07/06/2022
En el corazón vibrante de Buenos Aires, donde la imponente Avenida 9 de Julio se extiende como un río de asfalto y vida, se alza un gigante de piedra que ha sido testigo mudo de innumerables capítulos de la historia argentina: el Obelisco. Este monumento, más allá de ser una mera estructura arquitectónica, se ha consolidado como el símbolo indiscutible de la ciudad, un punto de encuentro, de celebración y de expresión colectiva. Desde su inauguración, ha estado rodeado de un aura de misterio, alimentando la curiosidad de locales y turistas por igual. ¿Qué secretos guarda en su interior? ¿Cómo fue posible erigir semejante coloso en tan poco tiempo? Acompáñenos en un recorrido por los enigmas y realidades que envuelven a este pilar emblemático.

- Un Ícono Porteño en el Corazón de la Ciudad
- Orígenes y Construcción: Un Gigante en Tiempo Récord
- El Misterio de su Interior: ¿Qué Esconde el Obelisco?
- La Poesía Grabada en Piedra: Un Homenaje Literario
- El Obelisco como Escenario: De Festejos a Desafíos
- El Precio de la Celebración: Daños y Restauración
- Preguntas Frecuentes sobre el Obelisco de Buenos Aires
Un Ícono Porteño en el Corazón de la Ciudad
El Obelisco no es solo una obra de ingeniería; es el latido de Buenos Aires. Ubicado estratégicamente en la intersección de la 9 de Julio y la Avenida Corrientes, su presencia es una constante en el horizonte porteño. Su diseño, esbelto y audaz, lo convierte en un faro urbano, visible desde múltiples puntos de la metrópoli. Más allá de su estética, su función como epicentro de la vida pública es innegable. Ha sido el escenario predilecto para los festejos más multitudinarios, como la histórica celebración del campeonato mundial de fútbol de la selección argentina, donde millones de almas se congregaron a sus pies en un abrazo colectivo de alegría. Del mismo modo, ha albergado manifestaciones, actos conmemorativos y encuentros ciudadanos, consolidándose como un espacio de diálogo y expresión de la identidad nacional.
Su nombre, "Obelisco", tiene raíces profundas en el latín "Obeliscum", una palabra que evoca la imagen de un “pilar muy alto, de cuatro caras iguales y terminado por una punta piramidal muy achatada, que sirve de adorno en lugares públicos”. Esta definición no solo describe su forma, sino que también subraya su propósito fundamental: adornar, marcar y ser un punto de referencia en el paisaje urbano, una función que cumple con creces desde hace décadas.
Orígenes y Construcción: Un Gigante en Tiempo Récord
La historia de la construcción del Obelisco es tan fascinante como su propia existencia. Fue erigido en 1936, en el marco del cuarto centenario de la primera fundación de Buenos Aires por Pedro de Mendoza. Lo que resulta verdaderamente asombroso es el tiempo récord en que se completó esta obra monumental: ¡apenas 60 días! Este dato revela la magnitud del esfuerzo y la planificación que implicó su edificación. Con una altura oficial de 67,2 metros y un peso estimado de 70 toneladas, el Obelisco se levantó con una velocidad que aún hoy asombra, utilizando lo que en su momento fueron técnicas constructivas avanzadas para la época.
El acceso a su interior se realiza por una única entrada ubicada en su lado Oeste, aunque este acceso está restringido al público general. Su estructura interna es un testimonio de su funcionalidad: una escalera marinera de 206 escalones, dividida por 7 descansos, serpentea hacia la cima, ofreciendo una perspectiva única de su ingeniería interna. A pesar de su robustez y su rápida construcción, su existencia no estuvo exenta de desafíos. Sorprendentemente, en 1839, tan solo tres años después de su inauguración, hubo un intento serio de demolerlo. Afortunadamente, esta iniciativa, impulsada por diferentes visiones sobre su estética y utilidad, no prosperó, permitiendo que el Obelisco se mantuviera en pie para convertirse en el ícono que conocemos hoy.
El Misterio de su Interior: ¿Qué Esconde el Obelisco?
Quizás uno de los aspectos más intrigantes y atractivos del Obelisco es su interior, un espacio que permanece oculto a la vista del público y que alimenta la imaginación de quienes lo observan desde afuera. Esta inaccesibilidad es, precisamente, lo que lo convierte en un objeto de misterio y especulación. Lo que se sabe de su arquitectura interna proviene de información oficial y algunas fotografías que han trascendido, revelando detalles sorprendentes.

Se conoce que la punta del Obelisco no termina en un filo agudo, sino en una punta roma de 40 centímetros, un detalle que añade a su singularidad. Pero el verdadero enigma se encuentra más abajo. Dentro de su estructura, empotrada y cuidadosamente resguardada, existe una caja de hierro. Esta caja no es un mero compartimento; es una cápsula del tiempo, un pequeño cofre que guarda una fotografía del jefe de máquinas responsable de la construcción. Más allá de la instantánea, la caja contiene un mensaje aún más enigmático: una nota dirigida a quien, en un futuro distante, pudiera tener la intención de demoler la construcción. Este detalle sugiere una conciencia de la temporalidad y la trascendencia del monumento por parte de sus creadores, dejando un legado simbólico para las generaciones venideras.
Las imágenes del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires también han desvelado que, en la planta baja, las paredes internas son de un blanco inmaculado. Sin embargo, tras el primer descanso de la escalera, el ambiente cambia drásticamente: las paredes se tiñen de un color negro profundo, que requiere ser iluminado por luces de emergencia para poder ser apreciado. En estas paredes oscuras, a lo largo de los años, visitantes y trabajadores han dejado su huella, grabando frases y nombres, convirtiendo el interior en una especie de diario colectivo, un testimonio silencioso de las vidas que han pasado por allí, aunque sea por un breve instante.
La Poesía Grabada en Piedra: Un Homenaje Literario
El Obelisco no solo es un monumento de piedra y cemento; es también un lienzo para la expresión artística y literaria. En su frente, específicamente en el extremo Sur, se encuentra grabada una inscripción que añade una capa de profundidad cultural a su ya rica historia. Se trata de un poema del reconocido escritor argentino Baldomero Fernández Moreno, una obra que captura la esencia y la majestuosidad del monumento, elevándolo de simple estructura a una metáfora poética de la ciudad y su espíritu. La inscripción reza así:
"¿Dónde tenía la ciudad guardada
esta espada de plata refulgente
desenvainada repentinamente
y a los cielos azules asestada?
Ahora puede lanzarse la mirada
harta de andar rastrera y penitente
piedra arriba hacia el Sol omnipotente
y descender espiritualizada.
Rayo de luna o desgarrón de viento
en símbolo cuajado y monumento
índice, surtidor, llama, palmera.
La estrella arriba y la centella abajo,
que la idea, el ensueño y el trabajo
giren a tus pies, devanadera."
Este poema no solo es un adorno; es una interpretación lírica de lo que el Obelisco representa: una "espada de plata" que se alza hacia el cielo, una "llama" y una "palmera" que invitan a elevar la mirada y el espíritu. Es un tributo a la capacidad de la ciudad para crear y a la constante aspiración del ser humano hacia lo alto, lo ideal, lo trascendente. La presencia de esta poesía en un monumento tan central subraya la profunda conexión entre la cultura, la historia y la arquitectura en Buenos Aires.
El Obelisco como Escenario: De Festejos a Desafíos
Como mencionamos, el Obelisco es sinónimo de celebración. Es el punto de encuentro por excelencia para los festejos deportivos, las manifestaciones sociales y las grandes concentraciones populares. Su ubicación estratégica y su imponente tamaño lo convierten en el telón de fondo perfecto para eventos de gran magnitud, donde la energía colectiva de la ciudad se siente con una fuerza inigualable. La imagen de millones de personas celebrando el triunfo de la Selección Argentina en el Mundial de fútbol, desbordando la 9 de Julio y rodeando al Obelisco, es una postal que ya forma parte de la memoria colectiva del país, un testimonio de la alegría y la pasión que el monumento puede convocar.
Sin embargo, esta exposición constante y su rol como epicentro de la vida pública también lo exponen a desafíos. En ocasiones, la euforia o la frustración de las multitudes se han traducido en actos que afectan su integridad. El Obelisco, en su función de patrimonio de todos los argentinos, ha sido víctima de daños y vandalismo, lo que plantea un dilema sobre la preservación de los monumentos históricos en un contexto de uso público intensivo.

El Precio de la Celebración: Daños y Restauración
Lamentablemente, no todas las interacciones con el Obelisco han sido de respeto y admiración. Tras algunos de los festejos más masivos, el monumento y sus alrededores han amanecido con un panorama desolador. La celebración del Mundial de fútbol, aunque histórica por la alegría que generó, también dejó una huella de destrozos: grafitis que mancharon la superficie de la base, rejas protectoras que fueron rotas y una acumulación masiva de basura en la Avenida 9 de Julio y sus inmediaciones. Este tipo de incidentes no solo afectan la estética del monumento, sino que también representan un costo significativo en términos de limpieza y reparación para las autoridades de la ciudad.
Además del Obelisco en sí, los comercios aledaños también suelen sufrir las consecuencias de estas concentraciones masivas, con saqueos y daños materiales que afectan a los pequeños y grandes negocios por igual. Estos episodios recuerdan la delgada línea entre la euforia colectiva y el deterioro del espacio público. Afortunadamente, las brigadas de higiene urbana actúan con celeridad para restaurar el orden y la limpieza, devolviendo al Obelisco y su entorno su esplendor habitual, preparado para la próxima vez que la ciudad lo convoque como su gran escenario.
Preguntas Frecuentes sobre el Obelisco de Buenos Aires
¿Qué es lo más misterioso del Obelisco?
Lo más misterioso del Obelisco es su interior, inaccesible para el público general. Se sabe que alberga una escalera marinera y, en su punta, una caja de hierro que contiene una fotografía del jefe de máquinas de la construcción y una enigmática nota dirigida a quien pudiera intentar demolerlo en el futuro. Esta inaccesibilidad y los secretos que guarda en su corazón lo convierten en un objeto de gran curiosidad.
¿Cuánto mide el Obelisco de Buenos Aires?
Según la información oficial del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, el Obelisco mide exactamente 67,2 metros de altura.
¿Se puede ingresar al Obelisco?
Actualmente, el acceso al interior del Obelisco está cerrado al público general por razones de seguridad y preservación. Solo se permite el ingreso a personal autorizado para mantenimiento o eventos especiales muy específicos.

¿Cuándo fue construido el Obelisco y cuánto tiempo tardó?
El Obelisco fue construido en el año 1936, y lo más sorprendente es que su edificación se completó en un tiempo récord de tan solo 60 días.
¿Qué hay escrito en el Obelisco?
En el lado Sur del Obelisco, se encuentra grabada una estrofa del poema "El Obelisco" del reconocido autor Baldomero Fernández Moreno. Además, en el interior, en las paredes negras a partir del primer descanso, se pueden observar frases y nombres dejados por trabajadores y visitantes autorizados a lo largo del tiempo.
¿El Obelisco ha sufrido daños a lo largo de su historia?
Sí, el Obelisco ha sufrido daños en varias ocasiones. Históricamente, hubo un intento fallido de demolerlo en 1839. Más recientemente, tras grandes concentraciones y festejos masivos, como los del Mundial de fútbol, ha sido blanco de grafitis, roturas de rejas y acumulación de basura en sus inmediaciones, requiriendo constantes trabajos de limpieza y restauración.
El Obelisco de Buenos Aires, con su imponente presencia y sus secretos bien guardados, se mantiene firme como un monumento de resistencia y un punto neurálgico en la vida de la capital argentina. Es un recordatorio de la historia, la cultura y la pasión de un pueblo, un gigante de piedra que seguirá siendo el centro de innumerables historias por contar.
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