¿Qué pasó con Cristina Ortiz en la veneno?

La Veneno: El Misterio Perpetuo de una Muerte Sin Resolver

05/10/2024

Valoración: 4.63 (7204 votos)

Cristina Ortiz, conocida por todos como La Veneno, trascendió la pantalla para convertirse en un icono, una figura que rompió moldes y desafió convenciones en la España de los 90. Su carisma arrollador y su singular personalidad la catapultaron a la fama, convirtiéndola en un referente de la visibilidad trans en un momento en que la sociedad aún gateaba en la comprensión de la diversidad. Sin embargo, su vida, tan vibrante como fugaz, terminó abruptamente en noviembre de 2016, dejando tras de sí un halo de preguntas sin respuesta. Lo que inicialmente se dictaminó como una muerte accidental, pronto se vio envuelto en una densa niebla de sospechas, testimonios contradictorios y pruebas ignoradas que, hasta el día de hoy, claman por una verdad que parece resistirse a salir a la luz.

¿Por qué se escribió un libro sobre venenos?
La idea de escribir un libro sobre venenos surgió en los laboratorios de la Facultad de Química al comprobar la fascinación que este tipo de sustancias ejercían sobre los alumnos.

La historia de Cristina comenzó mucho antes de que se convirtiera en La Veneno. Nacida como José Ortiz Rodríguez el 19 de marzo de 1964 en Adra, Almería, 'Joselito' creció en un entorno rural que no comprendía su verdadera esencia. A los 13 años, impulsado por el rechazo y la necesidad de ser quien realmente sentía que era, abandonó su hogar para buscar refugio y aceptación en Marbella. Sin embargo, su destino la llevaría a la capital, Madrid, a principios de los 90, donde, como muchas mujeres transexuales de la época, se vio abocada a la prostitución para sobrevivir. Fue en este contexto, en la primavera de 1996, cuando la casualidad llamó a su puerta. La reportera Faela Sáinz, en busca de historias para el programa “Esta noche cruzamos el Mississippi” de Pepe Navarro, la encontró en el Parque del Oeste. La aparición de Cristina en televisión el 15 de abril de 1996 fue un terremoto mediático. Su desparpajo, su mirada penetrante y su autenticidad cautivaron a la audiencia y a Pepe Navarro, quien no dudó en convertirla en colaboradora fija. La Veneno se había convertido en un auténtico mito televisivo.

Pero la fama, como un ave fénix, puede ser efímera. Tras el fin del Mississippi y su breve paso por “La sonrisa del pelícano”, la carrera televisiva de Cristina entró en declive. Este periodo de oscuridad personal culminó en 2003, cuando fue condenada a tres años de prisión por un delito de estafa, tras incendiar su propio piso junto a su entonces novio, Andrea Petruzzelli, para cobrar el seguro. Su ingreso en un módulo masculino del Centro Penitenciario Madrid VI-Aranjuez marcó profundamente su físico y su alma. Al reaparecer en 2006, la imagen de una Cristina demacrada, con más de 40 kilos de peso extra y la tristeza reflejada en sus ojos, conmocionó al país. Aunque su esencia irreverente permanecía, los años de cárcel habían cobrado su precio. En sus últimos años, volvió a los platós de televisión, a menudo en programas de late night, para hablar de su vida, sus experiencias y, en particular, de las supuestas relaciones que había mantenido con hombres poderosos, cuyas iniciales prometía revelar en sus memorias. Fue precisamente ese libro, “¡Digo! Ni puta ni santa, las memorias de La Veneno”, presentado tan solo 37 días antes de su muerte, el que, según ella misma, la llevaría a ser asesinada.

La noche del 6 de noviembre de 2016, el destino de Cristina Ortiz dio un giro trágico. Su novio de entonces, Alin, la encontró en su casa del barrio madrileño de Tetuán, tumbada en el sofá, semiinconsciente, con el cuerpo cubierto de moratones y una grave brecha en la cabeza. Tras ser ingresada de urgencia en el Hospital La Paz, donde fue sometida a una intervención quirúrgica debido a un traumatismo craneoencefálico, Cristina Ortiz, La Veneno, falleció el 9 de noviembre. La autopsia oficial determinó que la causa de su muerte fue un golpe en la cabeza producto de una caída accidental. El caso se cerró a los nueve días, una celeridad que levantó sospechas y alimentó las dudas de su familia.

Un caso envuelto en sombras: la familia busca la verdad

Desde el primer momento, la familia de Cristina Ortiz se negó a aceptar la versión oficial. Las hermanas de La Veneno, al ver el cuerpo de su hermana en el hospital, quedaron impactadas por la cantidad y la naturaleza de las lesiones: moratones, un corte profundo y signos que, a su juicio, no se correspondían con una simple caída. Decidieron fotografiar el cuerpo para dejar constancia de lo que veían y, horas después de su ingreso, acudieron a la comisaría de Policía de Tetuán para interponer una denuncia. Su teoría era clara: Cristina había sido víctima de una paliza. Para respaldar esta convicción, contrataron al criminólogo Óscar Tarruella, un ex agente del grupo de homicidios de los Mossos d'Esquadra, quien, tras analizar las pruebas, declaró haber visto “claros indicios de un presunto homicidio doloso”. Su objetivo era recabar la información necesaria para lograr la reapertura del caso.

El foco de las sospechas familiares se centró rápidamente en Alin, el novio de Cristina. Su relación, descrita por amigos y conocidos como “tortuosa y violenta”, había transformado a La Veneno. Testimonios cercanos, como el de Antonio Crespo, amigo íntimo de Cristina, revelaron que en los meses previos, ella no era la misma. “Cristina dejó de ser Cristina para convertirse en un zombie”, afirmó Crespo, añadiendo una frase escalofriante que Cristina le había dicho semanas antes de su muerte: “Antonillo, me van a matar”. Según estos relatos, Cristina estaba “ida”, “drogada, pero no por drogas, sino por pastillas”, lo que la hacía estar “desmemorizada”.

¿Por qué se escribió un libro sobre venenos?
La idea de escribir un libro sobre venenos surgió en los laboratorios de la Facultad de Química al comprobar la fascinación que este tipo de sustancias ejercían sobre los alumnos.

Pruebas y testimonios que desmienten la versión oficial

La investigación llevada a cabo por el programa Equipo de Investigación sacó a la luz una serie de pruebas y testimonios que chocan frontalmente con la conclusión de muerte accidental:

  1. El testimonio de la dueña del bar: La primera persona en acudir al auxilio de Cristina fue la propietaria del bar situado debajo de su casa. Ella relató que, el día de los hechos, horas antes de la llamada a la ambulancia, escuchó un “fuerte golpe… metálico, extraño” procedente del piso de La Veneno. Cuando Alin bajó a pedirle ayuda a las 23:00 horas, y ella subió, encontró a una Cristina inconsciente, incapaz de hablar. Este relato contradice directamente la versión de Alin, quien aseguró a la policía que Cristina le había dicho que se había caído en el baño. La dueña del bar fue categórica: “Cristina no me dijo nada porque Cristina ya no podía hablar”. Además, describió el estado de Cristina: “Tenía sangre un poco seca en el pecho, no como para decir que era nueva; además, tenía un corte muy grande; la espalda, pies y manos morados y tenía la ropa descosida, rota”.
  2. La bolsa de basura y la carta: Una vecina de La Veneno testificó haber visto a Alin bajar a tirar una bolsa de basura horas después de que Cristina fuera ingresada. Algo inusual, ya que solían tirar la basura desde el balcón. En esa bolsa, la policía encontró botellas de alcohol, una gran cantidad de pastillas, ropa de La Veneno y, lo más revelador, una carta de Cristina dirigida a Alin que nunca fue transcrita ni investigada a fondo.
  3. La escena del crimen y la tercera persona: El periodista Daniel Jabonero, quien accedió a la casa de Cristina incluso antes que la policía, describió una escena dantesca: la casa estaba “todo como roto, destruido, viejo, parecía una casa medio abandonada”. Lo más inquietante fue el hallazgo de “jeringuillas” y “drogas” en la casa. La inspección ocular de la policía reveló abundante sangre en varias estancias (salón, dormitorio, baño, inodoro, lavabo), pero lo más crucial es que se encontró sangre de una tercera persona desconocida en el dormitorio, una línea de investigación que, según el criminólogo, jamás se siguió.
  4. Las autopsias y la recreación 3D: A pesar de que se realizaron hasta tres autopsias, ninguna logró disipar las dudas. Sin embargo, un laboratorio, Shelleys's Workshop, elaboró una infografía en 3D del cuerpo de Cristina, basándose en las fotografías que su hermana tomó en la UCI. Esta recreación, presentada como prueba por la defensa, mostraba “claramente que algunos golpes son correspondientes a un posible agarre efectuado por el agresor cuando Cristina pudo estar zafándose de esas agresiones”. Las lesiones en el labio, pómulo, mano, dedos y empeine eran compatibles con “un agarre con fuerza” o “un pisotón o patada”.

La revelación de un policía nacional: negligencias en la investigación

El punto de inflexión que podría reabrir el caso llegó con un testimonio inédito de un oficial de la Policía Nacional, quien se encontraba al mando de la oficina de denuncias de la comisaría de Tetuán la noche en que la familia de Cristina denunció su grave estado. En un documento escrito presentado en el Juzgado de Instrucción nº 53 de Madrid, el agente declaró:

“Me gustaría poder aportar mi testimonio profesional. Soy oficial de Policía Nacional. Me encontraba al mando de la oficina de denuncias de la comisaría de Tetuán la noche que la familia denunció que Cristina estaba gravemente herida en el hospital, desde hacía varios días. A pesar de no haber sido informados los servicios policiales ni por el descubridor, ni por la familia, ni por el hospital, lo cual consideramos negligencias, se dio orden inmediata de custodiar el domicilio de la víctima, el cual se encontraba abierto y revuelto, con mucha sangre en su interior a la llegada de los agentes. Al haber estado abierto varios días, las pruebas que la Policía pudiera recabar debían estar alteradas, ya que el inicio de la cadena de custodia había sido claramente vulnerado.”

Este testimonio es demoledor, pues reconoce fallos fundamentales en el procedimiento inicial. Pero hay más: el oficial también reveló que Cristina había realizado una llamada nocturna a la sala '091' pidiendo socorro, porque, al parecer, su pareja “la quería matar”. Aunque Cristina se negó a abrir la puerta a la policía alegando un malentendido, este incidente, sumado a los partes médicos de violencia doméstica que conservaba su hermana, algunos incluso mencionando el uso de un bate de béisbol, refuerzan la teoría de una relación marcada por la violencia.

Alin, el novio, y las teorías inconclusas

Todas las pistas, pruebas y testimonios parecen apuntar a Alin, quien actualmente se encuentra preso en la cárcel de Estremera por un delito de robo con violencia. Él fue el último en ver a Cristina con vida y el único protagonista con el que Equipo de Investigación no pudo hablar directamente. Sin embargo, un funcionario de prisión confirmó que Alin se refiere a La Veneno como el gran amor de su vida, a pesar de la tormentosa relación que mantenían. Alin saldrá de prisión en 2022.

A lo largo de los años, también han circulado teorías que van más allá de una simple disputa doméstica. La propia Cristina, en vida, había advertido que su libro de memorias, donde revelaría intimidades de figuras poderosas, podría costarle la vida. Aunque Equipo de Investigación se ciñó a las pruebas forenses y los testimonios directos, el “runrún” de que alguien quería silenciar a La Veneno por lo que se había publicado en su libro persiste en el imaginario colectivo y entre parte de su familia. Este aspecto, aunque no investigado a fondo en el informe, sigue siendo una sombra en el misterio.

La lucha por la reapertura del caso: un camino cuesta arriba

La familia de Cristina Ortiz, con el apoyo del criminólogo Óscar Tarruella y un abogado penalista, presentó un recurso el 28 de octubre de 2020 ante el Juzgado de Instrucción número 53 de Madrid, solicitando la reapertura del caso. Argumentaron que las pruebas y testimonios no considerados inicialmente justificaban una nueva investigación. Sin embargo, la Fiscalía de la Comunidad de Madrid se opuso a esta petición el 4 de febrero de 2021, “impugnando el recurso de reforma interpuesto por la representación legal de un familiar de Cristina Ortiz Rodríguez contra el auto que denegaba la reapertura de las actuaciones para investigar las causas de su muerte”. A pesar del éxito masivo de la serie “Veneno” (2020), que revitalizó el interés público en su historia y su muerte, el caso de Cristina Ortiz, 25 años después de su salto a la fama, sigue oficialmente cerrado.

Puntos de Discrepancia en la Investigación de la Muerte de La Veneno

Aspectos ClaveVersión Oficial (Cierre del Caso)Versión de la Familia y Testigos (Petición de Reapertura)
Causa de la MuerteCaída accidental que provocó traumatismo craneoencefálico.Golpes y lesiones compatibles con una agresión o paliza. Indicios de homicidio doloso.
Estado de la CasaNo se detalla negligencia inicial.Abierta, revuelta, con mucha sangre. Cadena de custodia vulnerada.
Hallazgos de SangreSe encontraron muestras, pero no se siguió la línea de investigación de terceros.Abundante sangre en varias zonas. Sangre de una tercera persona desconocida en el dormitorio, no investigada.
Testimonio de AlinSe encontró a Cristina, quien le dijo que se había caído en el baño.Contradicho por la dueña del bar, quien afirma que Cristina no podía hablar. Alin lanzó bolsa de basura con pruebas.
Lesiones de CristinaCompatibles con caída.Moratones, corte grande, espalda/pies/manos morados, ropa descosida. Recreación 3D muestra agarres y patadas.
Llamada al 091No se menciona como prueba clave en el cierre.Cristina llamó pidiendo socorro porque su pareja la quería matar; la policía acudió pero ella no abrió. Antecedentes de violencia.

Preguntas Frecuentes sobre la Muerte de La Veneno

¿Quién fue Cristina Ortiz, La Veneno?
Cristina Ortiz, conocida artísticamente como La Veneno, fue un icono televisivo y un referente de la visibilidad trans en España. Saltó a la fama en los años 90 por su participación en programas como "Esta noche cruzamos el Mississippi" y se convirtió en un símbolo de libertad y autenticidad.

¿Quién es la veneno de la serie Veneno?
Jedet, Daniela Santiago e Isabel Torres caracterizadas como la Veneno para la serie 'Veneno'. Con ayuda de un abogado penalista y del criminólogo Óscar Tarruella (50), la familia de Cristina presentó recurso para reabrir el caso de la muerte de la artista.

¿Cuál fue la causa oficial de la muerte de La Veneno?
Oficialmente, la autopsia determinó que Cristina Ortiz falleció a causa de un traumatismo craneoencefálico provocado por una caída accidental en su domicilio. El caso fue cerrado a los nueve días de su fallecimiento.

¿Por qué la familia de La Veneno sospecha que no fue una muerte accidental?
La familia no cree en la versión oficial debido a la cantidad y gravedad de las lesiones que presentaba el cuerpo de Cristina, las cuales consideraban incompatibles con una simple caída. Además, existen testimonios de amigos y vecinos que apuntan a una relación violenta con su pareja y a indicios de una agresión.

¿Qué pruebas clave han surgido para solicitar la reapertura del caso?
Entre las pruebas más destacadas se encuentran el testimonio de la dueña del bar (que contradice la versión del novio), la aparición de sangre de una tercera persona en el domicilio, la recreación 3D de las lesiones que sugieren agarres y golpes, el hallazgo de una bolsa de basura con pruebas sospechosas arrojada por el novio, y el testimonio de un oficial de policía que señala graves negligencias en la investigación inicial, incluyendo una llamada de auxilio de Cristina al 091.

¿Se ha reabierto el caso de la muerte de La Veneno?
A pesar de los esfuerzos de la familia y el criminólogo Óscar Tarruella, y de la presentación de un recurso para reabrir el caso, la Fiscalía de la Comunidad de Madrid se opuso a esta petición en febrero de 2021. Por lo tanto, el caso de la muerte de Cristina Ortiz, La Veneno, sigue oficialmente cerrado hasta la fecha.

Cuatro años después de su muerte, el enigma de Cristina Ortiz, La Veneno, persiste. Su historia, marcada por la lucha, la transgresión y el estrellato, se ve ahora ensombrecida por una muerte que, para muchos, sigue sin tener una explicación clara y convincente. El legado de La Veneno no solo radica en su impacto cultural y social, sino también en la incansable búsqueda de la verdad sobre su final, una búsqueda que, a pesar de los obstáculos legales, sigue viva en el corazón de su familia y en la memoria colectiva, esperando que algún día, la luz disipe finalmente todas las sombras.

Si quieres conocer otros artículos parecidos a La Veneno: El Misterio Perpetuo de una Muerte Sin Resolver puedes visitar la categoría Librerías.

Subir