12/05/2024
El reciente resurgimiento del interés en Suspiria, gracias al aclamado remake de Luca Guadagnino, ha vuelto a poner bajo los focos la fascinante aproximación de Dario Argento a la hechicería y lo esotérico. Este universo, inaugurado en la original Suspiria de 1977, se expandió y empapó gran parte de su obra cinematográfica, pero encontró su máxima expresión en una serie de tres películas que, aunque separadas por décadas, forman un tejido argumental tenue pero hipnótico. Estas son Suspiria (1977), Inferno (1980) y La madre del mal (2007), que juntas componen lo que se conoce como la Trilogía de las Tres Madres. Unidas por hilos casi invisibles de brujería y un universo común, cada una presenta una némesis formidable, las tres brujas ancestrales: Mater Tenebrarum, Mater Lachrymarum y Mater Suspiriorum. Cada una de ellas tiene consagrado a su figura un templo, un edificio donde la arquitectura no es solo un escenario, sino un elemento esencial de los horrores que inspiran. Aunque el remake de Guadagnino solo las cita de forma cosmética, el impacto de estas figuras impías en el cine de terror es innegable. Adentrémonos en la historia de estas enigmáticas figuras maternas y sus respectivas películas, un viaje a través de un lore onírico e hipersensorial, donde la coherencia racional se sacrifica en pos de una experiencia visceral y aterradora.

- El Nacimiento de las Tres Madres: Un Legado Literario y Mítico
- Mater Suspiriorum: 'Suspiria' (1977)
- Mater Tenebrarum: 'Inferno' (1980)
- Mater Lachrymarum: 'La madre del mal' (2007)
- Coda: Cuadrando el Triángulo de Madres
- Preguntas Frecuentes sobre la Trilogía de las Tres Madres
- ¿Quién escribió la Trilogía de las Tres Madres?
- ¿Hay un orden para ver las películas de la Trilogía?
- ¿Son las películas de la Trilogía de las Tres Madres secuelas directas?
- ¿Qué es el "lore" de la Trilogía de las Tres Madres?
- ¿Dónde se inspiró Dario Argento para las Tres Madres?
- ¿Qué significa o representa cada Madre?
El Nacimiento de las Tres Madres: Un Legado Literario y Mítico
Los orígenes de las Tres Madres que Dario Argento concibió para su trilogía son eminentemente literarios. Se encuentran en la colección de ensayos fantásticos de Thomas De Quincey, titulada Suspiria de Profundis, publicada en 1845 como una continuación de su célebre Confesiones de un inglés comedor de opio. En esta obra, De Quincey explora la "facultad de soñar espléndidamente" potenciada por el opio, reflexionando sobre los sueños como una vía para el autoconocimiento más íntimo. Fue una obra de gran influencia en textos relacionados con las primeras incursiones alucinógenas, como Sobre los paraísos artificiales de Baudelaire.
Un texto en particular cautivó a Argento: 'De Levana y nuestras señoras del dolor'. En él, De Quincey visualiza a la diosa romana del nacimiento, Levana, acompañada por tres figuras enigmáticas: las Tres Madres. Esta idea resonó profundamente en el director, quien estaba buscando un trasfondo para una película inspirada en una experiencia real contada por su abuela, quien abandonó una academia de música alemana convencida de la presencia de brujas en su interior. La conjunción de la anécdota personal y la imaginería de De Quincey fue la chispa que encendió la creación de este universo.
Por supuesto, la idea de un trío de hechiceras se remonta mucho más atrás en el tiempo. Su plasmación más famosa quizás sea la de las tres brujas que adivinan el futuro a Macbeth en la obra de Shakespeare, un icono que ha permeado la cultura popular desde entonces. Pero sus raíces son aún más antiguas, llegando hasta la cultura clásica, con las Tres Gracias o las representaciones tradicionales de la diosa Hécate, una deidad triple habitualmente asociada a la brujería, cuya inquietante presencia ha influido en religiones de todo el mundo, incluyendo el cristianismo y su propia Trinidad.
En la ficción de Argento, las Tres Madres son tres hermanas brujas que, en el siglo XI, habitan en la costa del Mar Negro. Siglos después, en el siglo XIX, un arquitecto italiano afincado en Londres, Varelli, fue contratado para construir tres edificios, uno para cada hermana. Ignorando que estas estructuras servirían a las brujas para subyugar al mundo, Varelli las diseñó y edificó. Sin embargo, no tardaría en descubrir el verdadero propósito de las hermanas, tal como se relata en su biografía, 'Las Tres Madres', escrita por un colega suyo.
Mater Suspiriorum: 'Suspiria' (1977)
La película que dio inicio a esta singular trilogía, Suspiria, cuyo argumento fue escrito principalmente por Daria Nicolodi, entonces esposa de Argento, nos sumerge en la historia de Suzy Bannion (Jessica Harper), una joven bailarina americana que llega a Friburgo, Alemania, para ingresar en una prestigiosa academia de danza. Sin embargo, una serie de asesinatos de naturaleza sobrenatural comienzan a desvelar una verdad aterradora: la academia es en realidad la sede de un aquelarre de brujas, cuya finalidad es rendir homenaje a Mater Suspiriorum, la más vieja y sabia de las Tres Madres, oculta tras innumerables pasadizos secretos.
Mater Suspiriorum es conocida en nuestro mundo como Helena Markos, o la Reina Negra. La anciana que interpretó sin acreditar a Markos, Lela Svasta, fue, según Jessica Harper, una ex-prostituta que Argento encontró en la calle. Markos apenas aparece en Suspiria, ya que se supone que está muerta. No obstante, esto es una farsa: después de que los habitantes de Friburgo sospecharan que esta inmigrante griega, fundadora de la escuela de danzas y artes ocultas, era en realidad una bruja, Markos fingió perecer en un incendio en 1905. Ahora permanece oculta y protegida por su aquelarre. Finalmente, la Academia y la propia bruja serán pasto de las llamas, un final recurrente en las películas de la trilogía.
De Quincey la describe de una manera evocadora:
"Sus ojos, si fueran vistos alguna vez, no serían ni dulces ni sutiles; ni el hombre podría leer su historia; se encontrarían llenos de sueños perecederos, y con restos olvidados en el delirio. (...) Ella no llora. Ella no gime. Pero ella suspira inaudiblemente en intervalos (…) Ella es la mansedumbre que pertenece a los desesperados (…) Murmura, que a veces lo hace, pero es en lugares solitarios que están desolados porque está desolada, en ciudades en ruinas, y cuando el sol se ha puesto a descansar. (…) Todos los que son traicionados y rechazados; marginados por ley tradicional, hijos herederos de la desgracia; todos estos caminan con Nuestra Señora de los Suspiros."
Esta idea, de gran tradición en el esoterismo, del poder que yace en el sufrimiento, los delirios y los malos sueños como vías de autoconocimiento, inspiró a Argento y Nicolodi. Es notable cómo la surreal imaginería de De Quincey se plasma en el tramo final del film, especialmente en la visualización del aquelarre y de la propia bruja, coincidiendo con la descripción de que "Ella no llora. Ella no gime. Pero ella suspira inaudiblemente en intervalos." Originalmente, Suspiria pudo haber sido concebida como una película única, sin planes para las otras madres.
Las Tres Madres: Un Vistazo Comparativo
| Madre | Película | Ubicación del Templo | Atributo Principal | Nombre Alternativo | Año de Creación del Templo |
|---|---|---|---|---|---|
| Mater Suspiriorum | Suspiria (1977) | Friburgo, Alemania | Sabiduría, Sufrimiento | Helena Markos / Reina Negra | 1905 (Fingida destrucción) |
| Mater Tenebrarum | Inferno (1980) | Nueva York, EE. UU. | Crueldad, Oscuridad | Desconocido | 1910 |
| Mater Lachrymarum | La madre del mal (2007) | Roma, Italia | Lágrimas, Dolor | Desconocido | Desconocido (Antigua) |
Mater Tenebrarum: 'Inferno' (1980)
La segunda entrega de la Trilogía de las Tres Madres, Inferno, llegó poco después de Suspiria, y en ella ya se percibe una intención de dotar de mayor coherencia a la mitología de las brujas. Introduce a personajes clave como Varelli y le da voz, aunque no debe entenderse como una secuela al uso, sino como una película que coexiste en el mismo universo. En esta ocasión, conocemos a Mater Tenebrarum, Nuestra Señora de la Oscuridad, la más joven y cruel de las Tres Madres, cuyo nombre real permanece en el misterio, a diferencia de Markos. Su casa, un imponente y lúgubre edificio, se encuentra en Nueva York y fue creada en 1910.
En Inferno, la joven poeta Rose Elliot (Irene Miracle) descubre un enigmático libro del arquitecto E. Varelli que detalla las tres casas y las Tres Madres, dándose cuenta con horror de que vive en una de ellas. Tras una fugaz aparición de Mater Lachrymarum, Rose escribe a su hermano Mark (Leigh McCloskey) para que acuda a visitarla. Mark, al llegar, se verá inmerso en la investigación del misterio de su desaparición, lo que lo llevará a enfrentarse a Mater Tenebrarum en un clímax que revela que esta Madre es, en realidad, un icono siniestro de alcance mucho más universal. La historia fue nuevamente escrita por Daria Nicolodi, aunque esta vez sin recibir crédito, una situación que casi se repite en Suspiria, donde finalmente sí se reconoció su trabajo.
Inferno nació, tras el extraordinario éxito de la primera Suspiria, como una propuesta de Argento a Fox para expandir la mitología planteada. Sin embargo, por motivos desconocidos, la película sufrió una distribución extremadamente limitada, lo que la convirtió en un importante fracaso comercial y crítico para Argento en su momento. Solo en años recientes ha comenzado a reivindicarse su argumento sugerente y su estética visual, menos estridente pero igual de impresionante que la de Suspiria.
Gran parte de su impacto visual se debe a la inestimable contribución del maestro de Argento, Mario Bava, pionero de los giallos, quien aquí actuó como director de segunda unidad, y a su hijo Lamberto Bava, futuro director de la sensacional Demons, quien trabajó como ayudante de dirección. Ambos tomaron las riendas del proyecto cuando Argento sufrió un ataque de hepatitis, y a ellos se les atribuye la responsabilidad de una de las mejores secuencias de la película: la increíble introducción subacuática, que casi funciona como una película independiente.
Para los estudiosos de la mitología de las Tres Madres, Inferno es un festín. La mitología se presenta de forma mucho más explícita a través de los parlamentos de Varelli, que forman la columna vertebral de la trilogía, explicando los orígenes de los tres edificios: "No sé el precio que tendré que pagar por romper lo que los alquimistas llaman silentium". Y confirma: "No descubrí hasta que fue demasiado tarde que desde esos tres lugares las Tres Madres reinan en el mundo con dolor, lágrimas, y suspiros (...) Las conocidas como madres son en realidad diabólicas madrastras, incapaces de crear vida."
En cuanto a De Quincey, él calificaba a Mater Tenebrarum como "desafiadora de Dios", y también como "madre de los lunáticos y sugeridora de suicidios". Un punto de vista interesante, al igual que el del dolor como génesis de un poder oscuro en el caso de Suspiria, ya que en Inferno algunos crímenes ocurren como si fueran suicidios o adoptando sus métodos y formas: "profundas yacen las raíces de su poder; pero estrecha es la nación que ella gobierna."
Mater Lachrymarum: 'La madre del mal' (2007)
Para los fans de largo recorrido, la trilogía permaneció inconclusa durante años, alimentando una gran cantidad de conjeturas. No ayudaban películas que parecían alimentar la mitología cocreada por Argento, ni el hecho de que la película posterior a Inferno del director se titulara Tenebre (siendo un giallo policiaco clásico sin relación con las Tres Madres), ni que la identidad de la hermana que faltaba y su ubicación (Roma) estuvieran claras desde Inferno, pero la película simplemente no llegaba.
De hecho, Daria Nicolodi declaró en 1984 tener un guion avanzado para la tercera parte, faltando solo retoques de localizaciones y efectos especiales. De ese guion, del que no se conocen muchos detalles, no se conservó nada para la versión filmada, y acabaría convirtiéndose en Demons 6. No fue hasta 2003 que Argento volvió a hablar del tema, anunciando que había retomado el proyecto, el cual abordaría temas relacionados con el misticismo, la alquimia y el gnosticismo, una secta protocristiana de accidentada historia y perseguida por la propia Iglesia Vaticana.
La intención de Argento era situar la acción en Roma, como se había predicho en Inferno, y arrancarla en la Edad Media. Jace Anderson y Adam Gierasch, especialistas en cine de género con obras como Los crímenes de Toolbox o la interesante Autopsy, dirigida por Gierasch, le ayudaron a terminar el guion. La secuela que tramaron en 2006 era una continuación directa de Inferno, con una investigación de los crímenes de aquella y Max Von Sydow en el reparto. Sin embargo, no fue hasta 2006 que se inició el rodaje en su forma definitiva y tras nuevas reescrituras de Argento.

El resultado, sin embargo, no estuvo a la altura de sus dos predecesoras. Exhibe un tono errático, ciertas soluciones de guion algo sonrojantes (especialmente todo lo que implica al personaje/hada madrina de Daria Nicolodi) y un desarrollo visual infinitamente menos sofisticado que sus dos precedentes. La trama sigue a Sarah Mandy (Asia Argento), quien despierta a la Tercera Madre al abrir una urna que contiene una túnica roja. Sarah deberá descender a las catacumbas de un palacio romano para encontrar y desafiar a la bruja.
Es significativo que, cuanto más físico se vuelve el enfrentamiento entre las brujas y sus némesis, más flojas resultan las películas que lo reflejan. Aunque en este caso, la película no carece de momentos álgidos, ultragore y de cierta poética macabra. Tanto el arranque en una biblioteca, con demonios y evisceraciones, como el final, con un aquelarre que termina mal, tienen detalles memorables. Sin embargo, la película no aprovecha ideas de gran potencial, como la locura que se contagia a todos los romanos cuando la Madre despierta. Sin duda, lo más interesante de la película son algunos apuntes que engrosan la mitología de las Tres Madres, esta vez a través del personaje de Nicolodi, quien en su día se enfrentó a Helena Markos, dejándola debilitada y tal como la encontramos en la primera película.
Coda: Cuadrando el Triángulo de Madres
Finalmente, debemos hacer referencia a dos curiosas adiciones a la mitología de las Tres Madres, que si bien no forman parte del canon directo de Argento, sí contribuyen a la riqueza de su universo.
'Demons 6: De Profundis' (1989)
Una de ellas es Demons 6: De Profundis, dirigida por el peculiar Luigi Cozzi en 1989. Cozzi inició su carrera junto al propio Argento, como ayudante de dirección en Cuatro moscas sobre terciopelo gris (1973). En solitario, dirigiría monumentales exploits italianos de los ochenta como Star Crash, choque de galaxias, Contaminación... Alien invade la Tierra y su monumental versión coloreada de Godzilla.
El guion de De Profundis parte de aquella idea nunca utilizada de Daria Nicolodi para una tercera entrega inmediatamente después del rodaje de Inferno. Cozzi realizó algunas modificaciones para transformarlo, en lugar de una secuela directa de Suspiria e Inferno, en un metahomenaje a las dos obras maestras de Argento. Nicolodi, al ver las modificaciones, decidió desvincularse del proyecto.
Por cierto, por si te lo preguntas: Demons 6: De Profundis es el título en EE.UU. y Japón de Il gatto nero. Las anteriores entregas de Demons, igual de apócrifas y sin relación con las dos primeras películas de Demons dirigidas por Lamberto Bava, son Demons 3 (título japonés de El engendro del diablo de Michele Soavi, que originalmente sí iba a ser una secuela de la saga –aparte de esa, ¡hay otras dos películas que se llaman Demons 3!–), Demons 4 (título japonés de La secta de Soavi) y Demons 5 (título en Japón y Estados Unidos de La máscara del demonio, un remake bastante flojo de Lamberto Bava del clásico del horror italiano dirigido por su padre).
En cualquier caso, De Profundis es un curioso armatoste meta-terrorífico en el que se muestra la preparación de la tercera entrega de las Tres Madres como una película protagonizada por Florence Guerin, que la bruja real Levana no quiere que llegue a buen puerto. Un auténtico disparate con fetos del espacio exterior, la siempre estimable presencia de Caroline Munro, plagios de la BSO de Goblin para Suspiria y sus buenas raciones de gore, desvergüenza y gente explotando.
La 'Suspiria' de Luca Guadagnino (2018)
La otra coda que, de alguna manera, redondea la mitología de las Tres Madres es, por supuesto, la Suspiria de Guadagnino. Esta película, aunque un remake, no se conecta de forma lineal con la mitología de las brujas de Argento y Nicolodi, y de hecho, en cierto sentido, la traiciona. Aunque las Madres son mencionadas en la imagen de una libreta, no se explicita la presencia de un trío de Madres, si bien el número tres tiene una gran importancia simbólica en el argumento: por ejemplo, Tilda Swinton interpreta tres papeles contrapuestos en la película.
Quizás el detalle más interesante para los estudiosos de la mitología materna de Argento y Nicolodi reside en cómo aquí se plantea a las Tres Madres como tres hechiceras que luchan por el poder, enfrentándose entre sí. Sin embargo, el batiburrillo simbólico de Guadagnino no establece metáforas precisamente claras. Por ejemplo, hay tres bailarinas –Patricia (Chloë Grace Moretz), Olga (Elena Fokina) y Sara (Mia Goth)– que podrían ser recipientes de las Tres Madres, y hay tres representaciones de Mater Suspiriorum, una real y (sorpresa) dos falsas. En cualquier caso, es una reinterpretación muy libre de los vagos presupuestos de Argento y Nicolodi, y una piedra más en una mitología difusa y abierta a interpretaciones, en una trilogía que, en su esencia, nunca fue tal en un sentido estricto y coherente.
Preguntas Frecuentes sobre la Trilogía de las Tres Madres
¿Quién escribió la Trilogía de las Tres Madres?
La idea original y los guiones principales fueron de Dario Argento y su entonces esposa y colaboradora, Daria Nicolodi. Nicolodi fue fundamental en la concepción del argumento de Suspiria e Inferno. Para La madre del mal, Argento contó con la colaboración de Jace Anderson y Adam Gierasch, aunque el guion sufrió varias reescrituras.
¿Hay un orden para ver las películas de la Trilogía?
Sí, el orden de visionado es el de su lanzamiento: Suspiria (1977), seguida de Inferno (1980) y finalmente La madre del mal (2007). Aunque la conexión argumental es tenue, se construyen sobre una mitología común y referencias cruzadas.
¿Son las películas de la Trilogía de las Tres Madres secuelas directas?
No son secuelas directas en el sentido tradicional. Comparten un universo y una mitología central (las Tres Madres y sus templos), pero cada película presenta una historia y personajes distintos, con conexiones más temáticas y esotéricas que narrativas lineales. Inferno sí intenta dar más coherencia a la mitología introducida en Suspiria, y La madre del mal es una continuación más directa de Inferno.
¿Qué es el "lore" de la Trilogía de las Tres Madres?
El "lore" (o trasfondo mitológico) de la trilogía es intencionalmente onírico, hipersensorial y, como advierte el propio Argento, no busca ser coherente ni racional como en otras sagas. Se basa en una atmósfera de terror visceral, simbolismo esotérico y una narrativa que prioriza la experiencia sensorial sobre la lógica estricta. Es un universo donde los hilos de la brujería son tenues y enigmáticos.
¿Dónde se inspiró Dario Argento para las Tres Madres?
La principal inspiración literaria provino del ensayo 'De Levana y nuestras señoras del dolor' de Thomas De Quincey, parte de su obra Suspiria de Profundis. A esto se sumó una experiencia personal que su abuela le relató a Argento sobre una academia de música alemana supuestamente infestada de brujas.
¿Qué significa o representa cada Madre?
- Mater Suspiriorum (Nuestra Señora de los Suspiros): Es la más vieja y sabia. Asociada con el sufrimiento, los sueños y los delirios como vías de conocimiento y poder oscuro.
- Mater Tenebrarum (Nuestra Señora de las Tinieblas): La más joven y cruel. De Quincey la describe como "desafiadora de Dios", "madre de los lunáticos y sugeridora de suicidios".
- Mater Lachrymarum (Nuestra Señora de las Lágrimas): Asociada con las lágrimas y el dolor. Su despertar en La madre del mal desata la locura y el caos.
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