06/06/2022
La historia de Naty Abascal y Rafael Medina, duque de Feria, es una de esas narrativas que trascienden el mero chismorreo social para convertirse en un crudo reflejo de las complejidades humanas, los prejuicios de clase y las consecuencias devastadoras de una vida desordenada. Lo que comenzó como un matrimonio de alta alcurnia, envuelto en controversia y expectativas, terminó en un torbellino de escándalos judiciales, adicciones y una tragedia personal que pocos hubieran podido prever. Este relato no es solo el de una pareja, sino el de dos mundos que colisionaron, dejando una estela de vergüenza y dolor en el seno de una de las familias nobiliarias más importantes de España.

Desde el anuncio de su boda, la unión de Naty Abascal y Rafael Medina estuvo teñida de polémica. Él, miembro de la ilustre casa de Medinaceli, descendiente de los Duques de Medinaceli, una estirpe con un abolengo que se perdía en los anales de la historia española, y ella, Naty Abascal, si bien proveniente de una buena familia sevillana, cargaba con un pasado que la alta sociedad no perdonaba. Divorciada y con una carrera de modelo internacional que incluyó posados desnuda para Playboy en una época en que la revista estaba prohibida en España, Naty no era, a ojos de la familia Medina, la pareja ideal para un duque. La aristocracia más rancia de la época veía su unión con recelo, un matrimonio que desafiaba las convenciones y los estrictos códigos de conducta que se esperaban de un miembro de la élite.
- El Matrimonio que Desafió a la Nobleza
- Un Amor No Correspondido y un Pasado Turbulento
- El Divorcio: Secretos y Desacuerdos
- La Caída del Duque: Escándalos, Drogas y Prisión
- La Lucha de Naty Abascal por sus Hijos
- El Legado de un Destino Trágico
- Preguntas Frecuentes sobre Naty Abascal y Rafael Medina
- ¿Quién fue Rafael Medina, duque de Feria?
- ¿Por qué fue controvertido el matrimonio de Naty Abascal y Rafael Medina?
- ¿Cuáles fueron los motivos del divorcio entre Naty Abascal y Rafael Medina?
- ¿Qué le pasó a Rafael Medina después del divorcio?
- ¿Cómo protegió Naty Abascal a sus hijos de los problemas de Rafael Medina?
- ¿Cuál fue la condena de cárcel de Rafael Medina?
El Matrimonio que Desafió a la Nobleza
A pesar de las objeciones familiares y el murmullo de la sociedad, Rafael Medina y Naty Abascal se casaron en 1977, en una boda que, a todas luces, parecía consolidar su amor. Tuvieron dos hijos, Rafael y Luis, y durante una década, la apariencia de normalidad y estabilidad se mantuvo. Naty, una figura icónica en el mundo de la moda y musa de grandes diseñadores, había transitado por los círculos más exclusivos, desde las primeras boutiques sevillanas hasta las sesiones de fotos con leyendas como Richard Avedon y compartir tiempo en la Factory de Andy Warhol, para finalmente asentarse en los salones de la nobleza española, en lugares tan emblemáticos como Casa Pilatos. Sin embargo, detrás de esa fachada de glamour y distinción, se gestaba una realidad muy diferente, una que Rafael Medina, años después, se atrevería a desvelar en unas memorias que nunca verían la luz pública.
Las palabras de Rafael Medina en sus escritos son un testimonio desgarrador de la falta de amor y la coerción emocional que, según él, lo llevaron al altar. “Tú no tienes valor para enfrentarte a tu familia, por eso no te casas conmigo”, le habría dicho Naty, una frase que lo impulsó a tomar una decisión trascendental. Rafael confesó que no estaba enamorado de Naty; su atracción se limitaba a su físico. Días antes de la boda, la idea de dar marcha atrás lo atormentaba, pero ya era demasiado tarde. Con dos whiskys secos, se casó, sintiendo que, en realidad, se casaba con la familia de Naty, a quienes describía como gente entrañable y unida que le brindó el cariño que no encontró en su propio hogar.
Un Amor No Correspondido y un Pasado Turbulento
La infancia de Rafael Medina y Fernández de Córdoba, segundo hijo de los Duques de Medinaceli, fue un ejemplo casi estereotipado de la crianza aristocrática de antaño. Su padre, Rafael Medina y Vilallonga, falangista de primera hora y alcalde de Sevilla en los años 40, y su madre, Victoria Eugenia Fernández de Córdoba, Grande de España y ahijada de los reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia, le proporcionaron una vida de opulencia, títulos y un ejército de nannys y preceptores, pero con una notable ausencia de amor familiar. Rafael recordaba no haber sido acompañado al médico ni llevado de vacaciones por sus padres, a quienes veían apenas una vez por semana. La figura materna, Mimí Medinaceli, volcó todo su afecto en el hermano menor, Ignacio, actual duque de Segorbe, a quien se rumoreaba en Sevilla como “un hijo del amor”. Esta preferencia materna por Ignacio, quien recibió títulos y responsabilidades que no correspondían al orden natural de la familia, marginó a Rafael y a sus otros hermanos, generando un profundo resentimiento y un deterioro en su relación con su madre.
A pesar de la aparente vida de privilegio, Rafael Medina padecía un trastorno maníaco-depresivo, que lo llevó a sufrir fuertes depresiones e incluso a internarse en una clínica de Navarra. Antes de Naty, había estado prometido con Blanca Toro, una boda que se anuló en el último momento, con los regalos de los invitados ya en camino, por motivos que nunca se aclararon del todo. Así, la llegada de Naty Abascal a su vida se dio en un contexto de vulnerabilidad personal y desequilibrio emocional, lo que podría haber influido en su decisión de casarse, más por una necesidad de afecto y estabilidad que por un amor genuino.
| Aspecto | Perspectiva de Naty Abascal | Perspectiva de Rafael Medina |
|---|---|---|
| Motivo del matrimonio | Producto del amor y la unión. | Un ultimátum, un reto, una apuesta, más por obligación que por amor. Impresionado por su físico, no enamorado. |
| Relación con la familia | Sin información explícita sobre la relación de Naty con su familia política en el matrimonio. | Se casó con la "familia de Naty", que le dio el cariño que no tenía en su casa. |
| Motivo del divorcio | Ella tomó la decisión de separarse. | Infidelidad de Naty con Ramón Mendoza. |
| Sentimientos hacia Rafael (post-mortem) | Lo vio como un enfermo, una persona que dejó de ser encantadora debido a su estado psíquico. | No aplica, ya que es su perspectiva de la vida. |
El Divorcio: Secretos y Desacuerdos
En 1988, después de una década de matrimonio, la relación entre Naty Abascal y Rafael Medina llegó a su fin. Un año más tarde, en 1989, el divorcio se rubricó ante el juez Juan Ignacio Zoido, quien años después se convertiría en ministro del Interior. Los motivos exactos de la separación nunca quedaron completamente claros, y cada parte ofreció su propia versión. Naty Abascal, con su característica dignidad, declaró en la portada de la revista ¡Hola! que fue ella quien tomó la decisión de separarse. Rafael, por su parte, en sus memorias, afirmó que una infidelidad de Naty con Ramón Mendoza, conocido empresario y expresidente del Real Madrid, fue la causa que lo impulsó a pedir la separación.
Lo que sí es innegable es que la firma de los papeles del divorcio no trajo la paz a la expareja. Aunque su idilio había comenzado en la adolescencia, conociéndose a los 12 y 13 años respectivamente, su relación formal no se hizo pública hasta 1975. Para Naty, su boda y matrimonio fueron el resultado del amor, mientras que Rafael lo describió como un ultimátum, un reto, una apuesta consigo mismo que se le escapó de las manos, una decisión impulsiva que se vio obligado a respetar. Por ello, en 1992, Rafael solicitó la anulación del matrimonio, una petición que le fue denegada.
Con los papeles del divorcio llegaron los acuerdos y, lamentablemente, también los desacuerdos. Naty Abascal obtuvo la patria potestad de sus dos hijos, Rafael y Luis, pero perdió los títulos nobiliarios que había adquirido por su matrimonio con Rafael Medina. A cambio, él debía cumplir con una pensión mensual de medio millón de las antiguas pesetas, lo que equivaldría a unos 3.000 euros mensuales en la actualidad. Sin embargo, este dinero nunca llegó, marcando el inicio de una serie de disputas legales que se prolongarían durante años y pondrían a prueba la resiliencia de Naty.
La Caída del Duque: Escándalos, Drogas y Prisión
Tras el divorcio, las vidas de Naty Abascal y Rafael Medina tomaron rumbos drásticamente diferentes. Naty se dedicó a trabajar incansablemente para sacar adelante a sus hijos, mientras que la vida de Rafael se precipitó en una espiral de autodestrucción. En la década de los 90, su situación, que hoy podría analizarse bajo la luz de sus episodios depresivos y un posible trastorno bipolar, trascendió a los medios como un grave problema de drogadicción. El propio Rafael llegó a admitir que consumía cocaína, afirmando que la necesitaba para vivir.
Los escándalos no tardaron en aparecer. En 1990, el duque fue detenido en una redada policial en un local de alterne, y a partir de ese momento, su nombre se vio constantemente envuelto en noticias relacionadas con prostitución y drogas. Ante este panorama desolador y con el objetivo de proteger a sus hijos de la exposición mediática y el ambiente nocivo, Naty Abascal tomó la difícil decisión de enviarlos a estudiar al extranjero, primero en Reino Unido y luego en Estados Unidos. Se rumorea que Naty llegó a gastar hasta tres millones de las antiguas pesetas en la educación de sus hijos, una suma que la casa de Medinaceli se negó a costear, añadiendo una capa más de tensión a la ya fracturada relación entre las partes.
La situación se hizo insostenible. En 1993, harta de los incumplimientos y la falta de apoyo, Naty Abascal decidió llevar a Rafael Medina a los tribunales por incumplimiento de la patria potestad y, sobre todo, por impago de las pensiones acordadas. Esta demanda llegó al duque de Feria en el peor momento posible, en medio de un escándalo aún mayor: acababa de ingresar en prisión. Rafael Medina fue condenado por dos delitos de rapto, uno de corrupción de menores y otro de tráfico de drogas, crímenes que conmocionaron a la sociedad española y arrastraron el nombre de la casa de Medinaceli por el fango.

El tribunal condenó al duque a cumplir una pena de 18 años de cárcel, que más tarde se reduciría a nueve años debido a una “eximente incompleta de drogadicción y psiquismo”, un reconocimiento de sus problemas de salud mental y adicción. Finalmente, Rafael Medina permaneció en prisión durante cinco años, obteniendo la libertad condicional en 1998. Sin embargo, el daño a su reputación y a la de su familia ya era irreparable. En 1994, Naty Abascal volvió a la carga, demandando a su exmarido por daños morales y las pensiones impagadas, exigiendo un total de 68 millones de pesetas. Aunque la cantidad solicitada era considerable, Naty tuvo que conformarse con una indemnización de 100.000 pesetas.
La Lucha de Naty Abascal por sus Hijos
A lo largo de todos estos años de turbulencia y escándalos, la figura de Naty Abascal emergió como una madre coraje, dedicada por completo a la protección y el bienestar de sus hijos, Rafael y Luis. Mientras el duque de Feria se hundía en un abismo de adicciones y problemas legales, Naty trabajaba incansablemente, utilizando su experiencia y contactos en el mundo de la moda para asegurar un futuro digno para sus hijos. La decisión de enviarlos al extranjero, lejos del circo mediático y la influencia negativa de su padre, fue un acto de amor y sacrificio que marcó un antes y un después en la vida de los jóvenes Medina.
Naty no solo se enfrentó a su exmarido en los tribunales por el impago de las pensiones y la patria potestad, sino que también asumió la carga económica de una educación de élite que la propia casa de Medinaceli se negó a financiar. Esta lucha constante por la manutención y la protección de sus hijos la convirtió en un símbolo de resiliencia y determinación. A pesar de la vergüenza y el dolor que los actos de Rafael pudieran haberle causado, Naty mantuvo una postura firme y digna, priorizando siempre el bienestar de su familia por encima de cualquier otra consideración.
El Legado de un Destino Trágico
La trágica historia de Rafael Medina y Fernández de Córdoba llegó a su fin en 2001, cuando apareció muerto en su casa a la edad de 58 años. Su fallecimiento cerró un capítulo de una vida marcada por el lujo y los títulos, pero también por la enfermedad mental, la adicción y el escándalo público. Naty Abascal, con el paso de los años, ha hablado poco sobre él y los pleitos que los enfrentaron. Sin embargo, en una entrevista para Vanity Fair, ofreció una reflexión conmovedora y llena de comprensión: “El problema fue que un día Rafael dejó de ser la persona encantadora que era. Y no le estoy culpando, porque creo que psíquicamente no estaba bien. En el fondo era un enfermo”.
Estas palabras resumen la complejidad de una relación que fue mucho más allá de las portadas de las revistas del corazón. La historia de Naty Abascal y Rafael Medina es un recordatorio de que, detrás del brillo de la nobleza y el glamour de la alta sociedad, se esconden historias de vulnerabilidad humana, decisiones difíciles y destinos que, a menudo, escapan a nuestro control. Los hijos de Naty Abascal, el actual duque de Feria y el marqués de Villalba, han tenido que lidiar con un legado familiar complejo, incluyendo una prolongada batalla judicial por la herencia de su abuela, la duquesa de Medinaceli, que los enfrenta a su tío, el duque de Segorbe, una prueba más de las profundas y duraderas cicatrices dejadas por esta impactante historia.
Preguntas Frecuentes sobre Naty Abascal y Rafael Medina
¿Quién fue Rafael Medina, duque de Feria?
Rafael Medina y Fernández de Córdoba fue el segundo hijo de los Duques de Medinaceli, una de las casas nobiliarias más importantes de España. Fue duque de Feria por su matrimonio con Naty Abascal. Su vida estuvo marcada por su origen aristocrático, pero también por problemas de salud mental, adicciones a las drogas y condenas por delitos graves que lo llevaron a prisión.
¿Por qué fue controvertido el matrimonio de Naty Abascal y Rafael Medina?
El matrimonio fue controvertido principalmente por la familia de Rafael Medina, quienes consideraban que Naty Abascal no estaba a la altura de su prometido debido a su pasado como modelo internacional, haber posado desnuda para Playboy y ser divorciada, algo mal visto en la alta sociedad de la época.
¿Cuáles fueron los motivos del divorcio entre Naty Abascal y Rafael Medina?
Los motivos exactos del divorcio nunca quedaron completamente claros. Naty Abascal afirmó que ella tomó la decisión de separarse, mientras que Rafael Medina, en sus memorias no publicadas, alegó una infidelidad de Naty con Ramón Mendoza como la causa de la separación.
¿Qué le pasó a Rafael Medina después del divorcio?
Después del divorcio, la vida de Rafael Medina se deterioró significativamente. Desarrolló un grave problema de drogadicción (consumo de cocaína), se vio envuelto en escándalos relacionados con prostitución y drogas, y fue condenado a prisión por delitos de rapto, corrupción de menores y tráfico de drogas. Falleció en 2001 a los 58 años.
¿Cómo protegió Naty Abascal a sus hijos de los problemas de Rafael Medina?
Naty Abascal protegió a sus hijos enviándolos a estudiar al extranjero (Reino Unido y Estados Unidos) para alejarlos del ambiente mediático y los escándalos de su padre. También lo demandó judicialmente por impago de pensiones y por incumplimiento de la patria potestad para asegurar el bienestar económico y emocional de sus hijos.
¿Cuál fue la condena de cárcel de Rafael Medina?
Rafael Medina fue inicialmente condenado a 18 años de cárcel por delitos de rapto, corrupción de menores y tráfico de drogas. Esta pena fue posteriormente reducida a 9 años debido a una eximente incompleta de drogadicción y psiquismo. Finalmente, cumplió 5 años de prisión antes de obtener la libertad condicional en 1998.
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