29/12/2023
Antes del triunfo de la Revolución Cubana en 1959, el panorama energético de la nación era un reflejo desolador de un país capitalista subdesarrollado. La electricidad, lejos de ser un derecho universal, apenas llegaba al 56% de la población, concentrada en las zonas urbanas. La vasta mayoría de los campos y, más aún, las intrincadas montañas de Cuba, permanecían sumidas en la oscuridad, ajenas a los beneficios de la energía eléctrica. Esta profunda brecha energética no solo limitaba el desarrollo económico, sino que también perpetuaba la desigualdad social, impidiendo el acceso a servicios básicos y el progreso en las comunidades rurales. Sin embargo, con el advenimiento de la Revolución, se gestó una visión transformadora: la de llevar la luz, en todos los sentidos, hasta el último rincón de la isla, sentando las bases para una revolución energética basada en la autonomía y la sostenibilidad, con un enfoque creciente en las fuentes renovables de energía.

Los recursos energéticos, o fenómenos naturales capaces de suministrar energía en diversas formas, se convirtieron en un pilar fundamental para esta nueva visión. El desafío era inmenso, pero la determinación de construir un modelo energético propio y justo impulsó una serie de iniciativas y programas que, a lo largo de las décadas, transformarían el mapa energético cubano.
- Semillas de Cambio: Décadas de los Sesenta y Setenta
- Afianzando el Rumbo: La Década de los Ochenta
- Consolidación y Expansión: Los Años Noventa
- El Nuevo Milenio y la Revolución Energética: Siglo XXI
- La Gran Transformación: La Revolución Energética en Cuba
- El Sol, Gigante Energético y su Relevancia para Cuba
- Tabla Comparativa: Hitos Institucionales y Programáticos
- Preguntas Frecuentes sobre la Energía Renovable en Cuba
Semillas de Cambio: Décadas de los Sesenta y Setenta
Las décadas de los sesenta y principios de los setenta marcaron el inicio de una era de formación y experimentación en el campo energético cubano. Las universidades de La Habana, Oriente y Las Villas se convirtieron en viveros de especialistas energéticos, sentando las bases del capital humano necesario para el ambicioso proyecto. Desde esos años pioneros, se llevaron a cabo experimentos cruciales con superficies de absorción y captadores solares, se procesaron y caracterizaron las primeras celdas solares, y se comenzaron a introducir conceptos innovadores como los temas ambientales y el diseño bioclimático para el uso pasivo de la energía solar. Paralelamente, se iniciaron trabajos para mejorar la eficiencia en los hornos y calderas de los centrales azucareros, optimizando el quemado del bagazo, un subproducto agrícola con gran potencial energético.
Un hito trascendental ocurrió en 1975, cuando la Academia de Ciencias de Cuba creó el Grupo de Energía Solar. Este fue el primer grupo de investigaciones del país dedicado exclusivamente al desarrollo de las fuentes renovables, marcando un compromiso institucional claro. En cumplimiento de las directivas del Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba, a partir de 1976 se lanzó el primer programa principal estatal: «Investigaciones sobre el aprovechamiento de la energía solar en Cuba», bajo la dirección de la Academia de Ciencias. Este programa dio frutos significativos, incluyendo el desarrollo de los primeros calentadores solares del tipo compacto, diseñados específicamente para el clima tropical cubano, así como secadores solares, destiladores, potabilizadores de agua de mar, concentradores y tecnologías para el uso de la energía solar en el cultivo de microalgas. Hacia finales de los años setenta, se estableció un Grupo de Trabajo para el ahorro de energía, que posteriormente se amplió a un Grupo Asesor de Energía con la misión de impulsar el uso de las energías renovables, reflejando una creciente conciencia sobre la necesidad de diversificar la matriz energética y reducir la dependencia de combustibles tradicionales.
Afianzando el Rumbo: La Década de los Ochenta
La década de los ochenta consolidó los esfuerzos iniciales y abrió nuevas avenidas para el desarrollo de las energías renovables. En 1981, Cuba se integró al Programa de Energía Solar del Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME), fortaleciendo la colaboración internacional. Un logro notable en 1982 fue la realización de la primera instalación fotovoltaica de 1 kW con celdas de silicio monocristalino, capaz de abastecer completamente una casa, demostrando la viabilidad práctica de estas tecnologías. La Facultad de Física de la Universidad de La Habana también contribuyó significativamente, desarrollando a principios de los ochenta una instalación fotovoltaica basada en celdas de arseniuro de galio, un avance tecnológico importante para la época.
Un paso fundamental para el desarrollo energético del país se dio en 1983 con la creación de la Comisión Nacional de Energía. Esta comisión asumió la tarea primordial de atender el uso racional de la energía y el desarrollo de las fuentes nacionales, otorgando un papel preponderante al uso de las fuentes renovables. La Comisión Nacional de Energía impulsó un conjunto de acciones demostrativas de las posibilidades de las energías renovables, destacándose el Programa Nacional para el Desarrollo de Mini, Micro y Pequeñas Hidroeléctricas. Este programa contó con un amplio apoyo interinstitucional, involucrando al Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, la Dirección de Hidroeconomía, la Junta Central de Planificación, el Ministerio de la Industria Sideromecánica, el Instituto Superior Politécnico José Antonio Echeverría y los Órganos Provinciales del Poder Popular, entre otros, lo que subraya el carácter estratégico y multidisciplinario de la iniciativa.
Consolidación y Expansión: Los Años Noventa
La década de los noventa fue un período de consolidación y expansión para las energías renovables en Cuba, marcado por la creación de importantes instituciones y la implementación de programas a gran escala. En 1992, por recomendación del VI Fórum de Piezas de Repuesto y Tecnologías de Avanzada, se creó el Centro de Estudio de Tecnologías Energéticas Renovables (CETER). Esta institución docente-investigativa, perteneciente al Instituto Superior Politécnico José Antonio Echeverría (ISPJAE), se dedicó a contribuir al desarrollo sostenible de la sociedad cubana a través de la investigación en energías renovables, eficiencia energética y su interrelación con el medio ambiente.
También en 1992, se fundó el Centro de Estudios de Termoenergética Azucarera de la Universidad Central de Las Villas, que ha realizado importantes trabajos relacionados con los centrales azucareros y cuenta con un pequeño central experimental para investigación y desarrollo, enfocado en la optimización del uso del bagazo. En 1993, se aprobó el Programa de Desarrollo de las Fuentes Nacionales de Energía, resultado de un esfuerzo coordinado entre diversos organismos de la Administración Central del Estado, la Comisión Nacional de Energía, la Junta Central de Planificación y la Academia de Ciencias. Este programa contó con el invaluable apoyo de los gobiernos territoriales y de más de dos mil quinientos técnicos que respaldaban el trabajo energético en todo el país, demostrando un compromiso integral y participativo.
En 1993, se creó el Grupo de Biogás de Villa Clara, que alcanzó una proyección nacional, promoviendo una cultura sobre el uso y los beneficios de la tecnología del biogás. Este grupo ha logrado una notable introducción de instalaciones de biogás, generalizando la tecnología de los biodigestores de cúpula fija. En 1994, también en Villa Clara, se estableció el Área de Investigación y Desarrollo de Hidroenergía, uniendo especialistas para asesorar, diseñar, construir y montar instalaciones hidroenergéticas, así como para investigar y desarrollar nuevos modelos de turbinas. A principios de 1994, la creación de la División Comercial EcoSol, como parte de COPEXTEL S.A., marcó un punto de inflexión. EcoSol, con el objetivo de generalizar el uso de las fuentes renovables en Cuba, ejecutó los principales planes de electrificación de la Revolución en lugares de difícil acceso, como consultorios médicos, hospitales, escuelas, círculos sociales y salas de televisión y vídeo, llevando la luz a miles de hogares y comunidades rurales.
En noviembre de 1994, se fundó la Sociedad Cubana para la Promoción de las Fuentes Renovables de Energía y el Respeto Ambiental (CUBASOLAR), con el objetivo fundamental de contribuir al desarrollo de actividades encaminadas al conocimiento y aprovechamiento de las fuentes renovables, elevando la cultura energética y el respeto ambiental en todo el país. A mediados de la década de los noventa, comenzó a funcionar el Centro Integrado de Tecnologías del Agua (CITA) en Camagüey, enfocado en soluciones para el abastecimiento de agua y saneamiento ambiental utilizando fuentes renovables como la eólica, fotovoltaica, hidráulica y la tracción animal y humana, generalizando tecnologías como molinos de viento y arietes hidráulicos. En 1996, se creó el Centro de Estudios de Eficiencia Energética (CEEFE) en la Universidad de Oriente, con resultados en la combustión de biomasa (principalmente bagazo) y el uso de biogás en motores de combustión interna.
En la segunda mitad de esta década, se construyó la fábrica de calentadores solares del SIME en Morón, fundamental para la generalización de estos sistemas. La provincia de Guantánamo se destacó por sus resultados en el uso de renovables, creando en 1997 el Grupo de Aplicaciones Tecnológicas en Energía Solar (GATES), que instaló 1 069 sistemas fotovoltaicos en escuelas rurales, círculos sociales y viviendas campesinas. Finalmente, en junio de 1999, se inauguró el primer parque eólico de Cuba en la Isla de Turiguanó, con dos aerogeneradores de 225 kW cada uno, sirviendo como centro de estudios para la energía eólica. Desde el año 2000, la necesidad de crear grupos especializados para el desarrollo fotovoltaico en diferentes provincias, impulsados por CUBASOLAR y EcoSol Solar, evidenció la creciente prioridad de esta tecnología.
El Nuevo Milenio y la Revolución Energética: Siglo XXI
El inicio del siglo XXI marcó una nueva etapa de integración y fortalecimiento en la gestión y desarrollo de la energía renovable en Cuba. En 2001, se creó el Centro de Gestión de la Información y Desarrollo de la Energía (CUBAENERGÍA), fusionando varios departamentos e instituciones con el objetivo de integrar y potenciar la actividad de investigación, desarrollo y servicios científico-técnicos en el ámbito energético. Un logro monumental en junio de 2001 fue la culminación de la electrificación fotovoltaica de más de dos mil escuelas ubicadas en las montañas y lugares remotos, completando así la primera fase del Programa Audiovisual y garantizando que todas las escuelas del país tuvieran acceso a la electricidad. En 2002, se terminó la segunda fase, incorporando la computación a estas escuelas, también alimentada por paneles fotovoltaicos, democratizando el acceso a la tecnología y la información.
El desarrollo de las fuentes renovables de energía siempre ha contado con un fuerte respaldo de diversas instituciones nacionales, como la Asociación Nacional de Innovadores y Racionalizadores (ANIR), las Brigadas Técnicas Juveniles (BTJ) y el Fórum Nacional de Ciencia y Técnica. Esta rama de la economía recibió un impulso constante del Partido Comunista de Cuba, en particular de su Departamento de Industrias y Energía. El 14 de octubre de 2002, por indicaciones de la Secretaría Ejecutiva del Consejo de Ministros, se constituyó el Frente de Energías Renovables (FER), con objetivos claros: dotar al país de un instrumento estatal especializado para proponer políticas en el uso de renovables, priorizar y elevar su utilización de manera sostenible, y favorecer la cohesión e integración de las diversas instituciones y ministerios involucrados en esta actividad estratégica. Estos pasos institucionales reflejaron una madurez y un compromiso cada vez mayores con la energía sostenible como pilar del desarrollo nacional.
La Gran Transformación: La Revolución Energética en Cuba
En diciembre de 2005, la Asamblea Nacional del Poder Popular aprobó declarar el 2006 como el «Año de la Revolución Energética en Cuba». Esta decisión trascendental no fue un acto aislado, sino la culminación de la voluntad y el compromiso del Estado cubano de fortalecer la estrategia nacional de contribuir al desarrollo sostenible, en consonancia con su política energética que se gestó desde el triunfo mismo de la Revolución. El objetivo primordial era satisfacer las necesidades energéticas de todos los cubanos, sin excepción alguna.
La visión de una electrificación total no era nueva; ya desde el juicio por el asalto al Cuartel Moncada en 1953, Fidel Castro había planteado la necesidad de «llevar la corriente eléctrica hasta el último rincón de la Isla». Con estos antecedentes históricos y una proyección de futuro, la política energética cubana en el siglo XXI se asienta en pilares fundamentales que guían su desarrollo:
- Proliferación de una cultura energética: Encaminada a lograr un desarrollo independiente, seguro, sostenible y en defensa del medio ambiente. Esto implica una educación constante a todos los niveles sobre la importancia del ahorro y el uso eficiente.
- Prospección, conocimiento, explotación y uso de las fuentes nacionales de energía: Sean estas convencionales o no convencionales. La búsqueda de la autonomía energética es un objetivo estratégico.
- Uso racional de la energía: Con el máximo ahorro en su uso final y la utilización de tecnologías de alta eficiencia. La eficiencia energética se convierte en una fuente más.
- Producción distribuida de la electricidad: Y cerca del lugar de consumo. Esto reduce pérdidas por transmisión y aumenta la resiliencia del sistema.
- Desarrollo de tecnologías para el uso generalizado de las fuentes renovables de energía: Con un peso progresivo en el balance energético nacional. Las renovables son vistas como el motor del futuro energético.
- Participación de todo el pueblo en la revolución energética: La conciencia y acción ciudadana son clave para el éxito de la estrategia.
La Revolución Energética no es solo una política, sino un movimiento que busca transformar la mentalidad y las prácticas de toda la sociedad, orientándolas hacia un modelo energético más justo, eficiente y sostenible, demostrando que incluso en condiciones de bloqueo y recursos limitados, es posible avanzar hacia la soberanía energética a través de la innovación y la voluntad política.
El Sol, Gigante Energético y su Relevancia para Cuba
En el corazón de la estrategia energética renovable de Cuba se encuentra el Sol, nuestra estrella más cercana y la principal fuente de energía para la humanidad. Compuesto en su mayor parte por hidrógeno, el Sol es una fuente de energía prácticamente inagotable a escala humana. Cuando su radiación llega a nuestro planeta, es capaz de brindar una potencia de 1 353 W/m², aunque esta cifra disminuye por la presencia de la atmósfera terrestre y la inclinación de los rayos solares debido a la curvatura de la Tierra y la posición del punto de observación. Sin embargo, incluso con estas reducciones, el potencial es inmenso.
Para entender la magnitud de esta fuente, es importante conocer algunas de sus características. La esfera solar mide casi 1,4 millones de kilómetros de diámetro, lo que la hace ciento nueve veces mayor que el diámetro de la Tierra. Su volumen supera al de todos los planetas del Sistema Solar juntos y es un millón de veces mayor que el de la Tierra. A pesar de su inmensidad, el Sol dista de nosotros 150 millones de kilómetros, una distancia equivalente a ciento veinte mil veces el largo de Cuba. Los astrónomos estiman que el Sol se apagará dentro de 4 500 millones de años, un lapso de tiempo extraordinariamente vasto si consideramos que el ser humano, según los paleontólogos, evolucionó hace solo seis millones de años. Esta perspectiva temporal subraya la fiabilidad a largo plazo de la energía solar, convirtiéndola en una opción estratégica para la sostenibilidad energética de Cuba.
La ubicación geográfica de Cuba, en una zona de alta insolación, le confiere un privilegio natural para el aprovechamiento de la energía solar. La abundante radiación solar que recibe la isla es un recurso invaluable que ha sido y seguirá siendo un pilar fundamental en el desarrollo de sus fuentes renovables, desde los calentadores solares domésticos hasta los sistemas fotovoltaicos a gran escala que electrifican comunidades enteras.
Tabla Comparativa: Hitos Institucionales y Programáticos
| Institución/Programa | Año de Creación/Lanzamiento | Enfoque Principal | Impacto y Logros Clave |
|---|---|---|---|
| Grupo de Energía Solar (Academia de Ciencias) | 1975 | Investigación y desarrollo de tecnologías solares | Desarrollo de calentadores, secadores, destiladores solares; base para futuros programas. |
| Comisión Nacional de Energía | 1983 | Uso racional y desarrollo de fuentes nacionales | Impulso a programas de mini/micro hidroeléctricas; coordinación intersectorial. |
| CETER (ISPJAE) | 1992 | Tecnologías Energéticas Renovables, eficiencia, medio ambiente | Formación de especialistas, investigación para el desarrollo sostenible. |
| EcoSol Solar (COPEXTEL) | 1994 | Generalización del uso de fuentes renovables | Electrificación de más de 2000 escuelas rurales, consultorios médicos, salas de TV. |
| CUBASOLAR | 1994 | Promoción de fuentes renovables y respeto ambiental | Elevación de la cultura energética y ambiental; punto de encuentro para especialistas. |
| GATES (Guantánamo) | 1997 | Aplicaciones tecnológicas en energía solar | Instalación de 1069 sistemas fotovoltaicos en zonas rurales de difícil acceso. |
| Primer Parque Eólico (Turiguanó) | 1999 | Generación y estudio de energía eólica | Inicio de la generación eólica a gran escala y centro de investigación. |
| CUBAENERGÍA | 2001 | Gestión de información y desarrollo de energías | Integración de I+D y servicios científico-técnicos en el sector energético. |
| Frente de Energías Renovables (FER) | 2002 | Política y promoción estatal de renovables | Cohesión y priorización de la actividad de renovables a nivel gubernamental. |
Preguntas Frecuentes sobre la Energía Renovable en Cuba
A continuación, respondemos algunas de las preguntas más comunes sobre el desarrollo energético de Cuba y el papel de las fuentes renovables:
¿Cuál era la situación energética de Cuba antes de la Revolución?
Antes de 1959, el esquema energético de Cuba era el de un país capitalista subdesarrollado, con apenas el 56% de la población con acceso a la electricidad. La gran mayoría de las zonas rurales y montañosas carecían de este servicio básico, lo que generaba profundas desigualdades y limitaba el desarrollo.
¿Cuándo se inició formalmente la investigación en energía solar en Cuba?
La investigación formal en energía solar en Cuba se inició con la creación del Grupo de Energía Solar en la Academia de Ciencias de Cuba en 1975. Este fue el primer grupo del país dedicado exclusivamente a las fuentes renovables, seguido por el programa estatal «Investigaciones sobre el aprovechamiento de la energía solar en Cuba» a partir de 1976.
¿Qué papel jugó la Comisión Nacional de Energía en los años 80?
Creada en 1983, la Comisión Nacional de Energía fue fundamental para el desarrollo energético cubano. Su principal tarea fue la atención al uso racional de la energía y al desarrollo de las fuentes nacionales, incluyendo un papel preponderante para las energías renovables. Impulsó programas clave como el de mini, micro y pequeñas hidroeléctricas.
¿Cómo contribuyó EcoSol Solar a la electrificación rural en Cuba?
La División Comercial EcoSol, creada en 1994 como parte de COPEXTEL S.A., tuvo como objetivo principal generalizar el uso de las fuentes renovables de energía. Fue la encargada de ejecutar los principales planes de electrificación de la Revolución en lugares de difícil acceso, como consultorios médicos, hospitales, escuelas rurales, círculos sociales y salas de televisión y vídeo, llevando la electricidad a miles de cubanos.
¿Qué es la "Revolución Energética" en Cuba y cuándo fue declarada?
La "Revolución Energética" en Cuba es una estrategia integral y un compromiso estatal para transformar la matriz energética del país, priorizando el ahorro, la eficiencia y el desarrollo masivo de las fuentes renovables, con el objetivo de lograr la independencia y sostenibilidad energética. Fue declarada oficialmente el 2006 como el «Año de la Revolución Energética en Cuba» por la Asamblea Nacional del Poder Popular.
¿Cuánto mide el Sol y por qué es relevante para la energía renovable en Cuba?
La esfera solar, nuestra principal fuente de energía, mide casi 1,4 millones de kilómetros de diámetro. Es ciento nueve veces mayor que el diámetro de la Tierra y su volumen supera en un millón de veces al de nuestro planeta. Esta inmensa masa y su constante emisión de energía la convierten en una fuente prácticamente ilimitada. Para Cuba, su tamaño y, más importante aún, la abundante radiación que emite, son fundamentales. La posición geográfica de la isla le permite aprovechar de manera eficiente la energía solar, que es un pilar clave en su estrategia de desarrollo de fuentes renovables, impulsando la electrificación y la autosuficiencia energética a largo plazo.
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