09/04/2023
En un mundo donde la comunicación es constante, resulta paradójico que se hable tan poco de la discriminación inherente a ella: la discriminación lingüística. Este fenómeno, a menudo relegado a los círculos académicos de la lingüística y la sociolingüística, permanece silenciado en el debate público, a pesar de su profunda influencia en nuestras interacciones diarias. Es en este contexto que la obra de María del Carmen Méndez Santos, No me gusta cómo hablas (o más bien no me gustas tú). Crítica de la discriminación lingüística, emerge como una voz necesaria y potente, rompiendo ese silencio y ofreciéndonos una invaluable oportunidad para reflexionar sobre las ideologías lingüísticas que subyacen a nuestras formas de hablar y, en última instancia, a cómo nos percibimos y valoramos mutuamente.

La obra de Méndez Santos no es un mero análisis teórico; es una crítica profunda y accesible, cimentada en el análisis sociolingüístico, que se atreve a cuestionar los prejuicios y juicios que construimos basándonos en las lenguas y sus usos. La autora expone con claridad que detrás de estas valoraciones sociales sobre la forma de hablar de individuos o grupos, se ocultan complejas relaciones de poder e injusticias que, lejos de ser vestigios del pasado, están muy presentes en nuestro día a día. El título mismo del libro es una provocación que resume su tesis central: cuando alguien expresa “no me gusta cómo hablas”, lo que en realidad suele querer decir es “no me gustas tú”, y con mayor probabilidad, “no me gustáis vosotros y vosotras”. Esta frase encapsula la esencia de la discriminación lingüística: un ataque al lenguaje es, en el fondo, un ataque a la identidad y al grupo al que se pertenece.
Desentrañando la Discriminación Lingüística: Más Allá de las Palabras
Desde sus primeras páginas, el libro adopta un enfoque crítico e interseccional, situando la discriminación lingüística como un síntoma de fenómenos sociales más profundos. Como señala Méndez Santos, “la discriminación por la lengua que se habla o por cómo se habla es un exponente de otros fenómenos más profundos: clasismo, racismo, xenofobia, supremacismo”. Esta premisa fundamental guía la exploración de diversos términos y conceptos relacionados con la discriminación lingüística, introduciendo al lector en los procesos de estigmatización que dan origen a los prejuicios lingüísticos. La autora enfatiza que el prestigio o desprestigio de una variedad lingüística o una lengua es un constructo social, basado en el consenso de ciertas personas en un contexto temporal específico. En el ámbito sociolingüístico, la máxima es clara: “quien tiene el poder manda”. Esto significa que las valoraciones sobre lo que es “hablar bien” o “hablar mal” no son intrínsecas al lenguaje, sino que son impuestas por grupos dominantes, con consecuencias reales y a menudo dolorosas para aquellos cuyas formas de hablar son desvalorizadas.
Cómo se Manifiesta en la Vida Cotidiana: Ejemplos Vivos
La discriminación lingüística se manifiesta de múltiples formas en nuestra vida diaria, a menudo de maneras sutiles que pasan desapercibidas. La obra de Méndez Santos dedica una parte sustancial a describir, con agilidad y numerosos ejemplos, estas diversas expresiones de desprecio basadas en los usos lingüísticos. Uno de los fenómenos más abordados es el acentismo, la discriminación basada en el acento o la entonación. Este resulta de los procesos de prestigio y desprestigio de las diferentes variedades de una lengua, llevando a muchas personas a sentir vergüenza de su acento e incluso a intentar “neutralizarlo”. Piensen en la vicepresidenta María Jesús Montero, cuya forma de hablar, identificada como andaluza, ha sido objeto de críticas banales que buscan socavar su autoridad, a pesar de que se le entiende perfectamente. El problema no es cómo habla, sino lo que representa para quienes la critican.
Pero el análisis de la autora va más allá, planteando una conexión crucial entre el desprecio lingüístico y otras formas de discriminación como el racismo, el clasismo, el sexismo o la xenofobia. La identidad de una persona está intrínsecamente ligada a su forma de hablar y a la lengua que utiliza. Estas constituyen una parte fundamental de su cultura e identidad, y a través de ellas, las personas actúan socialmente, siendo identificadas, valoradas o estigmatizadas. A menudo, el cuestionamiento de una persona por su forma de hablar se asocia a su clase social, su poder adquisitivo, sus rasgos físicos o su procedencia geográfica. Un ejemplo claro es el de las personas con acento no nativo que intentan alquilar un piso y son rechazadas bajo pretextos, simplemente porque su forma de hablar revela que “no suenan a lo ‘bueno’ (¿español con dinero?)”. Esto es xenofobia pura, disfrazada de una crítica lingüística.
La Lucha de las Lenguas Minorizadas: Un Grito Silenciado
Un apartado fundamental del libro se dedica a las lenguas minorizadas, cuestionando el prejuicio que identifica la utilidad de una lengua en función del número de sus hablantes. Méndez Santos reivindica una actitud favorable a la diversidad lingüística, demostrando con ejemplos actuales cómo en el Estado español persiste una ideología lingüística que alimenta prejuicios y desprecios hacia todas las lenguas diferentes al español. Sin embargo, también ofrece ejemplos de medidas implementadas para fomentar el respeto al plurilingüismo, mostrando que el cambio es posible.
El libro culmina con una poderosa reflexión sobre la acuciante situación de la muerte de lenguas, subrayando nuevamente las relaciones de poder que se esconden tras las discriminaciones lingüísticas. La frase lapidaria “las lenguas no se mueren, las matan” resume una realidad cruda: la pérdida de una lengua no es un proceso pacífico de abandono, sino un proceso en el que median castigos, menosprecios y, en muchos casos, el colonialismo contra los pueblos que las hablan. Estas “dolencias silenciosas” que sufrieron nuestros mayores por hablar euskera, gallego o cualquier otra lengua minorizada, o por ser tachados de “pueblerinos” por su acento, siguen presentes hoy, a menudo tan comunes que apenas las percibimos.

El Impacto de una Obra Necesaria: Conscientes para Transformar
A pesar del panorama desolador que describe, el libro de María del Carmen Méndez Santos no deja una sensación de pesimismo. Más bien, es un llamado a la conciencia sobre estas discriminaciones, un primer paso esencial para emprender prácticas transformadoras que conduzcan a la equidad lingüística. La estructura del libro, con capítulos breves, un tono desenfadado y la frescura de los textos, facilitan que el mensaje llegue al lector de manera amena, aunque a veces “incómoda”. Las referencias a declaraciones de figuras públicas actuales hacen que la lectura provoque enfado, sorpresa o incluso una sonrisa, todo ello sin dejar de ser una obra rigurosamente fundamentada en datos sociolingüísticos y con una fuerte denuncia social e institucional.
La autora utiliza una innovadora combinación de recursos extratextuales: ilustraciones, memes, viñetas y códigos QR que remiten a entrevistas, artículos, pódcast, vídeos y canciones. Esta “lectura aumentada” enriquece la experiencia, permitiendo al lector sumergirse aún más en el tema y escuchar las voces de quienes han reflexionado sobre estas cuestiones o han vivido estas experiencias de primera mano. Es un esfuerzo consciente por hacer que la sociolingüística, una ciencia social compleja, sea accesible, divertida y, a la vez, profundamente comprometida con la denuncia de las jerarquías ocultas y la búsqueda de una sociedad mejor.
El Desafío de la Educación y la Resistencia
El libro también aborda la cuestión de cómo las instituciones y la educación perpetúan o podrían mitigar la discriminación lingüística. Existe una tendencia a afirmar que “no se puede politizar las lenguas”, mientras se asevera que el español es la “única lengua de todos”. Esta incoherencia, según Méndez Santos, proviene de una concepción monolítica y monocultural del Estado, negando una represión étnica, cultural, política y lingüística histórica. España es un país plurilingüe y pluricultural; negarlo es una postura supremacista.
La autora lamenta la falta de apoyo a la cultura y la diversidad lingüística en la educación pública, a menudo bajo el pretexto de la “rentabilidad económica” o la “falta de horas”. Propone que sería “maravilloso” que en todas las escuelas se pudiera estudiar las lenguas nacionales y otros idiomas, e incluso que en ciudades como Madrid o Sevilla se fomentara el aprendizaje de lenguas como el catalán o el euskera como optativas. Sin embargo, señala que la perpetuación del clasismo y el poder influye directamente en el tipo de educación y los idiomas que se enseñan, limitando estas oportunidades a quienes pueden pagarlas.
Frente a esta realidad, Méndez Santos aboga por una actitud de resistencia. Aunque no todo el mundo pueda librar todas las batallas, es fundamental escuchar, reflexionar, deconstruirse y sensibilizarse. La perfección no existe, pero la necedad no es una opción viable. El libro es un llamado a la acción para aquellos que tienen voz pública y poder de decisión, instándolos a cambiar algo, por pequeño que sea, en sus respectivas jurisdicciones. Si su obra logra que alguien tome la iniciativa a nivel administrativo o empresarial respecto a los temas tratados, la autora se sentiría satisfecha, pues ello significaría un paso hacia la equidad lingüística.
Preguntas Frecuentes sobre la Discriminación Lingüística
- ¿Qué significa realmente “no me gusta cómo hablas”?
- Según el libro, esta frase a menudo es una manifestación de un prejuicio más profundo: “no me gustas tú” o “no me gustáis vosotros y vosotras”. Implica que la crítica a la forma de hablar de una persona es en realidad una crítica a su identidad, su origen, su clase social o su grupo de pertenencia.
- ¿La discriminación lingüística es un fenómeno nuevo?
- No. El libro de María del Carmen Méndez Santos explica que las relaciones de poder e injusticias que dan lugar a la discriminación lingüística vienen de mucho tiempo atrás, aunque siguen muy presentes en el día a día.
- ¿Qué es el acentismo?
- El acentismo es un tipo de discriminación lingüística basada en el acento o la entonación de una persona. Resulta de la valoración social de prestigio o desprestigio que se le da a las diferentes variedades de una lengua, llevando a quienes tienen acentos “desprestigiados” a sentirse avergonzados o a intentar “neutralizarlos”.
- ¿Las lenguas minorizadas son “inútiles”?
- El libro cuestiona este prejuicio, que identifica la utilidad de una lengua en función del número de hablantes. La autora defiende que todas las lenguas tienen valor y utilidad, y que la idea de una lengua “inútil” es un constructo social que esconde relaciones de poder y prejuicios.
- ¿Cómo podemos combatir la discriminación lingüística?
- El libro sugiere que el primer paso es ser conscientes de estas discriminaciones. Propone una actitud de resistencia, reflexión, deconstrucción y sensibilización. También aboga por cambios en las instituciones y en la educación para fomentar el respeto a la diversidad lingüística y cultural.
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