hasta que se puso al rojo vivo. Luego, con un esfuerzo coordinado, clavaron la estaca incandescente en el único ojo de Polifemo, cegándolo.

Los gritos de dolor del cíclope atrajeron a sus hermanos cíclopes, quienes preguntaron quién lo había herido. Ulises, previendo esta situación, les había dicho a Polifemo que su nombre era “Nadie”. Así, cuando Polifemo gritó: “¡Nadie me está matando!”, sus hermanos pensaron que no había peligro y se marcharon, dejando a Polifemo solo con su agonía y su ira.

A la mañana siguiente, Polifemo, ciego, quitó la roca de la entrada para dejar salir a su rebaño, palpando el lomo de cada oveja para asegurarse de que ningún hombre escapara. Pero Ulises había ideado un último truco: él y sus hombres se ataron al vientre de las ovejas más grandes. De esta manera, cuando Polifemo palpaba el lomo de los animales, no detectaba la presencia de los griegos. Una vez fuera de la cueva, Ulises y sus hombres se desataron y corrieron hacia su barco, logrando escapar del furioso cíclope.

La historia de Ulises y Polifemo es un relato clásico que celebra la inteligencia y la planificación sobre la fuerza bruta, un tema recurrente en muchas epopeyas y cuentos populares. Polifemo, en esta versión, es la encarnación del peligro y la brutalidad que el héroe debe superar con ingenio.

¿Qué le pasó a Polifemo?
Los esfuerzos de Polifemo, cantando a la joven sus bondades y virtudes, lejos de lograr su afecto, infundían cada vez más rechazo en su corazón. Un día, cuando los amantes se encontraban descansando a la orilla del mar, Polifemo los descubrió, y lleno de odio aplastó al pastor con una enorme roca.

Comparativa de Polifemo: Un Personaje Multifacético

CaracterísticaPolifemo en la Mitología (Ovidio)Polifemo en la Poesía de Góngora (Fábula)Polifemo en la Odisea (Homero)
Rol PrincipalAmante desdichado y celosoFigura monumental y paisajísticaAntagonista brutal y carnívoro
Rasgos ClaveEnamorado, frustrado, violento por despechoParte de un paisaje idealizado, descrito con lujo culteranoGigante, incivilizado, ingenuo, fuerza bruta
InteracciónCon Galatea y Acis, en un triángulo amorosoCon Galatea, en una descripción poética de su amor no correspondidoCon Ulises y sus hombres, en una lucha por la supervivencia
DesenlaceDestruye a Acis por celos, transforma su sangre en un río(El poema se centra en la descripción y la frustración del amor)Cegado y burlado por la astucia de Ulises
Lección/ÉnfasisTragedia del amor no correspondido y celos destructivosBelleza formal, complejidad lingüística, elevación poética del mitoTriunfo de la inteligencia y la astucia sobre la fuerza

Preguntas Frecuentes sobre Polifemo

¿Quién era Polifemo en la mitología?

Polifemo era un cíclope, uno de los hijos del dios Poseidón y la ninfa Toosa. Se caracterizaba por tener un solo ojo en la frente, ser de tamaño gigante y poseer una fuerza descomunal. En la mitología, es conocido por su amor no correspondido por la nereida Galatea y por ser el cíclope al que Ulises cegó en su viaje de regreso a Ítaca.

¿Qué es el culteranismo y cómo se relaciona con Góngora?

El culteranismo, también llamado gongorismo por Luis de Góngora y Argote, es una corriente literaria del Barroco español. Se caracteriza por la búsqueda de la belleza formal a través de la complejidad sintáctica (hipérbaton), el uso de cultismos, metáforas audaces, perífrasis y una abundante ornamentación sensorial. Góngora fue su máximo exponente, y su obra, como la “Fábula de Polifemo y Galatea”, es un ejemplo cumbre de este estilo.

¿Por qué es importante Luis de Góngora en la literatura?

Luis de Góngora es uno de los poetas más influyentes de la literatura española. Su obra marcó un antes y un después en el Barroco al llevar el lenguaje poético a sus límites de expresividad y complejidad. A través del culteranismo, Góngora buscó una belleza y una perfección formal que trascendieran lo común, elevando el arte de la palabra y dejando un legado de poemas de inigualable riqueza y profundidad.

¿Cómo escapó Ulises de la cueva de Polifemo?

Ulises escapó de Polifemo usando su astucia. Primero, emborrachó al cíclope con vino. Luego, él y sus hombres le cegaron el único ojo con una estaca al rojo vivo. Cuando Polifemo pidió ayuda, Ulises había dicho que su nombre era “Nadie”, lo que confundió a los otros cíclopes. Finalmente, para salir de la cueva sin ser detectados por el cíclope ciego, Ulises y sus hombres se ataron al vientre de las ovejas de Polifemo, que el gigante palpaba al salir a pastar.

¿Qué relación tiene Polifemo con Galatea?

La relación entre Polifemo y Galatea es una historia de amor no correspondido. Polifemo estaba perdidamente enamorado de la bella nereida Galatea, pero ella amaba al pastor Acis. Los celos de Polifemo lo llevaron a asesinar a Acis, aplastándolo con una roca. Sin embargo, Galatea, con la ayuda de su madre, transformó la sangre de Acis en un río, inmortalizando su amor.

Conclusión: La Inmortalidad de un Mito

La figura de Polifemo, lejos de ser un simple personaje secundario de la mitología, se erige como un arquetipo fascinante que ha sido interpretado y reinterpretado a lo largo de los siglos. Desde el coloso ciego de ira de la Odisea, que personifica el desafío a la inteligencia humana, hasta el amante despechado de Ovidio, cuya pasión desmedida lo lleva a la tragedia, y finalmente, al Polifemo de Góngora, transformado en un sujeto de la más exquisita y compleja belleza poética del culteranismo.

Cada una de estas representaciones nos ofrece una perspectiva única sobre la naturaleza humana y los límites del arte. Homero nos enseña la importancia de la astucia frente a la fuerza bruta; Ovidio nos sumerge en las profundidades del amor, los celos y la transformación; y Góngora nos muestra cómo la palabra puede esculpir paisajes y emociones con una riqueza y una dificultad que desafían y deleitan a partes iguales. Polifemo, en sus múltiples facetas, sigue siendo un testimonio de la perdurabilidad de los grandes mitos y de la capacidad del ser humano para reinventarlos y dotarlos de nuevas capas de significado a través de la literatura.

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