30/11/2023
La esquina de Acevedo y Boedo en Lomas de Zamora siempre ha sido un punto de encuentro, un faro en el corazón del centro lomense. Durante años, esta concurrida intersección albergó a Las Carabelas, una pizzería que trascendió la mera venta de comida para convertirse en un verdadero ícono cultural y gastronómico de la región. Su cierre hace tres años dejó un vacío en la memoria colectiva de muchos vecinos, pero recientes movimientos y la aparición de un cartel de búsqueda de personal (camareros, ayudantes de cocina, etc.) han encendido la chispa de la esperanza: todo indica que Las Carabelas está a punto de resurgir de sus cenizas, prometiendo devolver el sabor y la nostalgia a sus fieles comensales. Esta noticia no es solo la posible reapertura de un local, sino el renacer de un pedazo de la historia viva de Lomas.

El Legado de la Muzza al Molde: Más Allá de una Pizzería
Para quienes crecimos en Lomas o Banfield, Las Carabelas no era una pizzería más; era un ritual, una parada obligada después de clases o en cualquier salida con amigos. Recuerdo vívidamente cómo, siendo adolescente y recién salido del querido colegio ENAM de Banfield, la visita semanal a Las Carabelas era un acontecimiento. En aquellos tiempos, el concepto de "Las Lomitas" como un moderno polo gastronómico aún estaba lejos de gestarse, y el panorama culinario de la zona era muy diferente. En ese contexto, la pizza de Las Carabelas se erigía como una referencia insoslayable. Su especialidad, la inconfundible muz_za al molde, era una leyenda por derecho propio. Su masa esponjosa, el queso abundante y ligeramente dorado en los bordes, y ese sabor único la convertían en una delicia que perdura en la memoria gustativa de generaciones. No era solo comida; era una experiencia, un punto de encuentro donde se forjaban amistades, se compartían confidencias y se creaban recuerdos imborrables. La anticipación de volver a probar esa pizza, con su característico borde dorado y su base sustanciosa, es lo que hoy genera tanta expectativa entre los lomenses.
Un Edificio con Alma: La Historia Antes de la Pizza
Aunque Las Carabelas dejó una huella imborrable, la historia del edificio que ocupa es mucho más profunda y se remonta a épocas anteriores a la popularidad de la pizza. Esta esquina emblemática de Boedo y Acevedo ha sido testigo de la evolución de Lomas de Zamora desde sus orígenes. Antes de que el aroma de la muzza invadiera sus salones, este lugar era un vibrante centro de la vida social y económica de la incipiente localidad. Lomas, como gran parte de la provincia de Buenos Aires, tuvo en sus inicios una proliferación de pulperías y fondas, establecimientos que nacieron con el impulso de los inmigrantes, especialmente los españoles, durante la época colonial y post-independentista. Estas "postas" o "paradores" eran vitales en la vasta y a menudo desolada llanura bonaerense. Ofrecían no solo comida y bebida, sino también un lugar de descanso, comercio y, crucialmente, de encuentro social y de noticias en un mundo sin la conectividad actual. Eran el corazón de la vida comunitaria, donde se cerraban negocios, se discutían asuntos locales y se compartían historias.
La Fonda de los Vascos: Raíces en el Corazón de Lomas
En este rico contexto histórico, la esquina de Boedo y Acevedo albergó una de las más aclamadas de estas instituciones: la Fonda de los Vascos. Construida a fines del siglo XIX, esta fonda fue concebida como un punto de reunión fundamental para los lecheros de origen vasco que poblaban la zona, quienes desempeñaban un papel crucial en el abastecimiento de productos lácteos a la creciente ciudad de Buenos Aires. Pero la Fonda de los Vascos trascendió su función original para convertirse en un crisol social. Era un espacio donde se congregaban tanto vecinos ilustres como personas anónimas, forjando un entramado social único. Políticos locales, profesionales de diversas áreas y periodistas de la talla de don Luis Siciliano, quien fuera un prestigioso director del diario La Unión, pasaron incontables mañanas, tardes y noches en este lugar. Allí se vivieron anécdotas inolvidables, se gestaron ideas y se consolidaron lazos comunitarios. La fonda era mucho más que un lugar para comer; era el pulso de la ciudad, un testigo silencioso de su crecimiento y de las vidas de sus habitantes, reflejando la identidad y el espíritu de Lomas de Zamora en sus primeros años.
La Transición: Del Sabor Rural al Aroma Urbano
El paso del tiempo, como sucede en toda ciudad en crecimiento, fue transformando la fisonomía de Lomas de Zamora, que dejó atrás su aire de pueblo para abrazar una identidad más urbana y moderna. La Fonda de los Vascos no fue ajena a esta evolución. A mediados del siglo pasado, este histórico establecimiento dio paso a una nueva era, y fue entonces cuando Las Carabelas tomó la posta, inaugurando su capítulo como pizzería. El primer visionario en reconocer el potencial de este lugar para un nuevo tipo de oferta gastronómica fue don Jacinto Viviane. Él sentó las bases de lo que se convertiría en un referente de la pizza en Lomas. A lo largo de los años, la pizzería pasó por varias manos, cada una aportando su propio toque y consolidando su reputación. Sin embargo, fue bajo la dirección de Alonso "Pepe" Colotti que Las Carabelas alcanzó quizás su mayor esplendor. Alonso "Pepe" Colotti, con su dedicación y visión, logró impulsar la pizzería hasta convertirla en un verdadero "templo gastronómico" de la zona, un lugar de peregrinación para los amantes de la buena pizza. Su gestión consolidó la fama de la muzza al molde y afianzó el cariño de los vecinos por este emblemático local. La transición de fonda a pizzería no fue solo un cambio de rubro, sino una adaptación a los nuevos gustos y costumbres de una sociedad en constante evolución, manteniendo la esencia de un lugar de encuentro y disfrute.
Una Mirada al Futuro: La Nostalgia y la Promesa
La posible reapertura de Las Carabelas es mucho más que la vuelta de un negocio; es la esperanza de reencontrarse con una parte de nuestra historia y nuestra identidad. Para muchos, es la oportunidad de revivir momentos, de volver a sentir el aroma inconfundible de esa muzza al molde que marcó una época. Es la posibilidad de traer a las nuevas generaciones un pedazo de ese Lomas de Zamora que ya no existe, pero que vive en la memoria de sus habitantes. Cada vez que pasaba por esa esquina, me gustaba detenerme, observar el edificio y recordar las risas, las conversaciones y el sabor de aquellas pizzas. La idea de poder volver a hacerlo, de pedir una grande de muzza (¡al molde, siempre!) y sentarme a observar el ir y venir de los clientes, me llena de una alegría profunda. Las Carabelas no es solo un local; es un símbolo de permanencia, de cómo los lugares pueden trascender su función inicial para convertirse en pilares de una comunidad. Su posible renacimiento es un testimonio de que la nostalgia no es solo un recuerdo, sino una fuerza viva que puede impulsar el futuro.
Preguntas Frecuentes sobre la Historia de Las Carabelas y su Ubicación
¿Cuál es la pizzería más antigua de Lomas de Zamora?
Si bien Las Carabelas fue una de las pizzerías más emblemáticas y antiguas de Lomas, operando durante gran parte del siglo XX, la pregunta sobre "la más antigua" es compleja. Antes de Las Carabelas, el mismo edificio en Acevedo y Boedo albergaba la "Fonda de los Vascos" desde fines del siglo XIX, que servía comida pero no específicamente pizza. Por lo tanto, el local en esa esquina tiene una historia gastronómica muy longeva, pero como pizzería, Las Carabelas es uno de los nombres más históricos y reconocidos por su larga trayectoria.
¿Qué era la "Fonda de los Vascos" antes de Las Carabelas?
La "Fonda de los Vascos" fue un establecimiento gastronómico y social que funcionó en el mismo edificio de Acevedo y Boedo desde fines del siglo XIX. Era un punto de encuentro crucial para los lecheros de origen vasco de la zona, pero también para políticos, profesionales y vecinos en general. Funcionaba como una pulpería o parador rural, ofreciendo comida, bebida y un espacio de reunión, mucho antes de que la pizza se popularizara en Argentina.
¿Cuándo abrió Las Carabelas por primera vez?
Las Carabelas tomó la posta de la Fonda de los Vascos a mediados del siglo pasado, es decir, alrededor de la década de 1950. Aunque no se especifica una fecha exacta en el texto, se establece que su apertura marcó el inicio de una nueva etapa gastronómica en esa icónica esquina de Lomas de Zamora.
¿Quiénes fueron los dueños más importantes de Las Carabelas?
El primer dueño de Las Carabelas fue don Jacinto Viviane, quien inició la pizzería. Sin embargo, se destaca que Alonso "Pepe" Colotti fue quizás quien le dio el mayor impulso y la consolidó como un "templo gastronómico" en la zona, siendo una figura clave en su éxito y reconocimiento.
¿Qué significa "muz_za al molde" y por qué era tan famosa en Las Carabelas?
"Muzza al molde" se refiere a un estilo particular de pizza de muzzarella, caracterizado por cocinarse en un molde de metal que le da una forma y textura distintivas. Generalmente, implica una base de masa más gruesa y esponjosa que la pizza a la piedra, con abundante queso que se gratina y a veces forma un borde ligeramente caramelizado. En Las Carabelas, la "muz_za al molde" era famosa por su calidad, su sabor inconfundible y por ser el plato estrella que atraía a multitudes, convirtiéndola en un referente culinario en Lomas de Zamora.
¿Por qué la esquina de Acevedo y Boedo es tan importante para Lomas de Zamora?
La esquina de Acevedo y Boedo es considerada uno de los rincones más reconocidos de Lomas de Zamora debido a su larga y rica historia como centro social y gastronómico. Desde la Fonda de los Vascos en el siglo XIX hasta Las Carabelas en el siglo XX, este lugar ha sido un punto de encuentro clave, reflejando la evolución de la ciudad y albergando establecimientos que se convirtieron en parte de la identidad local. Su arquitectura y su legado la hacen un hito cultural y sentimental para los vecinos.
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