13/08/2023
La historia de la literatura argentina está plagada de colaboraciones memorables, pero pocas tan singulares y enigmáticas como la que unió a dos de sus más grandes exponentes: Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares. Antes de dar vida al ingenioso y temible "Honorio Bustos Domecq", se embarcaron en un proyecto que, a primera vista, parecería ajeno a su genio literario. Su primera incursión conjunta no fue un cuento fantástico ni un ensayo filosófico, sino un modesto folleto publicitario. Esta y otras fascinantes anécdotas, que revelan la cara más humana y cotidiana de estos íconos, se entrelazan con la rica historia culinaria de Argentina, tal como lo desvela el periodista Daniel Balmaceda en su reciente obra, "Grandes historias de la cocina argentina". Además, la profunda amistad entre Borges y Bioy cobra vida a través de las páginas del famoso diario de Bioy, ofreciéndonos una ventana íntima a su complicidad intelectual y personal.

- El Origen de un Dúo Inolvidable: Del Folleto de Lácteos a la Literatura Fantástica
- Grandes Historias de la Cocina Argentina: Un Banquete de Anécdotas con Daniel Balmaceda
- "Borges" por Adolfo Bioy Casares: La Intimidad de una Amistad Legendaria
- Silvina Ocampo: La Compañera Silenciosa y Genial
- Preguntas Frecuentes
- Conclusión
El Origen de un Dúo Inolvidable: Del Folleto de Lácteos a la Literatura Fantástica
Es una de esas curiosidades que deleitan a los amantes de la literatura y la historia: la primera vez que Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares unieron sus plumas no fue para una obra de ficción, sino para un encargo comercial. El resultado fue un folleto de Leche Cuajada La Martona. Sí, la misma marca láctea que aún hoy resuena en la memoria colectiva argentina. Este texto, lejos de ser un mero anuncio, destilaba el humor y la inteligencia que caracterizarían sus futuras colaboraciones. Con tintes jocosos, el folleto enumeraba las bondades del alimento y, para sorpresa de muchos, incluía nada menos que cuatro recetas. Una "joya literaria impensada", como la describe Daniel Balmaceda, que demuestra la versatilidad y la chispa creativa que ya poseían, incluso en un encargo tan mundano. Esta anécdota es particularmente reveladora porque contrasta fuertemente con la sofisticación y el universo complejo de su posterior creación, el escritor ficticio Honorio Bustos Domecq, un alter ego que les permitió explorar géneros y estilos con una libertad inaudita.
La génesis de esta colaboración, nacida de un encargo publicitario, sienta un precedente de su capacidad para encontrar lo extraordinario en lo ordinario y para infundir humor e ingenio en cualquier texto. Este folleto primigenio, aunque olvidado por la historia literaria oficial, es un testimonio de la curiosa y prolífica relación que mantuvieron a lo largo de décadas, una amistad que no solo dio frutos literarios de la más alta calidad, sino que también estuvo marcada por la cotidianidad, el humor y una profunda complicidad.
Grandes Historias de la Cocina Argentina: Un Banquete de Anécdotas con Daniel Balmaceda
Daniel Balmaceda, reconocido por su habilidad para desentrañar la "historia pequeña" y usarla como clave para entender la "Gran Historia", nos invita en su libro "Grandes historias de la cocina argentina" a sentarnos a la mesa con los protagonistas de nuestro pasado. El resultado es un volumen "delicioso", que va más allá de las preparaciones y acontecimientos culinarios para ofrecer un festín de anécdotas y recetas clave. Desde la pizza napolitana frita de Sofía Loren hasta la famosa suprema de pollo a la Maryland de Doña Petrona C. de Gandulfo, Balmaceda teje un relato que conecta la gastronomía con la evolución social y cultural de Argentina.
Curiosidades Culinarias de Figuras Históricas
El libro de Balmaceda es un verdadero tesoro de curiosidades que revelan hábitos alimenticios insospechados de figuras emblemáticas: Victoria Ocampo, por ejemplo, era notablemente estricta con sus scones, y el aplauso en las reuniones era para las asadoras. Se sabe que en 1810, las comidas podían tener hasta doce pasos, y la siesta era una parte integral del ritual. Sarmiento era un declarado fanático de los pepinos, y el libro detalla qué comían Belgrano durante las invasiones inglesas y qué prefería San Martín: ¿mate o café?
| Figura Histórica | Preferencia Culinaria / Hábito Notorio |
|---|---|
| Victoria Ocampo | Estricta con los scones; el aplauso era para las asadoras. |
| Domingo F. Sarmiento | Fanático de los pepinos. |
| José de San Martín | Prefería el café, incluso lo tomaba dentro del mate con bombilla. Fanático del helado. |
| Manuel Belgrano | Su dieta durante las invasiones inglesas (detallada en el libro). |
| Juan Manuel de Rosas | Fanático de las mollejas y excelente asador. |
| Juan Martín de Pueyrredón | Preparaba un café especial, el "batido". |
| José Gervasio Artigas | Gran cebador de mate dulce, con un sistema sofisticado. |
La pregunta central que subyace en las casi 400 páginas del libro es cómo comíamos antes de la industrialización. Balmaceda sugiere que, si pudiéramos viajar al pasado, la comida nos parecería "muy rara": la carne muy salada, las preparaciones excesivamente dulces, el pescado nadando en aceite y ajo. Solo hacia 1900, con la llegada de las oleadas migratorias, especialmente italianas, el panorama culinario argentino se volvió más reconocible, con la irrupción de las pastas, ñoquis, pizzas y las empanadas, aunque estas últimas eran más hojaldradas y distintas a las actuales.
La Cocina y la Sociedad Argentina
Balmaceda, miembro de la Academia Argentina de Historia, subraya cómo la cocina marca el camino de las costumbres y los territorios. Antes de las grandes oleadas migratorias, la comida tenía importancia, pero no la profunda relación familiar que adquirió después. La llegada del inmigrante, sobre todo del italiano, transformó las reuniones para comer en encuentros profundamente familiares, como los característicos almuerzos de los domingos, que también revalorizaron el espacio de la cocina dentro del hogar.

El mate, símbolo de la argentinidad, no es un invento argentino ni uruguayo, sino de la región. El recipiente "mate" era usado por los quechuas, y la yerba fue aportada por los guaraníes. Los jesuitas, preocupados por la higiene al compartir la bombilla, impulsaron el mate cocido. Contrario a la creencia popular, el mate dulce era común, incluso Artigas lo prefería. San Martín, por su parte, tenía la particularidad de tomar el café dentro del mate, con bombilla, una costumbre habitual en campaña que le ayudaba a activarse desde muy temprano.
Aportes Culinarios Argentinos y el Rol de Género en el Asado
Entre los aportes genuinamente argentinos, Balmaceda destaca la Provoleta, creada en 1940 y patentada por un calabrés afincado en Villa María, Córdoba, quien experimentó con quesos para la parrilla hasta dar con la próvola. Otro emblema nacional es el Asado de Tira. Originalmente, este corte era considerado un "desperdicio" en los frigoríficos, la parte del hueso que los ingleses no querían. Los propios empleados lo llevaban a sus casas y lo cocinaban, transformándolo de un corte "malquerido" en una delicia nacional.
Sorprendentemente, Balmaceda revela que las primeras asadoras eran mujeres. La cocina doméstica estaba en manos femeninas, y en el campo, la "china" era quien preparaba el asado. Solo con la instalación de las parrillas, que no eran habituales antes (se usaban estacas), el asado se convirtió en un "patrimonio de los señores". Figuras como Rosas eran grandes asadores por necesidad en el campo, ante la ausencia de mujeres. Sin embargo, incluso en el siglo XX, hubo mujeres como María Gascón que enseñaban a los hombres a hacer asados exquisitos, incluso con técnicas como enterrar la carne antes de la cocción para acelerarla. Este cambio en el rol del asador es un reflejo de las transformaciones sociales y de género a lo largo de la historia.
Borges y el Sushi: Una Conexión Inesperada
El libro también nos regala la curiosa historia de cómo Borges conoció el sushi. Aunque las empanadas eran de consumo callejero en Argentina y el sushi en Japón, su llegada a América a fines del siglo XIX y su posterior masificación como comida exclusiva en los años 60 cambiaron su percepción. Borges conoció el sashimi a través de María Kodama, cuyo padre era fotoperiodista japonés. Aunque no se sabe si lo conoció en persona, la costumbre de comerlo en casa de los Kodama introdujo a Borges a esta delicadeza asiática.
La Comida como Ritual y Política
Balmaceda afirma que la comida es, sin duda, un ritual, y más aún, un fenómeno social con normas claras que se mantienen a lo largo del tiempo. En los banquetes de doce pasos de 1880, todos sabían el orden y las costumbres. Aspectos como el consumo de huevo solo al mediodía eran estrictamente sociales. Y más allá del ritual, Balmaceda es enfático: comer es político, y el hambre, en particular, requiere de políticas de Estado. Desde las primeras sociedades sedentarias, la resolución del tema alimentario y la conservación de los alimentos fueron fundamentales para la subsistencia. La creación de los barcos frigoríficos a fines del siglo XIX, por ejemplo, cambió radicalmente la vida y la economía de los argentinos, demostrando cómo la gastronomía puede ser una política de Estado.

"Borges" por Adolfo Bioy Casares: La Intimidad de una Amistad Legendaria
Más allá de las colaboraciones literarias puntuales, la relación entre Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares fue una de las más profundas y documentadas en la historia de la literatura. El libro "Borges" de Adolfo Bioy Casares no es una biografía al uso, sino un Diario que Bioy fue escribiendo sobre sus encuentros con Borges entre 1947 y 1989. Es, sin duda, el retrato más completo e íntimo de Borges jamás ofrecido a los lectores y una crónica minuciosa y deliciosa de una amistad legendaria.
Durante cinco décadas, Bioy y Borges fueron amigos entrañables y compañeros de aventuras literarias. Se reunían a diario, escribían, trabajaban, paseaban, veraneaban y comían juntos. Bioy, con una discreción pero con una constancia admirable, anotaba sus impresiones, los diálogos, las consideraciones de Borges sobre un sinfín de temas: desde escritores clásicos y contemporáneos hasta el amor, la amistad, los sueños, la muerte, Dios, el destino, la filosofía, la comida, las mujeres, la política y las costumbres de su época. Este intercambio, plasmado en el diario, enriqueció a ambos y, según muchos, torció para siempre el rumbo de la literatura en español. Bioy se revela como el "interlocutor perfecto", un "tamiz hecho a medida" para que la inteligencia de Borges se luciera y fuera transmitida al papel con un talento inigualable.
Un Tesoro Literario de Difícil Acceso
A pesar de su invaluable contenido, el libro "Borges" de Bioy Casares se ha convertido en una rareza en librerías, cotizándose a precios exorbitantes. Esta dificultad de acceso llevó a Germán Gallo a idear una solución innovadora: la página web "comeencasaborges.org". Este buscador permite explorar fragmentos del diario, haciendo accesibles las entradas que antes solo estaban al alcance de unos pocos. Gallo, que no encontraba el libro por ningún lado, se topó con un ePub completo y, fascinado por su contenido "increíblemente polémico" y la "intimidad haciéndose pública", decidió crear esta herramienta con la ayuda de inteligencia artificial (ChatGPT).
La web permite buscar temas específicos o leer entradas al azar, como la conversación sobre Pedro Henríquez Ureña en 1981, donde ambos escritores, en la intimidad, expresaban opiniones menos elogiosas que en público. Gallo destaca la genialidad del libro para retratar la amistad tal cual es: intensa en los intereses compartidos (literatura, arte) y en lo banal (chusmerío, humor sin filtro de sobremesa). Aunque el proyecto de Gallo es "lúdico-académico" y no monetizado, ha generado controversia con Daniel Martino, quien administra los derechos de la obra y ha calificado el sitio como "delictivo", subrayando la compleja situación legal de este codiciado Diario.
Silvina Ocampo: La Compañera Silenciosa y Genial
La vida de Adolfo Bioy Casares no puede entenderse sin la figura de Silvina Ocampo (1903-1993), su esposa y una de las mentes más brillantes de la literatura argentina. Hermana menor de la influyente Victoria Ocampo, Silvina creció en un ambiente de aristocracia porteña, rodeada de mujeres de singular inteligencia y fortaleza, y de varones de especial genio. Este contexto, lejos de anonadarla, la impulsó a forjar una personalidad única y un talento irrepetible.

Silvina Ocampo fue mucho más que la "hermana de" o la "esposa de". Se formó como pintora en París en los años 20, codeándose con artistas de la talla de Fernand Léger y Giorgio De Chirico. Su literatura, sin embargo, es donde su genio brilló con luz propia. Caracterizada por cuentos protagonizados por niños monstruosos y de dudosa moralidad, sus obras son piezas de fina sensibilidad y ejecución habilidosa, repletas de crueldades y morbosidades oscuras. Hay en ella una "pulsión de muerte" que le permitía desvelar el lado siniestro de las cosas aparentemente ordenadas, explorando una literatura que algunos han calificado de "degenerada".
Incluso Jorge Luis Borges, amigo y colaborador de ambos, sentía por Silvina una profunda admiración y, en ocasiones, envidia por su personalidad proteica y sus logros. Esta admiración mutua se plasmó en la célebre "Antología de la literatura fantástica" (1940), editada por los tres y publicada por Victoria Ocampo, una obra que sigue alimentando la imaginación y, para algunos, las pesadillas.
La vida de Silvina y la de su círculo se desenvolvía en lujosas mansiones y estancias. Un ejemplo es Villa Silvina en Mar del Plata, la residencia de verano de la familia Ocampo. Aunque la percepción romántica de su abandono persiste, la biografía de Mariana Enríquez desmiente esta idea, revelando que la casa fue vendida y rehabilitada como colegio privado. Este pequeño detalle, que contradice un recuerdo personal, parece sacado de un cuento fantástico de los que la propia Silvina, junto a Bioy y Borges, solía tejer.
Preguntas Frecuentes
¿Cuál fue el primer trabajo en conjunto de Borges y Bioy Casares?
El primer trabajo en conjunto de Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares fue un folleto publicitario para la marca de lácteos Leche Cuajada La Martona. Este folleto, con tintes humorísticos, destacaba las bondades del alimento e incluía cuatro recetas.
¿Quién escribió "Grandes historias de la cocina argentina"?
El libro "Grandes historias de la cocina argentina" fue escrito por el periodista y divulgador histórico Daniel Balmaceda. En él, explora la evolución de la gastronomía en Argentina a través de anécdotas y curiosidades históricas.

¿Qué tipo de información contiene el diario de Bioy Casares sobre Borges?
El Diario de Adolfo Bioy Casares sobre Jorge Luis Borges contiene una crónica detallada y muy íntima de sus conversaciones y encuentros entre 1947 y 1989. Aborda sus ideas sobre literatura, filosofía, política, vida cotidiana, sueños, amistad, amor, y un sinfín de temas que revelan la personalidad de Borges y la dinámica de su amistad.
¿El mate es un invento argentino?
No, el mate no es un invento exclusivamente argentino. Su origen es regional, siendo el recipiente usado por los quechuas y la yerba aportada por los guaraníes. Su consumo se extendió por la región, y los jesuitas incluso propusieron el "mate cocido" por razones de higiene.
¿Quién fue la esposa de Adolfo Bioy Casares?
La esposa de Adolfo Bioy Casares fue Silvina Ocampo. Fue una destacada escritora y pintora argentina, hermana menor de Victoria Ocampo, y una figura clave en el círculo literario y cultural de la época.
Conclusión
Desde un inesperado folleto de leche cuajada hasta un voluminoso diario que desvela los secretos de una amistad legendaria, la vida y obra de Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares, en ocasiones entrelazadas con la de Silvina Ocampo, siguen revelando facetas sorprendentes. Las "Grandes historias de la cocina argentina" de Daniel Balmaceda no solo nos ofrecen un recorrido delicioso por los hábitos culinarios del pasado, sino que también nos recuerdan cómo la cultura, la historia y las relaciones humanas se cocinan a fuego lento en los detalles más insospechados. La curiosidad sobre su primera colaboración, la intimidad de sus diálogos y el impacto de su círculo en la literatura, nos invitan a seguir explorando el vasto universo que estos genios crearon, un universo donde lo cotidiano se vuelve extraordinario y lo íntimo se convierte en legado.
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