¿Cuáles son los libros no autorizados por la fe judía?

Los Libros No Reconocidos por la Fe Judía

28/07/2023

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La historia de la Biblia es tan rica y compleja como los textos que la componen. A lo largo de los siglos, diversas comunidades de fe han debatido y definido qué escritos debían considerarse inspirados y, por ende, formar parte de su canon sagrado. Este proceso no fue uniforme para todas las tradiciones, especialmente en lo que respecta al Antiguo Testamento. Dentro de la vasta producción literaria del antiguo Israel, existen ciertos libros que, si bien son de gran valor histórico y cultural, no fueron finalmente reconocidos como parte del canon oficial por la fe judía. Estos textos, conocidos comúnmente como apócrifos o deuterocanónicos, representan una fascinante intersección entre la literatura, la historia y la teología antigua, y su exclusión o inclusión ha marcado profundas diferencias en las Biblias que hoy conocemos.

¿Cuáles son los libros no autorizados por la fe judía?
Pero la Septuaginta incluía algunos libros no autorizados por la fe judía, aunque pertenecían también a la cultura e historia literaria de Israel. A estos libros se les llama apócrifos o deuterocanónicos. Son los 7 siguientes: Tobías, Judith, Baruc, Sabiduría, Eclesiástico y 1 y 2 de Macabeos.

Para comprender por qué algunos libros no fueron aceptados por la fe judía, es fundamental adentrarnos en el concepto de canon bíblico y cómo este se fue formando a lo largo de los siglos. La palabra “canon” proviene del griego y significa “regla” o “medida”, refiriéndose a la colección de libros que una comunidad considera normativos para su fe y práctica. Este proceso de selección no fue un evento único, sino una evolución que involucró a escribas, eruditos y líderes religiosos a lo largo de milenios.

Índice de Contenido

El Canon Bíblico: Un Proceso de Selección Milenario

El Antiguo Testamento, tal como lo conocemos hoy en la mayoría de las Biblias protestantes y en el Tanaj judío, comprende 39 libros. Esta vasta colección abarca aproximadamente 1500 años de historia bíblica, desde los relatos de la creación hasta el regreso del exilio babilónico. Su formación fue un proceso gradual, comenzando con la transmisión oral de historias, leyes y cantos, para luego pasar a la etapa de transmisión escrita, que se cree que inició alrededor del siglo X a.C. con textos como el libro de Job o los cánticos de Moisés y María.

Los textos bíblicos se escribieron casi en su totalidad en hebreo, con pequeñas porciones en arameo. El hebreo, una lengua semítica que se lee de derecha a izquierda y con un alfabeto consonántico, fue la lengua del pueblo de Israel y de sus profetas. La preservación de estos manuscritos fue asombrosamente rigurosa, con estrictas normas de seguridad y copia que, aunque llevaron a la destrucción de los originales por temor a errores, aseguraron una fidelidad textual notable, como lo demostraron los descubrimientos de los Rollos del Mar Muerto en 1947.

El establecimiento formal del canon judío, conocido como el Tanaj (Torá, Nevi'im, Ketuvim – Ley, Profetas, Escritos), se consolidó alrededor del año 90 d.C. en el Concilio de Jamnia, por los rabinos judíos. En este concilio, se reafirmaron criterios específicos para la inclusión de un libro en el canon:

  • Que el libro hubiera sido escrito en Tierra Santa.
  • Que estuviera escrito en hebreo o arameo original (no griego).
  • Que no tuviera contradicciones doctrinales con los libros ya aceptados.
  • Que su autor fuera un profeta o alguien con autoridad profética reconocida.
  • Que su contenido se remontara a la era profética, es decir, antes de Esdras (aproximadamente 400 a.C.), momento en que se consideró que el espíritu de profecía había cesado en Israel.

Estos criterios fueron clave para determinar qué libros se considerarían parte de la Escritura divinamente inspirada para el pueblo judío.

Los Libros Apócrifos o Deuterocanónicos: ¿Cuáles Son?

Paralelamente a la colección de textos que formarían el canon hebreo, existía un conjunto de escritos judíos de gran antigüedad y valor literario que circulaban ampliamente, especialmente entre la diáspora judía. Estos libros, si bien pertenecían a la cultura e historia literaria de Israel, no cumplían con los estrictos criterios que los rabinos judíos establecieron para la canonicidad.

A estos libros se les conoce de dos maneras principales:

  • Apócrifos: Término griego que significa “ocultos” o “secretos”. Usado principalmente por la tradición protestante para referirse a estos libros, implicando que no deben ser leídos públicamente en el culto o que su autoridad es dudosa.
  • Deuterocanónicos: Término griego que significa “segundo canon”. Usado por la tradición católica para indicar que estos libros fueron incluidos en el canon en una etapa posterior o que su canonicidad fue objeto de debate, pero que finalmente fueron aceptados como inspirados.

Los siete libros principales que no fueron autorizados por la fe judía, pero que forman parte de las Biblias católicas y ortodoxas, son:

  • Tobías: Una narrativa moral y edificante sobre un piadoso judío y su hijo Tobías, que viaja con la ayuda del arcángel Rafael. Contiene elementos de sabiduría y piedad.
  • Judit: Un relato heroico de una mujer judía que salva a su pueblo de un ejército asirio invasor, demostrando fe y valentía.
  • Baruc: Un libro atribuido a Baruc, el escriba del profeta Jeremías, que contiene oraciones, lamentos y exhortaciones a la sabiduría.
  • Sabiduría (de Salomón): Un libro de sabiduría que aborda temas como la justicia, la inmortalidad del alma y la providencia divina, a menudo en contraste con la impiedad de los opresores.
  • Eclesiástico (Sirácides o Ben Sira): Una colección de máximas morales y religiosas, consejos prácticos y reflexiones sobre la vida, la sabiduría y la ley. Muy similar al libro de Proverbios.
  • 1 Macabeos: Un relato histórico de la revuelta de los Macabeos contra la dominación seléucida y la lucha por la independencia judía en el siglo II a.C.
  • 2 Macabeos: Otra narración histórica del mismo período, con un enfoque más teológico y milagroso, que incluye el martirio y la resurrección de los justos, y la oración por los muertos.

Además de estos, algunas Biblias ortodoxas incluyen otros textos como 3 y 4 Macabeos, Esdras Griego, el Salmo 151, y la Oración de Manasés, lo que subraya la diversidad en la configuración del canon.

¿Por Qué No Fueron Aceptados por el Judaísmo?

La razón principal de la exclusión de estos libros del canon judío radica en los criterios establecidos por los rabinos en Jamnia. Aunque estos libros son valiosos y reflejan aspectos de la fe y la historia judía, se consideró que no cumplían con ciertos requisitos. Las razones clave incluyen:

  • Idioma Original: Muchos de estos libros fueron escritos originalmente en griego o solo se conservaron en versiones griegas, no en hebreo o arameo, lo que los descalificaba según el criterio lingüístico.
  • Fecha de Composición: Se creía que fueron escritos después de la cesación de la profecía en Israel (aproximadamente después de Malaquías o Esdras, alrededor del 400 a.C.). Los rabinos consideraban que no poseían la misma autoridad profética que los libros del Tanaj.
  • Autoridad Profética: No fueron atribuidos a profetas reconocidos ni a figuras autorizadas de la antigüedad, como Moisés, David o Isaías.
  • Contenido Doctrinal: Aunque en su mayoría concuerdan con la teología judía, algunos pasajes o prácticas descritas en estos libros no siempre se alineaban perfectamente con la enseñanza de los demás libros canónicos. Por ejemplo, la oración por los muertos (en 2 Macabeos) o referencias a ciertas formas de encantamientos o adoración de ángeles (aunque estas interpretaciones son debatidas).
  • No Citados por Jesús o los Apóstoles: Aunque esta es una razón más prominente en el debate cristiano, es cierto que los libros deuterocanónicos no son directamente citados en el Nuevo Testamento como Escritura, a diferencia de los libros del canon hebreo que son citados abundantemente por Jesús y sus seguidores.

La Septuaginta: Un Puente entre Culturas y Canon

La Septuaginta (LXX) es una traducción del Antiguo Testamento del hebreo al griego, realizada en Alejandría, Egipto, aproximadamente entre el siglo III y el siglo I a.C. Fue la Biblia más utilizada por los judíos de la diáspora que hablaban griego y, crucialmente, fue la versión principal de la que se sirvieron los primeros cristianos y los autores del Nuevo Testamento. La Septuaginta incluía los libros que hoy llamamos apócrifos o deuterocanónicos, integrándolos en su colección. Esto significa que cuando el cristianismo primitivo comenzó a expandirse, la mayoría de sus seguidores tenían acceso a una versión del Antiguo Testamento que contenía estos libros adicionales.

La adopción de la Septuaginta por la iglesia cristiana primitiva llevó a que estos libros fueran considerados por muchos como parte de la Escritura inspirada, estableciendo una diferencia fundamental en la composición de las Biblias cristianas en comparación con el canon judío.

Su Lugar en las Diferentes Tradiciones Cristianas

La presencia de estos libros en la Septuaginta y su uso por los primeros cristianos sentaron las bases para las diferencias canónicas que existen hoy entre las distintas ramas del cristianismo:

Tradición Católica Romana

La Iglesia Católica Romana incluye los siete libros mencionados (Tobías, Judit, Baruc, Sabiduría, Eclesiástico, 1 y 2 Macabeos) en su canon del Antiguo Testamento, refiriéndose a ellos como libros “deuterocanónicos”. Su inclusión fue formalmente reafirmada en el Concilio de Trento (1546), en gran parte como respuesta a la Reforma Protestante. Para la Iglesia Católica, estos libros son tan inspirados y canónicos como el resto de los libros del Antiguo Testamento y se utilizan en la liturgia y la enseñanza sin distinción.

Tradición Protestante

La mayoría de las iglesias protestantes no incluyen estos libros en su canon bíblico. Los reformadores del siglo XVI, como Martín Lutero, regresaron al canon hebreo del Antiguo Testamento, basándose en la creencia de que solo los libros que estaban en el canon judío original debían ser considerados inspirados. Esta postura se alinea con el principio de “Sola Scriptura” (solo la Escritura), que enfatiza la autoridad exclusiva de la Biblia canónica. En algunas Biblias protestantes, como la versión “Dios Habla Hoy” o la King James Version, estos libros pueden aparecer en una sección aparte, a menudo titulada “Apócrifos”, como textos valiosos para la lectura y la edificación, pero no para la doctrina.

Tradición Ortodoxa Oriental

Las Iglesias Ortodoxas Orientales tienen un canon aún más amplio que el católico, incluyendo no solo los siete deuterocanónicos católicos, sino también otros libros como 3 Esdras, 3 y 4 Macabeos, y el Salmo 151, entre otros. Estos libros son considerados canónicos y forman parte integral de sus Biblias.

Tabla Comparativa de Cánones

TradiciónAntiguo Testamento (Libros Canónicos)Libros Deuterocanónicos/Apócrifos
JudaísmoTanaj (39 libros: Torá, Nevi'im, Ketuvim)No incluidos
Protestantismo39 libros (basado en el canon judío)Generalmente excluidos, a veces en sección aparte (Apócrifos)
Catolicismo Romano46 libros (incluye los deuterocanónicos)Incluidos como parte integral del AT (deuterocanónicos)
Ortodoxia OrientalMás de 49 libros (incluye deuterocanónicos y otros adicionales)Incluidos como parte integral del AT y otros adicionales

Preguntas Frecuentes sobre los Libros No Canónicos

A menudo surgen dudas y curiosidades sobre estos textos que han generado tanto debate a lo largo de la historia. Aquí abordamos algunas de las preguntas más comunes:

¿Son estos libros “malos” o “falsos”?

No, en absoluto. Aunque no sean parte del canon judío o protestante, no son considerados “malos” o “falsos” en un sentido moral o histórico. Son escritos antiguos de gran valor literario, histórico y religioso que ofrecen una ventana a la vida, la fe y el pensamiento del pueblo judío durante el período intertestamentario (entre el Antiguo y el Nuevo Testamento). Pueden contener relatos edificantes, sabiduría práctica y reflexiones teológicas que enriquecen la comprensión del contexto bíblico.

¿Fueron citados por Jesús o los Apóstoles en el Nuevo Testamento?

No hay citas directas de estos libros en el Nuevo Testamento que sean introducidas con la fórmula “dice la Escritura” o “está escrito”, como sí ocurre con los libros del canon hebreo. Aunque se pueden encontrar alusiones o ecos de ideas presentes en los apócrifos, no se les concede la misma autoridad textual. Este fue un argumento importante para los reformadores protestantes al decidir no incluirlos en su canon.

¿Qué significa exactamente “apócrifo” y “deuterocanónico”?

Como se mencionó anteriormente, “apócrifo” (del griego apokryphos) significa “oculto” o “secreto”. Este término fue utilizado para aquellos escritos cuya autenticidad o autoridad era dudosa o que se mantenían fuera del uso público. “Deuterocanónico” (del griego deuteros, “segundo”, y kanonikos, “canónico”) se refiere a los libros que fueron añadidos al canon en una etapa posterior o que fueron objeto de debate, pero que finalmente fueron aceptados como inspirados por ciertas tradiciones, como la católica.

¿Por qué las Biblias varían en la cantidad de libros?

Las variaciones en la cantidad de libros entre las diferentes Biblias (judías, protestantes, católicas, ortodoxas) se deben a un complejo proceso histórico, teológico y cultural. Cada tradición definió su canon basándose en sus propios criterios de inspiración, autoridad y tradición, influenciada por factores como la lengua original de los textos, la antigüedad percibida de su composición y su aceptación en las primeras comunidades de fe. No hubo un único canon universalmente aceptado desde el principio, y la diversidad refleja la riqueza de la historia bíblica.

Conclusión: La Riqueza de la Literatura Bíblica y su Diversidad Canónica

La discusión sobre los libros no autorizados por la fe judía nos invita a una comprensión más profunda y matizada de la Biblia y su formación. Lejos de ser un conjunto de textos estáticos, el canon bíblico es el resultado de un discernimiento histórico y teológico por parte de diferentes comunidades de fe. Los libros apócrifos o deuterocanónicos, aunque no forman parte del canon judío ni del protestante, son una parte innegable de la rica herencia literaria y espiritual del pueblo de Israel. Su estudio nos permite apreciar la diversidad de pensamiento y expresión religiosa en la antigüedad, y nos ayuda a entender mejor las diferencias entre las diversas tradiciones religiosas hoy en día.

Al final, la historia del Antiguo Testamento, con o sin estos libros adicionales, revela el propósito de Dios para la humanidad, su fidelidad a su pacto y el anuncio de una futura y perfecta restauración. Comprender la distinción de estos cánones no disminuye la autoridad de la Escritura para cada tradición, sino que enriquece nuestra perspectiva sobre cómo la revelación divina ha sido transmitida y recibida a lo largo de los siglos, invitándonos a ser fieles a Dios y a obedecerle, con la mirada puesta en Jesucristo, quien es la revelación perfecta de Dios, tal como se anuncia desde las páginas más antiguas de esta vasta y sagrada colección.

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