24/12/2021
El nombre 'Prieto' evoca distintas realidades y legados dependiendo del contexto en el que se presente. Lejos de referirse a una única figura, este apellido y concepto nos lleva a explorar tres historias profundamente significativas y conmovedoras, cada una con su propio impacto en la sociedad y la cultura. Desde la incansable lucha por la justicia social y ambiental en Chile, pasando por la recuperación de voces olvidadas en el oscuro periodo de la Guerra Civil española, hasta la riqueza de la literatura que explora la condición humana a través de personajes que llevan este distintivo apelativo. Acompáñanos en este recorrido para desentrañar las múltiples facetas de 'Prieto'.

Adrián Prieto y el Legado de la Lucha Contra el Asbesto en Chile
La historia de Adrián Prieto se entrelaza con una de las tragedias industriales más impactantes de Chile: la exposición al asbesto. Adrián es el vocero de la agrupación Unidos Contra el Asbesto (UCA), una organización nacida hace siete años, formada por quienes han sido víctimas directas o indirectas de este material tóxico. Su lucha es una continuación directa del legado de Eduardo Miño, un militante del Partido Comunista que, un 30 de noviembre de 2001, impactó a Chile al inmolarse a lo bonzo frente al Palacio de La Moneda. El acto de Miño, precedido por una carta repartida a transeúntes, buscaba visibilizar el sufrimiento de los trabajadores enfermos por el asbesto de la empresa Pizarreño.
Eduardo Miño creció en la Villa Pizarreño, a escasos metros de la fábrica, y fue testigo de cómo su padre, Manuel Cerda, murió en 1989 a causa del contaminante. Aunque él mismo nunca trabajó en la fábrica ni desarrolló la enfermedad, la injusticia de ver morir a sus seres queridos y amigos lo marcó profundamente. Su carta final, con el desgarrador cierre «Mi alma, que desborda humanidad, ya no soporta tanta injusticia», se convirtió en un símbolo de la desesperación y la denuncia.
La conexión de Adrián Prieto con esta tragedia es casi un calco de la de Miño. También nació en la Villa Pizarreño, se crió a diez metros de la fábrica y estudió en el mismo colegio, El Llano. Su padre, también llamado Adrián Prieto, falleció en 2011 a los 53 años a causa de un mesotelioma pleural maligno, la misma enfermedad que cobró la vida de su tío. Una de las últimas peticiones de su padre fue que continuara la lucha por las víctimas del asbesto, un llamado que Adrián ha abrazado con profunda convicción.
La exposición prolongada al asbesto provoca enfermedades mortales como el mesotelioma pleural maligno, la asbestosis y el cáncer pulmonar. Hasta la fecha, la UCA contabiliza 350 personas fallecidas solo en Maipú y alrededor de 250 en San Pedro de la Paz. Lo más desgarrador es que los síntomas pueden tardar entre 40 y 50 años en manifestarse, afectando a generaciones enteras. La organización ha logrado victorias significativas, como el fallo del 17° Juzgado Civil de Santiago, que ordenó a Pizarreño pagar 125 millones de pesos a la familia de Julieta Bernal, fallecida en 2016 por consecuencias del asbesto. Adrián Prieto sostiene que el acto trágico de Eduardo Miño fue fundamental para visibilizar el que considera el «genocidio industrial más grande de Chile».
Pese a que el asbesto fue prohibido en Chile en 2001, sus restos aún abundan en la infraestructura del país, en techos y cañerías. Por ello, la agrupación UCA lidera la iniciativa para impulsar la «Ley Eduardo Miño», que busca borrar definitivamente el asbesto del país y establecer una nueva y estricta regulación para su manejo y control. La persistencia de esta lucha, diecisiete años después del sacrificio de Miño, es un recordatorio constante de las heridas abiertas y la necesidad de justicia para las víctimas de la indiferencia industrial.
La Carta Íntegra de Eduardo Miño
A continuación, la carta que Eduardo Miño Pérez dejó a la opinión pública minutos antes de su inmolación, un documento que inmortaliza su desesperado llamado a la conciencia:
A la opinión pública:
Mi nombre es Eduardo Miño Pérez, carné de identidad 6.449.449-K de Santiago. Militante del Partido Comunista. Soy miembro de la Asociación Chilena de Víctimas del Asbesto. Esta agrupación reúne a más de quinientas personas que están enfermas y muriéndose de asbestosis, participan las viudas de los obreros de la industria Pizarreño, las esposas y los hijos que también están enfermos, solamente por vivir en la población aledaña a la industria.
Ya han muerto más de 300 personas de mesotelioma pleural, que es el cáncer producido por aspirar asbesto. Hago esta suprema protesta denunciando:
1.- A la industria Pizarreño y su holding internacional, por no haber protegido a sus trabajadores y sus familias del veneno del asbesto.

2.- A la Mutual de Seguridad por maltratar a los trabajadores, enfermos y engañarlos en contra de su salud.
3.- A los médicos de la Mutual por ponerse de parte de la empresa Pizarreño y mentirle a los trabajadores no declarándoles su enfermedad.
4.- A los organismos de Gobierno por no ejercer su responsabilidad fiscalizadora y no ayudar a las víctimas. Esta forma de protesta, última y terrible, la hago en plena condición física y mental como una forma de dejar en la conciencia de los culpables el peso de sus culpas criminales. Esta inmolación digna y consecuente la hago extensiva también contra: Los grandes empresarios que son culpables del drama de la cesantía, que se traduce en impotencia, hambre y desesperación para miles de chilenos. Contra la guerra imperialista que masacra a miles de civiles pobres e inocentes para incrementar las ganancias de la industria armamentista y crear la dictadura global. Contra la globalización imperialista hegemonizada por Estados Unidos. Contra el ataque prepotente, artero y cobarde contra la sede del Partido Comunista (PC) de Chile. Mi alma que desborda humanidad ya no soporta tanta injusticia.
Daniel Prieto: Rescatando la Memoria Histórica de la Guerra Civil
Otra figura asociada al nombre Prieto es Daniel Prieto, un autor que ha contribuido significativamente a la recuperación de la memoria histórica. Su obra, «Fusilado por llamar ‘sarasa’ a Franco», saca a la luz la conmovedora historia de Faustino Vázquez, un barbero monfortino que, obligado a combatir en el bando nacional durante la Guerra Civil española, dejó un diario que le costaría la vida.
La relevancia del trabajo de Daniel Prieto radica en su capacidad para contextualizar la vida de miles de personas anónimas durante un periodo tan convulso como la Guerra Civil, más allá de los grandes nombres que suelen monopolizar los relatos históricos. Faustino Vázquez, también conocido como Mená, nació en 1914 en Monforte de Lemos y se vio forzado a enrolarse en las filas del bando nacional. Durante los tres meses que permaneció en el frente para la «reconquista» de Asturias, redactó un diario de campaña con la intención de «poner al descubierto el día de mañana todas las infamias cometidas por las fuerzas que luchan en pro del Capital y de la Religión».
El diario de Vázquez, titulado «Apuntes de mi blok. Diario bélico de la Guerra Civil española (1936-37)», ofrece una perspectiva inusual del conflicto, narrada desde el interior de las temibles columnas gallegas que avanzaban hacia Oviedo. En sus escritos, Faustino no se mordía la lengua, calificando a Franco de «señorito sarasita» o «mariquita» por «llevar al sepulcro a millares de infelices». Su testimonio es un crudo reflejo del «terror» y las «miserias espeluznantes» de la guerra, buscando un desahogo personal ante el conflicto interno de combatir en un bando con el que no se identificaba.
Aunque no hay evidencia de que Faustino militara en algún partido político, sus escritos revelan una ideología a años luz de los preceptos franquistas. Se preguntaba: «¿Quién lleva razón? ¿El Ejército? ¿Las masas? No cabe la menor duda, llevan la razón los obreros». Su educación, notable para la época gracias a su paso por el colegio de los Escolapios hasta los 15 años, se refleja en la impecable caligrafía de su diario. La toma de Oviedo, símbolo de victoria para los rebeldes, él la definía como la «Sepultura de la juventud gallega».
El destino de Faustino se selló en febrero de 1937, cuando su diario llegó a manos de las autoridades franquistas mientras él se recuperaba en un hospital de A Coruña tras un accidente de tráfico. Fue condenado a muerte por el contenido de sus reflexiones, que incluían admiración por líderes republicanos como Manuel Azaña, Largo Caballero y Casares Quiroga, y fuertes críticas al Ejército y a los mandos sublevados, especialmente a Franco y Queipo de Llano. También atacaba a Falange, a quienes llamaba «mujerzuelas» y «chulos de los Cantones» por su papel en la represión en la retaguardia.

Vázquez rechazaba los fusilamientos a su alrededor y abjuraba de la guerra por completo, denunciando que se condenaba a muerte a «millares de hombres inocentes». A pesar de la brutalidad que presenciaba, incluso elogiaba la valentía de los soldados republicanos, llegando a escribir: «¡Qué valientes! Dan su vida por un ideal y mueren pensando en él. ¡Sois dignos hijos de vuestro maestro Lenin! Yo os admiro». Su diario culmina con un grito desafiante: «¡Viva el Frente Popular!», una premonición de su trágico final. El texto de Daniel Prieto, al rescatar esta voz, nos invita a reflexionar sobre la complejidad de la historia y el valor de quienes, incluso en las circunstancias más adversas, mantuvieron su espíritu crítico.
«Prieto» como Concepto y su Profundidad en la Literatura
Más allá de los apellidos, la palabra «prieto» también tiene un significado propio en el idioma español. Se utiliza para describir algo «muy oscuro y que casi no se distingue del negro», y cuando se refiere a una persona, significa «de piel bronceada» o morena. Esta connotación de oscuridad y singularidad se ve reflejada en la literatura, específicamente en la obra de Ramón J. Sender, uno de los grandes novelistas realistas españoles del siglo XX, cuya obra «Epitalamio del Prieto Trinidad» utiliza esta palabra para dar nombre a uno de sus personajes centrales.
Ramón J. Sender (1902-1982) fue un escritor prolífico, cuya vida estuvo marcada por los conflictos políticos y sociales de su tiempo. Participó en las guerras de Marruecos, fue encarcelado por criticar la Dictadura de Primo de Rivera y, tras desilusionarse con diversas ideologías, se exilió durante la Guerra Civil española, desarrollando gran parte de su obra en Francia, México y Estados Unidos. Su trabajo, traducido a un vasto número de idiomas, lo posiciona como una de las figuras más importantes de la literatura en el exilio.
En su novela «Epitalamio del Prieto Trinidad» (1942), la palabra «Prieto» se convierte en un apelativo para el comandante Trinidad, un personaje cuya piel se ha oscurecido «con el sudor, el sol y el humo de los fuertes tabacos que mordía». Esta obra es un ejemplo extraordinario de la literatura del exilio y se considera una de las mejores novelas de temática americana, al nivel de «Tirano Banderas» de Valle-Inclán.
La trama de la novela se desarrolla en una isla que funciona como penal para condenados a trabajos forzados. El comandante Trinidad es asesinado en su noche de bodas, pero su figura, sus recuerdos, los odios que generó, e incluso su cadáver y su fantasma, rigen toda la novela. La obra explora una atmósfera de «grandeza bárbara», donde se libra una lucha constante entre la barbarie y la civilización. Frente al fiero Trinidad, se alza Darío, el maestro, que encarna una visión del mundo más cercana a la de Sender: «Todo lo que vive es lindo si lo sabemos mirar. Sueños, animales, rencores, odios y amor desde lo salvaje hasta lo caballeresco contrastan en un misterio de muerte y sangre». La novela también aborda la complejidad de las revoluciones, sugiriendo que la realización del ideal revolucionario y su destrucción pueden ser la misma cosa.
La habilidad narrativa de Sender, su capacidad para crear personajes variados y su profunda visión filosófica de la vida son evidentes en «Epitalamio del Prieto Trinidad» y en otras de sus obras. Desde la crudeza realista de «Imán» (1930), que denuncia la guerra de Marruecos, hasta la monumental autobiografía de «Crónica del alba» (1942-1966), o la desoladora «Réquiem por un campesino español» (1960), Sender exploró las complejidades de la sociedad y el alma humana con una voz única. El uso del término «Prieto» en su novela no es solo descriptivo, sino que añade una capa de simbolismo a un personaje que es a la vez elemental y representativo de las fuerzas más oscuras y primarias de la naturaleza humana.
Preguntas Frecuentes sobre las Historias de 'Prieto'
- ¿Quién fue Eduardo Miño y por qué es importante para la historia de Adrián Prieto? Eduardo Miño fue un militante comunista chileno que se inmoló a lo bonzo en 2001 para denunciar la injusticia y las muertes causadas por el asbesto. Su acto visibilizó el problema y es el motor de la lucha actual de Adrián Prieto y la agrupación UCA, quienes buscan justicia para las víctimas del asbesto y la promulgación de la Ley Eduardo Miño.
- ¿Qué revela el diario de Faustino Vázquez, descubierto por Daniel Prieto? El diario de Faustino Vázquez, un soldado forzado a combatir en el bando nacional durante la Guerra Civil española, revela una perspectiva crítica y desgarradora del conflicto. En él, Vázquez denuncia las atrocidades, critica a los líderes del bando nacional y expresa su profunda oposición a la guerra, lo que finalmente le costó la vida.
- ¿Qué significa la palabra 'Prieto' y cómo se relaciona con la obra de Ramón J. Sender? 'Prieto' significa 'muy oscuro' o 'de piel bronceada'. En la obra de Ramón J. Sender, 'Epitalamio del Prieto Trinidad', el término se usa como un apodo para el comandante Trinidad, un personaje central cuya piel oscura es un símbolo de su naturaleza elemental y bárbara en la novela.
- ¿La Ley Eduardo Miño ya fue promulgada en Chile? No, la 'Ley Eduardo Miño' es una iniciativa impulsada por la agrupación UCA, liderada por Adrián Prieto, que busca la erradicación definitiva del asbesto en Chile y una nueva regulación para su manejo. Es un objetivo clave en su lucha actual.
Como hemos podido observar, la palabra 'Prieto' se desvela como un hilo conductor que nos lleva a diversas narrativas de resistencia, memoria y arte. Ya sea a través de la incansable búsqueda de justicia de Adrián Prieto, la valiente voz de Faustino Vázquez rescatada por Daniel Prieto, o la profunda exploración de la condición humana en la literatura de Ramón J. Sender, cada historia nos invita a reflexionar sobre la tenacidad del espíritu humano, la importancia de la memoria y el poder de la palabra para transformar realidades. Estas 'historias de Prieto' son un testimonio elocuente de cómo el pasado y el presente se entrelazan en la búsqueda constante de verdad y justicia.
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