09/12/2023
En un mundo cada vez más interconectado, donde las pantallas se han convertido en una extensión de nuestras vidas, el acoso escolar, o bullying, ha evolucionado y encontrado nuevos terrenos fértiles. Ya no se limita a los pasillos de la escuela, sino que se infiltra en los chats, las redes sociales y, lamentablemente, en la conciencia colectiva. Es en este complejo escenario donde la voz de expertos como María Zysman se vuelve indispensable, ofreciendo no solo un diagnóstico certero, sino también guías claras para la prevención e intervención.

El bullying no es un fenómeno nuevo, pero la velocidad y el alcance de la información en el mundo digital le otorgan una dimensión antes impensable. Lo que antes podía ser un comentario aislado en el recreo, hoy se viraliza en cuestión de segundos, dejando una huella imborrable en la vida de los afectados. Comprender esta nueva dinámica es el primer paso para combatirla eficazmente.
- ¿Quién es María Zysman y qué es Libres de Bullying?
- Las Primeras Alarmas: Señales Previas al Bullying
- El Desafío Digital: WhatsApp y las Redes Sociales en la Infancia
- El Rol Crucial de los Adultos: Frenar la Legitimación del Odio
- Estrategias de Reducción de Daños: Educar para un Uso Consciente de la Tecnología
- La Resistencia de las Familias: Un Escudo Contra el Odio
- Preguntas Frecuentes sobre el Bullying y la Intervención
¿Quién es María Zysman y qué es Libres de Bullying?
María Zysman es una figura central en la lucha contra el acoso escolar en Argentina y la región. Licenciada en Psicopedagogía por la Universidad del Salvador y posgraduada en Autismo y TGD, así como en Déficit de Atención y Dificultades de Aprendizaje por la Universidad Favaloro, Zysman ha dedicado su carrera a comprender y abordar las problemáticas relacionales en el ámbito educativo. Su experiencia se extiende incluso a su participación en la Unidad Sanitaria Nº21 en Bologna, Italia, lo que le brinda una perspectiva internacional en su campo.
Actualmente, María Zysman es la directora del equipo de diagnóstico, prevención e intervención de la ONG Libres de Bullying. Esta organización se ha consolidado como un referente clave en la temática, capacitando a equipos directivos y docentes, y facilitando talleres de prevención para alumnos en toda Argentina y diversos países de la región. Su trabajo se fundamenta en la convicción de que el conocimiento y la acción temprana son las mejores herramientas para construir entornos escolares seguros y saludables. Además, es autora de dos libros fundamentales en la materia: “Bullying. Cómo prevenir e intervenir en situaciones de acoso escolar” (Editorial Paidós, 2014) y “Ciberbullying, cuando el maltrato viaja en las redes” (Editorial Paidós, 2017), obras que sirven de guía para padres, educadores y profesionales.
Las Primeras Alarmas: Señales Previas al Bullying
Identificar el bullying a tiempo es fundamental para evitar que una situación de malestar se convierta en un problema grave de acoso escolar. María Zysman enfatiza que existen "señales previas" que actúan como verdaderas alarmas, indicando que algo no está bien en el entorno de un niño o adolescente. Estas señales no deben ser ignoradas, ya que son el preludio de un posible problema mayor.
Entre las manifestaciones más comunes se encuentran las actitudes de destrato, que pueden ir desde la exclusión sutil hasta el trato despectivo. El lenguaje hiriente, los apodos descalificadores o las burlas constantes, aunque a veces se minimicen como “cosas de chicos”, son indicadores tempranos de que la dinámica grupal puede estar tornándose tóxica. Un sticker ofensivo en un grupo de WhatsApp, por ejemplo, puede parecer inofensivo, pero, como señala Zysman, “no podemos decir que todo es bullying, ni minimizar el bullying, ni considerar que son ingenuidades… si uno no le pone ciertas palabras y no habla, esto avanza y puede llegar a situaciones mucho más graves”.
Es crucial que tanto padres como educadores estén atentos a cambios en el comportamiento de los niños: retraimiento, ansiedad, negación a ir a la escuela, cambios en el rendimiento académico o incluso síntomas físicos sin causa aparente (dolores de cabeza, de estómago). Estos pueden ser indicios de que están sufriendo algún tipo de agresión.

Señales Pre-Bullying vs. Acciones Preventivas
| Señales Previas de Alerta | Acciones Preventivas Recomendadas |
|---|---|
| Actitudes de destrato o exclusión. | Fomentar la inclusión y el respeto a la diversidad en el hogar y la escuela. |
| Lenguaje hiriente, apodos o burlas. | Enseñar a los niños a identificar y verbalizar lo que sienten ante la agresión. |
| Cambios de humor o aislamiento social. | Mantener un diálogo abierto y constante con los hijos sobre sus experiencias. |
| Rechazo a asistir a la escuela o actividades grupales. | Observar los vínculos y dinámicas de grupo, tanto presenciales como virtuales. |
| Uso de stickers o memes para ridiculizar a otros. | Educar sobre el uso responsable y ético de las herramientas digitales. |
| Mensajes o interacciones grupales que generan malestar. | Establecer límites claros en el uso de dispositivos y redes sociales. |
Uno de los puntos más críticos que María Zysman subraya es la precocidad con la que los niños acceden a las redes sociales, especialmente a grupos de mensajería como WhatsApp. La especialista es enfática: “Los grupos de WhatsApp no son para niños”. Su argumento principal es que los niños necesitan primero conformarse como grupo en la vida real, aprender a relacionarse, a gestionar conflictos cara a cara, a construir lazos de amistad sólidos, antes de sumergirse en la complejidad de las interacciones virtuales.
La anécdota del “sticker” que desató el llanto de una niña de 11 años es un claro ejemplo. Lo que para un adulto puede parecer una broma, para un niño en formación puede ser un “escrache”, una forma de ridiculización que se amplifica en un contexto grupal. “Si no es complicidad y si no es un amigo y si no es una situación en la que ambos estamos de acuerdo, puede empezar a transformarse en crueldad”, advierte Zysman. El problema se agrava cuando los niños tienen grupos de WhatsApp desde los 6 o 7 años, generando “estragos” en sus interacciones.
La dinámica actual invierte el proceso natural: “Los chicos primero tienen grupo de WhatsApp y después tienen un grupo de amigos”. Esta inversión es peligrosa porque el grupo de WhatsApp, sin las bases de una amistad real construida en la empatía y el cuidado mutuo, puede convertirse fácilmente en un espacio para la agresión y la falta de responsabilidad. La solución no es prohibir, sino educar. Si ya se les ha dado un teléfono, la tarea es enseñarles a usar estas herramientas con la misma cautela con la que se les enseña a cruzar la calle: “mirando hacia ambos lados”. Se trata de una “reducción de daños”, de inculcarles la capacidad de generar contenido de calidad que no ponga en riesgo la integridad del otro.
El Rol Crucial de los Adultos: Frenar la Legitimación del Odio
Quizás uno de los mensajes más contundentes de María Zysman es la conexión ineludible entre el comportamiento de los adultos y la prevalencia del bullying entre los niños. ¿Con qué autoridad moral podemos exigirles a los niños que no se maltraten si como adultos naturalizamos el odio y los discursos de desprecio en nuestra propia esfera? La especialista lo plantea sin rodeos: “Si ahora se puede decir cualquier cosa, ya el bullying no existe. Los derechos humanos no existen. La diversidad no existe. Si queremos desaparecerlos a todos los que no piensan como nosotros…”.
Zysman observa con preocupación cómo su propio trabajo de intervención en escuelas se ve afectado por la legitimación del maltrato desde esferas públicas y mediáticas. Cuando los dirigentes políticos, los influencers o incluso los grupos de WhatsApp de padres replican y normalizan el “bardeo” o la descalificación, se envía un mensaje confuso a los niños. Ellos son “víctimas absolutas de lo que estamos viviendo como sociedad”, respondiendo a lo que ven y escuchan. Incluso “el más malo de los chicos, el más cruel, está respondiendo a lo que ve y escucha”.
La educación en valores, la empatía y el respeto a la diversidad no pueden ser solo discursos vacíos si en la práctica cotidiana los adultos validan lo contrario. La discusión sobre la Educación Sexual Integral (ESI), por ejemplo, se entrelaza con estas problemáticas: “Si estamos poniendo en duda también la ESI. Y después, cuando venga un adolescente y haga un video porno utilizando IA, y le coloque la cara de una compañera del curso, ¿qué le vamos a decir? ¿qué esperamos que haga?”. La coherencia entre lo que se predica y lo que se vive es fundamental para que los mensajes lleguen a los niños de manera efectiva.

Estrategias de Reducción de Daños: Educar para un Uso Consciente de la Tecnología
Asumiendo que la tecnología ya es parte ineludible de la vida de los niños, el enfoque debe pasar de la prohibición a la educación. María Zysman propone una “reducción de daños” que implica enseñar a los niños a usar estas herramientas de manera consciente y responsable. Esto no significa que una “broma” digital no pueda ser el inicio de un problema, sino que hay que ponerle palabras y hablar sobre ellas.
El objetivo es que los niños aprendan a generar contenido que no arriesgue la integridad del otro. Si bien los stickers seguirán existiendo, se les puede enseñar a crear stickers que no ridiculicen, que sean divertidos sin ser ofensivos. La clave está en construir un buen uso de los grupos de WhatsApp y de las redes sociales en general. Es una oportunidad para que los adultos modelen el comportamiento deseado, demostrando que no es bueno hacer sentir mal a los otros, ni entre niños ni entre adultos.
Esta tarea requiere una vigilancia constante y un diálogo abierto. No se trata de esperar a que surja un problema, sino de prevenirlo mediante la formación de una conciencia crítica en los niños sobre el impacto de sus acciones en línea y fuera de ella. La responsabilidad recae en guiarles para que disciernan entre lo que es una interacción saludable y lo que puede derivar en crueldad.
La Resistencia de las Familias: Un Escudo Contra el Odio
A pesar del panorama desafiante, María Zysman ofrece una luz de esperanza: la resistencia familiar. La familia, como primer núcleo de socialización, tiene el poder de contrarrestar los discursos de odio que proliferan en la sociedad. “La resistencia de las familias tiene que ser muy clara y muy fuerte”, afirma.
Esto implica no negar el problema. La negación solo posterga la situación y, cuando el problema reaparece, lo hace de forma magnificada: “Si negás el problema, te lo sacás de encima cinco minutos, después cuando vuelve es gigante”. La resistencia se traduce en tomar una postura activa: enseñar a los niños que la plata no es lo único que importa, que estudiar y trabajar sí tienen valor, y que el respeto es un pilar fundamental de cualquier interacción humana.
En definitiva, si en casa se legitima el odio, no se puede esperar que los hijos se comporten con la inocencia de un personaje de cuento. Los niños aprenden lo que ven y lo que se les enseña, no solo con palabras, sino con el ejemplo. Si los padres se enfrascan en “bardeos” o normalizan el maltrato en sus propias interacciones digitales, el mensaje que llega a los niños es contradictorio y dañino. La coherencia y el compromiso de la familia son el escudo más poderoso contra la propagación del bullying y los discursos de odio en la sociedad. Es un llamado a la acción para que cada hogar se convierta en un bastión de valores y respeto, construyendo así una sociedad más empática y libre de acoso.
Preguntas Frecuentes sobre el Bullying y la Intervención
- ¿Qué diferencia hay entre una broma y el bullying?
- La diferencia radica en la intención, la recurrencia y el impacto. Una broma es esporádica, consensuada y no busca dañar. El bullying es una agresión repetida, intencionada, que busca intimidar y someter a la víctima, generando sufrimiento y desequilibrio de poder. Si la “broma” causa malestar o se repite a pesar de la incomodidad de la otra persona, deja de ser una broma.
- ¿Cómo pueden los padres detectar si sus hijos están siendo víctimas de bullying?
- Presta atención a cambios en el comportamiento: aislamiento, tristeza, irritabilidad, pérdida de interés en actividades que antes disfrutaba, problemas para dormir, pesadillas, disminución del rendimiento escolar, quejas físicas sin causa aparente (dolores de cabeza, de estómago), o reticencia a ir a la escuela. Un diálogo constante y abierto es clave.
- ¿Qué debo hacer si mi hijo es el que ejerce bullying?
- Es fundamental intervenir de inmediato. No justificar el comportamiento. Hablar con el niño sobre las consecuencias de sus acciones, tanto para la víctima como para sí mismo. Buscar apoyo profesional si es necesario (psicólogo, psicopedagogo). Trabajar en la empatía y la resolución pacífica de conflictos. Colaborar con la escuela para abordar la situación de manera integral.
- ¿Es bueno que mi hijo tenga un grupo de WhatsApp con sus compañeros de escuela?
- Según María Zysman, los grupos de WhatsApp no son adecuados para niños pequeños (menos de 12-13 años) porque aún no han desarrollado las habilidades sociales necesarias para manejar las dinámicas de grupo en un entorno virtual. Si ya lo tienen, es crucial supervisar de cerca las interacciones, establecer límites claros de uso y educar sobre la importancia de crear contenido respetuoso y positivo.
- ¿Cómo puede la escuela colaborar en la prevención del bullying?
- La escuela debe implementar políticas anti-bullying claras, capacitar a docentes y personal, fomentar un clima escolar positivo e inclusivo, promover la empatía y el respeto a la diversidad, y establecer canales de comunicación seguros para que los estudiantes reporten situaciones de acoso. La colaboración entre familia y escuela es esencial.
- ¿Qué papel juegan los adultos en la legitimación del odio y el bullying?
- Los adultos, incluyendo padres, líderes políticos y figuras públicas, tienen una gran responsabilidad. Cuando normalizan o participan en discursos de odio, descalificación o burla hacia otros, envían un mensaje implícito de que el maltrato es aceptable. Los niños, al observar estos comportamientos, pueden replicarlos, creyendo que son formas válidas de interacción social. La coherencia en los valores transmitidos es vital.
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