¿Qué pasó con Luis Mario Vitette Sellanes?

La Nueva Vida de Luis Mario Vitette Sellanes

06/11/2022

Valoración: 4.26 (16210 votos)

En el tranquilo pueblo uruguayo de San José, con sus cien mil habitantes y el ritmo pausado de la siesta, la figura de Luis Mario Vitette Sellanes se ha reinventado. Lejos de la adrenalina de los grandes robos que lo hicieron tristemente célebre, el hombre conocido como el “Ladrón del Siglo” ahora pasa sus días en su joyería, Verde Esmeralda. Vestido con una camisa de tigres y rosas, y con una cadena de oro con una cruz que perteneció a su padre, Vitette mata el aburrimiento de una manera peculiar: practicando tiro al blanco con una pistola de juguete con silenciador. Este inusual pasatiempo es un reflejo de su vida actual: una mezcla de su pasado audaz y un presente de paz y reinserción. La pistola, que él mismo asegura que “no lastima a nadie”, es un eco lejano de la réplica de arma que utilizó para engañar a más de 300 policías durante el mítico robo al Banco Río de Acassuso en 2006, un evento que lo catapultó a la fama criminal y del que se llevó 19 millones de dólares.

¿Qué pasó con Luis Mario Vitette Sellanes?
La intimidad y la nueva vida de Luis Mario Vitette Sellanes, la cara del robo al banco Río. Su negocio, sus proyectos, el éxito de su libro, su familia y el pasatiempo de practicar tiro al blanco en su local o cuando se desvela. En San José, un pueblo uruguayo de 100 mil habitantes, es la hora de la siesta. Pero no todos duermen.

Hoy, la atmósfera que rodea al también llamado “Hombre del traje gris” es de serenidad. Se ha retirado del delito, se ha casado y es padre de un niño de cuatro años. Su vida está marcada por un profundo cambio, un giro que lo ha llevado de las portadas policiales a las literarias, y de las celdas a la comodidad de su hogar en San José de Mayo, donde el tiempo parece correr a otro ritmo, un contraste absoluto con la vertiginosa Buenos Aires que lo vio operar. Este artículo explora la fascinante metamorfosis de Vitette Sellanes, desentrañando su presente como joyero y escritor, su relación con el pasado y su inquebrantable compromiso con una vida honesta.

Índice de Contenido

De Ladrón del Siglo a Autor y Figura Pública

La faceta de escritor de Luis Mario Vitette Sellanes ha sorprendido a muchos, pero ha sido una parte fundamental de su proceso de reinserción. Su primer libro, El ladrón del siglo, publicado por Planeta, ya va por la segunda edición y cuenta con un prólogo del reconocido Víctor Hugo Morales. Este éxito literario no solo lo ha impactado por ver su nombre en la tapa como autor, sino también por las ventas, que han superado sus expectativas. El libro, sin embargo, dedica solo un par de capítulos al famoso robo, centrándose más en su vida personal y en una historia de amor platónico con una mujer llamada Gisselle, un relato que ha conmovido a sus lectores, llegando incluso a hacerlos llorar con su final.

La historia de Vitette ha trascendido las páginas de su libro para llegar a la pantalla grande. En la película El robo del siglo, un éxito de taquilla que superó los dos millones de espectadores, su personaje fue interpretado por Guillermo Francella, una actuación que Vitette elogió, aunque con ciertas reservas sobre la fidelidad de la trama. A pesar de las licencias cinematográficas, su nombre y su historia se han consolidado como una marca registrada, inspirando canciones de rap, remeras con su cara, y hasta un caballo en Tucumán bautizado en su honor. Esta exposición mediática lo ha llevado a dar alrededor de cincuenta entrevistas a medios de comunicación de renombre internacional, desde El País de España y New Yorker hasta la BBC y CNN en español.

Su presencia en redes sociales también es notable, con casi 25 mil seguidores en Twitter, donde lanza dardos filosos y polémicos a los poderosos, enorgulleciéndose incluso de haber sido bloqueado por figuras como Aníbal Fernández y el Papa Francisco. Esta dualidad, este equilibrio entre el personaje público y el hombre en la intimidad, es lo que él llama su “doble moral”: la de un uruguayo que se siente argentino, un villano con códigos que ahora se describe como el “paradigma de la reinserción social”.

La Joyería Verde Esmeralda: Un Nuevo Capítulo

El cambio más evidente en la vida de Vitette es su transición de ladrón de joyas a joyero. En su local, Verde Esmeralda, se dedica a fabricar y vender lo que antes sustraía, una ironía que no pasa desapercibida para sus clientes y visitantes. Su negocio, ubicado cerca del centro de San José, está equipado con un sofisticado sistema de seguridad que incluye cámaras de vigilancia, alarmas y sensores, un protocolo de seguridad que sigue rigurosamente para abrir y cerrar el local. Esta obsesión por la seguridad contrasta con su pasado, pero es una muestra de su compromiso con su nueva vida.

En su joyería, Vitette atiende a un público heterogéneo: desde personas pudientes hasta quienes viven en situación de calle y buscan comida o ropa. También recibe a turistas que, movidos por la curiosidad, buscan una foto o un autógrafo con el famoso exdelincuente. Como comerciante, Vitette muestra una faceta completamente diferente a la mediática: es cordial, con un tono de voz más pueblerino, y lejos de la imagen pendenciera y egocéntrica. Se niega a cobrar por pequeños arreglos, afirmando que hacerlo lo convertiría en un “chorro”.

A pesar de los mitos que persisten, Vitette desmiente enfáticamente la idea de que en su joyería se vendan las joyas robadas del banco. “¿Puedo ser tan tonto para hacer eso?”, se pregunta, explicando que las joyas son lo primero de lo que un ladrón se deshace. Su negocio, aunque se resintió durante la pandemia y tuvo que recurrir a asistencia del gobierno, sigue en pie, un testimonio de su determinación para trabajar y prosperar de manera honesta. La evolución de su vida es un claro ejemplo de que, para él, el tiempo de robar ha terminado y ahora es “tiempo de trabajar”.

El Legado del Robo del Siglo y sus Consecuencias

El robo del siglo al Banco Río de Acassuso sigue siendo un punto central en la narrativa de Vitette, aunque él mismo se esfuerza por dejarlo en el pasado. Tras el atraco, asegura haber gastado mucho más de lo que robó, y desmiente el mito popular de que oculta dinero o joyas en su hogar. El único pozo en su casa fue cavado para resguardar las garrafas, un objeto de deseo para los ladrones locales, mostrando una vez más su conciencia sobre la realidad de la delincuencia. La famosa cruz de oro que lleva en el pecho, un objeto de gran valor sentimental, le fue entregada por sus hermanos en prisión, tras la muerte de su padre.

Su icónico traje gris, el mismo que usó durante el asalto, es ahora una reliquia que guarda celosamente. Aunque le han ofrecido dinero por él e incluso le han pedido que lo subaste, Vitette se niega. “Ya no tengo ganas de ponérmelo, a lo sumo en el documental. Pero estoy cerrando mi etapa con el famoso robo. Ya está, es pasado. Mi historia es más grande que ese hecho del que habló todo el mundo”, afirma, dejando claro su deseo de desvincularse de su pasado criminal.

Su liberación el 30 de agosto de 2013, bajo la Ley del Extrañamiento, marcó un antes y un después. Esta ley le permitió ser expulsado del país, dejando atrás su pasado oscuro de adicciones y una paternidad ausente. El recuerdo de las palabras de su hijo mayor, “Estoy en el paraíso”, en medio de un show de strippers, es un doloroso recordatorio de su ausencia y un motor para su cambio. Hoy, su vida está dedicada a su familia y a su trabajo, un camino que ha elegido conscientemente.

¿Cuál es la doble moral de Mario Vitette Sellanes?
Mario Vitette Sellanes. (Foto: Gentileza Mario Vitette Sellanes). “Marito” Vitetette Sellanes transita la vida en la cuerda de “la doble moral”. Esa que lo acompañó toda la vida y que él mismo adjudica a sus dos “nacionalidades”: es uruguayo, pero se siente igual de argentino.

La Familia y la Redención: Un Giro Inesperado

La vida familiar es, sin duda, el pilar de la nueva existencia de Luis Mario Vitette. Su esposa, Elicet, y su hijo Lucciano, de cuatro años, son su motor. Elicet, a pesar de la diferencia de edad, se convirtió en el amor de su vida y un apoyo fundamental. La boda en “Venecia”, un salón del pueblo, aunque generó confusión mediática sobre el destino del botín, simbolizó el inicio de esta nueva etapa. La casa de Vitette en San José, lejos de ser fastuosa, es un hogar modesto que contrasta con la fortuna que una vez poseyó. Cuenta con un sofisticado sistema de seguridad, no para proteger riquezas ocultas, sino para garantizar la tranquilidad de su familia.

El vínculo con Lucciano es especialmente significativo. Vitette se esfuerza por ser un padre presente, juega con él y le ha construido una pista de cartón para sus autitos. Sin embargo, no deja de lado su humor y su personalidad provocadora. Cuando su hijo lo llama “papá Marito”, su esposa lo corrige, pues “Marito” representa el lado inmoral del ladrón. “Si sale ladrón, lo desheredo”, bromea Vitette, aunque con un dejo de seriedad, mostrando su deseo de que su hijo crezca lejos del mundo delictivo.

Su retiro del crimen es definitivo. Ha rechazado propuestas para volver a delinquir, bloqueando a quienes se las hacen por redes sociales. La familia, para Vitette, es sagrada. “El delincuente tiene mala vida, no puede tener familia. Si tiene familia, tiene que cambiar de oficio. No se puede dejar la vida en prisión y que tu familia sufra contigo”, reflexiona. Esta convicción, sumada a una profunda reflexión personal inspirada incluso en el Antiguo Testamento, lo ha llevado a abrazar el trabajo como su destino. La frase del Eclesiastés, “Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora”, se convirtió en su mantra: “Había tiempos para robar y tiempos para trabajar. Hoy, y así será por el resto de mi vida, son tiempos de trabajar”.

Vitette Más Allá de la Fama: Compromiso Social y Humildad

Más allá de su fama y su pasado, Luis Mario Vitette Sellanes ha demostrado un compromiso social inesperado. Ha participado en eventos solidarios y aceptó dar una charla para un grupo de personas internadas en una granja que trata problemas de adicción, revelando que él mismo consumió drogas duras en el pasado. Hoy, ni siquiera toma alcohol, salvo una copa de champán en ocasiones especiales. Esta experiencia personal lo conecta con quienes luchan por la reinserción y el cambio.

En su pueblo natal, San José, Vitette es una figura reconocida y respetada. Al conducir su Hyundai FX coupé, al que bautizó Refusilo Negro, saluda a viejos, jóvenes y niños, quienes le devuelven el saludo. En los bares lúgubres del pueblo, donde los hombres beben y juegan al casín, Vitette los visita, les regala yerba, ropa y algo de dinero, sugiriéndoles que no lo gasten en bebida. Esos hombres lo abrazan emocionados, viendo en él no solo al famoso ladrón, sino a alguien que los comprende y apoya. Su vida actual es un testimonio de su capacidad de transformación, un viaje desde la marginalidad y la desesperación de no tener dónde caerse muerto, a una vida de trabajo, familia y un profundo sentido de pertenencia en su “lugar en el mundo”.

AspectoAntes (Vida Delictiva)Ahora (Vida Actual)
Ocupación PrincipalLadrón (escruchante, grandes robos)Joyero, Escritor, Comerciante
Foco EconómicoObtención ilícita de dinero y joyasFabricación y venta de joyas
Arma UtilizadaRéplica de arma (en el Banco Río)Pistola de juguete (para practicar tiro)
Hábito de SustanciasConsumo de drogas duras, alcoholNi alcohol, ocasionalmente champán
Situación FamiliarPadre ausente, vida solitariaCasado con Elicet, padre de Lucciano
ResidenciaCárcel, hoteles alojamiento, auto viejoHogar en San José de Mayo (Uruguay)
Seguridad PersonalExposición al peligro, persecución policialSistema de seguridad sofisticado en casa y negocio
Reconocimiento PúblicoFama criminal (Ladrón del Siglo)Autor, figura mediática, referente de reinserción

Preguntas Frecuentes sobre Luis Mario Vitette Sellanes

¿Qué pasó con el botín del robo al Banco Río?

Luis Mario Vitette Sellanes ha declarado en múltiples ocasiones que “gastó mucho más de lo que robó” después del asalto. Desmiente categóricamente que haya ocultado dinero o joyas en su hogar o en su joyería. Además, la Justicia en Uruguay le prohíbe tener una cuenta en dólares, por lo que solo puede recibir pesos uruguayos, incluso las regalías de sus libros.

¿Por qué se retiró del delito?

Vitette asegura que su retiro es definitivo y se debe principalmente a su familia. Argumenta que el delincuente “tiene mala vida, no puede tener familia” y que, si se tiene una, “hay que cambiar de oficio”. Su amor por su esposa Elicet y su hijo Lucciano fue el motor principal para dejar atrás su pasado criminal, sumado a una profunda reflexión personal sobre los “tiempos de robar y tiempos de trabajar”.

¿Cómo es su relación con la película “El robo del siglo”?

Vitette ha expresado que la actuación de Guillermo Francella, quien lo interpretó en la película, es “muy buena”. Sin embargo, ha manifestado su enojo por algunas invenciones de la trama que no representan la verdad, como la creación del personaje de su hija. Afirma que la verdadera historia de su vida está en su libro.

¿Es cierto que ahora vende joyas?

Sí, Vitette es actualmente joyero y propietario del local “Verde Esmeralda” en San José, Uruguay. Ha pasado de robar joyas a fabricarlas y venderlas, un giro irónico que forma parte de su proceso de reinserción social. Su negocio cuenta con estrictas medidas de seguridad.

¿Qué significa la “doble moral” en la vida de Vitette?

Vitette describe su “doble moral” como una característica inherente a su personalidad, derivada de sus dos “nacionalidades”: es uruguayo, pero se siente igual de argentino. Esto se traduce en una dualidad entre su lado “bueno” (padre de familia, comerciante, vecino modelo) y su lado “malo” (el exladrón, el provocador, el “villano con códigos”), un aspecto que lo ha acompañado toda su vida y que ahora lo define como el “paradigma de la reinserción social”.

Si quieres conocer otros artículos parecidos a La Nueva Vida de Luis Mario Vitette Sellanes puedes visitar la categoría Librerías.

Subir