27/05/2024
Rosario, la vibrante ciudad a orillas del Paraná, ha sido durante años el epicentro de un fenómeno criminal que la ha puesto en el ojo de la tormenta mediática: la banda de 'Los Monos'. Más que un simple grupo delictivo, este clan familiar ha redefinido las dinámicas del narcotráfico a pequeña escala en Argentina, dejando una huella imborrable de violencia, corrupción y transformaciones sociales. La historia de los Cantero, la familia detrás de 'Los Monos', es un relato complejo de poder, territorio y una sofisticada red de negocios ilícitos, meticulosamente desentrañada por los periodistas Hernán Lascano y Germán de los Santos en su libro 'Los Monos, la historia de la familia narco que transformó a Rosario en un infierno'. Este artículo busca sumergirse en los aspectos más relevantes de esta organización, su impacto en la ciudad y las lecciones que deja para comprender el crimen organizado en nuestro país.

- El Ascenso de un Clan Familiar: ¿Quiénes Son "Los Monos"?
- El Modelo de Negocio del "Búnker": Una Innovación Mortal
- La Sombra de la Corrupción: Complicidad Policial y Judicial
- Violencia Desmedida: El Costo Humano del Narcomenudeo
- Rosario: ¿Nudo Logístico o Ciudad Estigmatizada?
- El Lavado de Activos: Cuando el Dinero Sucio se Vuelve "Limpio"
- El Legado de "Los Monos": Un Fenómeno en Constante Evolución
- Preguntas Frecuentes sobre "Los Monos" y el Narcotráfico en Rosario
El Ascenso de un Clan Familiar: ¿Quiénes Son "Los Monos"?
Originarios del sur de Rosario, 'Los Monos' no eran una banda criminal tradicional, sino un clan familiar liderado por la familia Cantero. Su modelo de operación se centró en el narcomenudeo, es decir, la comercialización al por menor de estupefacientes, principalmente cocaína de baja calidad, adaptada para un mercado popular. A diferencia de grandes cárteles internacionales, su estructura no estaba diseñada para la exportación de drogas a gran escala, sino para el control territorial y la venta directa en las calles de la segunda ciudad de Argentina.
Esta especialización en el comercio minorista les permitió establecer una presencia dominante en barrios específicos, generando una rentabilidad extraordinaria que, como veremos, se infiltraría en la economía formal. Su ascenso no fue silencioso; estuvo marcado por una violencia explícita y una capacidad de adaptación para imponer su dominio en la zona sur rosarina, convirtiendo sus operaciones en un lucrativo negocio que funcionaba con una lógica empresarial sorprendente, tal como revelan las escuchas telefónicas obtenidas durante las investigaciones: la compra a proveedores, el encapsulado, la organización de turnos de venta, la gestión del dinero y la compra de insumos para la droga.
El Modelo de Negocio del "Búnker": Una Innovación Mortal
Uno de los aspectos más distintivos y "novedosos" introducidos por 'Los Monos' en el panorama del narcotráfico rosarino fue el desarrollo y masificación del búnker. Estos no eran puntos de venta clandestinos y ocultos, sino lugares fijos y a menudo visibles, donde la droga se comercializaba las 24 horas del día, funcionando casi como panaderías. Esta audacia, que a primera vista podría parecer imprudente, tenía una explicación fundamental y una razón de ser muy específica: la complicidad policial.
El búnker era la antítesis de la venta oculta; su permanencia y visibilidad solo eran posibles porque contaban con la venia y la protección de elementos corruptos dentro de las fuerzas de seguridad. Esta singularidad del modelo de negocio de 'Los Monos' transformó el sur de Rosario en una red de expendio de drogas permanente, facilitando el control territorial y la acumulación de vastas sumas de dinero en efectivo.
La Sombra de la Corrupción: Complicidad Policial y Judicial
La existencia y el éxito de 'Los Monos' no se explican sin la profunda y estructural complicidad policial. La investigación reveló que la mitad de los procesados relacionados con la banda eran efectivos de las fuerzas de seguridad. Esta no era una participación periférica o aislada; la policía formaba parte intrínseca de la estructura de la banda, hasta el punto de ser descrita como una organización "narco-policial".

Los agentes corruptos proporcionaban a 'Los Monos' información vital y extremadamente precisa: datos sobre otras fuerzas de seguridad federales que investigaban el narcotráfico en Rosario, avisos sobre qué búnkeres serían allanados para que pudieran ser desactivados temporalmente, y logística de alto nivel que una banda con poca sofisticación no podría haber obtenido por sí misma. Figuras jerárquicas de la estructura policial, incluyendo jefes de inteligencia de Drogas Peligrosas y funcionarios del Ministerio de Seguridad, fueron imputados y juzgados, demostrando que la corrupción era sistémica y no meramente individual.
Paradójicamente, durante años, 'Los Monos' "no existían" para la Justicia Federal. A pesar de las evidencias recopiladas por periodistas y las denuncias de vecinos, la omisión de investigación por parte de las autoridades federales fue escandalosa, una situación que solo cambió a partir de una causa externa originada en la provincia de Corrientes, que finalmente empujó a la justicia local a intervenir. Esto subraya una problemática mayor: la regulación policial del negocio del narcotráfico, un fenómeno de extraordinaria rentabilidad que trasciende Rosario y que se ha manifestado en otras provincias argentinas.
La historia de 'Los Monos' está intrínsecamente ligada a una violencia brutal y, a menudo, histriónica. Más allá de asegurar la continuidad del negocio, la violencia era una manifestación del poder y control territorial. Se vieron casos de menores de edad muriendo en situaciones terribles, como incendios de búnkeres, y jóvenes operando como "soldaditos", custodiando los puntos de venta de droga.
Un episodio impactante que ilustra la naturaleza desaforada de esta violencia ocurrió hace unos años: un joven de 18 años, ya enfermo de cáncer y en quimioterapia, atentó contra una familia en el barrio Las Flores, matando al padre e hiriendo a dos personas. Días después, esperó el cortejo fúnebre para volver a balear a los deudos. Su motivación, según relató, era una venganza personal: a los 14 años, su familia había sido desalojada violentamente de su casa para ser usurpada en nombre de 'Los Monos'. Este tipo de hechos revelan cómo la violencia, aunque a veces esporádica, se nutre del profundo dolor y la conflictividad social en barrios degradados, y no solo del puro afán de lucro.
Rosario: ¿Nudo Logístico o Ciudad Estigmatizada?
A menudo, Rosario ha sido estigmatizada como una "narco-ciudad", una etiqueta que, si bien refleja una problemática real, simplifica en exceso la compleja situación. Los expertos señalan que la ubicación geográfica de Rosario es un factor crucial en su rol dentro del narcotráfico. La ciudad se posiciona como un nódulo logístico clave en Argentina, punto de confluencia de importantes rutas:
- Ruta 34: Proviene del norte, específicamente de Bolivia (Santa Cruz de la Sierra), principal vía de ingreso de cocaína.
- Ruta 11: Conecta con Paraguay, fundamental para el ingreso de marihuana.
- Río Paraná: Una vía fluvial que, durante mucho tiempo ignorada, ha demostrado ser un canal masivo para el transporte de drogas, con cargamentos de decenas de miles de kilos de marihuana.
La interconexión de estas vías ha facilitado que Rosario se convierta en un centro de acopio y distribución para el resto del país. El ejemplo del "viejo Cantero", atrapado en 1999 en Itatí con 70 kilos de marihuana proveniente de Paraguay, es un antecedente claro de la larga historia de la ciudad como punto neurálgico del narcotráfico.
Sin embargo, la percepción de una "Rosario intransitable" es una exageración. La ciudad es grande y sus problemas de criminalidad están focalizados. La tasa de homicidios en la zona central de Rosario, por ejemplo, es comparable a la de Bruselas. La realidad es que Rosario, como otras "ciudades fragmentadas" o "partidas", presenta zonas de gran prosperidad muy próximas a lugares profundamente degradados por la pobreza. Esta desigualdad social genera una "mano de obra" vulnerable y dispuesta a ser absorbida por las economías criminales, lo que añade una capa de complejidad a la problemática delictiva.

El Lavado de Activos: Cuando el Dinero Sucio se Vuelve "Limpio"
La extraordinaria rentabilidad generada por el narcomenudeo de 'Los Monos' no se limitaba a la compra de armas o el control territorial. Una parte fundamental de su operación era la inserción de esos flujos de dinero ilícito en la economía legal, un proceso conocido como lavado de activos. Aunque la violencia y las disputas entre bandas acaparaban los titulares, el destino final de esos millones era, con frecuencia, el sector formal.
Las investigaciones han revelado que el dinero proveniente de los búnkeres de Las Flores terminaba alimentando diversas empresas legítimas. Se invirtió en:
- Concesionarias de autos de alta gama.
- Corralones de materiales de construcción.
- Inmobiliarias y bienes raíces.
- Pago de servicios a profesionales como escribanos, contadores y abogados.
El dinero físico, a menudo en bajas denominaciones debido a la naturaleza de su comercio, se guardaba en "cajas de seguridad" improvisadas en departamentos en el centro de Rosario; aunque, curiosamente, gran parte de ese efectivo nunca fue encontrado. Este entramado muestra la contradicción inherente entre la generación de capital en un espacio violento y su posterior absorción por parte de sectores prósperos de la economía, a menudo sin el reproche o la investigación adecuada, ya que en Rosario prácticamente no existen causas por lavado de activos del narcotráfico. El caso de Patricio Gorosito, un dirigente futbolístico que erigió un estadio en Arroyo Seco y luego fue condenado por tráfico de cocaína, cuya "ciudad deportiva" fue comprada por un gran club rosarino, es un elocuente ejemplo de esta peligrosa amalgama entre la economía criminal y la legal.
El Legado de "Los Monos": Un Fenómeno en Constante Evolución
Si bien 'Los Monos' como organización han sido desmembrados –sus principales jefes están presos o muertos, y se han llevado a cabo juicios significativos–, la dinámica criminal que les dio origen no ha desaparecido. La frase "a rey muerto, rey puesto" resume la preocupante realidad: cuando una banda se desarticula, deja un vacío que es rápidamente ocupado por nuevos actores, o incluso por la continuidad de las mismas prácticas bajo otras denominaciones.
La persistencia de los búnkeres y la venta de drogas en Rosario, incluso después del debilitamiento de la banda, demuestra que el fenómeno va más allá de un grupo específico. Se trata de un hábito social, de una conducta compleja de consumo y de las condiciones de degradación social que generan "mano de obra" para estas economías ilícitas. La situación también expuso las fallas del sistema político y judicial.
La gestión socialista provincial fue criticada por no haber tenido una agenda clara sobre este problema de seguridad. Las tensiones con el gobierno nacional (kirchnerismo) y la detención de un jefe de policía provincial por narcotráfico complicaron aún más el panorama. Aunque en 2014 hubo un despliegue masivo de gendarmes, la solución no es solo policial o militar; implica abordar las raíces profundas de la desigualdad y la fragmentación social que alimentan estas economías criminales.
Preguntas Frecuentes sobre "Los Monos" y el Narcotráfico en Rosario
- ¿Se puede comparar a "Los Monos" con los cárteles mexicanos?
- No. Aunque generaron una gran violencia y control territorial, 'Los Monos' eran un clan familiar centrado en el narcomenudeo (venta minorista) y no tenían una estructura sofisticada para la exportación de cocaína a Europa, como sí lo hacen los grandes cárteles mexicanos.
- ¿Rosario es una "narco-ciudad" completamente tomada por la droga?
- No. Si bien Rosario ha enfrentado un fenómeno narco complejo y violento, especialmente en ciertas zonas, es una ciudad grande y dinámica. La criminalidad está focalizada y no ha paralizado la vida en toda la ciudad. La estigmatización a menudo ha sido utilizada políticamente.
- ¿La policía fue cómplice o parte de la banda?
- La policía fue cómplice de manera estructural y fundamental. Sin la información y protección policial, 'Los Monos' no podrían haber operado con la visibilidad y el dominio que tuvieron. La investigación reveló que una parte significativa de los procesados eran efectivos de las fuerzas de seguridad.
- ¿Qué representaba el "búnker" para la banda?
- El búnker era el modelo de negocio central de 'Los Monos'. Era un punto de venta fijo y visible de drogas, que operaba las 24 horas del día. Su existencia dependía directamente de la complicidad policial, ya que era la antítesis de la venta clandestina.
- ¿"Los Monos" están desactivados en la actualidad?
- La banda está mucho más debilitada que en su apogeo (2013-2014). Sus principales líderes están presos o han fallecido. Sin embargo, la dinámica del narcotráfico y las condiciones sociales que lo alimentan persisten, lo que sugiere que otros actores pueden surgir para ocupar el espacio dejado por 'Los Monos' ("a rey muerto, rey puesto").
- ¿Cómo lavaban el dinero de sus actividades ilícitas?
- El dinero obtenido del narcomenudeo se invertía en la economía legal a través de la compra de bienes y servicios. Esto incluía concesionarias de autos de alta gama, corralones de materiales de construcción, inmobiliarias, y el pago a profesionales como escribanos y abogados, integrando el capital ilícito en el circuito económico formal.
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